Vista de la exposición “Meditations in an ugly hotel room”, de Radamés “Juni” Figueroa, L21, Palma de Mallorca, España, 2018. Cortesía: L21

Por Oscar Florit, director de L21

Huracán de color. Ese podría haber sido uno de los títulos que acompaña a este nuevo proyecto de Radamés “Juni” Figueroa (Bayamón, Puerto Rico, 1982) en la galería L21. Uno de esos proyectos que trasladan y te encierran en una especie de escenario ficticio, en el que los elementos están dispuestos de forma elegante y relajada.

Un lugar donde meditar sobre lo sucedido intentando encontrar respuestas al por qué de los desastres naturales que conectan todo el planeta y que nos hacen sentir, siempre que ocurren, lo insignificantes y pequeños que somos.

Una naranja medio chafada aguanta heroicamente el peso de una ventana de guillotina que pretende cerrarse de un golpe seco. Libros de lectura, cervezas, mecheros de Mallorca, chapas, botellas vacías de refresco americano y el número 13 en forma de bola perfectamente esférica y brillante, muy naranja, sobre un fondo verde poco tropical pasado por los ojos del artista y llevado a un mundo más suave.

Persianas venecianas a modo de pinturas contemporáneas cuelgan sobre las paredes verdes no tropicales, y las bolas de billar vuelven a encontrar su lugar en ellas. Se sujetan gracias a la ingravidez que pulula por la sala, una sala atropellada por una noche de fiesta, con música alta, cigarrillos aliñados, ron pitorro y Barrilito.

Amigos que encuentran billetes de avión a última hora para no perderse el espectáculo que nos brinda el artista. Golpes a la salida de un bar, caminatas a largas horas de la noche por un polígono oscuro en busca de un lugar donde comer.

Frío pelón, del que se mete dentro, fuerte y frío, fuerte y frío, fuerte y frío. Las ventanas vuelven a hacer de las suyas buscando huecos por donde filtrar el aire -malditas ventanas.

Un toldo a rayas blancas y amarillas, tapando un farolillo con luz anaranjada sobre un muro seco pintado de color melocotón, este si mucho más tropical.

Pelotas de baloncesto y fútbol usadas a modo de ready-mades contienen macetas con tierra y hojas verdes. Una segunda vida al cuero machacado por los botes y las patadas. De la palma de la mano y del pie directo a tu sala de estar.

iPhones de madera con pantallas muy brillantes, a las que les falla la cobertura pero de batería infinita. Dos bananos tomando cerveza, loros, pájaros, medias de rejillas, tacones altos, mucho trópico y mucho tópico.

Una mesa de billar en la que se ha dispuesto a modo de bodegón los restos de la fiesta de un puertorriqueño en un polígono de Palma. En el que no hay palmeras, pero sí palmadas, al menos las de mi equipo que ha aplaudido cada una de las acciones de este artista.

Vista de la exposición “Meditations in an ugly hotel room”, de Radamés “Juni” Figueroa, L21, Palma de Mallorca, España, 2018. Cortesía: L21
Vista de la exposición “Meditations in an ugly hotel room”, de Radamés “Juni” Figueroa, L21, Palma de Mallorca, España, 2018. Cortesía: L21
Vista de la exposición “Meditations in an ugly hotel room”, de Radamés “Juni” Figueroa, L21, Palma de Mallorca, España, 2018. Cortesía: L21
Vista de la exposición “Meditations in an ugly hotel room”, de Radamés “Juni” Figueroa, L21, Palma de Mallorca, España, 2018. Cortesía: L21
Vista de la exposición “Meditations in an ugly hotel room”, de Radamés “Juni” Figueroa, L21, Palma de Mallorca, España, 2018. Cortesía: L21
Vista de la exposición “Meditations in an ugly hotel room”, de Radamés “Juni” Figueroa, L21, Palma de Mallorca, España, 2018. Cortesía: L21

Radamés “Juni” Figueroa ha sido artista residente de la L21 Curatorial & Artist Residency Program.

Exposición en colaboración con Proyectos Ultravioleta.

Hasta el 25 de mayo de 2018 en L21, Palma de Mallorca, España