La Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Riga (RIBOCA) es una nueva instancia expositiva que busca poner en el mapa mundial las prácticas de artistas que han nacido, viven, o trabajan en los Países Bálticos -Estonia, Letonia y Lituania-, un territorio aun relativamente inexplorado, a pesar de su prolífica producción artística.

De este modo, casi la tercera parte de los 104 artistas participantes -incluyendo 10 colectivos- proviene de los Países Bálticos, mientras que un 70% pertenece a la región Báltica (incluyendo Polonia, Suecia, Dinamarca, Finlandia y Alemania). El resto de los artistas procede de países tan diversos como Corea, Argentina, Venezuela, Colombia, Sudáfrica, Estados Unidos, Canadá, Rusia, Bélgica, Países Bajos, España, Portugal, Suiza, Grecia, Bulgaria y el Reino Unido.

Las 126 obras que se muestran en la bienal -incluyendo 56 nuevas comisiones y diez esculturas públicas y proyectos site-specific- ocupan ocho espacios distintos de Riga, desde tradicionales edificios medievales, del siglo XIX o de estilo Art Nouveau, hasta construcciones del modernismo soviético y arquitectura industrial. Muchos de los artistas participantes exhiben más de una obra y en varios de estos espacios a la vez.

Marco Montiel-Soto, Permanent storm for a tropical constellation, 2017. Instalación de video de tres canales, color, sonido, madera, bambú, agua, hojas de palma, zinc, plástico, bombillas, fotografías, monedas, figuras de yeso, ropa, bandera, redes, hamaca, bote, remos, sombrero, tapices, periódico, cocos, pirañas de peluche, mapas. Medidas variables. Cortesía del artista, Carmen Araujo Arte (Caracas) y Galería José de la Fuente (Santander, España). Foto: Marco Montiel-Soto
Marco Montiel-Soto, Permanent storm for a tropical constellation, 2017. Instalación de video de tres canales, color, sonido, madera, bambú, agua, hojas de palma, zinc, plástico, bombillas, fotografías, monedas, figuras de yeso, ropa, bandera, redes, hamaca, bote, remos, sombrero, tapices, periódico, cocos, pirañas de peluche, mapas. Medidas variables. Cortesía del artista, Carmen Araujo Arte (Caracas) y Galería José de la Fuente (Santander, España). Foto: Marco Montiel-Soto

Fundada y comisionada por Agniya Mirgorodskaya, RIBOCA tiene lugar desde el pasado 2 de junio en Riga, Letonia. Titulada Everything Was Forever, Until It Was No More (Todo era para siempre, hasta que ya no lo fue), la muestra es curada por Katerina Gregos, quien ha buscado en esta primera edición “reflexionar sobre el fenómeno del cambio: cómo se prevé, experimenta, capta y asimila en estos tiempos de transiciones veloces y de aceleración creciente en nuestras vidas”.

El título de la bienal viene del nombre del libro escrito por el autor ruso Alexei Yurchak, que hace referencia a la paradoja del cambio social y político súbito, pero anticipado, que ocurrió en la Unión Soviética. “El título del libro sugiere la naturaleza resbaladiza del cambio, que lo que puede parecer eterno puede llegar a su fin de repente. El autor llama a esto un caso de ‘historial de avance rápido’. El título del libro de Yurchak resuena en toda la esfera post-soviética, incluidos los Estados bálticos, pero también puede verse como una potente metáfora de nuestra propia era. A diferencia del libro, la Bienal no se centra en el cambio post-soviético (que ha sido el tema de muchas exposiciones posteriores a 1989), sino que explora las múltiples dimensiones del cambio que experimentamos en la actualidad. Aunque la historia post-soviética de los Estados bálticos no es ignorada, forma solo una parte de esta narración mucho más amplia”, explica Gregos.

Mark Dion, A Tour of The Dark Museum, 2018 (detalle), instalación site-specific en materiales mixtos, linternas. Dimensiones variables. Comisionada por la Primera Bienal de Riga (RIBOCA). Cortesía del artista y Waldburger Wouters, Bruselas. Foto: Andrejs Strokins

Mientras que muchas bienales y exhibiciones a gran escala han tenido un carácter retrospectivo -incluso anacrónico- en su mirada al pasado y al hacer referencias a las utopías políticas y sociales perdidas, la primera edición de la Bienal de Riga pone la mirada fija en el presente y el futuro de la condición humana, en la medida que nos acercamos al segundo cuarto del siglo veintiuno. Explora los cambios que han tenido lugar en la región, pero también los contextualiza dentro de un panorama más amplio, ya que el mundo está ahora definitivamente interconectado, según la curadora.

“La bienal es regional en su foco geopolítico pero global en su examinación de los problemas que nos conciernen a todos. Desde lo personal hasta lo político y social, desde lo filosófico a lo existencial, la Bienal explora cómo los artistas contemporáneos responden a los grandes desafíos de hoy, cómo registran los cambios y perciben e imaginan el futuro. Riga parece ser un sitio perfecto para hacer esto, ya que a menudo ha experimentado cambios fundamentales”, señala Gregos.

Fernando Sánchez Castillo, Guernica Syndrome, 2012/2018. Instalación hecha con materiales remanentes del bote privado del dictador Francisco Franco (aluminio, acero, bronce), videos monocanales de 5 y 30 min. Dimensiones variables. Cortesía del artista y tegenboschvanvreden, Ámsterdam. Foto: Vladimir Svetlov
Maarten Vanden Eynde, Cosmic Connection, 2016. Metal, teléfonos y placas de circuito de computadora reciclados, tela de yute y concreto, 8 × 3 × 8 m. Cortesía del artista y Verbeke Foundation, Kemzeke. Foto: Andrejs Strokins
James Beckett, Palace Ruin, 2016. Escultura pública (acero con recubrimiento en polvo, madera acetilada, multiplex, tinta china, humo), 7.2 × 3.5 × 5.7 m. Cortesía del artista y Wilfried Lentz, Rotterdam. Foto: Andrejs Strokins
Andris Eglītis y Katrīna Neiburga, The Nest, 2018, instalación en técnica mixta, dimensiones variables. Comisionada para la Primera Bienal de Riga (RIBOCA): Cortesía de los artistas. Foto: Andrejs Strokins
Andris Eglītis y Katrīna Neiburga, The Nest, 2018, instalación en técnica mixta, dimensiones variables. Comisionada para la Primera Bienal de Riga (RIBOCA): Cortesía de los artistas. Foto: Andrejs Strokins

La exposición se centra en varios temas urgentes, que se desarrollan en varios capítulos: desde la «gran aceleración» que se experimenta hoy en los centros urbanos y mega-ciudades y la transformación social de la vida y el trabajo, hasta el fin de la privacidad, la «pos-verdad», el impacto de los rápidos avances en la ciencia y la tecnología y la negociación de crisis constantes en la ecología, el capitalismo y la democracia. Según Gregos, muchos de estos cambios han alterado radicalmente la forma en que experimentamos el mundo y han socavado, o anulado, todos nuestros sentidos, excepto la visión. De este modo, el capítulo final, comisariado por Solvej Helweg Ovesen, se centra en el sensorium, un espacio en el que se suman las herramientas perceptivas del organismo humano, creando momentos que activan los sentidos que han sido marginados, lo que permite una muy necesaria desaceleración de la percepción.

“El mundo enfrenta grandes desafíos para los cuales no estamos preparados, a pesar del conocimiento e información sin precedentes que tenemos a nuestra disposición. Hay cambio climático; vivimos la transición de una economía material a una basada en el conocimiento y en el capitalismo «cognitivo»; hay una creciente automatización que hará a los humanos redundantes y transformará el mercado laboral; hay cambios rápidos en la demografía y, finalmente, somos testigos del «transhumanismo», la creencia de que la raza humana puede evolucionar más allá de sus limitaciones físicas y mentales actuales a través de la ciencia y la tecnología. Esto último puede parecer inverosímil, pero se convierte en una realidad mucho más plausible cuando consideramos los rápidos desarrollos en los campos de la ingeniería genética, la medicina, la biotecnología y la nanotecnología”, puntualiza la curadora.

Aslan Gaisumov, People of No Consequence, 2016, still de video monocanal HD, color, sonido, 08’ 34”. Apoyado por MuHKA, Amberes. Cortesía del artista
Aslan Gaisumov, People of No Consequence, 2016, still de video monocanal HD, color, sonido, 08’ 34”. Apoyado por MuHKA, Amberes. Cortesía del artista
Jani Ruscica, Flatlands, 2018, instrumentos musicales hechos a la medida, performance. Dimensiones variables. Comisionada por el Lönnström Art Museum, Rauma. Cortesía de la artista, Galerie Anhava (Helsinki) y Otto Zoo (Milán). Foto: Andrejs Strokins
Nikos Navridis, All of old. Nothing else ever..., 2018, instalación con libros y sonido. Dimensiones variables. Comisión de la Primera Bienal de Riga (RIBOCA). Cortesía del artista y Bernier/Eliades Gallery (Atenas/Bruselas). Foto: Andrejs Strokins
Michael Landy, Open for Business, 2018, instalación site-specific y temporal. Dimensiones variables. Comisionada por la Primera Bienal de Riga (RIBOCA). Cortesía del artista y Thomas Dane Gallery, Londres. Foto: Andrejs Strokins
Michael Landy, Open for Business, 2018, instalación site-specific y temporal. Dimensiones variables. Comisionada por la Primera Bienal de Riga (RIBOCA). Cortesía del artista y Thomas Dane Gallery, Londres. Foto: Andrejs Strokins
Oswaldo Maciá, The Opera of Cross-pollination, 2018, escultura olfativo-acústica y composición ambisónica 22.2. Dimensiones variables. Comisionada por la Primera Bienal de Riga (RIBOCA). Con el apoyo de Ricardo Moya y IFF (International Flavors and Fragrances). Cortesía del artista. Foto: Vladimir Svetlov

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Everything Was Forever, Until It Was No More (Todo era para siempre, hasta que ya no lo fue)

Varias sedes en Riga, Letonia

Del 2 de junio al 28 de octubre de 2018

Imagen destacada: Melanie Bonajo, Progress vs. Regress, 2016, still de video HD, 54 min. Comisionada por Hacking Habitat. Cortesía de la artista