Carlos Amorales: Axiomas para la acción (1996-2018), que se presenta hasta el 16 de septiembre de 2018 en el MUAC de la Ciudad de México, es una revisión de 22 años de carrera de Carlos Amorales (Ciudad de México, 1970) propuesta como una exhibición que hace énfasis en los aspectos conceptuales de su trabajo, revisando cómo estos operan más allá de la presentación de series u obras específicas. Su núcleo es un texto teórico del artista, titulado Axiomas para la acción, que define los ejes que han venido constituyendo su obra como una investigación orgánica, a pesar de su expresión multiforme.

La muestra, organizada por Cuauhtémoc Medina, curador en Jefe del MUAC, junto con el propio artista, está concebida como un guion y una lista de obras que cada institución y curador que la lleve a cabo podrá escenificar de modo variable, en relación tanto a su interpretación particular del texto de Amorales, como de sus posibilidades materiales, arquitectónicas y organizativas. En ese sentido, cada muestra será una interpretación de la matriz del trabajo de Amorales, al mismo tiempo que un compendio de su obra, refutando la pretensión de organizar su carrera en relación a un orden cronológico o clasificatorio.

El proyecto se aleja de la idea de una retrospectiva convencional, ya que sería del todo contrario al espíritu del trabajo de un artista autodenominado como “Amorales” quedar sujeto a una forma de narración temporal, progresiva y personalista. La fijeza de la retrospectiva aparece evidentemente contraria al universo de posibilidades que esa identidad fabricada ha llegado a contener, y la cronología es con frecuencia irrelevante para un mapa conceptual que se relaciona en saltos y ecos a lo largo del tiempo. Con ello en mente, una muestra que aluda a la lógica del trabajo que Amorales representa debe ser también un mapa cambiante, un juego de máscaras, una corriente de ideas y acciones.

No sólo es que los caminos de las obras de Amorales recorren una diversidad de apariencias y referentes, geografías y emociones, signos y temporalidades, más radical es que suponen de un modo u otro la creación de dispositivos, agentes, códigos y procedimientos que sabotean toda costumbre de identificación, y desplazan la invención hacia una estructura e identidad fabricadas. En ese sentido, “Amorales” es al mismo tiempo un símbolo, una marca, un actor y un gerente de una variedad de agenciamientos artísticos: es el punto de convergencia de un teatro de perpetua escenificación.

La suya es una obra sistemáticamente mediada por lo que el artista llama interfaz, un artefacto de artefactos, una producción del productor, la actuación sobre el agente, la representación del medio de representación. “Amorales” no es un individuo ni únicamente su rostro público: es el campo de operación de una serie de actos que constituyen formas de relación social y estética.

Vista de la exposición “Carlos Amorales. Axiomas para la acción (1996-2018)”, Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC, Ciudad de México, 2018. Foto: Oliver Santana. Cortesía MUAC.
Vista de la exposición “Carlos Amorales. Axiomas para la acción (1996-2018)”, Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC, Ciudad de México, 2018. Foto: Oliver Santana. Cortesía MUAC.

La muestra en el MUAC es la primera aplicación del guion del proyecto. Además de servir como un momento de balance de la obra de Amorales en su país y ciudad de origen, la exhibición pretende mostrar la flexibilidad del guion y la posibilidad de tomar los “Axiomas para la acción” dentro de un proyecto curatorial imaginativo y específico. En esta entrega, el trabajo de Amorales se despliega poniendo énfasis en el binomio film/instalación, a la vez que a partir de una interpretación de la arquitectura del Museo en tensión con el espacio de referencia de la obra de Amorales en su estudio en la ciudad de México. En esta versión la parte gráfica de su obra pasa a un segundo plano, aquel que está relacionado a la creación de estructuras narrativas (guiones) que funcionan como herramientas para poner en práctica los “Axiomas”.

 

Vista de la exposición “Carlos Amorales. Axiomas para la acción (1996-2018)”, Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC, Ciudad de México, 2018. Foto: Oliver Santana. Cortesía MUAC.
Vista de la exposición “Carlos Amorales. Axiomas para la acción (1996-2018)”, Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC, Ciudad de México, 2018. Foto: Oliver Santana. Cortesía MUAC.

Además de los trabajos en video, animación y cine, la exposición incluye una serie de obras que no se han visto en México, como son la instalación de una plaga de mariposas nocturnas titulada Black Cloud (2007); el conjunto del proyecto La vida en los pliegues (2017), presentada recientemente en el Pabellón Mexicano de la Bienal de Venecia; una nueva instalación llamada Aprende a joderte (2018), con la que contradice los fundamentos estéticos y conceptuales de su propia práctica artística para, paradójicamente, encontrarles una aplicación inversa; y Naturaleza negativa (2012-2018), la réplica a escala 1:1 del estudio del artista, en donde aparecen imágenes que refieren al proyecto Archivo Líquido.

Las obras de Carlos Amorales recorren una diversidad de apariencias y referentes, geografías y emociones, signos y temporalidades. Suponen de un modo u otro la creación de dispositivos, agentes, códigos y procedimientos que sabotean toda costumbre de identificación y desplazan la invención hacia una estructura e identidad fabricadas.

La decisión de producir patrones, estructuras, vocabularios y repertorios fijos, en otras palabras, animar clichés, le ha permitido adentrarse con una agudeza formidable en la textura cultural, así como el establecimiento de un territorio de restricciones y posibilidades que produce diferencia mediante traducciones y variaciones, distorsiones y transgresiones dentro de un código. Actos dentro y fuera del lenguaje, en la superficie de contacto entre lenguas, en el borde y los pliegues de signos, sonidos, iconos y secuencias.

Si bien una gran parte de las obras de Amorales, incluyendo sus animaciones, tienen la apariencia de tener como base un idioma gráfico, esta identificación es reductivista, se extravía en un primer nivel meramente formal.

Lo radical es el entendimiento de la cultura como un espacio en y entre escrituras, y la necesidad de establecer el campo de acción del artista en la tensión entre los planos de identidad, significación, relato y escritura. “Lo gráfico” es, en Amorales, el espacio de intervención del imaginario y las tensiones sociales. Es la cuchilla de reflexión que faculta su aparente amoralidad.

Carlos Amorales, Retrato preparatorio para diseño de máscara, 1996. Foto: Roderik & Tanja Henderson. Archivo del artista.
Carlos Amorales, Certificado de préstamo de identidad, 1996, papel A4 mecanografiado y tinta. Colección del artista y kurimanzutto
Vista de la exposición “Carlos Amorales. Axiomas para la acción (1996-2018)”, Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC, Ciudad de México, 2018. Foto: Oliver Santana. Cortesía MUAC.
Vista de la exposición “Carlos Amorales. Axiomas para la acción (1996-2018)”, Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC, Ciudad de México, 2018. Foto: Oliver Santana. Cortesía MUAC.

CARLOS AMORALES. AXIOMAS PARA LA ACCIÓN (1996-2018)

Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), Sala 9, Ciudad de México

Del 10 de febrero al 16 de septiembre de 2018

*Texto elaborado a partir de ensayos escritos por Carlos Amorales y Cuauhtémoc Medina contenidos en la publicación Carlos Amorales. Axiomas para la acción, MUAC, Museo Universitario Arte Contemporáneo, UNAM, Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México, 2018. La publicación completa se puede leer aquí