La muestra Partir do erro [Partir del error], en la Galeria Pilar de São Paulo, propone un ejercicio de reflexión sobre el significado del concepto de fallo y su papel en los procesos creativos y como actitud ante la realidad. Lo erróneo es lo que nos enseñan que no puede ser hecho. Existe, por tanto, en nuestra educación un límite, una serie de reglas a ser respetadas y que marcan el lugar de lo cierto, de lo civilizado. Pero, ¿qué pasa cuando se transgrede ese marco? ¿Y si ese marco es en si mismo un error y sólo yendo más allá del mismo existe una posibilidad para lo cierto? ¿Existe un absoluto que una realmente la dualidad cierto/erróneo, positivo/negativo, que negaría la suma de subjetividades y diferencias?

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

La exposición está vinculada a la investigación que está desarrollando Marta Ramos-Yzquierdo sobre las condiciones laborales del artista contemporáneo, en la cual de manera inexorable se trata de las posibles definiciones del trabajo y de los procesos artísticos. Juntos, los artistas invitados y la curadora, han pensando en sus procedimiento y en diferentes tipos de fallos, modos de equivocarse y posibilidades que surgen más allá del error.

El punto de arranque de la muestra son varias obras del pernambucano Montez Magno, pinturas y fotografías de los años 1972, 1973 y 2009 que cuestionan la validez de la lógica cartesiana en el instante en que se reconoce la existencia de lo subjetivo y del azar. Esa destrucción de la representación del mundo pre-fijado (en este caso, mapas celestes y planos del horizonte) abre espacio para nuevas propuestas a la hora de pensar, analizar y hacer en los otros trabajos presentes.

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

La exposición se articula conceptualmente alrededor de dos líneas, que muchas veces convergen: la existencia de sistemas erróneos, aunque asumidos como ciertos o válidos (políticos, económicos, sociales), que se puede ver en las obras de Victor Leguy, Rafa Munárriz, Ricardo Alcaide y Pontogor; y el error como un estadio en el proceso creativo, entre el azar y la decisión de cambio, que permite traspasar cualquier límite de un sistema y abrir nuevos campos de investigación y concretización, como se ve en las propuestas de Bruno Moreschi, Chico Togni, Cristina Garrido o Fábio Tremonte.

De este modo se plantea y propone una visión del error como una cualidad del pensamiento y de acciones positivas necesarias, y no como elemento de control y represión.

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la curadora

PARTIR DO ERRO

Por Marta Ramos-Yzquierdo

I/ Punto de partida

“El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”

Con ese refrán español en mente, comencé a pensar en una primera propuesta de título para esta exposición: “La misma piedra”. El problema era su adaptación a otro contexto lingüístico. No existe traducción literal al portugués, y por tanto, no provoca la misma referencia al error humano repetitivo. Al plantearlo como opción a los artistas brasileños participantes en la exposición, para ellos, sin embargo, remitía directamente al poema de Carlos Drummond de Andrade No meio do caminho [1]:

No meio do caminho tinha uma pedra

tinha uma pedra no meio do caminho

tinha uma pedra no meio do caminho

tinha uma pedra.

Nunca me esquecerei desse acontecimento

na vida de minhas retinas tão fatigadas.

Nunca me esquecerei que no meio do caminho

tinha uma pedra

tinha uma pedra

no meio do caminho

no meio do caminho tinha uma pedra.

La primera vez que fueron publicados, en la Revista Antropofagia en 1928, los versos fueron considerados una provocación. Además de acusarle de cometer fallos gramaticales, la crítica fundamental era que no podía ser considerado poesía. Por tanto, estaba fuera de las normas del buen hacer literario, estaba errado.

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Vista de la performance durante la inauguración de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la curadora

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Vista de la performance durante la inauguración de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la curadora

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Vista de la performance durante la inauguración de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la curadora

II/ Límites y errores.

El pecador o Superman:

El hombre está inexorablemente atado a un fallo, tanto físico como existencial, que no es otro que el de la propia muerte. En una rápida mirada a la filosofía podríamos destacar dos tendencias. Desde Platón y después desde la moral cristiana, ha intentado mirar más allá de esta condición de finitud, situando nuestro plano de realidad en la dimensión de lo incompleto -culpable, pecador, errado- sólo posible de trascender a través de la divinidad. Y por eso, en vida, el sufrimiento del hombre está justificado por su comportamiento erróneo.

Después de Hegel, se pasaría a considera este “error de los dioses” como ineluctable, y así se pudo llevarlo a la condición de absurdo de la mano de Nietzsche o de los existencialistas. Centrados en la condiciones propias de la vida y no de un supuesto más allá, lo que si parece reconocerse en el hombre es una búsqueda de la trascendencia de las limitaciones; los deseos y actos que nos llevan a perseguir una meta, sea cual sea. Una actitud que llevada al extremo supone creer en la posibilidad de superación de todo límite y por tanto negación del error, y que revela una concepción del ser centrada únicamente en la idea de éxito. Si el estándar de realidad es efectivamente ese éxito, nivela el ser a un único modelo “normalizado” y marginaliza todo lo que salga de esta concepción, ya que carecería de uso social.

No olvidemos, Superman, héroe contemporáneo que junto con otros sustituyeron la idea de divinidad en nuestra sociedad, hizo girar al mundo en sentido contrario para volver en el tiempo y poder rescatar de la muerte a su amada Lois Lane. En 1992 se publicó finalmente La muerte de Superman, éxito de ventas para la editora de cómics, aunque, no sé si por la presión del público o por la de una conciencia huérfana de dioses, le hizo resucitar un año después.

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la curadora

“La cuestión del Gulag no debe plantearse en términos de error (reduccionismo teórico) sino de realidad” [2]:

Gulag era el nombre que recibía la red de campos de trabajos forzados en la Unión Soviética entre 1923 y 1961, y donde normalmente se enviaba a los presos políticos. En Foucault, Goulag era el sistema. Gulag era también el límite del poder, como representación de aquello y aquellos que el sistema ignora. Cualquier régimen ideológico – ya sea neoliberal o socialista- construye una serie de reglas para crear una estructura en la que se fundamenta y en la que crea su concepción de la verdad. Una verdad (historia, leyes, usos y costumbres) difundida y repetida de manera controlada a través de un discurso de visos científicos y un aparato institucional reglado. Como indica Foucault: “¿todo esto no es una historia, la historia de un error que lleva por nombre verdad?” [3].

Un sistema político, económico o social, por tanto, es en la realidad susceptible de crítica, aunque no la acepte o haga pensar que la acepte pero simplemente la fagocite, siendo esta normalmente considerada un comportamiento subversivo. En Cuba, a partir de 1986, el gobierno inició el llamado “Proceso de rectificación de errores” para paliar los comportamientos alejados de los principios de la revolución y que frenaban su aplicación. Es de suponer que ni todas las fallas consideradas fueran errores para todos ni todas las correcciones fueran bienvenidas.

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

La flexibilidad del cerebro:

Según la neurología cognitiva, cuanto más desarrollado esté el lado derecho de nuestro cerebro, el asociado a las tareas contemplativas y de abstracción, existe en el individuo una mayor sensibilidad de la estructura mental, mayor capacidad de sincronización y de percepción desde diferentes puntos de vista, y por tanto mayor capacidad creativa. Esa creatividad se basa en la flexibilidad de la masa gris que le permite detectar lo lógico y lo ilógico, lo supuestamente erróneo, y conectarlo con la emoción.

Podría caracterizarse como una actitud “errante” del cerebro, capaz de colocarse en otro lugar, como reclama O mestre ignorante de Rancière: un hombre emancipado, que une inteligencia y voluntad para transgredir los límites impuestos por la idea de progreso – la herencia de la Ilustración – y que piensa que “el único error sería aceptar nuestras opiniones como verdaderas” [4].

Es el tipo de cerebro del artista y del humorista. En ellos el error es parte del proceso creativo que, situado entre el azar y la decisión de cambio, permite transgredir cualquier estructura y abrir nuevos campos de investigación y de concretización.

“Erre. Erre nuevamente. Fracase mejor la próxima vez”, decía Samuel Beckett.

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la curadora

 

III/ Propuesta de excepciones.

En el corto Je vous salue Sarajevo, 1993, del director francés Jean-Luc Godard, Miedo es hija de Dios, responsable por la agonía mortal y rechazada por la sociedad. En la realidad aquí retratada, “la cultura es la regla. El arte es la excepción”.

Querría volver al lugar en que me encontraba antes del punto de partida. ¿Cómo acabé hablando del error? Esta exposición es una pausa reflexiva dentro de un proceso de investigación mayor que busca responder cuál sería la concepción del artista en la sociedad actual. En un modelo socioeconómico en el que estamos definidos fundamentalmente por lo que hacemos; la hipótesis inicial parte del análisis del artista como un trabajador más dentro del sistema. Este encuentro de ideas (arte-trabajo) podría definirse como un choque casi continuo con el pensamiento normativo desde Duchamp, afianzado en la concepción de arte-vida de los años sesenta y setenta (Cage, Kaprow o Filliou, por ejemplo), pasando por Beauys, hasta hoy. El arte, más allá de sus objetos, escapa de la subordinación del tiempo impuesto por la máquina y un marco profesional regulado laboral. Se constituye como un elemento fuera de los límites creados, y por tanto sospechoso, ya sea como inútil, fútil o subversivo.

Es ese papel de pensamiento transversal de los límites desde una actitud insubordinada, inquietante y agitadora, (¿errónea?) el que quiere estar presente en la muestra. Ya sea desde la reflexión sobre el concepto de sistema: el cuestionamiento a la validez de la lógica cartesiana, siendo ésta metáfora de imposición, en el reconocimiento de la existencia de lo subjetivo y del acaso en la obras de Montes Magno; en la especulación sobre la debilidad y la finitud de una estructura y de la finitud de nuestro propio ser como sistema de Pontogor; a través de la serie de ejercicios que repiten la idea estandarización normativa de la sociedad que propone Rafa Munárriz; en la recreación abstracta de construcciones que revelan una imprecisión incontrolable para hablar del fracaso de la idea de progreso asociada a la estética modernista de Ricardo Alcaide; o a través de la investigación que realiza Victor Leguy sobre las consecuencias vitales de los errores técnicos admitidos en los programas por el “Sistema de tolerancia del fallo”. Ya sea desde la acción reveladora y/o confrontadora: la infiltración silenciosa de elementos rechazados de Bruno Moreschi, en este caso los clavos defectuosos, en el propio montaje de las obras; Chico Togni llevando a los límites los conceptos de belleza, diseño y usabilidad; desvelando actitudes erradas del sistema de arte a través de la repetición de acciones reprobables, como robar o pintar en un libro, en la obra de Cristina Garrido; o en el intento metafórico lucha y abolición de cualquier marco establecido en la performance y carteles de Fábio Tremonte.

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la curadora

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Vista de la exposición «Partir do Erro», en Galeria Pilar, Sao Paulo. Cortesía de la galería

IV/ Una última pregunta.

«¿En que está trabajando?», preguntaron al Sr. K.

Él respondió: «Tengo mucho que hacer, preparo mi próximo error»

Bertolt Brecht, Historias del Sr. Keuner, 1926-1956

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[1] Carlos Drummond de Andrade

En medio del camino

En medio del camino había una piedra, / había una piedra en medio del camino, / había una piedra, / en medio del camino había una piedra. Nunca me olvidaré de ese acontecimiento / en la vida de mis retinas tan fatigadas. / Nunca me olvidaré que en medio del camino / había una piedra, / había una piedra en medio del camino / en medio del camino había una piedra.

Traducción de Gastón Figuera, Poesía Brasileña Contemporánea, Montevideo, 1947.

[2] M. Foucault, Verité et Pouvoir, 1978.

[3] M. Foucault, Niezstche, la Généalogie l´Histoire, 1971.

[4] Jacques Rancière, Le Maître ignorant, 1987.

Marta Ramos-Yzquierdo Esteban es Historiadora del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, magister en Gestión Cultural por el Instituto Ortega y Gasset, y diplomada en Comunicación Institucional por la Universidad de los Andes de Santiago de Chile. Comenzó su carrera desarrollando proyectos en España, destacando su paso por la Fundación Amigos del Museo del Prado, donde participó en la edición de publicaciones y en la investigación para la presentación de su nuevo plan estratégico, así como su labor como coordinadora y redactora del website dedicado a las artes visuales masdearte.com, desde el que se lanzaron las plataformas on-line masdearco.com y II Bienal de Valencia. En 2003 se muda para América del Sur, viviendo primero en Chile, donde colaboró en el MAC Santiago dentro del equipo de trabajo para la reapertura de su sede histórica y como asistente de producción de la muestra “Equipo Crónica”, en el Centro Cultural de España; realizó la exposición “Los otros hermanos Machado” en la que se mostraba un manuscrito inédito sobre el poeta Antonio Machado realizado por su hermano y secretario, así como documentación del exilio de la familia en Chile, en el MAVI y en la Universidad de los Andes, donde fue profesora de “Marketing aplicado a proyectos culturales” dentro del Master en Gestión del Patrimonio Histórico. Desde 2009 reside en Brasil, donde fue directora de la Baró Galeria hasta 2012, en la que destaca su labor en el estudio, organización y presentación del acervo y nueva obra de Felipe Ehrenberg, así como la coordinación de la presentación en ferias nacionales e internacionales y de las labores de comunicación. Entre agosto de 2012 y julio de 2013 es nombrada directora de PIVÔ, siendo responsable por la estructuración inicial, definición de líneas de trabajo y lanzamiento del proyecto en el Edificio Copan. Continuó vinculada a esta asociación como asesora de proyectos y realizando el levantamiento crítico de las exposiciones, talleres y otras propuestas del espacio durante 2013. En noviembre de 2013 participó en el Curatorial Intensive del ICI, celebrado en Bogotá, donde presentó su proyecto de investigación centrado en el estudio de relaciones entre artistas y mercado laboral, actualmente en desarrollo junto la investigadora Ana Leticia Fialho, abogada, gestora cultural e investigadora de los sistemas del arte contemporâneo. Como curadora ha realizado los proyectos “Emmathomasteca. Arquivo aberto da senhora Thomas” en la galería Emma Thomas de São Paulo, en octubre – noviembre de 2013, y la exposición “La Historia la escriben los vencedores” en el Espacio de Arte. OTR en Madrid, entre febrero y abril de 2014. Actualmente, y desde julio de 2014, ha cofundado y coordina junto a María Iñigo Clavo, investigadora postdoctoral de la Escola de Comunicação e Artes de la Universidad de São Paulo, el grupo de investigación y proyectos curatoriales “La Historia en display” (WT), que reúne a un equipo multidisciplinar de artistas, curadores, historiadores, antropólogos, arqueólogos, etc. para realizar un análisis de los discursos históricos creados en las instituciones museísticas de Brasil y una posterior propuesta de inserciones críticas desde el arte contemporáneo. Colabora como crítica en las revistas A-desk de Barcelona y Artishock de Chile.