Eugenio Dittborn (Santiago de Chile, 1943) inventó el formato Pintura Aeropostal en 1984. Estas pinturas, como alude su nombre, consisten en grandes secciones de materiales flexibles, que luego se pliegan, se insertan en sobres especialmente diseñados, y se envían por correo aéreo al lugar de exposición. Cuando se reciben, se despliegan y se cuelgan en la pared, conservando cuidadosamente los pliegues de su recorrido. Los sobres en los que llegan están colgados junto a las obras, con sus respectivos sellos postales y las consecuentes huellas del viaje que emprendieron.

Concebidas durante la dictadura de Pinochet, las Pinturas Aeropostales fueron “una invención pragmática” que permitió a Dittborn comunicarse más allá de las fronteras de Chile, sin depender de la existencia de una infraestructura cultural elaborada. Dittborn ha continuado su modus operandi como metáfora de las distancias geográficas y culturales, las transmisiones globales de imágenes, y una amplia gama de condiciones sociales e históricas.

Eugenio Dittborn, Pinturas Aeropostales Recientes, vista de la exposición en Alexander and Bonin, Nueva York, 2018. Foto: Joerg Lohse. Cortesía: Alexander and Bonin, NY

La galería Alexander and Bonin, en Nueva York, presenta por estos días una nueva serie de estos icónicos trabajos, en los que se ejemplifican algunos de sus procedimientos técnicos claves. Hechas en hojas sueltas o compuestas en hasta tres paneles, las nuevas Pinturas Aeropostales de Dittborn son el repositorio del enigmático conjunto de marcas, manchas, tintes, frottage, injertos de serigrafía, bordados y puntadas que ha venido caracterizando a estas obras a lo largo del tiempo.

Dittborn usa la foto-serigrafía para incorporar diversos tipos de imágenes, principalmente fragmentos encontrados en revistas, periódicos, libros y bocetos. Desde conocidas reproducciones de grabados y pinturas hasta material impreso vernáculo, manuales prácticos y cómics, las imágenes se yuxtaponen o se superponen cuidadosamente para crear una poética pictórica híbrida y sugestiva. Si bien los trabajos presentados en Alexander and Bonin conservan muchas de las características distintivas de las anteriores Pinturas Aeropostales, las más recientes se caracterizan por su multi-cromaticidad y la incorporación de dinámicas barras de color que, según explica el artista a la historiadora de arte Laura Braverman en el ensayo que acompaña la exposición, remiten a los “palotes”.

“Dittborn se ha referido a estas líneas paralelas como ‘palotes’, esas líneas repetidas que dibujan los niños como un primer paso para aprender a escribir”, señala. Estos “palotes” reemergen en diferentes configuraciones a lo largo de las nuevas Pinturas Aeropostales, como en las tituladas Tintura, Mirar a, Hilvanar, Ordnung y Cubrir. En palabras del artista, “casi todo está sujeto a la palotización”, y según Braverman, “si los trazos previos a la escritura son una marca pictórica generalizada en esta serie, sus características claves también parecen hacer eco de muchos de los temas conceptuales y poéticos que se han convertido en centrales en las Pinturas Aeropostales de Dittborn”.

Eugenio Dittborn, Pinturas Aeropostales Recientes, vista de la exposición en Alexander and Bonin, Nueva York, 2018. Foto: Joerg Lohse. Cortesía: Alexander and Bonin, NY
Eugenio Dittborn, Pinturas Aeropostales Recientes, vista de la exposición en Alexander and Bonin, Nueva York, 2018. Foto: Joerg Lohse. Cortesía: Alexander and Bonin, NY

Otro gesto que define las Pinturas Aeropostales son las marcas producidas por sus dobleces, pliegues que, según Braverman, “no solo permiten y articulan simultáneamente la estrategia del correo aéreo de las obras, sino que también representan la primera marca gráfica en sus superficies (…) Los pliegues ofrecen un testimonio de los viajes realizados, las distancias recorridas y los momentos de exhibición. A medida que los viajes se multiplican, los pliegues –que se hacen cada vez más profundos en el soporte de estas pinturas- se convierten en la evidencia del paso del tiempo”.

En su ensayo, Braverman hace además una observación perspicaz, y es que “las rutas aéreas que toman las Pinturas Aeropostales para llegar a diferentes lugares del mundo a menudo han sido representadas en los catálogos del artista como líneas que atraviesan la superficie de la Tierra”. “En el mapa del mundo”, señala Dittborn, “esta circulación es como una escritura a escala gigante: estas pinceladas multikilómetro y multicolores son pintura que cuelga del cielo”. Así, agrega Braverman, “las vastas escrituras en el cielo de las Pinturas Aeropostales de Dittborn pueden ser vistas como trazos de una supra pre-escritura de escala global”.

La exposición incluye además dos videos del artista de la década de 1980. En Cinco Bocetos Preparatorios para la Historia de la Música (1986/2008), Dittborn extiende su uso de fuentes visuales heterogéneas al ámbito de las imágenes en movimiento. Contrariamente a lo que su título podría sugerir, el video no proporciona una narración continua y lineal, sino que está definido por interrupciones, desaceleraciones y repeticiones. De manera similar, El Crusoe (1990/2008) usa una distorsión visual constante para generar una sensación de tensión continua. El espectador se verá atrapado en un momento de inquietud que hace eco de la condición paradigmática de la figura central del video, Robinson Crusoe, un personaje a la vez protegido y encarcelado por su ubicación.

Eugenio Dittborn, Pinturas Aeropostales Recientes, vista de la exposición en Alexander and Bonin, Nueva York, 2018. Foto: Joerg Lohse. Cortesía: Alexander and Bonin, NY

EUGENIO DITTBORN: PINTURAS AEROPOSTALES RECIENTES

Alexander and Bonin, Nueva York

Del 5 de mayo al 23 de junio de 2018