La galería Louis 21, en Palma de Mallorca, presenta la primera individual en España y en la galería de Alejandro Leonhardt (Puerto Varas, Chile, 1985). A través de una minuciosa puesta en escena, el artista destraba críticamente la percepción de algunos objetos cotidianos hallados durante sus derivas urbanas, articulando con ellos instalaciones mínimas en las que los elementos que las configuran se ven despojados de toda significación convencional. El diseño funcional de los objetos queda en entredicho para dar lugar a una nueva brecha interpretativa de lo real, por medio de un control espacial muy medido y una dimensión irónica patente.

Leonhardt altera las leyes propias de los objetos cuyo significado queda suspendido al no ser reconocidos inmediatamente, depurados de toda su herencia cómo mercancía. El proceso lúdico e investigador del autor pretende revelar al espectador la esencia del objeto más allá de su funcionalidad concreta. Lo que vemos se convierte en un asunto indeterminado, en formas metalingüísticamente depuradas, cuya ambigüedad no resuelta hace hincapié en las posibilidades ocultas de lo real.

Leonhardt opera desde el campo de las decisiones transformativas para incrementar la percepción y multiplicar las interpretaciones. “Creo que al principio sólo estaba jugueteando”, comentaba Sol LeWitt sobre una serie de pequeñas “piezas de prueba” de Eva Hesse. Esta dimensión de experimento lúdico y goce formal que coquetea continuamente con el absurdo es un leitmotiv que atraviesa toda esta exposición de Alejandro Leonhardt, ejemplarizada en el texto escrito por el artista directamente sobre la pared de la galería: “Iba subiendo la cuesta a mi casa, vi en el suelo un palo con un clavo a medio clavar. Me acerqué, era un ratón muerto con la cola parada”.

La mirada del artista actúa desde la dimensión del ocio, un factor generacional que entendemos, de entrada, como “aburrimiento total”. Sin embargo, en esta dimensión del espíritu se encarna algo que se opone a la pasividad mecánica; se trata más bien de un estadio de la mente en constante observación. James S. Ackerman hablando del De Vita solitaria de Francesco Petrarca escribe: “El libro opone la frenética persecución por parte de las ambiciones y profesiones (negotium) urbanas a la paz y potencial realización personal de la vida en el campo (otium)”. Los paseos urbanos de Leonhardt remiten indudablemente a perseguir nuevas potencialidades, apartándose de fáciles convencionalismos, para sobreponerse al trajín cotidiano, esclavizado por un utilitarismo sin sentido.

 

Alejandro Leonhardt, vista de la exposición Su aparente fragilidad sólo rehusaba la monotonía, 2014. Cortesía del artista y galería Louis 21

Alejandro Leonhardt, vista de la exposición Su aparente fragilidad sólo rehusaba la monotonía, 2014. Cortesía del artista y galería Louis 21

Alejandro Leonhardt, vista de la exposición Su aparente fragilidad sólo rehusaba la monotonía, 2014. Cortesía del artista y galería Louis 21

Alejandro Leonhardt, vista de la exposición Su aparente fragilidad sólo rehusaba la monotonía, 2014. Cortesía del artista y galería Louis 21

Alejandro Leonhardt, vista de la exposición Su aparente fragilidad sólo rehusaba la monotonía, 2014. Cortesía del artista y galería Louis 21

Alejandro Leonhardt, vista de la exposición Su aparente fragilidad sólo rehusaba la monotonía, 2014. Cortesía del artista y galería Louis 21

Alejandro Leonhardt, vista de la exposición Su aparente fragilidad sólo rehusaba la monotonía, 2014. Cortesía del artista y galería Louis 21

Alejandro Leonhardt, vista de la exposición Su aparente fragilidad sólo rehusaba la monotonía, 2014. Cortesía del artista y galería Louis 21

 


Alejandro Leonhardt: Su aparente fragilidad sólo rehusaba la monotonía

Galería Louis 21, Palma de Mallorca, España

Del 5 de abril al 3 de junio de 2014