En una isla pegada a la tierra cerca de todo es una de las últimas muestras que tiene lugar en Buenos Aires que puede funcionar como una radiografía de época, culminando una década compleja no sólo en Argentina, sino en toda la región Sudamericana.

La obra de Constanza Giuliani (Mendoza, 1984) está situada en un vértice en el que la pintura y el dibujo se abrazan generando una comunión que puede transformar una pequeña viñeta que podría provenir de un cómic perdido de los años 70 en una obra de gran formato donde conviven situaciones ingenuas, fantásticas y surreales que nos abren la posibilidad de pensar una pedagogía desde la sensibilidad en oposición a un contexto violento y oscuro que se nos aparece cotidianamente.

La exhibición visibiliza características que desde lo formal signaron a la producción artística de los últimos años afectada por políticas neoliberales que, sustentadas por promesas carentes de cuerpo y emociones vaciadas como la felicidad, la honestidad y la esperanza, destruyeron a paso rápido todo cuerpo sensible ajeno a las grandes estructuras económicas.

Vista de la exposición "En una isla pegada a la tierra cerca de todo", de Constanza Giuliani, en Piedras Galería, Buenos Aires, 2019. Cortesía de la artista y la galería
Vista de la exposición "En una isla pegada a la tierra cerca de todo", de Constanza Giuliani, en Piedras Galería, Buenos Aires, 2019. Cortesía de la artista y la galería

Las prácticas artísticas siempre encontraron estrategias formales y conceptuales para generar refugios en tiempos de urgencia. En estos últimos años lo monstruoso y lo infantil fueron características que forjaron la imaginación de la resistencia del presente. Por un lado, el imaginario de lo monstruoso resiste a la normalización necesaria impuesta por el capitalismo en la que necesita cuerpos iguales, sujetos a lo que el mercado tenga para ofrecer. Por otro lado, lo naif o infantil genera una rápida empatía que resiste contra la enajenación individualista que la época nos impone: ver una cara en una porción de comida o en un objeto puede llegar a transformar momentáneamente el ánimo y hacernos sentir que no estamos solxs, por lo menos por un momento.

Algunas de las últimas obras de Giuliani reúnen estas características, donde la teoría de Haraway también se hace presente de una manera tierna: en un cuerpo humano invitando  a un insecto a escribir poesía o en una abeja algo desilusionada buscando trabajo.

Las obras conviven con dos fotocopiadoras, una mesa y almohadones que transforman a la galería en un espacio dinámico donde activaciones con clases de yoga, lecturas de poesía y talleres de fanzines resignifican el lugar del espectador.

Constanza Giuliani, Mariposa busca trabajo, 2019, acrílico sobre papel, 112 x 77 cm. Cortesía de la artista y Piedras Galería
Constanza Giuliani, No me mates, 2019, acrílico sobre tela, 100 x 70 cm. Cortesía de la artista y Piedras Galería

La exposición En una isla pegada a la tierra cerca de todo, de Constanza Giuliani, es curada por Santiago Villanueva y tiene como artista invitada a Daniela Sepúlveda. Se podrá visitar hasta el 14 de noviembre de 2019 en Piedras Galería, Avenida Rivadavia 2625 #4, Buenos Aires, Argentina.

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Rodrigo Barcos

Nace en La Plata, Argentina, en 1991. Egresado del Bachillerato de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Actualmente estudia una licenciatura en Políticas Culturales en la UNTREF. Fundador de la galería BÚM en La Plata y Museo Inmaterial en la República de los Niños. Colabora para distintas revistas de arte. Trabaja y vive en Buenos Aires.

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