Santiago Reyes, Push up the frame, 2011. Foto: Sébastien Dolidon. Imagen cortesía del artista.

El Museo La Neomudéjar, en Madrid, presenta Accidentes Geográficos, una exposición que reúne la obra de 16 artistas y colectivos ecuatorianos contemporáneos, cuyas pequeñas geografías invitan a ejercitar una nueva mirada sobre un posible mapa del Ecuador. Comisariada por Dayana Rivera y Fabiano Kueva, la muestra incluye varias actividades educativas dirigidas al público de Madrid y la comunidad de ecuatorianos que viven y trabajan en esta ciudad. 

Accidentes Geográficos es un gesto que revisa la tradición de las “exposiciones” como forma de relacionamiento entre la metrópoli y las (ex)colonias, apuntando a la suspensión de ciertas retóricas vigentes desde hace varios siglos y al paréntesis en imaginarios recientes. Un antecedente clave para esta revisión es la Exposición Histórico Americana de Madrid (1892), organizada por España en el marco del cuarto centenario de la irrupción ibérica en Abya Yala (América).

Bajo el formato “pabellón”, el Ecuador de aquel entonces hizo énfasis en el “progresismo” de sus élites, el rasgo agroexportador de su territorio/paisaje y sus ecosistemas como fuente de materias primas, el inventario de objetos exóticos, es decir, pertenecientes a pueblos y nacionalidades indígenas, y de oficios o artesanías mestizas, como formas “civilizadas y florecientes” ante el comercio mundial. El paradigma de la Exposición Histórico Americana fue el hispanismo, la lengua y la herencia española como componente identitario de las “jóvenes naciones americanas”, que en conjunto produjeron un gran Accidente Geográfico denominado “Hispanoamérica”.

Un siglo después, en pleno despegue globalizador, se da el denominado Quinto Centenario: el encuentro de dos mundos, entre cuyos eventos principales estuvo la Expo Sevilla 1992. Como una resonancia del siglo XIX, España acoge los “pabellones nacionales”, esta vez a modo de vitrinas de “la democracia y el desarrollo”; sin embargo, la constante fue la lógica “extractiva” y “exótica” ya instituida. Abya Yala (América) como paraíso empresarial, esta vez bajo el paraguas ideológico de otro Accidente Geográfico: “Iberoamérica”.

Así, el dispositivo “exposición” se revela como algo maleable, como un espacio/tiempo de negociación simbólica compleja e históricamente constante, cuyas certidumbres dependen de las agendas geopolíticas. Estas tensiones y disputas de sentido que Accidentes Geográficos desea activar, deben considerarse como un punto de fuga frente al régimen visual que insiste en ver en Abya Yala (América), y en el Ecuador, un repertorio de imágenes exóticas y a la vez dolientes, cuyo emblema oficial podría ser el mural del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín en el aeropuerto madrileño de Barajas, comisionado en 1982 por el gobierno español de Felipe González.

Pabellón de Ecuador, Exposición Histórico Americana Madrid 1892. Imagen cortesía de la Biblioteca Nacional de España.

La cartografía y la geografía, como prácticas disciplinares modernas, han producido una serie de nociones sobre el lugar y el territorio de distinta vigencia en el tiempo. En el caso del Ecuador, su posición “en la mitad” del globo, del mundo, no sólo es un tópico sino una caracterización de fuertes resonancias coloniales. Ante el peso histórico del mapa plano y la urgencia paisajística occidental por naturalizar los territorios otros, irrumpe la “falla”, el accidente que complejiza las experiencias de medición, descripción o tránsito.

Los Accidentes Geográficos son también la metáfora posible para abordar a una serie de artistas y obras producidas en/desde el Ecuador en un corte temporal 2005-2018, cuyo ámbito de reflexión es la anomalía, la pérdida del centro de gravedad, la alteración paisajística, el inventario de fisuras históricas o la desnaturalización del espacio nacional.

Este conjunto de artistas, incluidos los comisarios, a partir de mediados de la década del 2000, iniciaron una interpelación sobre “la vida desde algunos lugares del Ecuador”, abordando la coyuntura política con distintos niveles de intensidad y desde aristas variadas. Produjeron una serie de Accidentes Geográficos que permitieron que sus cuerpos jueguen en un mapa trazado por movimientos relativamente cercanos: emergencia de colectivos, estrategias festivas, circuitos alternos, memoria comunitaria, escritura propia.

“Alrededor de 2012, ese escenario de país se fue diluyendo; varios de estos artistas se involucraron en la nueva institucionalidad cultural, la academia o el mercado del arte. Cada unx tropezó en distintos puntos y ahora, en 2018, volvemos a mirarnos para contar lo sucedido en el tiempo. Hemos mutado y continuamos habitando/recorriendo las irregularidades del territorio/paisaje. Este ciclo artístico 2005-2018 va paralelo al último período de inestabilidad democrática y el establecimiento del régimen del partido Alianza País. Por esto, la propuesta curatorial no es el resultado de una investigación previa, sino que impulsa una modalidad de investigación y escritura en sí misma, simultánea, en torno al antes, durante y después de este intenso período político y económico que influenció las formas de hacer arte en el Ecuador, en el contexto de la corriente regional denominada ‘socialismo del siglo XXI’”, apuntan los curadores.

Accidentes Geográficos pone así en diálogo obras y procesos artísticos del período 2005-2018 para ubicar en las rupturas y continuidades los efectos a escala íntima y colectiva de este arco temporal de doble vía entre Ecuador y España, entre la Exposición Histórico Americana de Madrid 1892 y el presente.

Ilich Castillo, Conductual, 2016, fotografía. Cortesía de los curadores y Museo CAV La Neomudéjar ©2018

ALGUNOS ARTISTAS Y SUS OBRAS

Desde la ciudad o el campo, la obra de Juana Córdova (Cuenca, Ecuador, 1973) busca cuestionar o reflexionar sobre el rol del individuo en la sociedad contemporánea y su relación con la naturaleza. Sus instalaciones y objetos generalmente expresan preocupación por el medio ambiente. Para esta exposición, presenta Lugar Protegido, una instalación compuesta por una planta de sábila (Aloe) construida en plata, que habla de una práctica tradicional de las culturas indígenas de Los Andes y que se puede ver aún en la actualidad, sobre todo en zonas rurales. La capacidad protectora de esta planta, colgada con una cinta roja por encima de la puerta principal de la vivienda funciona como amuleto contra malas energías y enfermedades.

El video Glitch Ecuador, de Ilich Castillo (Guayaquil, 1978), se basa en un documental anónimo hallado por el artista, un material que se identifica como Archivo de Videos Educativos. En su afán didáctico, la noción de país que presenta condensa los repertorios clisés de la identidad ecuatoriana. Castillo lo desmantela y reestructura distinguiendo cuatro partes que ejemplifican movimientos convencionales de la cámara construyendo una representación “objetiva”. El glitch natural del material fílmico, producido por la precaria realización y el desgaste, descodifica, pervierte y deforma la imagen santiguada de país.

En su práctica, Angélica Alomoto (1978) conjuga activismo y arte. Indaga en las estéticas occidentales (institucionalizadas) e institucionales del arte reproducidas en el contexto ecuatoriano. Desde las estéticas interculturales construye discursos que cuestionan lo estético-político del arte. La artista reflexiona sobre el rol del arte y del artista en la sociedad actual, utilizando técnicas “artesanales” y materiales no tradicionales. En esta muestra, presenta trabajos relacionados con sus investigaciones sobre el ritual, el cuerpo y la imagen en las prácticas artísticas andino-amazónicas, ahondando en las categorizaciones que se les otorga a “otras” prácticas artísticas, denominadas “artesanías”, “arte indígena” y “cine indígena”.

Ilich Castillo, Glitch Ecuador, 2008, video. Cortesía de los curadores y Museo CAV La Neomudéjar ©2018
Juana Córdova, Lugar protegido, 2007, objeto de plata y pintura sobre pared, 250 x 90 cm. Cortesía de los curadores y Museo CAV La Neomudéjar ©2018
Angélica Alomoto, Geografías Inimaginadas, 2018, video. Cortesía de los curadores y Museo CAV La Neomudéjar ©2018

De manera similar, Karina Cortéz Ruiz (Quito, 1982), artista multidisciplinaria, gestora cultural e investigadora, cuestiona en su video performance multicanal Contenidos y contenedores (Serie Territorios y Propiedades) un ritual basado en la de-construcción y la re-significación que busca conciliar la memoria individual y colectiva, a través de la experiencia de habitar el paisaje y la cultura para establecer un diálogo entre dos cosmovisiones: la occidental y la indígena. La obra se compone de cuatro video-performances que critican el poder económico del capitalismo frente al saber y el sentir de la cultura andina.

María Teresa Ponce (Quito, 1974) expone parte de su serie Oleoducto (2006 al presente), en las que los protagonistas son oleoductos como símbolos de poder para unas élites, y símbolo de promesas rotas para la mayoría de la población. Las fotografías a gran escala documentan las rutas de varios oleoductos en tres países sudamericanos: Argentina, Ecuador y Venezuela. Las imágenes de diferentes paisajes a lo largo de esta trayectoria capturan las personas, los escenarios y las actividades que coexisten con el oleoducto.

Push Up The Frame, de Santiago Reyes (Quito, 1971), es un “performance en carne y hueso”, pintado al óleo frente al paisaje y estampado con el pecho en el museo. La acción consiste en pintarse sobre el torso mirado a través de un espejo el paisaje observado, para transferirlo luego con flexiones de pecho, tal máquina estampadora, sobre lienzos hasta que este (el paisaje) desaparezca. Manipulando lo interior y el exterior, lo inverso y el reverso, el reflejo y la transferencia, el florecimiento y el desvanecimiento, el ejercicio y el agotamiento, el artista quiteño utiliza su cuerpo como lienzo y al mismo tiempo pincel para convertirlo en canal analógico que reproduce lo que observa.

María Teresa Ponce, Oleoducto, 2006-presente. Cortesía de los curadores y Museo CAV La Neomudéjar ©2018
Karina Cortez, Contenedores y contenidos, 2018, video. Cortesía de los curadores y Museo CAV La Neomudéjar ©2018
Valeria Andrade, Prácticas Suicidas, 2006, performance, video. Cortesía de los curadores y Museo CAV La Neomudéjar ©2018

ACCIDENTES GEOGRÁFICOS. ARTE CONTEMPORÁNEO DE ECUADOR 2005-2018

Museo La Neomudéjar, Calle Antonio Nebrija s/n, Madrid

Del 30 de mayo al 5 de agosto de 2018

Artistas participantes: Angélica Alomoto, Valeria Andrade, Raúl Ayala, Ilich Castillo, Juana Córdova, Karina Cortez, Alexandra Cuesta, Frente Revolucionario Unidad Pelota Cuadrada (Ana Carrillo y Karen Solórzano), David Jara, Ñukanchik Pipol (Melina Wazhima y Juan Pablo Ordóñez), Teresa Ponce, Christian Proaño, Santiago Reyes, Paúl Rosero.

Imagen destacada: Santiago Reyes, Push up the frame, 2011. Foto: Sébastien Dolidon. Imagen cortesía del artista.