Una invitación a dejar que el tiempo actúe, que el pensamiento y el anhelo se activen, son algunas de las insinuaciones de Abraham Cruzvillegas en Empty Lot (Lote Baldío), la escultura/intervención de grandes proporciones que actualmente se encuentra en la Tate Modern de Londres y que es la primera Hyundai Commission, la alianza entre Tate y Hyundai Motor que convoca a un artista para realizar una obra en el Turbine Hall.

Empty Lot es una propuesta que opera como un ensayo sobre la posibilidad y la espera, que habla de un futuro abierto, de la esperanza y del tiempo por venir.

 

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Hyundai Commission 2015, Abraham Cruzvillegas: Empty Lot, 2015 ⓒ Abraham Cruzvillegas; Foto: Joe Humphrys ⓒ TATE 2016 Hyundai Commission 2015, Abraham Cruzvillegas: Empty Lot, 2015 ⓒ Abraham Cruzvillegas; Foto: Joe Humphrys ⓒ TATE 2016

 

Durante los últimos meses el Turbine Hall se ha ido transformando en el hogar temporal de una serie de seres que, confinados en triángulos de madera, han emprendido una ardua tarea por resistir un nuevo ambiente y las condiciones del mismo, transfigurando tanto el espacio delimitado, su hogar, como el temporal que los alberga, Tate Modern. Pero es este, el componente vivo, el que ha sido posible apreciar con el paso del tiempo, un paso que potencia las dimensiones sociales y políticas que tiene la intervención de Cruzvillegas, y que confirma, además, la relevancia de la paciencia y la esperanza.

 

 

Empty Lot es una escultura triangular que fue concebida por Cruzvillegas específicamente para el Turbine Hall de Tate Modern, un espacio rectangular extenso (tiene disponible para la exhibición de obras unos 3.300 m2) con un puente en el medio que lo divide en dos partes iguales, y que cuenta con una rampa en la entrada Oeste, características espaciales y formales que el artista ha considerado e incorporado en la construcción de su propuesta.

Empty Lot es un volumen compuesto por dos plataformas triangulares sostenidas con scaffolding, que son el soporte para los triángulos de madera que, a su vez, son los contenedores de la tierra. Así, las nociones de construcción y de tierra, que han estado presentes a lo largo de la obra de Cruzvillegas, se van cargando de sentido tanto en relación con el artista como con la ciudad de Londres, exteriorizando y confirmando con el paso del tiempo el valor de la espera, que contraría y pone en cuestión las condiciones de la vida contemporánea.

A Empty Lot se puede acceder desde las dos entradas principales que tiene Tate Modern, dos experiencias de ingreso y de vista que posibilitan una primera relación con la obra. Al ingresar desde el río se accede directamente al nivel 1, donde se encuentra el puente, desde el cual se ven claramente las dos plataformas triangulares que intervienen el espacio rectangular, marcando y enfatizando el Este y el Oeste, y activando relaciones y preguntas sobre geografía y política (Cruzvillegas, 2015). La entrada desde el Oeste, por otra parte, nos enfrenta con la estructura metálica construida con scafoldding, que se puede recorrer y que tiene un sutil detalle: al observar hacia arriba, hacia la base de madera de las plataformas, se ven unos puntos de colores que indican el lugar desde donde se recolectó la tierra que contienen los triángulos de madera dispuestos en las plataformas (que se observan desde el puente), tierra que fue donada por distintos parques y espacios públicos y privados de la ciudad de Londres, entre ellos Buckingham Palace Garden, Clapham Common, Dulwich Park, Finsbury Park y Richmond Park. De este modo, en cada ingreso a Tate Modern se impulsan entradas hacia la producción artística de Cruzvillegas, activando al mismo tiempo un diálogo con el momento en el que se encuentra Tate Modern, que se está expandiendo y que a partir del 17 de junio del presente año contará con más espacio para exhibiciones y actividades (nuevamente, la esperanza y la espera presentes).

 

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Hyundai Commission 2015, Abraham Cruzvillegas: Empty Lot, 2015 ⓒ Abraham Cruzvillegas; Foto: Joe Humphrys ⓒ TATE 2016 Hyundai Commission 2015, Abraham Cruzvillegas: Empty Lot, 2015 ⓒ Abraham Cruzvillegas; Foto: Joe Humphrys ⓒ TATE 2016

 

El trabajo que ha estado desarrollando el artista mexicano Abraham Cruzvillegas y del cual emerge su propuesta Empty Lot ha estado marcado por referencias autobiográficas, por la historia familiar y por el contexto, por el lugar en el cual creció: Ajusco, un distrito del sur de Ciudad de México que fue erigido sobre piedra volcánica, un sitio considerado difícil de habitar (McKee, 2008). Allí, a la colonia Ajusco que se encuentra en la zona de los pedregales de Coyoacán, el padre de Cruzvillegas, Rogelio, “originario de la comunidad mestiza de Nahuátzen, en el estado de Michoacán, al occidente del país, llegó a la capital en los años sesenta a algo parecido a un cráter lunar, habitado por tlacuaches, ratas y víboras mazacuatas, casi absolutamente infértil, constituido básicamente por piedra volcánica, acaso coronada por magueyes, tepozanes, hierbamala, huizaches, colorines, suculentas esporádicas y abundantes cactáceas” (Cruzvillegas, 2008:12), lugar que es la materia prima para su trabajo artístico.

Cruzvillegas, quien estudió Pedagogía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es un artista que realiza conexiones entre distintos campos del saber y quehacer, que dan cuenta de un pensamiento inquieto y de un interés por observar los lugares y las cosas, cuestión que queda de manifiesto en el libro que ha editado Tate Publishing, en el cual el artista da cuenta tanto de las relaciones que hay en Empty Lot como también de su producción artística, que desde los años 90 se ha caracterizado por el uso de objetos encontrados y reutilizados, que también están presentes en su propuesta para Tate Modern: a partir de objetos y elementos encontrados en sitios de construcción de edificios, en contenedores de basura, el artista ha construido diversos tipos de lámparas que suministran luz eléctrica a la tierra y a aquello que ha brotado. Un trabajo con los materiales que están disponibles y al alcance que puede ser rastreado hasta sus primeras obras, aquellas en las que empleaba objetos que su padre, quien hacía artesanías, había fabricado y no había vendido, materiales que el artista combinaba con otras cosas en un intento por pensar y trabajar con las ideas de balance e inestabilidad (Cruzvillegas 2015). Estas ideas pueden ser apreciadas también en las lámparas, objetos frágiles y sencillos en los que los elementos, los pesos y las formas están en un equilibrio perfectamente controlado, en algunos casos de manera convencional, mientras que en otros parecieran desafiar a la gravedad y al tiempo de la caída.

Y es que el desafiar, en tanto enfrentarse a las dificultades, es algo que el artista observó en la ciudad donde creció, donde en medio de procesos sociales que se producían rápidamente “fue fraguando y tomando forma” (Cruzvillegas 2008:45). A medida que se construían edificaciones precarias, éstas eran dañadas y gastadas por el paso del tiempo y evidenciaban “una simultaneidad de configuraciones en las que los gustos, hábitos y necesidades determinaban nuevos modos, materiales, técnicas y, finalmente, criterios estéticos” (Cruzvillegas 2008:45), procesos de construcción que el artista comenzó a mirar detenidamente y que han dado paso a una narrativa que él ha catalogado bajo el concepto “Autoconstrucción”.

La “Autoconstrucción” permite, en un proceso tanto de construcción como de deconstrucción y reconstrucción de sus propias identidades e incluso de las colectivas (Rangel 2015), explorar y develar un modo de trabajo que hace viable, a su vez, conexiones imprevistas.

Cruzvillegas comienza a usar el término “Autoconstrucción” hacia el 2007 y tiene como punto de partida algo que ve en una visita a la casa de su padre, donde el paso de su éste en su silla de ruedas por un espacio pequeño estaba dejando y produciendo una impresión cada vez más profunda en los muros (Cruzvillegas 2015). Este fue el punto de partida para un trabajo de observación y atención hacia los distintos detalles de la vivienda y, posteriormente, hacia Ajusco, sobre lo cual escribió el ensayo “Autoconstrucción”.

De este modo, el término adquiere relevancia tanto para la lectura histórica como para la lectura de su propio trabajo como artista, cuestiones que ha ido documentando y registrando en sus escritos y en sus obras, en las que va estableciendo vinculaciones. Si la casa donde creció se fue construyendo, “modificando y destruyendo en un proceso de aceleramientos (calor, frío), inercias (uso, abandono), transformaciones (adaptaciones, cancelaciones) y contradicciones (pretensiones estetizantes, aberraciones estilísticas)” (Cruzvillegas 2008:7), su producción artística, tanto la de los últimos años como Empty Lot, ha sido de algún modo un ensayo sobre aquellas posibilidades que se presentan o, en palabras del propio artista, “la posibilidad por venir”, aquella que habla del futuro. En este sentido, Empty Lot funciona como una síntesis de sus trabajos anteriores, pero no en un sentido literal (Cruzvillegas 2015), sino que lo hace activando los elementos de un modo distinto. Se trata, además, de un trabajo pensado para el contexto específico en el cual está emplazado, la ciudad de Londres.

En este sentido, su propuesta para Tate Modern también es un intento por comprender el lugar en el que ha sido emplazada, por establecer un dialogo con la ciudad, cuestión que se ve reflejada en la elección y el uso de scaffolding para la construcción de las plataformas, que dan cuenta de un proceso de transformación constante, como el que se puede observar en toda la ciudad de Londres, en la cual el uso de scaffolding resulta parte del paisaje, uno que está renovándose y remodelándose continuamente. Del mismo modo, el uso de tierra proveniente de parques de la ciudad alude a una condición de Londres, que cuenta con parques y áreas verdes en distintos lugares y barrios, espacios que son usados por las personas como lugares de encuentro y donde se realizan diversas actividades.

 

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Hyundai Commission 2015, Abraham Cruzvillegas: Empty Lot, 2015 ⓒ Abraham Cruzvillegas; Foto: Joe Humphrys ⓒ TATE 2016 Hyundai Commission 2015, Abraham Cruzvillegas: Empty Lot, 2015 ⓒ Abraham Cruzvillegas; Foto: Joe Humphrys ⓒ TATE 2016

En Empty Lot las nociones de construcción y tierra se ponen, como siempre, a disposición del tiempo, aquél que ha confirmado el valor de la esperanza durante estos meses, aquél que ha permitido que podamos presenciar cómo la tierra hace su trabajo y cómo un espacio puede ser transformado, transfigurando también nuestra experiencia en él. Visitar Tate Modern durante estos meses ha sido presenciar el poder de la naturaleza para sobreponerse a cualquier ambiente, ha sido confirmar la relevancia política que tiene la esperanza en un mundo que presenta cotidianamente problemas, ha sido acceder a la mirada de un artista que opera desde la confianza en el tiempo por venir.

 


Abraham Cruzvillegas (2015). Empty Lot. Tate Publishing, London.
Abraham Cruzvillegas (2008). Autoconstrucción. CCA: The Centre for Contemporary Arts, Glasgow

 

 

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Joselyne Contreras

Curadora. Estudiante de Doctorado en Curatorial/Knowledge, Goldsmiths, Universidad de Londres. Licenciada y Magíster en Artes Visuales de la Universidad de Chile.