Inspirado en una palabra híbrida acuñada por el poeta estadounidense E. E. Cummings, Proregress, el concepto curatorial de la 12° Bienal de Shanghái expone la ambivalencia y la ansiedad que en nuestra época son provocadas por el constante vaivén entre momentos de transformación y momentos de estancamiento, entre optimismo y pesimismo. Al invocar esta palabra –un experimento poético que emana de la combinación de progress y regress [progreso y retroceso]-, el curador de la bienal, Cuauhtémoc Medina (México), y las co-curadoras María Belén Sáez de Ibarra (Colombia), Yukie Kamiya (Japón) y Wang Weiwei (China) proponen explorar la manera en que los artistas contemporáneos discuten y evocan la naturaleza ambivalente de nuestro tiempo.

Las obras de los 67 artistas de 26 países incluidas en esta edición –notablemente, la de mayor presencia latinoamericana hasta la fecha- reflejan la complejidad de una era que parece estar constantemente llena de avances y regresiones, hasta el punto que a veces es difícil evaluar la dirección que están tomando los cambios sociales y culturales a nivel mundial.

“A diferencia de lo que asumían las teologías seculares de la modernidad, experimentamos el presente como una combinación de tendencias y fuerzas contradictorias, ninguna de las cuales puede reducirse fácilmente a una única narrativa de desarrollo, ni a las profecías de decadencia o pesimismo. Vemos la emancipación y el empoderamiento siendo superados por la desesperación al ser testigos del regreso de viejas formas de discriminación y oscurantismo. No hay capítulo de transformación social que no haya despertado antagonismos. El avance del feminismo lucha contra nuevas formas de misoginia y violencia de género. La reubicación geográfica de la economía industrial hacia el este y el sur ha dado lugar a movimientos de derecha, xenofobia y formas virulentas de fundamentalismo religioso y cultural. La experimentación con los cuerpos y las estructuras familiares se alcanza mediante todo tipo de guerras culturales. La promesa de la tecnociencia de moldear nuestra civilización se ha vuelto inseparable de los peligros planteados por el cambio climático en el Antropoceno, que ahora nos amenaza con el fin de los tiempos. La promesa del humanismo y la comprensión de la cultura son frecuentemente refutadas por la forma en que el arte se equipara a un mero significante de privilegio y a la necesidad de crear formas críticas de imaginación, incluso si esto implica la necesidad de corromper la cultura con barbarismos”, señala el texto curatorial.

Power Station of Art (PSA), una antigua planta de energía convertida en museo de arte contemporáneo, en la sede de la Bienal de Shanghái. Foto cortesía de PSA

La 12° Bienal de Shanghái se celebra desde el 10 de noviembre de 2018 hasta el 10 de marzo de 2019 y tiene como sede la Power Station of Art (PSA), una antigua planta de energía que alojó el “pabellón del futuro” durante la Expo Mundial de Shanghái en el 2010, para luego ser convertida –en el 2012- en el primer museo estatal de arte contemporáneo en la China continental. El museo no solo ha sido testigo de los grandes cambios de la ciudad desde la era industrial a la era de las tecnologías de la información, sino que también ha inspirado a los artistas que allí han expuesto con su singular estilo arquitectónico. Para esta edición de la Bienal, la construcción se ha entregado al diseño expositivo de la arquitecta mexicana Frida Escobedo, quien adoptando los conceptos de corredor y backstage imprime varios ritmos de visualización brindados por diferentes espacios.

A la entrada de la exposición se encuentra una obra especialmente encargada a Fernando Sánchez Castillo (1970), artista español que ha venido formulando una crítica al discurso monumental, desarticulando sus agencias de poder y representación y cuestionando las políticas de la memoria. Su Columpio (2018) subvierte la lógica del monumento público al invitar a la audiencia a columpiarse bajo el cuerpo arqueado y críticamente suspendido de un héroe. Un ejercicio formal de equilibrio que remite a la noción del héroe caído –por la batalla, por el peso de la corta memoria o por el cambio de paradigmas históricos e ideológicos-, y que nos ofrece una alegoría de la inestabilidad conceptual de nuestra era, de esos progresos y retrocesos a los que alude el concepto curatorial de la bienal.

Enrique Ježik (Argentina, 1961 – vive y trabaja en la Ciudad de México) también presenta una obra comisionada de gran escala que da continuidad a su serie de esculturas que componen eslóganes. Interesado en la forma en que el poder tradicionalmente se expresa en las inscripciones materiales, el artista presenta In Hemmed-in Ground (2018), una construcción hecha con cartón reciclado (el reciclaje de cartón es una de las formas de subsistencia para algunos que viven en la pobreza) en la que se lee –en chino mandarín- el título del texto de Lenin, One Step Forward, Two Steps Back [Un paso adelante, dos atrás] (1904).

Fernando Sánchez Castillo, Swing, 2018, bronce, 425×400×120 cm (obra comisionada por la 12° Bienal de Shanghái). Cortesía: Power Station of Art. Foto: Jiang Wenyi
Enrique Ježik, In Hemmed-in Ground, 2018, estructura de acero, cartón reciclado, 77×1150×1150 cm. Cortesía del artista y Galería Hilario Galguera, México. Obra comisionada por la 12° Bienal de Shanghái.

Tres artistas chilenos han sido invitados a esta edición de la Bienal: Alfredo Jaar (1956), con su emblemático trabajo fotográfico A Hundred Times Nguyen (1994), cuya temática sobre niños refugiados sigue siendo tan vigente como entonces; Macarena Ruiz-Tagle (1981), con su serie pictórica Atmospheric Pollution (2018), que de forma poética plasma la contingencia de la calidad del aire; y Voluspa Jarpa (1971), la representante de Chile en la próxima Bienal de Venecia, con su instalación Monumental (2018), compuesta por documentos desclasificados que dan cuenta de las intervenciones extranjeras en Latinoamérica durante la Guerra Fría.

Clemencia Echeverri (Colombia, 1950) presenta la video-instalación a seis canales River by Assault (2018), que manifiesta la idea de que las aguas tienen un cuerpo, un alma y una voz. Para su realización, la artista viajó por los ríos Cauca y Magdalena -la arteria fluvial más grande e importante de Colombia-, actualmente ‘bajo asalto’ por empresas madereras y de ingeniería que construyen represas hidroeléctricas causantes de una gran catástrofe socio-ambiental en la zona: alza en precios de la tierra, deforestación, desplazamientos de campesinos y contaminación de las aguas tanto por la minería ilegal como por los materiales residuales de las construcciones de las represas. Otro artista colombiano, Miguel Ángel Rojas (1946), también aborda las contradicciones de la producción de riqueza a gran escala a partir de la destrucción de culturas y recursos no renovables en su instalación Savage Economy (2018).

Alfredo Jaar, Hundred Times Nguyen, 1994, 24 fotografías enmarcadas, 63.5×137 cm c/u. Cortesía del artista y Power Station of Art. Foto: Jiang Wenyi.
Voluspa Jarpa, Monumental, 2018. Vista de la instalación en Power Station of Art (PSA), 12° Bienal de Shanghái. Cortesía: PSA

Forensic Architecture, una agencia de investigación con sede en Londres conformada por arquitectos, artistas, cineastas, periodistas, desarrolladores de software, científicos, abogados -y una red extendida de colaboradores- presenta Ayotzinapa Project (2017). En la noche del 26 de septiembre de 2014, 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, en el oeste de México, fueron secuestrados por fuerzas de seguridad locales aparentemente cómplices de bandas de narcotraficantes. Desde entonces, las autoridades y los familiares de los estudiantes desaparecidos han presentado informes contradictorios del caso. Forensic Architecture desarrolló una plataforma interactiva online con toda la información existente sobre esos eventos que permite al público investigar los detalles de uno de los peores casos de abuso de derechos humanos en los últimos años en América Latina. Este proyecto es un ejemplo de un nuevo tipo de ‘estética de investigación’ que cultiva creativamente formas de mejorar la capacidad de los ciudadanos para generar conocimientos y evidencias en casos de abuso, al tiempo que transforma nuestra comprensión de la representación de la historia.

Similarmente abordando las contradictorias formas de representación de los hechos y sus protagonistas, la serie Dramatis Personae (2017-2018), de Alexander Apóstol (Venezuela, 1969), reúne 60 retratos de transexuales y travestis que representan a personajes de la llamada Revolución Bolivariana en Venezuela, desde el mismo Hugo Chávez hasta la madre del manifestante muerto en la represión sangrienta del régimen contra la oposición que reclamaba sus libertades en 2017. Los retratados no llevan sus nombres, en parte porque la mitad de ellos son anónimos, pero principalmente porque vienen a representar a los sujetos de cualquier régimen en el mundo.

Forensic Architecture, Ayotzinapa Project, 2017, instalación con video y diagramas impresos. Cortesía de Power Station of Art. Foto: Jiang Wenyi
Alexander Apóstol, Dramatis Personae, 2017-2018, instalación con fotografías digitales, 150×100 cm c/u. Cortesía de Power Station of Art. Foto: Jiang Wenyi

Algunos artistas toman una aproximación espiritual ante la noción de Proregress, mirando al cosmos como el origen del todo y un posible lugar para hallar respuestas y claves de nuestro futuro. Pablo Vargas Lugo (México, 1968), quien representará a México en la próxima Bienal de Venecia, exhibe Eclipses for Shanghai (2018), la cuarta versión de su serie de acciones titulada Eclipses. Ocupando un lugar estratégico de la Power Station, un grupo de estudiantes representó los dos eclipses totales de sol que se verán en el área del gran Shanghái en los próximos mil años: el del 9 de junio de 2309 y el del 7 de junio de 2635. El artista inició esta serie de obras site-specific en el 2009 bajo la premisa de que pudiesen abordar eventos en el futuro lejano que se garantiza tendrán lugar. Los eclipses totales de sol, siendo eventos astronómicos raros y enigmáticos que se pueden predecir con una precisión de cientos de años de anticipación, demostraron ser el tema perfecto para el proyecto. En iteraciones anteriores, la obra se realizó en un estadio de fútbol en Austin, Texas, en 2009, y luego en México, en Cholula y en la Ciudad de México, en el 2014, al pie de una pirámide prehispánica y en una moderna sala de conciertos, respectivamente. Estos acontecimientos paradójicos involucran a un grupo de personas en un ritual colectivo que conmemora un evento en un futuro lejano. Eclipses para Shangai es un ejercicio para recalibrar nuestro sentido del tiempo y la geografía, obligando a los participantes y espectadores a imaginar cómo será el mundo, especialmente las ciudades y las vidas de las personas en cientos de años. Simultáneamente, el trabajo nos aterriza en la pequeña porción de espacio y tiempo que ocupamos en nuestras vidas.

Por varios años, el artista, poeta y cineasta argentino Leandro Katz (1938) ha venido desarrollando alfabetos e instalaciones fotográficas que incorporan investigación histórica, antropología y artes visuales, entre ellos su conocido Alfabeto Lunar. En la Bienal, presenta The Sky Fell Twice (2018), un alfabeto lunar basado en fotografías de todas las fases de la luna tomadas desde 1978, cuando comenzó su observación –aun en curso- de los ciclos lunares. Cristina Lucas (España, 1973), en tanto, presenta Clockwise (2016), una instalación compuesta por 360 relojes dispuestos en un arco de 360 grados que imita la curva de la tierra. Cada reloj está cuatro minutos adelantado respecto al que lo precede, lo que representa un intervalo de tiempo de 24 horas. Este trabajo propone una experiencia física del tiempo: situarnos en todas partes y en ninguna.

Pablo Vargas Lugo, Eclipse for Shanghái, 2018, video HD de performance con sonido, 15'00". Música de Juan Cristóbal Cerrillo y Ramón del Buey. Música interpretada por la Shanghai Datong High School Orchestra. Mosaico ejecutado por estudiantes de la Shanghai No. 8 Senior High School. Cortesía de Power Station of Art. Foto: Jiang Wenyi
Pablo Vargas Lugo, Eclipse for Shanghái, 2018, video HD de performance con sonido, 15'00". Música de Juan Cristóbal Cerrillo y Ramón del Buey. Música interpretada por la Shanghai Datong High School Orchestra. Mosaico ejecutado por estudiantes de la Shanghai No. 8 Senior High School. Cortesía de Power Station of Art. Foto: Jiang Wenyi
Cristina Lucas, Clockwise, 2016, 360 relojes de 20 cm de diámetro c/u. Cortesía de Power Station of Art. Foto: Jiang Wenyi
Cristina Lucas, Clockwise, 2016, 360 relojes de 20 cm de diámetro c/u. Cortesía de Power Station of Art. Foto: Jiang Wenyi

La bienal también cuenta con un programa de eventos e intervenciones artísticas en otros espacios de la ciudad, llamado City Projects. Tank Shanghai, espacio fundado por el coleccionista de arte contemporáneo Qiao Zhibing, alberga los City Pavillions, con obras del taiwanés Yao Jui-chung, el japonés Ryoji Ikeda y el mexicano Yishai Jusidman, con su serie de pinturas Prussian Blue. Extra Time será la sede de City Cinema, un programa de proyecciones e instalaciones audiovisuales, entre éstas Réplica, del artista español Jota Izquierdo, así como el film de The Proposal (2018), de la estadounidense Jill Magid, y el último trabajo cinematográfico (Ultramarine) del artista belga Vincent Meessen. Columbia Circle, un espacio que hoy ocupa el que fuera el Instituto de Productos Biológicos de Shanghái, es el anfitrión de City Laboratory, en el que artistas y académicos de diferentes disciplinas –incluidos el planeamiento urbano y la sociología- fungirán como “investigadores de la ciudad”.

Dentro del componente editorial de la bienal se encuentran el catálogo de la exhibición, Progregress, y la publicación especial Reader, que incluye 16 artículos seleccionados por el curador Cuauhtémoc Medina y la académica mexicana Helena Chávez Mac Gregor, con textos escritos en diferentes épocas por académicos, escritores y artistas como Theodor Adorno, Hito Steyerl y Donna Haraway, traducidos por primera vez al chino.

Macarena Ruiz-Tagle, Air Pollution Meter Postcard [Tarjeta postal para medir la contaminación del aire], impresión offset en papel reciclado de 10,5 x 14,8 cm cada uno. Edición de 20.000 ejemplares. Cortesía de la artista
Vista de instalación en Power Station of Art (PSA), 12° Bienal de Shanghái. Cortesía: PSA

Artistas

Alexander Apóstol, Alfredo Jaar, Alicia Mihai Gazcue, Amalia Pica, Andrea Fraser, Arin Rungjang, Boat Zhang, C&G (Clara Cheung & Cheng Yee-Man, Gum), Cevdet Erek, Chiba Masaya, Christoph Draeger y Heidrun Holzfeind, Chto Delat, Claire Fontaine, Claudia Martínez Garay, Clemencia Echeverri, Cristina Lucas, Enrique Ježik, Fernando Sánchez Castillo, Forensic Architecture, Francis Alÿs, Hsu Che-Yu, Hsu Chia-Wei, Huang Jing Yuan, Ilya Noé, Jennifer Allora & Guillermo Calzadilla, Jill Magid, Jiu Society, Jota Izquierdo, Ju Anqi, Kader Attia, Kiri Dalena, Leandro Katz, Lee Kai-Chung, Lu Yang, Macarena Ruiz-Tagle, Meiro Koizumi, Michael Rakowitz, Miguel Ángel Rojas, Nadim Abbas, Nalini Malani, Pablo Vargas Lugo, Qiu, Rafael Lozano-Hemmer, Reynier Leyva Novo, Ryoji Ikeda, Samson Young, Seth Price, Sheroanawë Hakihiiwë, Simon Starling, siren eun young jung, Suki Seokyeong Kang, Tomoko Yoneda, Ursula Biemann y Paulo Tavares, UuDam Tran Nguyen, Vincent Meessen, Voluspa Jarpa, Wu Chi-Yu, Xu Zhe, Yang Fudong, Yao Jui-Chung, Yasumasa Morimura, Yi Lian, Yishai Jusidman, Yuan Yuan, Yuken Teruya, Zhang Xu Zhan, Zhu Xi

Imagen destacada: Pablo Vargas Lugo, Eclipse for Shanghai, 2018, video HD de performance con sonido, 15’00”. Música de Juan Cristóbal Cerrillo y Ramón del Buey. Música interpretada por la Shanghai Datong High School Orchestra. Mosaico ejecutado por estudiantes de la Shanghai No. 8 Senior High School. Cortesía de Power Station of Art. Foto: Jiang Wenyi

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.