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Primera Retrospectiva de Maurizio Cattelan en el Guggenheim

Conocido como un prankster (bromista), Maurizio Cattelan es uno de los artistas contemporáneos de mayor resonancia internacional, con un estilo distintivo donde lo pop, la ironía, el humor y la sátira sirven como vehículos para comunicar un soterrado mensaje político y una ácida crítica institucional. Una de sus obras más celebradas es La Nona Ora, una escultura realista del Papa Juan Pablo II impactado por un meteorito.

Poder, muerte y autoridad son algunos de los temas que plantea este artista italiano (1960) en sus obras, que por primera vez serán reunidas en una retrospectiva organizada por el Museo Guggenheim de Nueva York, bajo el título Maurizio Cattelan: All. La exhibición abre el próximo 4 de noviembre y se presenta a la manera de una instalación site-specific, en la que 130 obras -que ejemplifican virtualmente toda su producción artística desde 1989- cuelgan, en masa, desde la claraboya del techo de la rotonda del museo. De esta manera, Cattelan rompe con el tradicional montaje museográfico de una retrospectiva, en el que las obras se instalan siguiendo un recorrido cronológico.

Provocador, travieso, poeta trágico de nuestra época, Cattelan hace uso de la cultura popular, la historia y la religión para comentar sobre el comportamiento humano de manera divertida pero profunda. Con un estilo que podría considerarse hiperrealista, el artista crea esculturas inquietantemente verídicas que revelan las contradicciones surgidas en el seno de la sociedad actual. Audaz e irreverente, su trabajo es una mordaz crítica a la cultura contemporánea.

Maurizio Cattelan, La Nona Ora, 1999, resina de poliéster, cera, pigmento, cabello humano, tela, ropa, accesorios, piedra, vidrio y alfombra, dimensiones variables. Cortesía del artista. © Maurizio Cattelan. Foto: Attilio Maranzano

Maurizio Cattelan, L.O.V.E., 2010, mármol de Carrara, figura: 470 x 220 x 72 cm; base: 630 x 470 x 470 cm. Cortesía del artista. © Maurizio Cattelan. Foto: Zeno Zotti

Además de creador, Cattelan se ha desempeñado en otras áreas del arte: junto a sus inseparables colaboradores, los curadores Ali Subotnick y Massimiliano Gioni, curó la Bienal de Berlín de 2006, dirige la Wrong Gallery -una puerta de vidrio que funcionó como una galería en Nueva York entre 2002 y 2005, para luego instalarse en la Tate de Londres- y publicó, de forma ocasional, el periódico de arte Charley. Además de un catálogo totalmente ilustrado, esta retrospectiva en el Guggenheim presentará una nueva edición de la revista del artista, Toilet Paper, que contendrá imágenes concebidas y fotografiadas por Cattelan y Pierpaolo Ferrari.

Cattelan describe su trabajo a partir de la década de 1980 y principios de 1990 como «la imposibilidad de hacer algo… acerca de la inseguridad, el fracaso». Su ansiedad pronunciada por no tener éxito se manifestó en una serie de «rutas de escape performativas» de sus obligaciones artísticas. Carente de ideas para su primera exposición individual en 1989, Cattelan simplemente cerró la galería y colgó un cartel que decía Torno subito, (Vuelvo pronto). Sus primeras contribuciones a exhibiciones colectivas fueron igualmente «delictivas»: su respuesta a la presión de exponer en la Bienal de Venecia fue alquilar su espacio asignado a una agencia de publicidad, que instaló una valla publicitaria promocionando un nuevo perfume (Working is a Bad Job, 1993).

Los gestos perjudiciales e irrespetuosos de Cattelan a veces han tomado la forma de «robo creativo» , e incluso abiertamente criminal. Para una exposición en De Appel Arts Center, en Amsterdam, se robó todo el contenido de la muestra de otro artista en una galería cercana, con la idea de hacerla pasar como su propia obra (Another Fucking Readymade, 1996), hasta que la policía insistió en que regresara el botín bajo la amenaza de arresto.

Su anarquismo se extiende a obras que giran en torno a los temas de su identidad italiana y las tensiones del siempre cambiante panorama político de su país. En respuesta a una ola de sentimiento xenófobo, formó un equipo de fútbol compuesto en su totalidad por inmigrantes del norte de África, quienes jugaron tanto al aire libre como en lugares de exposición (Stadium, 1991). Sus uniformes llevaban el emblema Rauss, que rememora la frase nazi Juden raus, o «Judíos fuera de aquí».

A pesar de que el humor irónico teje gran parte del trabajo de Cattelan, una profunda meditación sobre la mortalidad constituye el núcleo de su práctica. Su uso recurrente de la taxidermia es particularmente apto para explorar esta preocupación temática. La muerte acecha la psique del artista y se cuela en todas las manifestaciones de su producción.

Entre los proyectos más distintivos de Cattelan está la serie de figuras de cera natural que representan y desafían figuras icónicas de autoridad. Además de La Nona Ora (1999), el artista ha realizado una representación de Adolf Hitler en la escala de un niño, arrodillado como en una pose de súplica. También realizó la escultura de Frank y Jamie (2002), dos policías de la ciudad de Nueva York instalados cabeza abajo contra una pared, una postura que ha sido interpretada como un paralelismo visual a la sensación de vulnerabilidad que impregnó a Estados Unidos tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Cattelan también ha realizado esculturas en las que él mismo es protagonista, promoviendo su imagen como la de un hombre común, en el papel de tonto como para que nosotros no tengamos que hacerlo. Algunos ejemplos son La Rivoluzione siamo noi (2000), que presenta a un diminuto Cattelan colgando de un perchero de metal, impúdicamente vestido con el característico traje de fieltro del artista alemán Joseph Beuys, y una instalación de 2001 creada para el Museum Boijmans Van Beuningen, en Rotterdam, que muestra una escultura del artista fisgoneado pícaramente desde un agujero en el piso de la sala de pinturas de los Grandes Maestros.

Maurizio Cattelan, Novecento, 1997, caballo taxidérmico, silla de montar de cuero, soga y polea, 201.2 x 271.3 x 68.6 cm © Maurizio Cattelan. Foto: Paolo Pellion di Persano, cortesía del artista

Maurizio Cattelan, Untitled, 2001, cera, pigmento, cabello humano, tela y resina de poliéster, 150 x 60 x 40 cm © Maurizio Cattelan. Foto: Attilio Maranzano, cortesía del artista


Maurizio Cattelan: All

Del 4 de noviembre de 2011 al 22 de enero del 2012

Guggenheim Museum, Nueva York

 

Alejandra Villasmil

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.

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