El discurso, la reflexión y la práctica feminista conllevan también una ética y una forma de estar en el mundo

Nuria Varela

 

Sabemos que el lenguaje expresa y determina una visión de mundo, constituye realidades, pero también, como parte de una construcción social, se encuentra en permanente transformación. Justamente por ello es que se hace imprescindible tomar posición en este tejido dinámico, activarnos, colectivizar, para generar el sentido de pertenencia que nos corresponde en aquello que nombramos y cómo lo hacemos. Así, y bajo esta premisa, se produce la primera Editatón de mujeres artistas en Chile.

La iniciativa parte de la organización internacional Art+Feminist, que invita a Gloria Cortés Aliaga, curadora del Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, a sumarse a la activación de las editatones internacionales para Wikipedia. Ejerciendo la curaduría con un determinado enfoque de género, Gloria Cortés Aliaga ha puesto en escena el rol de las artistas mujeres, principalmente aquellas que integran la colección del Museo. De este modo, la Editatón se planteó desde el inicio como una pertinente reflexión sobre la escasa presencia e invisibilización de las artistas mujeres en las prácticas museales.

En lo personal, y como Coordinadora del Área de Artes Visuales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, no tuve duda de que a partir de esta acción concreta podríamos iniciar un camino de fuerza colectiva que nos permita poner en relieve nuevas lecturas de lo que hemos venido construyendo desde las artes visuales.

Editatón de Mujeres Artistas para Wikipedia, en el Museo Nacional de Bellas Artes, 2017. Foto: Natalia Espina/CNCA

Existen varios aspectos que son relevantes en relación con el impulso de esta acción. Por una parte, en buena hora las mujeres hemos ido ocupando cada vez más espacios laborales, no solo dentro de la institucionalidad y en el ámbito de las artes visuales, sino también los espacios de reflexión, investigación y crítica independientes que permiten cuestionar la construcción y disposición de las cosas tal y como se han presentado hasta ahora. Desde la creación, históricamente las mujeres también hemos debido defender con furia los espacios de visibilización, respeto y validación dentro de un sistema patriarcal en el cual se ha cuestionado “el arte de mujeres”, considerándolo demasiado femenino, o lisa y llanamente de menor nivel. En nuestro país, esto se traduce en una bajísima relación porcentual de presencia de mujeres en las colecciones públicas de arte, alcanzando en promedio no más de un 12%, y la casi nula integración de éstas a través de la adquisición de obras, llegando en el caso del MNBA solamente al 2% del 11% que conforma el total de presencia femenina de su acervo, lo que demuestra un insignificante interés e intención a nivel de política pública por incluir mujeres artistas dentro de la escena.

Por otra parte, revisando algunas publicaciones compilatorias de artes visuales en Chile de los últimos años, podemos corroborar que en Chile Arte Extremo: Nuevas tendencias en el cambio de siglo (2005), editado por Carolina Lara, Sergio Rojas y Guillermo Machuca, cuatro de 20 artistas son mujeres; en Copiar el Edén. Arte reciente en Chile (2006), editado por el cubano Gerardo Mosquera, 23 de 73 son mujeres; en Revisión Técnica. 100 pintores. Pintura en Chile 1980-2010, editado por Jorge González Lohse (2010), 21 de 100 son mujeres; y en Sub 30 (2014), que destaca la producción de jóvenes artistas y creadores chilenos menores de 30 años, ocho de 60 son mujeres. Esto sugiere entonces que la valoración por el trabajo de mujeres artistas aún se encuentra en desmedro, considerando que la cantidad de mujeres que estudian arte, así como las que egresan de la carrera, supera con creces el 50% de los estudiantes.

Editatón de Mujeres Artistas para Wikipedia, en el Museo Nacional de Bellas Artes, 2017. Foto: Natalia Espina/CNCA
Editatón de Mujeres Artistas para Wikipedia, en el Museo Nacional de Bellas Artes, 2017. Foto: Juan Ignacio Hernández/CNCA

Es valioso mencionar, por otro lado, algunos hitos que han puesto en realce de manera decidida a las mujeres artistas. Tal es caso de la muestra Del Otro lado. Arte contemporáneo de mujeres en Chile, curada por Guillermo Machuca en 2006, y que presentó en el Centro Cultural La Moneda a más de 20 artistas que cuestionaron la estética vinculada a ‘lo femenino’ desde las producciones de los años 70. A ésta le sigue en 2007 la muestra Handle with Care, en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Quinta Normal, curada por la académica Soledad Novoa, la curadora Ana María Saavedra y la artista Yennyferth Becerra, que marcó una diferencia respecto a no solo los contenidos que se plantearon, sino a las prácticas curatoriales desde el trabajo colectivo.

Dentro de los museos chilenos, por otra parte, las artistas han ido ganando algunos espacios. Se puede percibir, a lo largo de los últimos años, una fuerte determinación por poner en valor la producción de mujeres, así como el trabajo vinculado a temáticas de carácter feminista, esto probablemente vinculado a que la mayor parte de los equipos de trabajo de los museos de arte en Chile están conformados por mujeres. Este factor abre otra mirada que presenta nuevos relatos y otras relaciones analíticas, tanto respecto a la construcción programática temporal como al desarrollo de investigación curatorial y el estudio de las colecciones.

Pero, ¿qué es lo femenino? La escritora y crítica literaria Raquel Olea plantea que “lo femenino no necesariamente es un correlato de la mujer. Lo femenino también es un posicionamiento en relación a los poderes dominantes. Ha sido la marca, el signo de lo subordinado, de lo minoritario, de lo suprimido, de lo carente, de lo silenciado. Eso le confiere un potencial político alto”. (En Del Otro lado. Arte contemporáneo de mujeres en Chile). Es justamente atendiendo a esta definición por lo que un grupo no menor de mujeres, trabajadoras de la cultura desde diversos ámbitos, nos reunimos para dar forma a esta primera editatón, cada una poniendo a disposición nuestras potencialidades y posibilidades, desde nuestros pequeños –y probablemente breves- espacios de poder, para dar forma a una acción concreta: la de nombrar y destacar. En una acción de compañerismo, aportamos nuevas lecturas al incorporar y mejorar las entradas de mujeres artistas en una plataforma pluralista como Wikipedia, dando así acceso público a otra posibilidad de información que constituye el tejido cultural a través del uso de la palabra.

Lo que ocurre cuando el trabajo horizontal se instala como una manera generosa de crecimiento colectivo es un cambio de paradigma, una posición política que sugiere no otra cosa que ponernos como protagonistas de nuestra historia reciente.

Performance de la artista Janet Toro en la Editatón de Mujeres Artistas para Wikipedia, en el Museo Nacional de Bellas Artes, 2017. Foto: Juan Ignacio Hernández/CNCA

Instalar este sitio de activación en el Palacio Bellas Artes, ocupando el hall central del MNBA con una gran mesa en forma de “X” -que representa, por un lado, el equilibrio al cual las mujeres estamos apelando y, por otro, la multiplicación de editoras que escriben sobre nuestras artistas en un gesto simbólico–político-, es un acto de posicionamiento que asume la ocupación de las instituciones en la construcción del arte en Chile. Como sabemos, la Academia y el Museo son referentes históricamente patriarcales en el país. Ocupar el hall del MNBA, atravesando simbólicamente hacia el MAC por el pasillo que une a ambas instituciones, es entonces un llamado a la necesidad de reeditar la historia del arte y declararnos presentes.

Actualmente, en Wikipedia, una de cada seis entradas está dedicada a una mujer artista. En esta primera Editatón logramos recuperar casi 50 nuevas lecturas, lo que no hubiese sido posible sin el aporte fructífero de decenas de editoras y editores que se sumaron en activismo a esta iniciativa, así como por la importante intervención de las artistas y colectivas que nos acompañaron durante toda la jornada. Sin duda, el aporte de muchas es invaluable. Sin embargo, me permito nombrar a las que de manera altruista y con convicción se han sumado con fuerza a esta acción, a las que usualmente carecen de la visibilidad que merecen mientras desarrollan un trabajo sistemático y muchas veces silencioso: Alessandra Burotto, quien desde el área de Anilla Cultural MAC lleva adelante un proyecto que desde el 2010 le da la necesaria contemporaneidad al MAC, generando curadurías, abriendo espacios de reflexión, formación crítica y poniendo un sello que hace la diferencia dentro de una programación muchas veces machacada por las precariedades institucionales; Carolina Olmedo y Marla Freire, desde el pensamiento crítico; Natalia Keller, Eva Cancino, Nicole González y Milenka Vidal, desde lo metódico; Janet Toro desde su obra elocuente y poderosa; la fuerza colectiva que generan Karine Hurtado y el Bloque Serigráfica Insurgente; o Berenice Cárdenas, Paola Uribe y Francisca Marticorena, quienes con convicción conforman el nuevo Nodo de Prácticas Artísticas y Feminismos Críticos. Y cómo no nombrar a Karen Cordero, quien con generosidad vino desde México a compartir lo que hoy podemos llamar un nuevo hito.

 


Imagen destacada: Editatón de Mujeres Artistas para Wikipedia, en el Museo Nacional de Bellas Artes, 2017. Foto: Juan Ignacio Hernández/CNCA

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Varinia Brodsky Zimmermann

Licenciada en Artes Visuales por la Universidad de Chile. Magíster en Museografía y Exposiciones por la Universidad Complutense de Madrid, Co-fundadora y Curadora de Centro Cultural Cité Jofré/Al Fondo. Entre el 2005 y el 2015 fue Coordinadora General del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Santiago de Chile. Actualmente es Coordinadora del Área de Artes Visuales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile.

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