Los últimos meses han sido movidos para el coleccionista y filántropo chileno Juan Yarur (Santiago, 1984). Junto con estar celebrando los diez años de Fundación AMA, organización que creó con el fin de promover la investigación de artistas chilenos en el extranjero, hace unas semanas fue anunciado como uno de los galardonados con el Premio Montblanc de la Culture Arts Patronage en su versión 2018.

La distinción –que ha sido entregada en el pasado a personajes de la talla del Príncipe Carlos de Gales, la reina emérita Sofía de España, Yoko Ono y José Roca, entre otros– contempla un premio de 15.000 euros en beneficio de la organización o proyecto de arte de elección del ganador. Se trata de la primera vez que el galardón recae sobre un chileno, destacando a Yarur por su aporte al desarrollo de los artistas y la difusión del arte nacional a través de su fundación.

Tras diez años de trabajo, Fundación AMA –que fuera creada en 2008 por Juan Yarur, en homenaje a su padre Amador, con el apoyo de la curadora y galerista chilena Cecilia Brunson– busca trascender su labor en el patrocinio y apoyo de artistas chilenos en el extranjero, enfocándose actualmente en tres proyectos internacionales, que se suman a la Beca AMA para una residencia artística en Gasworks (Londres) y la recientemente anunciada Beca AMA para una residencia en FLORA ars+natura (Bogotá).

Junto con desarrollar un extenso trabajo de investigación basado en la vida y obra del artista chileno Francisco Copello en asociación con Americas Society, que devendrá en la publicación impresa de un libro con ediciones tanto en inglés como en castellano, Fundación AMA también centra sus esfuerzos en la producción de una exhibición curada por Gabriela Rangel, directora y curadora en Jefe de Artes Visuales de Americas Society, teniendo la sede de la organización en Nueva York como lugar inicial para su exposición. Ambas iniciativas están siendo proyectadas para octubre de 2019.

Por otra parte, la fundación también se encuentra sentando las bases para un trabajo investigativo sobre artistas chilenos de los siglos XX y XXI en conjunto con el Museo de Bellas Artes de Houston (Texas) y su organismo dependiente, el International Center for the Arts of the Americas (ICAA). Asimismo, continúa estrechando el lazo con la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), con la que se mantiene un proyecto de investigación académica que consiste en becas en Chile para estudiantes de pregrado y doctorado en Historia del Arte, y espera incluir las Artes Visuales dentro del mismo programa.

Dos días antes de recibir el Premio Montblanc de la Culture Arts Patronage en una recepción en su honor en la Residencia del Embajador de Alemania en Chile –que contó con la presencia de Till Felrath y Sam Bardahouil, presidentes de la Fundación Cultural Montblanc, junto a Rolf Schulze, embajador de la República Federal de Alemania, y Elisa Ibáñez, directora de Antenna, entre otros– Juan Yarur conversó con Artishock acerca de los diez años de Fundación AMA, su visión del coleccionismo y lo que le depara el futuro.

Zosia Drotkowski, vicepresidenta de Marketing y Comunicaciones de Montblanc; Till Felrath, presidente de la Fundación Cultural Montblanc; y Sam Bardahouil, presidente de la Fundación Cultural Montblanc, entregando el Premio Montblanc de la Culture Arts Patronage 2018 a Juan Yarur, en Santiago de Chile. Foto: cortesía Fundación AMA.

Nicolás Narváez: Este año estás celebrando la primera década de trabajo de Fundación AMA, lo que coincide con que has sido galardonado con el Premio Montblanc de la Culture Arts Patronage precisamente por tu aporte al desarrollo de los artistas chilenos y la difusión del arte nacional a través de la fundación. ¿Cómo te sientes con este reconocimiento y esta coincidencia?

Juan Yarur: Al principio, la verdad, es que no lo podía creer. Claro, el premio y lo de la fundación no es algo que uno pueda calcular, pero siento que este año han pasado cosas increíbles. Increíbles para la fundación también, porque nos han reconocido por un montón de cosas que hemos hecho. Más que impresionante, por la coincidencia, ha sido un poco increíble, en el sentido de que realmente no me lo puedo creer de repente.

N.N: Cuando comenzaste el proyecto de Fundación AMA, ¿qué tenías en mente? ¿Te imaginabas que ibas a estar aquí dentro de diez años?

 J.Y: No, jamás. La fundación partió como una beca, que era la Beca AMA. Después empezamos a hacer muchas más cosas, de a poco empezamos a crecer en distintos roles, y ahí nos dimos cuenta que ya no era una beca, que estábamos haciendo muchas cosas y nos transformamos en fundación.

N.N: Esto comenzó junto con Cecilia Brunson…

J.Y: Sí.

N.N: ¿De dónde nace el establecer la beca?

J.Y: En principio, yo no estaba tan seguro de comprar arte chileno, no me sentía tan movido por el arte chileno. Cecilia encontraba que era importante que hiciéramos algo con el arte chileno, y pensamos que tal vez la forma no era específicamente comprar, porque al comprar, finalmente, las cosas se quedan en tu casa y no circulan. Bueno, te las pueden pedir para exposiciones o cosas así, pero no hay un crecimiento real para el artista. Consideramos que era mucho mejor hacer una beca, y al principio era una beca que era muy pequeña: una residencia en Argentina. No teníamos un shortlist de selección; Cecilia eligió a los primeros ganadores para ver cómo funcionaba esto entre ella y yo, más que nada, para ver si el proyecto funcionaba, si era viable hacer esto entre nosotros dos.

N.N: La Beca AMA evolucionó hacia la actual residencia en Gasworks, en Londres, y ahora se suma la Beca AMA para la residencia en FLORA ars+natura, en Bogotá, que tiene a Sofía de Grenade como su primera ganadora…

J.Y: Sí, eso fue para celebrar los diez años de la fundación. Para celebrar, quisimos dar otra residencia más, y estamos en bastantes proyectos. La idea en ningún minuto fue hacer una fiesta o algo así, sino que, con los montos que se podía hacer una celebración, preferimos ocuparlos para hacer más gestiones en lugar de gastarlos en una comida, una fiesta o en lo que fuese.

N.N: ¿La beca para FLORA ars+natura es algo que se mantendrá en el tiempo, o es sólo por esta ocasión?

J.Y: Estamos en conversaciones. A mí me fascina trabajar con FLORA, encuentro que es fascinante, sobre todo José Roca, que es una persona por la que tengo una gran admiración. Por ahora es esto. Tenemos agendados otros proyectos, pero ahora no te puedo decir cuál viene ahora, cuál viene después. Esa es un poco la gracia de la fundación: cambiamos bastante, tenemos una metamorfosis constante. Idealmente, sería un sueño poder seguir. Por primera vez vamos a hacer un fundraiser, que yo creo que nos va a ayudar bastante, porque siempre los fondos han salido de parte mía. Será una subasta, en alianza con la casa de subastas Phillips y el sitio Artsy.com, que vamos a hacer en noviembre, en el marco de la feria Ch.ACO. Me gustaría poder hacer un montón de cosas, pero de repente como que no te da la plata no más. Estamos haciendo investigaciones, estamos con el Museo de Bellas Artes de Houston haciendo un proyecto de investigación de arte chileno, que lo estamos re-haciendo. Estamos viendo becas con UCLA para otro tipo de cosas. Tenemos miles de proyectos. Entonces, hay que ir viendo cuál funciona mejor.

N.N: Respecto a las becas, ¿qué significa para ti el poder brindar estas oportunidades a artistas y lo que estas residencias pueden hacer por el desarrollo de sus carreras?

J.Y: Más que lo que significa para mí, lo que más me importa es que, en general, los artistas siempre me comentan que para ellos ha sido un antes y después de las becas, y eso es lo que más me satisface. Para ellos ha sido un cambio tan, tan grande –el estar en un lugar así, estar en la experiencia internacional y poder relacionarse con los curadores, expertos o coleccionistas– que tienen otra mirada que siempre te ayuda a hacer crecer tu obra.

Fachada del edificio de Gasworks en Londres, Reino Unido. Foto: cortesía Fundación AMA.

N.N: En los diez años de vida de Fundación AMA ha habido distintos hitos. Para mí, personalmente, uno de los más importantes es la reedición y expansión del libro La Manzana de Adán de Paz Errázuriz, no sólo porque, como varias de las series de Paz, retrata a personas marginadas de la sociedad y del contexto en el que fue realizada la serie, en plena década de 1980 en Chile, y del ya histórico lanzamiento del libro original en 1991, donde se vendió sólo un ejemplar, sino que también significa un ejercicio de memoria, de rescate de algo importante, de un patrimonio. ¿Cuáles serían para ti los tres hitos más importantes de estos últimos diez años?

J.Y: La exposición en Saatchi Gallery [Tectonic Shift: Contemporary Art from Chile. Londres, 2011] fue increíble. Eso yo creo que fue un hito muy importante para mostrar arte chileno, tuvimos una recepción increíble. Estuvo en Saatchi Gallery y en Phillips de Pury al mismo tiempo, exhibiendo arte chileno en Inglaterra. Eso fue increíble. Abrir la colección en el MAC [Juan Yarur: Un relato personal. Santiago, 2013] siento que fue un cambio súper grande. Por el robo [de una pieza de Damien Hirst dentro del museo] la exposición estuvo cerrada por un tiempo, pero de todas formas fue mucha gente. El libro de Paz Errázuriz también podría ser; es nuestro primer libro y, hasta el minuto, el único. Estamos trabajando en otro libro más. Igual ha habido un montón de cosas que han pasado: por ejemplo, cuando hemos traído curadores y les ha gustado obras de ciertos artistas, y estos artistas han podido ser expuestos en otros lugares. Hemos apoyado a Enrique Ramírez en la Bienal de Venecia, donde la exposición de su video tuvo una acogida súper buena. No sé cuáles serán los tres hitos más importantes, pero definitivamente los dos más importantes son las dos exposiciones, que no ha sido algo menor, y bueno, el libro también lo encuentro fundamental, también porque a mí me fascina trabajar con esos temas que han sido un poco dejados de lado por la historia.

Obra de Cristián Silva en la muestra Tectonic Shift: Contemporary Art from Chile, realizada en 2011 en Saatchi Gallery, Londres. Foto: cortesía Fundación AMA.
Obra de Livia Marín en la muestra Tectonic Shift: Contemporary Art from Chile, realizada en 2011 en Saatchi Gallery, Londres. Foto: cortesía Fundación AMA.
Vista de la muestra Juan Yarur: Un relato personal en el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago, en 2013. Foto: cortesía Fundación AMA

N.N: Como me contabas recién, también han gestionado las visitas a Chile de curadores, como Gabriela Rangel de Americas Society el año pasado, o Inti Guerrero y Michael Wellen de Tate hace unas semanas, que han sido un poco más quitadas de bulla, digamos que, por ejemplo, la visita de David LaChapelle hace algunos años…

J.Y: Y ha habido un montón de otros curadores. Es distinto. Cuando trajimos a David, era hacer su exposición en Chile. A mí me fascina su obra. Lo que siempre pienso es que cuando uno hace cosas, sobre todo exposiciones, de repente hay que ir más allá del gusto personal de uno, que tal vez puede ser un poco complejo, entonces también hay que tratar de inspirar a la gente con ciertas cosas que sean un poquito más fáciles de leer. Como también nosotros no siempre hacemos exhibiciones como esa, nos pareció una muy buena primera exhibición de un artista porque la gente la podía sentir muy cercana, la podía leer, le podía inspirar, y de repente alguien en veinte años más se puede acordar y decir: “Oye, yo una vez fui a una exposición de este personaje y ahora soy fotógrafo”, o “Me ayudó a tratar de estudiar historia del arte” …en fin. Son distintas posibilidades.

N.N: Pensando en el coleccionismo, tú empezaste chico a coleccionar. También comenzaste con Cecilia…

J.Y: Sí. Chico y no chico. Chico porque no vengo de una familia de coleccionistas. Mi papá y mi mamá siempre fueron apasionados por la belleza, tenían cosas bonitas, pero nunca fue una colección, en ningún caso. Eran cosas que tenían un gusto, pero no tenían un fondo de coleccionismo real. Y a mí me llamó la atención, y por equis razones me puse a coleccionar. Si te pones a pensar que cuando vienes de una familia que practica el coleccionismo, en general cuando la gente crece en ese mundo, parte más chico. Lo que pasa es que esto partió de un interés propio y me puse a dar la vuelta, y de a poco me metí en lugares muy de grande, donde siempre había quedado con mucha diferencia de edad con el resto de la gente. Me decían “el niño”, pero siempre me trataron con mucho respeto. En la cabeza estoy en una posición de coleccionista que puede ser un poco más alfa porque llevo un poco más de años de lo normal.

N.N: ¿Cuál es tu aproximación hacia una obra? ¿Qué criterios imperan en ti a la hora de adquirir una pieza?

J.Y: Depende. Depende de la obra… hay cosas que me gustan porque me han gustado siempre, que las voy conociendo y me empiezan a fascinar, sus historias… Mi colección a los 18 años es nada que ver con lo que veo ahora, definitivamente. De lo que sí me he dado cuenta es que me fijo mucho en el movimiento y en el cambio del cuerpo en general. El movimiento es algo que me apasiona cien por ciento, y junto a la transfiguración del cuerpo son dos cosas que yo siento que son súper visibles en mi colección, en general.

N.N: Tu forma de coleccionar es muy distinta a lo que estamos acostumbrados a ver en Chile. Ya lo comentabas tú: en 2013 exhibiste parte de tu colección en el MAC del Parque Forestal, algo prácticamente impensado hasta ese entonces. Hoy en día también está la colección de Gabriel Carvajal y Ramón Sauma, quienes gustan de mostrar lo que adquieren y tienen un espacio para exhibirla; o la colección de Pedro Montes –que, en su caso, también es galerista–  que actualmente se exhibe en El Tranque y un par de años antes estuvo en el MAVI. No obstante, la mayoría de las colecciones privadas permanecen como tal, privadas y casi escondidas. ¿Qué te parece el coleccionismo chileno?

J.Y: A mí me parece fundamental que la gente esté mostrando sus colecciones, sobre todo por lo mismo que hablábamos hace un rato atrás: que pueden inspirar a mucha gente. Tener las cosas guardadas para uno no tiene ninguna gracia. La gente que lo quiera hacer es muy respetable. Acá siempre he sentido que hay un susto a mostrar las cosas, que se entiende. Pero me parece súper bien que esté pasando esto, que la gente se esté abriendo un poco más a mostrar lo que tiene; y no sólo por mostrar lo que tiene, sino que también porque hay obras increíbles que de repente terminan guardadas en cajas y nunca nadie más las vio.

N.N: A propósito de eso, hace unas semanas, no recuerdo bien quién fue, pero alguien en conversación conmigo y otras personas en el cierre de Galería Weekend, precisamente en el cierre de Colección Abierta, donde se mostraron distintas piezas de colecciones privadas en el Palacio Schacht de Providencia, dijo algo como que “el coleccionismo era algo trágico”: que si bien entendía que existiese y lo apoyaba, ella –esa persona– no podría ser coleccionista y, es más, nunca había comprado una obra porque consideraba casi un sacrilegio el retirar una pieza de la admiración pública para enclaustrarla en las paredes de su hogar. Es un poco como lo que me dices tú, que te gustaría que las colecciones fueran también un poco más abiertas y pudieran ser vistas por el público.

J.Y: Sí, pero también depende de la persona. Hay que entender que hay gustos personales que son distintos, y hay cosas que son diferentes. También es una pasión. Que cada persona lo haga como sea. Mi tema es súper diferente, de pronto, al de otra persona, y eso es distinto. A mí me importa que la gente se pueda inspirar como yo. Yo aprendí en difícil, y ahora, en estos tiempos, nadie pesca tanto como para estar aprendiendo en difícil. Es importante que la gente pueda ver cosas distintas, y por lo mismo los museos son, al final del día, fundamentales. Cualquier tipo de museo, no estoy hablando específicamente de arte, sino de lo que sea.

Vista de la muestra Juan Yarur: Un relato personal en el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago, en 2013. Foto: cortesía Fundación AMA

N.N: Formas parte de los comités de adquisiciones de Tate, del MoMA y del MET…

J.Y: ¡Y de Americas Society!

N.N: ¡También! Vas a ferias, bienales, en fin… Pasas mucho tiempo fuera de Santiago, fuera de Chile. En ese sentido, con tantas actividades, ¿cómo logras compatibilizar tu tiempo y tu trabajo con Fundación AMA y todas las gestiones que realizan? ¿Cómo te mantienes a cargo de todo?

J.Y: Tengo una directora de fundación que es increíble, que es Bernardita Mandiola, a quien le debo mis ojos, básicamente. Como estamos hoy en día, es todo online, así que mientras tenga el computador al frente y esté recibiendo los e-mails, puedo funcionar desde cualquier parte.

N.N: ¿Tú te mantienes ahí siempre, al pie del cañón, con todas tus cosas?

J.Y: Lo más posible. Igual me importa mucho mi vida personal, por decir de alguna forma. Trato de que no se transforme solamente en esto, porque de repente te quita un montón de tiempo. Por eso siento que tengo un súper equipo, y les debiera agradecer todo el tiempo a ellos.

N.N: ¿Qué artistas, qué corrientes, te conmueven o te remecen hoy?

J.Y: Tengo un montón. El manierismo a mí me fascina. No tengo nada de manierismo, pero el manierismo holandés me enloquece. El accionismo vienés me gusta mucho. La Escena de Avanzada también me gusta; lo que está pasando ahora en Chile encuentro que es fascinante. No sé si tengo un favorito, realmente… Si tuviera, por supuesto que lo diría, porque hay gente que trata de responder esto como para hacerse el cool. No sé cuál sería mi favorito, pero si te fijas, en todas las cosas que te digo, siempre tiene que ver con el movimiento, tiene mucho que ver el movimiento corporal.

N.N: ¿Qué trae el futuro para ti y Fundación AMA?

J.Y: Uf, tantas cosas, pero el problema es que si las cuento… Todavía no las tenemos cerradas. Con Americas Society vamos a hacer una exposición, que eso sí está cerrado. Estamos viendo unas cosas con UCLA, que eso aún no está tan cerrado. Con el Museo de Bellas Artes de Houston estamos desarrollando las bases de una investigación sobre artistas chilenos de los siglos XX y XXI, eso está cerrado. Estamos viendo un montón de cosas que no están cien por ciento cerradas, pero están casi cerradas. Y, como te decía antes, mutamos un montón, entonces cambiamos. Como somos un grupo chico y no tenemos leyes reales, tenemos la gracia de que podemos cambiar de cosas muy rápido, podemos movernos súper rápido.

N.N: Dentro de diez años más, ¿cómo te imaginas el trabajo de la fundación y tu vida?

J.Y: Imagínate que cuando partí hace diez años, si me hubieras preguntado esto, jamás hubiera respondido que estaría ganándome un premio y siendo reconocido por gente que toda mi vida he admirado. No sé, la verdad es que no sé. Ni siquiera me he puesto a pensar sobre dónde podemos estar en diez años más. De lo que sí estoy absolutamente seguro es que no tendría un espacio en ningún caso, porque encuentro que hay asociaciones que lo van a hacer mucho mejor que yo en cualquier forma. Me gustaría estar apoyando y que ojalá haya mucha más gente apoyando –que ya la hay–, y que haya más gente haciendo más cosas, y que podamos ser igual de reconocidos que otros países latinoamericanos. Más que mi función, me gustaría una función más global.

N.N: En ese sentido, ¿cómo ves tú a Chile frente a otros países de Latinoamérica, en un contexto global?

J.Y: Siento que somos unos niños, pero con la misma cantidad de ganas. El otro día estuve en una comida hablando de esto… No sé qué le pasó hace diez años a mucha gente, que este año varios proyectos están cumpliendo diez años. Hace diez años debe haber pasado algo de creación en el aire que un montón de gente se puso a trabajar en sus temas, y espero que en diez años más haya muchas más.


Imagen destacada: El coleccionista y presidente de Fundación AMA, Juan Yarur, en la entrega del Premio Montblanc de la Culture Arts Patronage, en Santiago de Chile. Foto: cortesía Fundación AMA

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Nicolás Narváez Alquinta

Nace en La Serena (Chile) en 1987. Es publicista, editor y comentarista de arte. Licenciado en Comunicación Persuasiva por la Universidad del Desarrollo (Santiago de Chile). Ha seguido estudios libres en marketing cultural y formación de audiencias, y cursos sobre arte moderno y contemporáneo con instituciones como The Museum of Modern Art de Nueva York. Fue fundador y editor general del blog de arte ANTE Santiago. Actualmente es editor general en Artishock.