Henrique Faria Buenos Aires presenta una pequeña pero esperada exposición de Noemí Gerstein (Buenos Aires, 1908-1996), escultora moderna cuyo trabajo se distingue por distanciase de la abstracción pura y dura de la época para insinuarse en un dominio más lírico y evocativo. Poco se conoce de la existencia de su obra, por lo que su entrada en vigencia a través de esta muestra permite rescatar una mirada más amplia del contexto escultórico femenino en el desarrollo de la modernidad.

La “emancipación” de Gerstein estuvo caracterizada por el progresivo distanciamiento de prácticas tradicionales como la talla directa y el modelado para dar paso a la experimentación con nuevas materialidades que permitieron expandir el lenguaje de la escultura, sus técnicas y procesos de creación.

Las esculturas de Noemí Gerstein son, en este sentido, referentes de las transformaciones históricas que se dieron en la escultura a nivel internacional, pues se centran en la adopción de nuevos lenguajes y técnicas, como la incorporación del ensamblaje de objetos manufacturados en su aspecto procedimental. En esta línea, al igual que lo hicieron gran número de artistas latinoamericanos en los albores de los años 60, Gerstein asimila la vanguardia internacional que venía desde principios de siglo redefiniendo los materiales y lenguajes de la escultura para reinterpretarlos a manera muy personal.

Hacia la segunda mitad de la década de 1950 y principios de los 60 la artista argentina asume el discurso de la modernidad internacional reemplazando su inicial trabajo en terracota por materiales manufacturados provenientes de la industria, como varillas y tubos de hierro. Por ejemplo, su escultura La estrella / Mago Merlín (1960) “resume el proceso al que el movimiento artístico del siglo XX sometió al objeto escultórico, en la búsqueda del dinamismo sobre la representación y el enfoque sincero con respecto al material y el instrumental moderno para trabajarlo” [1]. Sin embargo, al mismo tiempo, su preocupación se orientaba hacia una dimensión ficcional, por ejemplo, en su obra El Samurai (1961) y Los amantes, (1961).

Ante su obra nos encontramos con un discurso que enfrenta una paradoja: por un lado, la asimilación de las nuevas tendencias a través de materiales manufacturados que se asocian a un orden tautológico cercano al minimalismo y, por otro, el seguimiento de una lógica ilusionista que resulta de la idealización formal. Los elementos se conjugan u organizan para representar ideas prestablecidas por la autora, donde el medio material sirve como una forma de organización de diferentes ideas que se proponen por medio de sugerentes títulos.

Noemi Gerstin fue la primera mujer nombrada Miembro de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes (1975) de Argentina, y participó en numerosas muestras individuales y colectivas nacionales e internacionales realizadas en Europa, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (1967), en la Bienal de Escultura Al Aire Libre Middleheim (Amberes, 1970) y en la Bienal de Venecia (1956, 1962 y 1964). Sus obras forman parte de importantes colecciones, entre las que destacan Museum of Modern Art (Nueva York), Museo Nacional de Arte Moderno (París), Museo de Artes Plásticas de Jerusalén, Museo de Bellas Artes (Lima), Museo Nacional de Bellas Artes (Buenos Aires), Centro de Artes Visuales del Instituto Di Tella y del Museo de la Solidaridad Salvador Allende de Chile (MSSA). A este último, pertenece su obra Retrato del lobo feroz, escultura en hierro realizada en el año 1963, que fue donada por la propia autora como gesto de apoyo al Gobierno de Salvador Allende.

Vista de la exposición de Noemí Gerstein en Henrique Faria Buenos Aires, 2018. Cortesía de la galería

[1] Iglesias, Claudio. Texto Curatorial exposición Noemí Gerstein.

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Escultora e Investigadora. Magíster en Teoría e Historia del Arte de la Universidad de Chile. Su trabajo se ha orientado a la investigación de las relaciones entre escultura y contexto. Al respecto, ha publicado diversos escritos entre los cuales destaca el ensayo “Las políticas de emplazamiento en la obra de Carlos Ortúzar”, ganador del Tercer Concurso de Ensayos sobre Artes Visuales, prácticas y discursos de los años 70 y 80 en Chile, publicado por CeDoc y LOM Ediciones (2014). Colaboradora de la Revista de Arte Contemporáneo Artishock y fundadora de CUBO BLANCO proyecto educativo dedicado a realizar talleres que buscan contribuir al acceso y puesta en valor del arte y su enseñanza.