El tomillo y la hierba en el techo de mi habitación es una exposición inédita en Madrid que reúne el trabajo de dos artistas españoles de distintas generaciones, pero con sensibilidades compartidas: Antonio Ballester Moreno (1977) y Benjamín Palencia (1894-1980). En las galerías Maisterravalbuena y Leandro Navarro dialogan ambos artistas, cuyos impulsos por la búsqueda de los orígenes -tanto en la naturaleza como en la vida interior de las personas y las cosas- generan un mundo simbólico donde todo está en conexión.

Este proyecto comenzó a gestarse tras las investigaciones de Ballester Moreno sobre la Escuela de Vallecas, movimiento de vanguardia español de los años 30 comandado por Palencia y Alberto Sánchez y, más concretamente, tras la exposición ¡Vivan los campos libres de España! que presentó el artista en 2017 en La Casa Encendida de Madrid. De alguna manera, con esa exposición Ballester Moreno reivindicaba la vanguardia española y se hacía afecto a su legado, que buscaba la transcendencia de lo sencillo.

En particular, fue el surrealismo el que sirvió como tamiz a Benjamín Palencia para traducir al lenguaje de la pintura la vida interior de una piedra, un riachuelo o una zarza con las que pudiera toparse en los caminos de Madrid. Ballester Moreno, en tanto, usa el esquematismo de los pictogramas (un triángulo representará una montaña; un círculo, el sol o la luna; dos campos de color, el horizonte) como elementos formales para representar tanto lo local como lo universal, lo ancestral y lo contemporáneo, lo natural como lo cultural. Un discurso holístico o sistémico, en el que todo tiene que ver con todo.

“Hay un orden y una narración que son los mismos que utiliza la naturaleza para su operación. Y el tratamiento de la forma es analítico, como en las vanguardias. Es reducir todos esos soles, lunas, lluvias y árboles a su mínima expresión, con un tratamiento de la geometría y los colores primarios. Simplemente estoy haciendo un paisaje sintético y analítico de nuestra sociedad”, señala Ballester Moreno en una entrevista reciente.

Vista de la exposición "El tomillo y la hierba en el techo de mi habitación", de Antonio Ballester Moreno y Benjamín Palencia, en Maisterravalbuena, Madrid, 2018. Cortesía de la galería

Palencia y Sánchez solían realizar largas caminatas veraniegas por los suburbios de Madrid, con hasta 50° de calor –eso, consta en los registros, les producía cierto grado de alucinaciones-, para recoger ramitas, piedritas y otros motivos pictóricos. En una que otra de esas excursiones, miraron el paisaje al revés, metiendo la cabeza debajo de las piernas. Es quizás inspirado en esta anécdota que Ballester Moreno presenta aquí por primera vez sus pinturas “de cabeza”, como para incitar una mirada que desafíe y ponga “al revés” la lógica de lo aprendido. Bajo esta misma óptica que defiende el ‘desaprender’ como vía que estimule el hacer creativo, el artista plantea así un montaje expositivo donde invita al espectador a cuestionarse diferentes convenciones del mirar. De hecho, el mismo título de la muestra, El tomillo y la hierba en el techo de mi habitación –que viene de un texto de Palencia de 1932-, pone esa mirada “al revés”.

“Hay un hilo de continuidad entre Palencia y Ballester, una cercanía que va mucho más allá de las similitudes formales: contemplar sus piezas juntas, invitarlas a compartir espacios, las hermana en su sentido último, en su deseo de entender los ciclos de la naturaleza, y por tanto la vida, de una forma popular y sofisticada a la vez, contemporánea y ancestral. En esta exposición se hace evidente que el arte de las llamadas vanguardias históricas no es algo remoto, del pasado, sino el fertilizante natural del presente. Y que el arte del presente no nace de la nada, sino que encuentra un camino propio partiendo de experiencias anteriores”, señala María Dolores Jiménez-Blanco en un texto que acompaña a la muestra.

La exposición crea además no sólo un diálogo intergeneracional entre la obra de Palencia y Ballester Moreno, sino que, también, entre una galería especializada en arte moderno y en particular en la vanguardia española, como es Leandro Navarro, con una galería como Maisterravalbuena, que se centra en artistas activos hoy. En ese sentido, este proyecto atípico (es la primera vez que dos galerías realizan un proyecto de esta naturaleza en Madrid) reivindica también la transversalidad del arte y su contexto, y la urgencia de mirar el pasado desde una memoria crítica y transformadora que vaya más allá de límites estancos y preestablecidos.

La exposición en las dos galerías en Madrid coincide, además, con la 33° Bienal de São Paulo, en la cual Antonio Ballester Moreno ha sido invitado a participar como artista-curador. En su propuesta, titulada sentido/común, ha incluido el trabajo de Benjamín Palencia, entre otros artistas.

Antonio Ballester Moreno, Luna, 2018, acrílico sobre yute, 253 x 195 cm. Cortesía: Maisterravalbuena
Antonio Ballester Moreno, Planta verde (positivo), 2018, acrílico sobre yute, 200 x 145 cm. Cortesía: Maisterravalbuena
Benjamin Palencia, Mirando el paisaje, 1930, tinta sobre papel, 30 x 24 cm. Cortesía: Leandro Navarro
Vista de la exposición "El tomillo y la hierba en el techo de mi habitación", de Antonio Ballester Moreno y Benjamín Palencia, en Maisterravalbuena, Madrid, 2018. Cortesía de la galería

ANTONIO BALLESTER MORENO | BENJAMÍN PALENCIA: EL TOMILLO Y LA HIERBA EN EL TECHO DE MI HABITACIÓN

Maisterravalbuena y Leandro Navarro, Madrid

Del 13 de septiembre al 27 de octubre de 2018