Una biblioteca personal es como una radiografía de la personalidad y pensamiento de su creador. En ella se reflejan sus inquietudes, intereses e incluso anhelos intelectuales –esos libros que guardan polvo porque el tiempo no permitirá leerlos nunca. Pero, ¿qué pasa cuando esa biblioteca, esa acumulación de referencias de conocimiento, investigación y curiosidad mental se abre al público? Una respuesta la dio la artista Martha Rosler cuando, en el 2005, agobiada por el caos que su colección de más 7.000 libros generaba en su casa, decidió exhibir parte de ella en una sala de lectura acondicionada en el espacio de e-flux en Manhattan. El éxito fue tal que desde entonces la biblioteca ha hecho apariciones en distintas ciudades del mundo, bajo enfoques temáticos variados.

Centrada en bibliografía feminista, monografías de artistas mujeres y otras narrativas de género, la primera Biblioteca Martha Rosler para América Latina, y pensada específicamente para Argentina, abrió ayer en MUNTREF, bajo la curaduría de Lucrecia Palacios, curadora de Programas Públicos del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. El proyecto es parte de Bienalsur, la bienal internacional que nace desde la misma Universidad Tres de Febrero, bajo la dirección general de Aníbal Jozami y la dirección artístico-académica de Diana Wechsler, y se inserta en su eje temático vinculado al género.

"Puede que esta vez sea diferente", una versión de la Biblioteca Martha Rosler hecha especialmente para Argentina, en MUNTREF, Buenos Aires, 2019. Foto: Alejandra Villasmil

Resultado de décadas de ávidas lecturas, la biblioteca que construyó y ha ido presentando Martha Rosler a lo largo del tiempo representa, por un lado, su fuente de conocimiento y sus referencias de trabajo, y por otro, una obra (social) en sí misma, en la que vemos reflejados los temas que atraviesan toda su producción artística: la disparidad económica y social; el poder político, las guerras y el colonialismo; el feminismo; la teoría de la imagen, la cultura visual y la historia del arte, por nombrar algunos.

En su “capítulo argentino”, la biblioteca de Rosler se enfoca en el feminismo como fenómeno vivo, es decir, en cómo repensar el feminismo (o los feminismos) desde el presente, y en el contexto argentino, a través de la donación, compra y préstamo de libros. Por ahora, la biblioteca acumula unos 720 títulos, pero se espera que el catálogo vaya creciendo, hasta llegar a unos 1.500 para el cierre de la muestra el 30 de noviembre, según relata Palacios, quien ha contado para este proyecto con la colaboración de la Red Interdisciplinaria de Estudios de Género y el Centro Interdisciplinario de Estudios y Políticas de Género de la UNTREF.

De hecho, el destino final de esta colección de libros será la misma biblioteca de la Universidad, convirtiéndose así en la primera en su tipo en Argentina. Según Palacios, hay pocos acervos bibliográficos dedicados a la mujer en el país: la biblioteca de la Universidad de Buenos Aires (UBA) cuenta con unos 2.000 volúmenes sobre temas relacionados a cuestiones de género y feminismos, y está, por otro lado, la Librería de Mujeres, que no solo vende libros sino que también ha cumplido funciones de archivo. En última instancia, lo que deja Rosler con este proyecto para la ciudad de Buenos Aires es un repositorio bibliográfico especializado, de libre consulta, que contribuirá en los modos de compartir conocimientos y generar nuevas lecturas, afinidades y conexiones sobre los feminismos.

“Cuando pensamos en este proyecto, Martha Rosler me preguntó que podía aportar su obra para Argentina. Ella no quería imponer un tema. Entonces, ella empezó a leer las noticias, vio en el New York Times un artículo sobre las protestas por la legalización del aborto en Argentina, y quedó muy impresionada”, cuenta Palacios. “El proyecto fue perfilándose entonces como un capítulo de su biblioteca pero centrado en el contexto de los movimientos feministas en Argentina. El arte es una herramienta de transformación social y tiene tanta fuerza como el discurso político”.

"Puede que esta vez sea diferente", una versión de la Biblioteca Martha Rosler hecha especialmente para Argentina, en MUNTREF, Buenos Aires, 2019. Foto: Alejandra Villasmil

El proyecto, que se titula Puede que esta vez sea diferente (una frase prestada de otra obra de Rosler, y que en este caso hace referencia a la posibilidad de cambiar definitivamente el curso de la historia de las luchas feministas), también es oportuno y tiene una funcionalidad social si miramos la historia literaria y la cultura libresca de Buenos Aires, además del contexto universitario en el que se desarrolla. Tanto para la artista como para la curadora estos factores también fueron pertinentes a la hora de seleccionar qué proyecto presentar como parte de Bienalsur.

“La biblioteca de Martha Rosler siempre ha sido una biblioteca doméstica, que acompaña su trayectoria artística, activista e intelectual y deja ver sus lecturas sobre semiótica, teoría de la imagen, post-estructuralismo, e incluso ciencia ficción feminista. En este caso, veremos un recorrido por la historia y también por el pensamiento feminista contemporáneo, desde Argentina, así como una sección especial dedicada a monografías de artistas mujeres argentinas. Las temáticas incluyen la relación entre mujer y economía; mujer e inmigración, algo poco estudiado en la historiografía migratoria; o mujer y culturas originarias, por citar algunos ejemplos”, explica Palacios.

"Puede que esta vez sea diferente", una versión de la Biblioteca Martha Rosler hecha especialmente para Argentina, en MUNTREF, Buenos Aires, 2019. Foto: Alejandra Villasmil

Junto con el proyecto de la biblioteca –que facilita además fotocopiar los libros- se expone una serie de fotomontajes y videos de Rosler que contextualizan su amplia e incisiva investigación sobre los roles atribuidos a la mujer en la sociedad contemporánea, en particular, la opresión impuesta o autoimpuesta vinculada a las tareas del hogar (Semióticas de la cocina, 1975) o la cosificación de la mujer y los deseos aspiracionales y consumistas que venden los medios de comunicación, así como las condiciones laborales que sustentan la industria de la moda (Martha Rosler lee «Vogue», 1982).

La Biblioteca de Martha Rosler, además, tendrá una versión “chilena”, en el marco de la muestra antológica que sobre la artista se está preparando para ser presentada en Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Santiago, bajo la co-curaduría de Mariagrazia Muscatello y Montserrat Rojas, también como parte de la programación de Bienalsur.

The following two tabs change content below.

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.