Made by… Feito por Brasileiros es una mega-exposición que reactiva temporalmente los abandonados pabellones, pasillos y jardines del antiguo hospital brasileño Umberto Primo, conocido como Hospital Matarazzo, cerrado por más de 20 años. El evento, que cuenta con la participación de 100 artistas, es un preámbulo de lo que será Cidade Matarazzo, un proyecto de Groupe Allard que renovará y convertirá el dilapidado hospital en un punto de referencia turístico y cultural en el corazón de São Paulo.

La exposición, comisariada por Marc Pottier bajo el concepto de «invasión creativa», acoge también proyectos especiales curados por Simon Watson, Nadja Romain, Gabriela Maciel & Andrés Sheik, Pascal Pique (Museu do Invisível), Baixo Ribeiro y la Tercera Bienal de Bahia. Distribuidos en los 27 mil metros cuadrados de la monumental construcción, participan 100 artistas de distintos países, la mitad de ellos de Brasil, con intervenciones y obras específicas, algunas de carácter temporal.

Al explicar el concepto de la muestra, el curador Marc Pottier deja claro que no se trata de una exposición convencional. “Preferimos el término invasión creativa. El evento tiene como propuesta ser una experiencia en un lugar cerrado desde hace 20 años, que intenta mantenerse, tanto como sea posible, en nuestras mentes. Nos gustaría que el público la viviera como un todo, como un lugar abandonado donde descubre un laboratorio de ideas de muchos artistas. No hay carteles o fichas con explicaciones de las obras (éstas están disponibles en nuestra página web o en la aplicación para iPhone). A excepción de dos préstamos y de la presentación de trabajos en video, ningún otro trabajo es ‘conectado’”, señala el curador.

Durante cerca de dos décadas, el espacio, ubicado a pocas cuadras de la avenida Paulista –centro neurálgico de São Paulo– tuvo una vida interrumpida. Desde el inicio del siglo pasado, el hospital fue una referencia en salud y un orgullo para la ciudad, sobre todo de la gran colonia italiana. Ajeno a los cambios que pasaban en su entorno, poco a poco fue convirtiéndose en algo casi invisible, como si se hubiera resignado a un estado vegetativo, con signos vitales casi imperceptibles.

«El Hospital Matarazzo mantiene su aura misteriosa a pesar de que ha estado cerrado desde 1993. Es un sitio increíble, lleno de historias y recuerdos. En septiembre, el público tiene una vez más acceso a este emblemático lugar, al abrir sus puertas a una enorme celebración de arte y música. Es una exhibición imperdible que impactará la escena cultural de São Paolo de una manera inolvidable», dice el artista brasileño Vik Muniz.

 

Vista aérea del Hospital Matarazzo. Foto: Equipe Arne Quinze

 

Algunas obras en exhibición

Abierta hasta el 12 de octubre, en paralelo a la Bienal de São Paulo, la exhibición y su concepto de «invasión» están inspirados en el Manifesto Antropofágico de Oswald de Andrade. Esto se deja en claro con la proyección del registro en video de Baba Antropofágica, acción participativa creada por Lygia Clark en 1973, en la entrada del hospital, como la obra que da la bienvenida a la exposición. Los participantes de esta acción van tirando una fina línea de hilo que sale de sus bocas y la van colocando sobre un performer tendido en el suelo. Clark decía que el gesto repetitivo de tirar del hilo en sus bocas hacía que los participantes sintiesen como si estuviesen tirando sus propias entrañas.

Otro artista seminal de Brasil, Tunga, ha montado en el jardín frontal del hospital un conjunto de objetos de terracota, espejos, armazones de hierro, maíz y molinillos de maíz que serán coadyuvantes en la presentación de dos performances que se desarrollan todos los días de 10 a 13 horas y de 14 a 17 horas. Los intérpretes muelen maíz y cosen granos (representación del esperma transformado) en forma de espigas (antiguo símbolo de la fertilidad). La maternidad y la feminidad son los hilos conductores de esta performance, que dialoga con otras dos obras de la exposición: Camellia, una coreografía de Marcia Milhazes con escenografía de Beatriz Milhazes -se presenta los sábados y domingos a las 17 horas- y la instalación de Nino Cais donde un higo partido en dos mitades sirve de metáfora de la feminidad.

 

Tunga, Sin título, 2014, hierro, cerámica, bronce, resina, goma, yeso y cuero, 550 x 300 x 280 cm. Foto: Ding Musa

Tunga, Sin título, 2014, hierro, cerámica, bronce, resina, goma, yeso y cuero, 550 x 300 x 280 cm. Foto: Ding Musa

Nino Cais, Anunciação, 2014, instalación site specific compuesta por higos, madera, vidrio y lámparas, dimensiones variables. Cortesía: Central Galeria de Arte. Foto: Ding Musa

 

Joana Vasconcelos presenta dos trabajos. Uno de ellos, Valquiria Matarazzo, debe su título al nombre del lugar donde se ha instalado -la Capela da Cidade Matarazzo- y es un derivado de su serie Valquirias, inspirada en el personaje guerrero de la mitología nórdica. Las voluminosas formas orgánicas, dispuestas en el suelo o suspendidas del techo de la capilla, están hechas de diferentes tipos de textiles, tejidos, bordados, patrones de telas y adornos coloridos, puntuadas por miles de luces LED que contrastan armoniosamente con la arquitectura religiosa.

La otra obra de Vasconcelos, un piano de cola forrado en crochet blanco, se encuentra en una habitación al interior del hospital y fue utilizada como parte de una presentación de la cantante Fafá de Belém.

 

Joana Vasconcelos, Valquíria Matarazzo, 2014, crochet de lana hecho a mano, telas, accesorios, LEDs, sistema eléctrico, poliestireno, poliéster y cables de acero, 860 x 1170 x 1530 cm. Foto: Ding Musa

Joana Vasconcelos, Valquíria Matarazzo, 2014, crochet de lana hecho a mano, telas, accesorios, LEDs, sistema eléctrico, poliestireno, poliéster y cables de acero, 860 x 1170 x 1530 cm. Foto: Ding Musa

Joana Vasconcelos, Piano Dentelle # 2, 2014, piano de cola 3/4 Theodor Stöcker Berlin, banco de piano, crochet en algodón hecho a mano, 166,5 x 138 x 260 cm. Colección particular. Foto: Ding Musa

 

Otros artistas crearon ambientes que toman ventaja del aspecto sombrío y fantasmagórico del Hospital Matarazzo. Arthur Lescher produjo una atmósfera lluviosa mediante un sistema hidráulico que, por goteo, va inundando la cocina ubicada en el sótano del edificio en ruinas. De modo similar, Per Barclay inunda habitaciones del edificio con una capa de aceite negro que refleja y expande el espacio, creando una suerte de experiencia entre fantasía e ilusión.

 

La intervención de Artur Lescher consiste en la creación de una atmosfera lluviosa al interior del Matarazzo. Foto: Ding Musa

La intervención de Artur Lescher consiste en la creación de una atmosfera lluviosa al interior del Matarazzo. Foto: Ding Musa

Per Barclay, Oil Room, 2014, instalación compuesta por fibra de vidrio, aceite y pigmento negro. Colección del artista. Foto: Ding Musa

 

Otros artistas intervienen el lugar resaltando sus cualidades arquitectónicas, o los conceptos, imágenes y situaciones que evocan: ruinas, construcción/destrucción, regeneración o renacimiento, descomposición, paso del tiempo, historia, identidad.

Cecile Beau está interesada en la noción de territorio o paisaje como apropiación mental de un lugar como una herramienta para llegar a algún lugar más allá de lo visible: paisajes de los que toda presencia humana desapareció o tal vez nunca ha existido, obras de poesía austera. Su intervención son formas escultóricas de estalagmitas que parecen haber crecido en una de las habitaciones, una alegoría del tiempo y de la recuperación de espacios abandonados (y sus fragmentos).

Danil Senise, en tanto, hace una restauración parcial de una sala, la mitad de ésta con un rectángulo restaurado en la parte antigua, la otra mitad restaurada pero dejando un mismo rectángulo de área sin restaurar, creando un efecto de espejo.

 

Cecile Beau construye estalagmitas utilizando los mismos escombros del Hospital Matarazzo. Foto: Ding Musa

Daniel Senise, The Quick The Dead, 2014, intervención site specific (restauración parcial). Colección del artista. Foto: Ding Musa

Daniel Senise, The Quick The Dead, 2014, intervención site specific (restauración parcial). Colección del artista. Foto: Ding Musa

Daniel Senise, The Quick The Dead, 2014, intervención site specific (restauración parcial). Colección del artista. Foto: Ding Musa

 

Una exposición y también un libro

El 2 de septiembre, durante la presentación de la exposición, se lanzó el libro también titulado Made by…Feito por Brasileiros, ideado y producido por Alexandre Allard y Marc Pottier. La obra es fruto de un trabajo de dos años de investigación, viajes y entrevistas con los principales actores de la escena brasileña, incluidos artistas, coleccionistas, críticos, artistas gráficos, diseñadores, arquitectos, profesionales de instituciones de arte y de la moda. El resultado se reúne en una elaborada edición de más de 1.300 páginas distribuidas en tres tomos, en los que se narran historias y se reproducen más de 230 retratos de profesionales creativos fotografiados en sus residencias o en los sitios donde trabajan.

La publicación forma parte de la colección internacional Made by, dirigida por el galerista y editor parisiense Enrico Navarra, que ya ha retratado la escena contemporáneo de China, India, Tailandia y países árabes.

Fotos: Ding Musa