La galería Untilthen, al norte de París, presentó hasta el 31 de julio Chambres avec vue sur le champs (Habitaciones con vista al campo), exposición individual de Martín Soto Climent, en la cual el artista mexicano reúne una serie de piezas concebidas especialmente para esta ocasión, y que surgen a partir de la exploración de una noción ambigua y absurda de la libertad.

El título de la exposición viene de una asociación irónica que el artista articula luego de una visita al norte de México: arribando a un hotel de esa, zona pide una habitación con vista al campo, descubriendo con estupor que lo que tenía era una ventana enrejada con vista a un terreno baldío amurallado por la frontera mexicana. ¡Qué ironía! ¿Una vista al campo (champ)? ¡Una vista más bien “Du-champ” (del campo)! Mirando por dicha ventana, un grafiti le hace imaginar a Martín Soto Climent un encuentro artístico improbable, pues “La libertad guiando al pueblo” era lo escrito en aquella pared. Así, Duchamp y Delacroix se mezclarían de manera inesperada. Soto Climent entonces se interroga por la figura de la libertad: esa mujer medio desnuda guiando a la multitud.

Martin Soto Climent. Le pain quotidien, 2016. Galería Untilthen, París, Francia. Foto cortesía del artista.
Martin Soto Climent. Piel encendida #1, 2016. Galería Untilthen, París, Francia. Foto cortesía del artista.

La sociedad y la economía se han modificado tanto desde aquella revuelta que esta “desnudez liberadora” podría ser interpretada hoy en día como un nudismo ridiculizado o incluso comercializado. Por ello Martín recuerda las palabras del filósofo Byung-Chul Han: “La política ciertamente no tiene nada que ver con el amor. Pero las acciones políticas están ligadas a Eros, porque representan el deseo común de cambio”.

Una vez en París, Martín se detiene frente a la obra de Delacroix en el Louvre, donde otra vez las palabras del filósofo le resuenan: “Todo movimiento político es sostenido por una fuerza erótica. Necesitamos de nuestra intimidad para encontrar un espacio en un mundo tan liberal que ofrece de todo, incluyendo la libertad como producto de consumación”. El artista entonces plantea el tema de la libertad deslizando su representación del erotismo como una fuerza “absurda” de transformación política y social.

 “El deseo común o individual motiva los actos y los ideales. Es una energía disimulada que da un sentido al no sentido. Se requiere estar animado: La Fontaine de Duchamp no vino de un espíritu compartimentado como las grillas de esta ventana, sino de un cuerpo vivo y alerta, de ojos abiertos y de corazón batiente. El mensaje está escondido en el campo, la Flauta de Pan [o el Siku] murmurando: Eros es la vida”, dice el artista.

Las obras que presenta en esta exposición, todas realizadas el 2016, reconstruyen así las nociones de libertad, deseo y erotismo, utilizando vestimentas íntimas, fierro y cuero, entre otros materiales que contrastan armónicamente con el espacio brutal de una ex-fábrica, ahora galería, en la periferia norte de París.

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Carolina Matamala

Estudió arquitectura y luego realizó un Magister en Historia y Teoría del Arte en la Universidad de Chile, durante el cual formó parte de la dirección de la Revista Despliegue del magister. Actualmente realiza un Master en Mediación del Arte Contemporáneo en la Universidad Paris 8. Ha enfocado sus estudios en la teoría e historia del arte contemporáneo en Latinoamérica. Colabora con artículos para la revista Artishock, forma parte del proyecto Lupita (investigación sobre artistas de América Latina en Europa) y la Red de Conceptualismos del Sur. Actualmente colabora en un proyecto de exposición de prácticas artísticas desde el espacio residual en Suiza.