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EL “NUEVO PODER” DE MAXWELL ALEXANDRE

El año pasado, el Musée d’art contemporain de Lyon ofreció a Maxwell Alexandre (1990), un joven artista brasileño que vive en Rocinha -la mayor favela de Río de Janeiro-, su primera exhibición monográfica fuera de Brasil. El museo también lo invitó a una residencia de un mes en la ciudad francesa, durante la cual produjo nuevas obras para la exposición. La oportunidad vino cuando el curador francés Matthieu Lelièvre vio una pintura suya que ocupaba toda la pared externa del stand de A Gentil Carioca en la feria SP Arte. Ese mismo día, la pintura fue adquirida por la Pinacoteca de São Paulo.

La muestra de Lyon viajó a principios de este año al Museu de Arte do Rio (MAR) con el mismo título, Pardo é Papel (Pardo es Papel), e incluyó todas las obras de aquella primera presentación luego de rastrear, e incluso rehacer, algunas que ya se encontraban en colecciones. Si bien la muestra en el MAR ya cerró, ésta ha seguido activándose con el reciente lanzamiento de su catálogo digital -de descarga gratuita– y con el recorrido inmersivo que ahora tiene alojado el Instituto Inclusartiz de Río de Janeiro en su sitio web.

El rápido y sólido reconocimiento del que ha gozado la obra de Maxwell Alexandre es asombroso, y con razón. Tras exponer por primera vez en su taller en Rocinha -ubicado en un complejo deportivo-, su primera aparición pública en el ‘circuito del arte establecido’ fue en 2017, cuando formó parte de una colectiva en la Carpintaria, espacio paralelo y de corte experimental establecido en 2016 en Río por la galería paulista Fortes D’Aloia & Gabriel.

En 2018, su obra fue incluida en la exposición grupal Recortes da Arte Brasileira en la Feria de Arte de Berlín. Ese mismo año, la galería que hasta hoy día lo representa, A Gentil Carioca, lo incluyó en la colectiva Abre Alas 14 para, pocos meses después, dedicarle su primera individual bajo el lúdico y sagaz título –como veremos más adelante- de O Batismo de Maxwell Alexandre (El bautismo de Maxwell Alexandre).

Paralelamente, en 2018, realiza una residencia en Delfina Foundation, el Museo de Arte de São Paulo (MASP) lo incorpora en la exitosa colectiva Histórias Afro-Atlânticas, y vuelve a participar en una feria, Art Basel Miami, nuevamente de la mano de A Gentil Carioca. Hoy, Maxwell Alexandre es uno de los artistas finalistas del famoso Prêmio PIPA 2020 y ya tiene planes para 2021, cuando realizará una residencia institucional en SAM Art Projects que culminará con una exposición en el Palais de Tokio.

Tras el éxito de Pardo é Papel en Francia, el Museo de Lyon adquirió tres de sus obras para su colección, y otros importantes museos también lo cuentan en sus acervos: el Museu de Arte de São Paulo, el Museu de Arte Moderna do Rio de Janeiro, y el Perez Art Museum Miami (PAMM).

Maxwell Alexandre, Um cigarro e a vida pela janela, de la serie Pardo é Papel, 2019. Colección Pinacoteca de São Paulo. Cortesía: MAR

Por ahora, Alexandre no se deja encandilar por lo súbito del éxito, tanto institucional como comercial. Siempre ha tachado de “elitista” al mercado del arte en Brasil, lo que lo llevó a fundar -junto a un grupo de amigos en sus tiempos universitarios- la “Iglesia del Reino del Arte”, también conocida como A Noiva (La Novia), una comunidad que da visibilidad a la escena del arte joven de Río.

Esta “iglesia ecuménica” guarda sentido si consideramos que Alexandre fue criado por una madre evangélica en un barrio donde la devoción religiosa es vista como un valor positivo. El artista considera sus obras como oraciones y su taller como un templo. Sin embargo, como escribe la curadora y crítico brasileña Kiki Mazzucchelli, el “adopta una postura algo reticente ante la forma en que la mayoría de los líderes evangélicos manipulan, y a menudo explotan, a las personas”.

Maxwell Alexandre, Novo Poder, 2019. Colección MAC Lyon, Francia. Foto: Blaise Adilon
Maxwell Alexandre, Sin título (III), de la serie Novo Poder | Pardo é Papel, 2019. Foto: Gabi Carrera

Sus trabajos titulados Novo Poder tratan precisamente de eso, de cómo pueden invertirse las relaciones de poder, en particular, en el exclusivo mundo del arte blanco. Esta sub-serie de Pardo é Papel marca un giro en su discurso: más que del derecho a la ostentación, se trata de la expresión del deseo de hacer del arte una herramienta intelectual de empoderamiento negro. En una de las pinturas, por ejemplo, representa a Beyoncé y Jay-Z tomando como referencia el videoclip que filmaron ambas estrellas en el Musée du Louvre, introduciendo así la idea de irrupción de la comunidad negra en los templos consagrados a la contemplación del arte.

“Además del capital financiero, el campo del arte contemporáneo es, sobretodo, poseedor de un gran capital intelectual. Habiendo mapeado este factor, entendí que la reivindicación de estos lugares está directamente relacionada con una posición de poder. Porque es en estos espacios donde se legitima la historia, donde las narrativas y la construcción de imágenes son manipuladas”, dice Alexandre en un texto que escribió para el catálogo de Pardo é Papel.

Esto significa, para el artista, que para que ocurra un verdadero empoderamiento es crucial que los artistas negros ocupen “físicamente” esos espacios, porque su presencia activa, allí, es política. Para Alexandre, ver a un negro en una pintura, en el espacio bidimensional o en cualquier representación plástica, “no es suficiente”.

Vista de la exposición «Pardo é Papel», de Maxwell Alexandre, en el Museo de Arte de Río (MAR), 2020. Cortesía: MAR
Vista de la exposición «Pardo é Papel», de Maxwell Alexandre, en el Museo de Arte de Río (MAR), 2020. Cortesía: MAR
Vista de la exposición «Pardo é Papel», de Maxwell Alexandre, en el Museo de Arte de Río (MAR), 2020. Foto: Wagner Kox
Vista de la exposición «Pardo é Papel», de Maxwell Alexandre, en el Museo de Arte de Río (MAR), 2020. Cortesía: MAR

No solo la cultura popular negra glamorosa influye en la obra de Maxwell Alexandre; también el haber patinado como un profesional por las calles de Río durante 12 años y los grandes murales de los artistas del barrio han agudizado su percepción del espacio urbano, la energía de la ciudad, el acontecimiento que cada día es Rocinha. A través de lo cotidiano, de esos rostros sin nombre, sus vecinos y amigos, trabajadores municipales, los escolares y policías que plasma en sus grandes papeles, el artista no solo hace referencia al poder del cuerpo colectivo afrobrasileño, sino a cuestiones sociopolíticas y culturales mucho más amplias, de carácter universal.

Esto se expresa sin equívocos en el mismo título de su exposición: Pardo (tanto en portugués como en español) refiere a la piel oscura -morena o marrón- y sus connotaciones de esclavitud y colonialismo. Pero el término ‘pardo’ se amplifica en la obra de Alexandre al mimetizarse en la fragilidad de ese papel kraft que utiliza deliberadamente para encarnar la afirmación de las comunidades afrodescendientes.

“En mayo de 2017, en uno de esos días que vas al taller sin saber realmente qué vas a hacer, pinté tres autorretratos en hojas de papel pardo que estaban tiradas por ahí. Al día siguiente, cuando miré las pinturas colgadas en la pared, me di cuenta que realmente había ahí una seducción estética muy potente. Pero solo cuando fui a hacer la cuarta pintura me di cuenta del acto político y conceptual que estaba articulando al pintar cuerpos negros sobre papel pardo, ya que el color marrón se usó durante mucho tiempo para velar la negritud”, cuenta el artista.

“La designación ‘pardo’ que se encuentra en los certificados de nacimiento, en los currículums y cédulas de identidad de los negros del pasado fue necesaria para el proceso de redención -en otras palabras, de alivio- de nuestra raza. Sin embargo, hoy en día, cuando crecen los debates, la conciencia y las demandas de las minorías, los negros comienzan a proyectar su voz, a comprender y a sentirse orgullosos, asumiendo su nariz, su cabello, y construyendo su autoestima enalteciendo lo que uno es, uno mismo. Este fenómeno es tan fuerte y relevante que el término ‘pardo’ ha adquirido una connotación peyorativa dentro de los colectivos negros. Decirle hoy a un hombre negro que es moreno o pardo puede ser un gran problema”, agrega.

Los estigmas se asumen y se revierten. El color de la piel negra, “confundido” con el color del papel sobre el que pinta el artista, se convierte en condición de resistencia, en reacción: “pardo es papel”. Poderosa en mensaje y frágil en su materialización, la obra de Alexandre presenta cuerpos afrobrasileños a veces de manera autónoma, o en actividades ordinarias y también extraordinarias, cantando y patinando o durante enfrentamientos con la policía, para destacar la realidad de las comunidades negras y afrobrasileñas contemporáneas, las dificultades y la violencia cotidianas en las favelas y los márgenes.

Maxwell Alexandre, Éramos as cinzas e agora somos o fogo, de la serie Pardo é Papel, 2019. Foto: Gabi Carrera. Cortesía: MAR
Maxwell Alexandre, Cantos de esquinas (detalle), de la serie Pardo é Papel, 2019. Foto: Gabi Carrera
Maxwell Alexandre, O mundo é nosso, de la serie Pardo é Papel, 2018-2019. Cortesía: MAR
A la izq: un políptico de la serie Golden Shower, la única tela de la exposición en el MAR. A la der: fondos dorados creados especialmente para las actuaciones de los raperos Baco Exu do Blues y BK’ la noche de la inauguración en el MAR

Las pinturas de Alexandre –que flotan en el espacio por su leve materialidad pero se vuelven pesadas cuando conectamos con sus punzantes contenidos- pueden cubrirse tanto de dorado -color símbolo de la ostentación- como tener de fondo un patrón decorativo tan popular como la sinuosa olita de las piscinas portátiles Capri, muy populares en las favelas de Río. Otros símbolos presentes son los superhéroes, elementos de videojuegos, insignias militares, logos de ciudades, banderas y marcas globales.

Otros trabajos se inspiran en los versos de raperos afrobrasileños, como Djonga, Akira Presidente, Baco Exú do Blues y, particularmente, BK’. En ellas también vemos otros personajes -Elza Soares, Marielle Franco, Nina Simone, Obispo de Rosario, Dalton Paula, Antonio Obá, Lyz Parayzo- que, de variadas formas, reescriben la historia del empoderamiento negro, según apunta Marcelo Campos, curador en Jefe del MAR: “Las relaciones configuradas por el artista en las escenas de sus pinturas se vuelven más densas, precisamente, en el juego entre reconocimiento mediático, escenas comunes de la televisión, YouTube, memes, Facebook e Instagram, y otras escenas, las de la vida cotidiana de Rocinha, las de las prácticas de subversión de los valores capitalistas y el exceso de signos de dólar, la ostentación. Recordemos que el capitalismo configura un lugar para el excedente, para la ganancia”.


«A través de composiciones construidas como la arquitectura de Rocinha, Maxwell Alexandre dibuja un fascinante retrato de sus habitantes y habla de cuestiones contemporáneas y sociales bajo el espíritu de los ciclos épicos de la pintura histórica. Transpone las tensiones y dificultades de su entorno mientras construye una nueva iconografía de orgullo legítimo y superpone su vida cotidiana, como el motivo emblemático de una piscina de plástico, con obras de arte del Renacimiento italiano».
Matthieu Lelièvre, consejero artístico de macLYON y curador independiente

Maxwell Alexandre, acción Descoloração global, MAR, 2020. Cortesía: A Gentil Carioca
Maxwell Alexandre, Sin título, 2020, lavatorio de plástico y asiento cubierto con lienzo pintado con patrones de piscina Capri. Ed. 3 + 1 AP. Cortesía: A Gentil Carioca

Además de las pinturas que escenifican el castigo y encarcelamiento de la población negra, la quiebra del sistema de educación pública, y la vida diaria en Rocinha, Maxwell Alexandre ha desarrollado obras de carácter performático, relacionales o colectivas, como Descoloração global (Decoloración global), también expuesta en Pardo é Papel.

Para esta acción, el artista dispone una serie de lavatorios e invita a peluqueros a decolorar el cabello de amigos y desconocidos de piel negra con el producto Blondor. Esta suerte de ritual se presenta siempre como una excusa en las favelas para reunirse y, de repente, terminar en una fiesta. Incluso, algunos artistas afrobrasileños trabajan en sus talleres mientras llevan aplicado el Blondor y así matar dos pájaros de un tiro.

Pareciera haber una contradicción entre el gesto de los afrobrasileños de zafarse de la etiqueta marrón otorgada a su color de piel -pues borra toda afirmación negra-, y el hecho de teñirse el cabello de rubio. Pero para Alexandre, Descoloração global es también un comentario de libertad, de “poder ser lo que queremos ser”.

“Es una afirmación de rebeldía y empoderamiento ante cualquier estructura discreta e indiscreta de encarcelamiento del cuerpo negro. Una gran referencia que he tenido desde pequeño y que me ayuda a ratificar esta estética es el famoso anime Dragon Ball Z, que marcó a mi generación; sus personajes tenían el cabello negro, pero se volvían rubios cuando alcanzaban niveles superiores, aumentando sus superpoderes”.

Maxwell Alexandre inició su carrera profesional en el mundo del arte hace poco más de dos años, pero es evidente que las diversas ideas articuladas en su obra fueron absorbidas y elaboradas a lo largo de su vida. Según Mazzucchelli, “con plena conciencia de los peligros de ser tragado por el glamoroso universo del arte, el artista pasa largos períodos de tiempo con sus colegas en Rocinha. Para él, arte y vida son ámbitos conectados y es en la vida donde encuentra la materia prima que constituye las complejas, poderosas y divertidas contra-narrativas articuladas en su obra. Junto a una nueva generación de artistas, curadores, músicos y escritores negros, forma parte de un movimiento más amplio de recuperación de una voz y de construcción de una narrativa propia”.

Alejandra Villasmil

Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.

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