El proyecto de video instalación soñé@cerámicas.cl, de Patricia Domínguez (Santiago de Chile, 1984), es una exploración artística sobre las cosmologías corporativas que operan en el territorio chileno y que continúan con nuestra historia de colonialidad.

Domínguez realiza dos rescates no genéricos de la historia de Chile. Uno, a través del Museo de las Gaviotas, construido por su abuelo arqueólogo autodidacta, Gonzalo Domínguez, un ejemplo interesante de “descubrimiento” de lo enterrado por la colonia desde una mirada del mestizaje crítico. El otro, desde una entrevista a Lorenzo Aillapán, Hombre-Pájaro, quien ha dedicado largos años a cultivar y desarrollar un género literario único y original: la interpretación del canto de los pájaros. Aillapán habla desde una suerte de indigenismo crítico, que se resiste a la folclorización. Gonzalo Domínguez y Lorenzo Aillapán buscan desde lugares distintos del mismo espejo, re-combinando y re-coreografiando los elementos de la memoria colectiva que les rodean con gestos emancipatorios.

El Hombre-Pájaro no representa a un pájaro, sino que deviene pájaro. El Museo Las Gaviotas no arqueologiza, sino que crea una nueva narrativa. Nada de esto sería posible si no fuera desde cierta memoria colectiva colonial -tal vez algo acercado a lo cosmológico-, porque de lo contrario, si extraemos la memoria, el Hombre-Pájaro no pasaría de ser un poeta excéntrico, y si abstraemos la arqueología futurable (una forma particular de memoria) del Museo Las Gaviotas nos enfrentaríamos a una colección de objetos arqueológicos.

¿Qué pasa cuando la corporatización se encuentra con la colonialidad? ¿Cómo estas fuerzas se convierten en un acto creativo, en una línea de vuelo de pájaro, resistiendo a la normalización y disciplina de lo idéntico? La ontología neocolonial en Latinoamérica continúa siendo uno de los lugares de reproducción de lo mismo, de producción de futuros como pasados. Lugares como lo ancestral y lo indígena son continuamente asediados por el discurso del neoliberalismo multicultural; la exotización es la mirada de lo mismo sobre lo desconocido e intraducible.

El trabajo de Patricia Domínguez podría ser pensado, entonces, como una anti-tesis de la exotización, en tanto éste se vincula con el silencio y la futurabilidad, más allá de cualquier forma de reproducción identitaria. La artista tiene una forma particular de relacionarse con los sistemas biológicos: caballos, plantas, capas de pixelaje, conversaciones animalistas, fantasmas coloniales, neo-indigenismo, mestizaje planetario parecen ser territorios en los que se ubica para dejarse llevar por entes ocultos, con los cuales traza sus caminos creativos.

El uso de la iconografía, de las boletas de luz en Chile, para su incorporación en un registro no corporativo, o el uso de emojis sobre los rostros arrugados por el tiempo de mujeres emancipadas de la tercera edad, son ejercicios de sabotaje, un intento de rescatar cierta memoria, como gesto opuesto a la aparente omnipresencia del corporativismo global y la esquizofrenia digital; en otras palabras, la interrupción de los procesos tecnócratas de automatización financiero-digital.

La operación que realiza en soñé@cerámicas.cl es algo parecido a un ejercicio de hackeo material: si la operación del corporativismo digital implica convertir lo vivo en pixeles, despojándolo de cualquier rastro de memoria planetaria y ancestral, la operación de Patricia es inversamente opuesta; ella materializa lo digital, para ponerlo en contacto con la memoria.

Este texto es un extracto editado del ensayo curatorial escrito por Pablo José Ramírez para el catálogo que acompaña a la exposición soñé@cerámicas.cl, de Patricia Domínguez, ganadora del 2° lugar en el concurso Beca Arte CCU 2015. La muestra puede visitarse en la Sala de Arte CCU, Santiago de Chile, hasta el 15 de septiembre de 2017

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