Por René Morales

—Traducido al español por Paola Nava

 

Existe una razón por la cual algunos de nuestros primeros recuerdos giran en torno a los tchotchkes de las casas en las que crecimos. Como cualquier niño que en algún momento haya estado aburrido debe saber, los objetos con los que compartimos nuestra vida tienen cierto poder, una suerte de potencial que puede descifrarse si te detienes y los miras atentamente, con la suficiente cantidad de calma o anhelo. El trabajo de Juan Pablo Garza es una invitación a acercarnos a esos momentos, a reconectar con los placeres de nuestros impulsos más básicos.

Garza transforma objetos aparentemente silentes en formas que hablan, rescatando pedazos de información que se encuentra densamente empacada dentro de los más humildes knickknacks. Estos fragmentos pueden ser específicos o vagos, emocionales o lógicos, distintos o genéricos, profundos o superficiales, serios o divertidos, verdaderos o ficticios; de largo o de corto alcance. Una vez que decide que tiene en sus manos algo con lo que puede trabajar, Garza lo combina y recombina con otras formas, creando ensamblajes que a primera vista parece que fueron organizados de acuerdo a algún tipo de taxonomía u orden específico. Encontramos acumulaciones verticales y horizontales, pulsaciones rítmicas a escala, una dinámica compositiva que consiste en empujar y tirar, ir de arriba abajo, de un lado al otro, del centro a la periferia, de lo brillante a lo opaco, de lo vivo a lo muerto, de lo abstracto a lo figurativo. Todo esto apuntando a jerarquías de valor dentro de cada grupo, como si se tratara de una especie de conocimiento secreto.

Vista de la exposición "Le hablo a tu fantasma (Todas las cosas se borran)", de Juan Pablo Garza, en Proxyco Gallery, Nueva York, 2019. Foto: Zach Hayman | @zachlikewhoa
Juan Pablo Garza,"Le hablo a tu fantasma (Todas las cosas se borran)", 2019, técnica mixta, 122 x 83 x 30 cm. Foto: Zach Hayman | @zachlikewhoa
Juan Pablo Garza, Las rarezas se encuentran (Después de armar los rosales), 2019, técnica mixta, 250 x 115 x 30 cm. Foto: Zach Hayman | @zachlikewhoa

La promesa de una revelación directa casi siempre prueba ser esquiva. De tal forma, Garza va marcando caminos internos de intuición metonímica, dejándonos encontrar y seguir estos caminos. Al realizar este recorrido, tendemos a experimentar flashes de satisfacción estética, revelando que estamos mucho más propensos a recordar que somos más que la suma desorganizada de nuestras propias decisiones, impulsos y memoria.

Garza relaciona el método desde el cual obtiene sus objetos de tiendas de segunda mano y tiendas de hardware con la fotografía del point-and-shoot, describiendo el momento en el que identifica el potencial que poseen estas acciones no como un trabajo inicial, sino como el primer paso integral y visceral dentro de un proceso que termina cuando estas formas han sido modificadas. Si bien las intervenciones de Garza a estos objetos encontrados son a momentos mínimas, en la mayoría de los casos son más elaboradas de lo que un espectador casual podría creer. Algunas veces, expresan claramente la información que contienen, sin embargo, en el más común de los casos requieren de cierto tipo de asistencia.

Juan Pablo Garza, 1er Autorretrato victorioso (La esperanza como caricatura), 2019, técnica mixta, 112 x 64 x 10 cm. Foto: Zach Hayman | @zachlikewhoa
Juan Pablo Garza, La soledad de los descalzos (Ceremonias de interior), 2019, técnica mixta, 96 x 60 x 14 cm. Foto: Zach Hayman | @zachlikewhoa
Juan Pablo Garza, La estructura de quien no puede (Esta es una unidad viva y blanda), 2019, técnica mixta. Foto: Zach Hayman | @zachlikewhoa
Juan Pablo Garza, Estrictamente residencial (Retícula líquida), 2019, técnica mixta, 33 x 24 cm. Foto: Zach Hayman | @zachlikewhoa

También puede ocurrir lo opuesto: las connotaciones de un objeto específico (por ejemplo: un hueso de fémur humano) a menudo son muy pronunciadas y, con el fin de verse forzadas a conformar un nuevo paradigma formal y semiótico, deben ser anuladas. Es necesario que estos objetos sean extinguidos como elementos individuales con el fin de poder ser re-imaginados como parte de una totalidad. A través de este acto de consolidación, Garza introduce niveles adicionales de significado, abriendo nuevas entradas a viejos problemas, que van desde la autonomía ilusoria de las obras de arte individuales en el espacio, hasta las presunciones inestables que enfrentan lo llamado “artecontra lo “decorativo”, así como también, lo único y artesanal contra lo genérico y lo hecho a máquina.

El trabajo de Juan Pablo Garza es sobre los objetos que valoramos y los que no, sobre por qué los valoramos y por qué no. Es, esencialmente, sobre cómo este valor ayuda a determinar la relación entre las unidades cerradas y las infinitamente expandibles y colectivas. En este sentido, se trata de cómo cada uno de nosotros encaja en el orden natural de las cosas.


Le hablo a tu fantasma (Todas las cosas se borran), de Juan Pablo Garza, estará abierta hasta mediados de noviembre de 2019 en Proxico Gallery, 168 Suffolk Street, Nueva York.