Revolver Galería nació en el año 2008 en Lima ante la carencia de plataformas para la exhibición y producción de proyectos de arte contemporáneo. Fundada por el artista Giancarlo Scaglia, a lo largo de estos años la galería no sólo ha logrado activar la producción artística local, sino que también ha impulsado intercambios y conexiones con la escena internacional, a través de su participación en ferias o instalando a sus artistas en otros espacios, desde galerías comerciales a proyectos independientes o autogestionados.

Este año, Revolver celebra su noveno aniversario abriendo un nuevo espacio en la ciudad de Buenos Aires, iniciando así un modelo de trabajo que pretende repetir periódicamente, cada vez en un punto geográfico distinto. La muestra con la que se instaló hace hace unos días en el barrio Villa Crespo se tituló Paisaje infinito de la costa del Perú, en homenaje a la serie iniciada por Jorge Eduardo Eielson en 1957, en la que el artista peruano deconstruye visualmente la costa del Perú a partir de uso del color, la textura y el espacio. La exposición incluyó a los artistas Alberto Borea, Matías Duville, Andrea Galvani, Philippe Gruenberg, Andrés Marroquín, José Carlos Martinat, Ishmael Randall-Weeks y Giancarlo Scaglia.

Conversamos con el fundador de Revolver sobre la historia y proyectos a futuro de la galería.

Alejandra Villasmil: Revolver nació en 2008 para llenar un vacío en la escena artística peruana, particularmente de Lima. ¿Cómo crees que tu galería ha aportado a la escena del arte peruano, local e internacionalmente? ¿Cómo has visto evolucionar la escena local desde entonces?

GS: Hicimos un par de muestras grupales en el 2007, en un bar y en mi taller, pero fue recién en 2008 cuando conseguimos algo de dinero para comenzar a cumplir con nuestros primeros objetivos. Quisimos inaugurar fuera de Perú, y lo hicimos en una feria (ArteBA), pues la veíamos como una plataforma de difusión internacional masiva para los artistas peruanos de mi generación. Necesitábamos eso y comprendimos que las ferias eran la herramienta perfecta para mostrar al grupo y comenzar la red.

Siempre digo que tuvimos mucha suerte. Fuimos un número interesante de artistas jóvenes comenzando a trabajar al mismo tiempo y con intereses comunes. Además, había una nueva generación de coleccionistas entusiastas que no solo entendieron que tenían en sus manos la oportunidad de renovar un Museo de Arte de Lima, sino también que había que tomar en serio al arte joven peruano, pues había ahí una proyección a la internacionalización.

Esa fue la clave. Por un tiempo trabajamos todos juntos para sacar adelante el arte contemporáneo peruano, y creo que la imagen que se veía desde fuera del país reflejaba una escena completa en crecimiento, y eso llamó la atención.

Obviamente, la energía de Revolver nació del vacío, de la necesidad y de las carencias institucionales. Fuimos la generación que decidió quedarse en Lima para trabajar desde ahí, la generación que comprendió y exigió que la galería haga el trabajo que le correspondía. Por eso opté por tener el doble rol de artista y director de la galería.

Últimamente escucho de proyectos artísticos internacionales que respeto y sigo, y me dicen que tomaron como referente a Revolver para comenzar. Cuando lo oigo, me doy cuenta que hicimos algo bueno.

AV: Revolver es una suerte de híbrido porque es fundada por tí, un artista, pero es tan comercial como cualquier otra galería. Ustedes van a ferias, por ejemplo. Te lo comento porque siempre hay este tabú del artista-galerista, esta idea romántica -aún- de que “zapatero a sus zapatos”, de que el artista tiene que dedicarse a producir y dejar la gestión para otros, que otros se encarguen de descubrirlos y posicionarlos. ¿Cuál ha sido tu experiencia en este sentido?

GS: Si bien es cierto que las ferias son muy importantes para nosotros, su formato tiene que reinventarse. Comprendí que las ferias eran no solo una plataforma de venta sino más bien una plataforma de difusión. Nuestro objetivo principal cuando vamos a ferias es presentar un cuerpo de obras sólido, que dialogue entre sí y represente al grupo de artistas de Revolver; cada obra por separado conlleva su propio concepto, sin embargo, trato de transmitir la esencia de la galería en su conjunto.

Creo que si estoy en el medio del arte es porque soy artista. Siempre me preguntan cómo manejo los dos roles y respondo que tengo una cabeza y dos manos.

Venimos de un lugar en que no hay una estructura de apoyo privada ni pública a las artes visuales, entonces lo que corresponde es encontrar los medios para llevar a cabo los proyectos. Creo que en Latinoamérica nos toca hacer de todo a todos si queremos que esto avance. Comprendo que desde un sistema más estructurado, la postura puede ser más “zapatero a sus zapatos”, pero nos tocó otra situación. Tampoco vamos a esperar que vengan a descubrirnos, hace 525 años ya nos descubrieron y no fue tan bueno… (risas).

AV: Esto de ser artista y dirigir al mismo tiempo una galería en la que expones tiene como ventaja principal, a mi modo de ver, que tienes esa doble mirada: la del artista y la del galerista. Has estado -o estás- en los dos bandos.¿Qué cosas específicamente podrías decir que le aporta un rol al otro, y cómo eso se transfiere a Revolver?

GS: Pienso en mi obra todo el tiempo; creo que como todo artista soy obsesivo con mi trabajo, estoy muy metido en mi investigación personal. Sobre la producción, encuentro los momentos para ejecutarla y estoy tranquilo con eso. Tengo la suerte de producir en una isla (El Frontón), así no tengo problemas y cuando debo trabajar lo hago.

Ser galerista me sirvió mucho como artista. La gestión me sirvió para entender que los tiempos en el arte son distintos para todos, lo principal es entenderlo, eso te da la calma para seguir a paso firme. Como te decía, no sería galerista si no fuera artista. Ser artista hace que como galerista me arriesgue siempre a nuevos retos.

AV: Entiendo que, por esto mismo de ser artista-galerista, trabajas con tus artistas de una forma muy horizontal y transversal, apostando a la colaboración y desarrollo en conjunto. Esto me parece notable como método de trabajo…

GS: Pensamos juntos en cuál es la estrategia es fundamental. Somos un equipo. Revolver comenzó con un grupo de amigos que querían hacer algo para cambiar las cosas, y aún queremos hacerlo. Desde que comenzamos juntos hablábamos de qué hacer para cambiar las cosas, y a veces me sorprendo que sigan tan conectadas entre si nuestras obras y nuestros objetivos.

Los artistas de Revolver saben que sé separar las dos funciones que tengo, y creo que eso es fundamental en la relación amical y profesional que tenemos. Revolver tiene la energía de un grupo de artistas.

AV: Si quisiéramos conocer la historia de Revolver a través de sus “hitos”… ¿cuáles serían? Porque obviamente la galería ha crecido un montón. Entonces, ¿cómo se ha dado esta evolución y qué ha sido decisivo en ella?

GS: Un hito pre-Revolver fue la expo Estructuras, simulacros, de Ishmael Randall-Weeks, en Lima en el 2006. Aún no nos conocíamos, pero fue inspiradora. Todos nos acordamos de esa primera expo de Ishmael en Lima. Por supuesto, la primera expo de Revolver, cuando inauguramos Lima en el 2008, Blue Pieces, de Jerry B. Martin. También fue notable cuando el primer grupo de punk de la historia, Los Saicos, vinieron a conocer Revolver. Era un día cualquiera en la galería, hasta que tres señores que bordeaban los 60–70 años tocaron a nuestra puerta porque les daba mucha curiosidad una placa de mármol que teníamos en la entrada de la galería; en esa placa decía: “En este lugar nació el punk rock en el mundo”. Era un homenaje que Radamés “Juni” Figueroa había hecho a Los Saicos en una residencia que hizo con nosotros en Lima en 2008. Esa tarde fue increíble. Esa placa, se ha convertido en el símbolo de la galería. Otro hito fue la participación de Elena Damiani en la 56° Bienal de Venecia, como parte de la exposición All the world’s futures. O la pieza pública Manifiestos que José Carlos Martinat presentó en Basel Public, en el 2015. Era una instalación compuesta por ocho megáfonos que pendulaban recitando manifiestos artísticos del siglo 20 con una voz sintética. El audio era como un mantra. La exposición grupal Lo real Absoluto, en el 2016, donde participaron Andrés Marroquín Winkelmann, Andrea Galvani, Marlena Kudlicka, José Carlos Martinat e Ishmael Randall-Weeks. Considero que fue la más importante que hemos hecho hasta hoy. Ha sido importante también comenzar a trabajar la obra de Jorge Eduardo Eielson (1924-2006). Cuando presentamos por primera vez su obra en ARCO 2017, los artistas que habíamos viajado a la feria no podíamos creer que estábamos compartiendo pared con tremendo artista, era como un sueño. Eielson es uno de los principales artistas peruanos del siglo XX, y creo que en especial mi generación lo respeta mucho, es un artista de aristas, es un héroe para mi. Y bueno, abrir Revolver Buenos Aires

AV: Cuéntame sobre eso ¿Cuál es el fin de esta nueva estrategia de instalar a Revolver ahora en Buenos Aires y luego en otras ciudades?

GS: Como ves, la intención de Revolver siempre ha sido difundir internacionalmente el proyecto de nuestros artistas, y entender la estructura del sistema artístico ha sido fundamental. Por este mismo motivo es que decidimos abrir una segunda sede. Considero que es la mejor manera de afianzar lazos con la comunidad artística, las instituciones y el mercado.

AV: Aparte de la muestra que acaban de presentar en la galería Patricia Ready, ¿qué otras colaboraciones intra-galerías ha hecho Revolver? ¿Por qué recomendarías a otras galerías el establecer estos vínculos?

GS: Hemos hecho varias colaboraciones con galerías; comenzamos a hacerlas en el 2009. Nuestra intención era presentar Revolver en otros contextos, sobre todo en exposiciones que pudieran ser visitadas con un ritmo que no sea el ferial. Es algo que queremos seguir haciendo cuando se presente la oportunidad.

The following two tabs change content below.

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.
UA-20141746-1