Por Beatriz López, curadora

Aguacate viene de la palabra Náhuatl “ahuacatl”, que significa testículos de árbol. Para los sirios y árabes, el hígado era el centro de la vida; en la tradición hebrea, los riñones son considerados el órgano fundamental del cuerpo, y en el Antiguo Testamento éstos aparecen como metáfora recurrente del temperamento y son usados para ejemplificar vulnerabilidad.

A través del tiempo, el hígado y los riñones han pasado de mito a órgano para pertenecer al terreno de la ciencia, de la misma manera que el aguacate ya no representa la masculinidad en la naturaleza, sino un producto de lujo. El cuerpo y la experiencia sensorial presentes en la capacidad poética de entender la realidad han sido desplazados por conceptos relativos a la lógica y lo racional.

El aguacate, alimento básico de los habitantes de Mesoamérica, fue internacionalizado por Rudolph Hass, un comerciante estadunidense que sembró las primeras semillas de esta variedad en La Habra Heights, en Los Ángeles, California, en 1926. Desde entonces, este fruto se ha convertido en el favorito de los gurús de la salud llegando a precios inalcanzables para las familias en Norteamérica. Las relaciones geopolíticas y económicas que implican su producción, comercialización y consumo, así como la relación entre territorio político y cuerpo, son puntos de partida para la exposición Deterioro y Poder, que surge de la convivencia de las artistas Carmen Argote (México, 1981) y Mandy El-Sayegh (Selangor, Malasia, 1985).

Vista de la exposición "Deterioro y Poder", de Carmen Argote y Mandy El-Sayegh, en Instituto de Visión, Bogotá, 2018. Cortesía de la galería
Vista de la exposición "Deterioro y Poder", de Carmen Argote y Mandy El-Sayegh, en Instituto de Visión, Bogotá, 2018. Cortesía de la galería

En Instituto de Visión, Deterioro y Poder se ensambla en el marco de un conjunto de experiencias, ideas e imágenes de la estancia de las artistas en Bogotá y su relación personal con el desplazamiento. A partir de una idea tan vaga pero potente como la memoria, ambas generan una topografía en la que se traducen sus intereses y trabajos previos en torno a la presencia del cuerpo y la remanencia de los recuerdos en una dimensión poética.

En el caso de Carmen Argote, cuya obra se origina en las pasarelas del mercado de Paloquemao, su presencia en Bogotá se trasmuta en obras que se encuentran en constante negociación entre el paisaje natural y el paisaje arquitectónico de la ciudad. El proceso de pintura con aguacate y su transformación de fruta en descomposición a tinta expone un proceso en el que una materia corrupta adquiere una dimensión metafísica y se redefine en un nuevo contexto.

Mandy El-Sayegh, por su lado, propone una correspondencia entre el territorio de Palestina que está en constante convulsión y el clima social de Bogotá, en el que la modernidad y complejos sistemas de ruralidad se encuentran en permanente confrontación. A partir de una relación compleja con su herencia árabe, que se manifiesta en una serie de caligrafías, la artista cuestiona las relaciones de poder en los territorios ocupados de Palestina y las patologías de los cuerpos.

El deterioro, entendido como un movimiento natural en el que los cuerpos se encuentran en un proceso de constante transformación, da origen al título de esta muestra en la que nociones como empoderamiento y descolonización se hacen presentes a partir de un vocabulario escatológico.

La materia en estado de crisis se trasmuta y adquiere nuevas dimensiones. En la obra de Carmen, los vegetales son sometidos a procesos de alteración química para convertirlos en pigmentos y, en la de Mandy, la cercanía de los órganos y fragmentos de cuerpos inertes se transforman en abstracciones que evocan mapas de territorios.

Vista de la exposición "Deterioro y Poder", de Carmen Argote y Mandy El-Sayegh, en Instituto de Visión, Bogotá, 2018. Cortesía de la galería
Vista de la exposición "Deterioro y Poder", de Carmen Argote y Mandy El-Sayegh, en Instituto de Visión, Bogotá, 2018. Cortesía de la galería
Vista de la exposición "Deterioro y Poder", de Carmen Argote y Mandy El-Sayegh, en Instituto de Visión, Bogotá, 2018. Cortesía de la galería

CARMEN ARGOTE Y MANDY EL-SAYEGH: DETERIORO Y PODER

Instituto de Visión, Carrera 23 #76-74, Bogotá

Del 1° de septiembre a 12 de octubre de 2018