Los Dictadores (el poder subversivo del arte), la reciente publicación del comisario y gestor cultural independiente Adonay Bermúdez (Lanzarote, España, 1985), intenta acercar al público a conceptos que habitualmente le son ajenos, como la política, la economía o el propio arte, pero visto desde un prisma irónico. Asimismo, ridiculiza aspectos o elementos encorsetados en calificativos alejados de lo lúdico, como pueden ser la milicia, la patria o el territorio.

Publicado en diciembre de 2014 por Editorial Vortex (Valparaíso, Chile), y con prólogo de Fernando Castro Flórez, el libro reúne la obra de los artistas Santiago Sierra, Marina Vargas, Oswaldo Terreros, Kepa Garraza, Avelino Sala, Carlo Galli, Miguel Rodríguez Sepúlveda, María Cañas, Daniel Silvo, Mauro Cuppone, Yoshua Okón, Jota Castro, Eugenio Merino, Mateo Maté, Robert Wechsler, Sabotaje al Montaje, Ângelo Ferreira de Sousa, Nuno Nunes-Ferreira, Mounir Fatmi, Ion Grigorescu, Luis Almendra, Olalla Gómez, PSJM, Núria Güell, Yolanda Domínguez, Grupo Etcétera, Hernain Bravo, NOAZ, Marlon de Azambuja, Jesús Hdez-Güero, Jenny Holzer y Teresa Margolles.

Debido a que el autor no se considera ni crítico de arte ni escritor, el libro se dispone a modo de historia ficticia narrada a través de las imágenes, como si de un comisariado se tratase. Desde el principio se negó a realizar un libro de textos pesados e incomprensibles, sino que apostó por buscar la manera de generar un vínculo con posibles lectores cuyos intereses no radiquen en el arte.


1567244_orig

 

Uno de los componentes más relevantes del libro es su carácter didáctico, más cercano al adoctrinamiento. No es más que una ironía más, una manera de jugar con el lector y dejarlo en evidencia. Corretea con las dobles interpretaciones y con una crítica certera, necesarios en el actual clima de crispación política. En ocasiones el lector se sentirá embestido ya que el autor le “obligará” a llevar a cabo una serie de ejercicios prácticos (necesarios para continuar con la lectura) donde se verá, en cierto modo, reflejado y, por consiguiente, caricaturizado.

Un ejemplo:

Cómo (a)saltar una valla de una forma fácil y en familia.

1. Utilice vestimenta cómoda que le permita el movimiento. La falta de acción genera flojedad, apatía, desinterés y desconocimiento. Recuerde que somos modelos para nuestros hijos, si en casa no se (a)salta, por lo general, ellos tampoco lo harán de manera fortuita (salvo estímulos externos).

2. Si su marido está entrado en años o en kilos y cuesta sacarlo del sillón, estimúlelo con recompensas. El uso del sexo como estímulo está admitido pero únicamente en un inicio, cada (a)saltador debe encontrar el placer de la acción.

3. Renuncie a envolver a su hija con vestido y lazos rosas, este tipo de indumentaria no permite el (a)salto. Se anima a recurrir a la estridencia cromática y pasamontañas de Pussy Riot en invierno y a la naturalidad y frescura de Femen en verano.

4. Evite utilizar las rutas habituales y no reprima sus ganas de (a)saltar cualquier valla que encuentre de camino al trabajo, a su casa o cuando salga con sus amigos, indistintamente de su uso. Frecuentemente las empleadas para nuestra protección están sobredimensionadas mentalmente. Desde este ejercicio se anima al riesgo y a la desobediencia civil.

5. El (a)salto puede realizarse de manera lateral o frontal. No se preocupe si al principio tiene dudas o no lo hace con rapidez, con el tiempo se gana en agilidad. Lo importante es el acto.

6. En el caso de que la valla sea excesivamente alta, puede servirse del apoyo de un amigo o familiar (los desconocidos también pueden ser válidos).

7. Si se ve cansado o sin fuerzas, no abandone o busque atajos, en el sacrificio está la recompensa.

Importante: ejercicio únicamente para personas que estén preparadas física y mentalmente para el (a)salto. En caso de indecisión, no realice esta acción.

Otro de los componentes del libro, a través del cual gira todo, es el concepto de “poder”. Es realmente lo que lo resume. Poder político, económico, de los medios de comunicación, del arte…, sacando a la palestra, como consecuencia, temas como el machismo, la homofobia o los nacionalismos.

Adonay Bermúdez ha compuesto (palabra más apropiada que “ha escrito”) un libro
con la lúcida y, al mismo tiempo, lúdica certeza de que estamos frente a una guerra inminente y, acaso, también con la convicción de que, para afrontar el desastre, sobran ciertas palabras. En plena epidemia del “narcisismo facebookero” y cuando el vértigo del twett obliga comprimir todo a 140 caracteres, ha tenido la enorme astucia de recurrir a toda clase de pasatiempos para pensar a la contra.

Fernando Castro Flórez

 

IMG_169330

 


Los Dictadores (el poder subversivo del arte), de Adonay Bermúdez

Editorial Vortex (Valparaíso, Chile).
Prólogo: Fernando Castro Flórez.
Artistas: Santiago Sierra, Marina Vargas, Oswaldo Terreros, Kepa Garraza, Avelino Sala, Carlo Galli, Miguel Rodríguez Sepúlveda, María Cañas, Daniel Silvo, Mauro Cuppone, Yoshua Okón, Jota Castro, Eugenio Merino, Mateo Maté, Robert Wechsler, Sabotaje al Montaje, Ângelo Ferreira de Sousa, Nuno Nunes-Ferreira, Mounir Fatmi, Ion Grigorescu, Luis Almendra, Olalla Gómez, PSJM, Núria Güell, Yolanda Domínguez, Grupo Etcétera, Hernain Bravo, NOAZ, Marlon de Azambuja, Jesús Hdez-Güero, Jenny Holzer y Teresa Margolles.

Número de páginas: 110.
Dimensiones: 15,5 x 20,5 cm.
ISNB: 978-956-9579-01-1
Depósito legal: C 2260-2014
Primera edición: diciembre 2014.
Presentaciones: Círculo de Bellas Artes de Tenerife (mayo 2015) y Archivo Histórico de Lanzarote (abril 2015).
Próxima presentación: PalmaPhoto, Mallorca, España (junio 2015).