Kohn Gallery, en Los Ángeles, presenta Chingaderas Sofisticadas, una inédita exhibición que reúne a nueve destacados artistas que viven en Guadalajara, cuyas variadas prácticas contribuyen al creciente ascenso cultural y reconocimiento internacional de esa ciudad mexicana.

Hasta hace poco, Guadalajara era considerada una de las ciudades más tradicionales de México, con sus grandes industrias enfocadas en la producción textil y artesanal, tal vez mejor conocida por sus fábricas y talleres de cerámica. Sin embargo, desde la década de los noventa, la escena artística de Guadalajara ha ido floreciendo progresivamente gracias a un número cada vez mayor de artistas que se han reubicado o regresado a la ciudad para montar estudios, galerías, espacios alternativos o residencias que la han situado como un centro cultural alternativo a la Ciudad de México.

Co-curada por la asesora de arte Esthella Provas, directora de la galería Samantha Glaser, la exposición -parte de la iniciativa Pacific Standard Time: LA/LA de la Fundación Getty– ilustra las narrativas dominantes e interrelacionadas de la artesanía, la tradición y el rigor conceptual que posicionan a Guadalajara como una de las capitales artísticas más dinámicas de América Latina.

Vista de la exposición "Chingaderas Sofisticadas", en Kohn Gallery, Los Angeles, 2017. Foto: Karl Puchlik. Cortesía de la galería

El uso de la cerámica y de objetos folclóricos y artesanales es un punto de partida común para la comunidad artística de Guadalajara, como se ve en la obra de los artistas Eduardo Sarabia, Gonzalo Lebrija, Milena Muzquiz y Cynthia Gutiérrez.

Sarabia, junto con Lebrija, han cofundado espacios sin ánimo de lucro y residencias alternativas, entre los que se encuentran PAOS Gdl y Oficina para Proyectos de Arte A.C. En el 2002, Sarabia fue invitado a trabajar en la fábrica Cerámica Suro, ubicada en Tlaquepaque, el distrito de las artes y de galerías de la ciudad, lo que le llevó a trasladarse a Guadalajara desde Los Ángeles e incorporar en su práctica la cerámica azul y blanca característica de esta fábrica.

Utilizando los medios de la fotografía, el video, el sonido y la escultura para examinar nociones de tiempo, libertad, juego y poder, Gonzalo Lebrija a menudo incorpora la geometría de los planos de papel semi-doblados en sus obras a gran escala. En estas piezas, grandes formas geométricas emergen atrapadas entre un estado de presencia física fija, mientras hacen gestos hacia formas aerodinámicas fluidas que se deslizan y ascienden.

Del mismo modo, Milena Muzquiz y Cynthia Gutiérrez se refieren a formas escultóricas que denotan ya sea lo antropomórfico o lo decorativo. Sus esculturas entrelazan aspectos de la herencia artesanal y folclórica de la cultura mexicana con narrativas sociales relevantes, vinculando un sentido de arraigo ancestral y dislocación contemporánea.

Las obras de Gutiérrez muestran diversos aspectos de su práctica escultórica deconstructiva. Uno de sus trabajos, titulado Agua Silenciosa, representa la figura de un pato aterrizando boca abajo en el suelo mientras su pico parece desintegrarse, mientras que la cabeza decapitada de Decapitados: una decoración para nuestro tiempo sangra visceralmente tejidos que brotan del cuello. Ambas obras transmiten una visión oscuramente irónica sobre la percepción de la realidad a través de una referencia inconfundible al salvajismo de las recientes guerras de la droga en México.

Milena Muzquiz, Jungled Up Gravity Sculpture 1, 2016, cerámica esmaltada. Foto: Karl Puchlik. Cortesía de la galería
Eduardo Sarabia, Mango Fruit, 2017, cerámica esmaltada y acrílico sobre madera. Foto: Karl Puchlik. Cortesía de la galería
Cynthia Gutiérrez, Decapitados: una decoración para nuestro tiempo, 2011, fibra de vidrio, pintura y textiles, dimensiones variables. Foto: Karl Puchlik. Cortesía de la galería

Varios artistas de la exposición exploran el uso del texto, la luz, los medios mixtos y el lenguaje en sus obras escultóricas. Jorge Méndez Blake ha desarrollado un lenguaje conceptual en su práctica basado en la traducción de textos literarios en imágenes, esculturas e instalaciones, jugando a menudo con la sintaxis y la estructura del lenguaje para desmantelar y subvertir el significado. En la exposición se incluye su pintura Chingada, donde lo que parece ser un ensayo de varios párrafos es una pronunciación larga y tartamuda de la palabra chingada, un mexicanismo de uso coloquial de connotación negativa o que se refiere a situaciones adversas.

Las obras lúdicas basadas en texto de Octavio Abúndez también comparten la investigación de las narraciones epistemológicas dentro de las ideologías establecidas, criticando las jerarquías informacionales que ordenan a la sociedad. El trabajo de Gabriel Rico se centra en la fragilidad del espacio y el contexto para fomentar el significado, utilizando texto, objetos encontrados y luz.

Las instalaciones con proyección de diapositivas de Francisco Ugarte descomponen las formas en sus elementos más fundamentales -color, forma, línea y espacio-, mientras que Alejandro Almanza Pereda incorpora estas narrativas de luz, significado y lenguaje en sus películas de bodegones subacuáticos colocados al revés, que transmiten nociones de decadencia y belleza con sus objetos representados que ondulan, caen o se alejan con el tiempo.

Vista de la exposición "Chingaderas Sofisticadas", en Kohn Gallery, Los Angeles, 2017. Foto: Karl Puchlik. Cortesía de la galería
Alejandro Almanza Pereda, A glass of fruit, 2016, video HD. Cortesía de la galería

CHINGADERAS SOFISTICADAS

Octavio Abúndez, Alejandro Almanza Pereda, Jorge Méndez Blake, Cynthia Gutiérrez, Gonzalo Lebrija, Milena Muzquiz, Gabriel Rico, Eduardo Sarabia, Francisco Ugarte

Kohn Gallery, Los Angeles

Hasta el 4 de noviembre de 2017

Imagen destacada: Gabriel Rico, Merde, 2012, cerámica, pintura dorada y plateada. Foto: Karl Puchlik. Cortesía: Kohn Gallery, Los Ángeles