A dos semanas de la clausura de la feria Ch.ACO 2012, pasa la excitación, las ideas que deja en el aire decantan y lo acontecido se ve mejor a la distancia. Para comenzar este balance, hay que rescatar que esta versión de la única feria de arte internacional en Chile ha sido, hasta ahora, la más estructurada en cuanto a sus partes -o secciones-, y también la más concurrida: 42 mil visitantes, según la organización. Fue, además, la edición en que se organizaron las charlas con temas más sustanciosos y un buen Project Room, que, como proyecto que consistió en un ciclo de filmes y videos, debiera exhibirse de nuevo, alejado del frenesí de una feria de arte, para así disfrutarlo plenamente.

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La entrada al Project Room. Foto: Sebastián Valenzuela

 

Hubo proyectos maravillosos, como el de la galería independiente Local Arte Contemporáneo -para mi, lo mejor de la feria- y stands con muy buenos artistas, como los de Bendana Pinel, Nieves Fernández, Die Ecke, XS, Isabel Aninat, Patricia Ready y AFA, cuyas directoras, Irene Abujatum y Elodie Fulton son, además, directoras de Ch.ACO. Sin embargo, a nivel de montaje, Die Ecke, Isabel Aninat y XS sobrecargaron sus espacios, dificultando la experiencia de conectar uno a uno con cada artista.

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Galería AFA. Foto: Sebastián Valenzuela

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Die Ecke. Cortesía: Die Ecke

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Galería Isabel Anitat. Foto: Sebastián Valenzuela

También como novedad en esta edición, se le dio cabida a espacios que no funcionan como galerías comerciales en estricto rigor, como Taller Bloc, Metales Pesados Visual y el ya mencionado Local. Esto aportó otra dimensión a la feria, abriendo su espectro hacia instancias de exposición sólidas y validadas, y que tienen el plus de realizar otro tipo de actividades que, en el día a día, enriquecen el discurso y la reflexión sobre el arte contemporáneo: Taller Bloc con sus tutorías de arte y charlas; Metales Pesados Visual al insertarse dentro de la misma librería e invitar a un curador a desarrollar un ciclo anual de muestras; y Local con su filosofía de generar una discusión sobre el arte y las instituciones culturales en Chile, más allá de la venta de obras.

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Metales Pesados Visual. Foto: Sebastián Valenzuela

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Taller Bloc. Foto: Sebastián Valenzuela

 

La idea de incluir a estos espacios en la feria era “tener una mayor representación del arte chileno. Son pocas las galerías nacionales, y por ende pocos artistas, a pesar de haber muchos en el mercado. Bloc hace un trabajo de aglutinar a un segmento de los artistas contemporáneos activos, lo mismo Local, y ambos son proyectos de artistas autogestionados”, dice Irene Abujatum.

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SPAM_arq en la sección Editoriales. Foto: Sebastián Valenzuela

Otra área que me interesó de la feria fue la sección Editorial, en la que participamos -con un stand con obras de nuestro proyecto Gabinete de Dibujo- junto a Daga, Feroces Editores, ArtNexus, Arte al Día, Joia Magazine y SPAM_arq. En este rincón de la feria se realizaron varios lanzamientos y, lo más bonito, se crearon nuevos lazos y amistades entre los que publicamos en Chile.

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Feroces Editores en la sección Editoriales. Foto: Sebastián Valenzuela

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Daga en la sección Editoriales. Foto: Sebastián Valenzuela

 

Otra instancia que se creó este año, y que fue apoyada por la organización de la feria, fue OFF CHACOFF, un circuito de casi 50 espacios alternativos con muestras colectivas -en su mayoría- que representaban a un gran número de artistas, sobre todo jóvenes, emergentes, o que no estaban representados por las galerías que formaron parte de Ch.ACO.

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La inauguración de Ch.ACO. Foto: Chi-Hua Salinas Sung

EL MERCADO… ¿PERDÓN?

Si algo puede afirmarse sin temor a equivocarse en que en Chile no hay mercado. Algunas galerías locales dijeron sentirse satisfechas con los resultados de Ch.ACO, otras manifestaron nuevamente la desazón ante la ausencia de un coleccionismo amplio y sólido en Chile.

“Las ventas estuvieron buenas. A pesar de haber llevado una propuesta más arriesgada, esta vez tuvimos excelente recepción de los asistentes, como curadores, artistas y gente del medio, lo que nos hace pensar que el público que fue también es muy abierto a nuevas ideas. Nos invitaron como galería a presentar dos proyectos a considerables a ferias internacionales y además vendimos una obra a una importante colección en Estados Unidos, que es uno de nuestros desafíos como galería, buscar darle la mayor circulación posible a nuestros artistas”, señala Anita Jorquiera, directora de la galería XS, que se especializa en artistas jóvenes, entre éstos Camila Ramírez, que con sólo 23 años ha despertado interés en el circuito local con una obra franca y bien resuelta, abiertamente política y poética a la vez.

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Carretillas Comunitarias, obra de Camila Ramírez en Galería XS. Foto: Sebastián Valenzuela

“Vendimos bien. Tuvimos ventas en la feria y otras se concretarán post-feria. Pero nosotros vemos otras ganancias, como por ejemplo el interés que despertó la obra de nuestras artistas Voluspa Jarpa y Mónica Bengoa, quienes como resultado de Ch.ACO van a exponer afuera”, dice la dueña de la galería Isabel Aninat. Y la galerista argentina Gachi Prieto la secunda: las ventas fueron buenas y, lo que es más, vuelve a Ch.ACO el próximo año.

Pero para la mayoría de las galerías internacionales, Ch.ACO representó un costo no recuperado, tomando en cuenta los gastos de viaje y traslado de obra a uno de los países más apartados del mundo.

“Creo que en Chile hay mucha energía y ganas y muchos proyectos interesantes, pero muy poco coleccionismo. A la gente le cuesta arriesgar y apostar. Viniendo de afuera es complicado, porque los gastos de inversión son muy altos. Las ventas fueron muy pocas en relación con otras ferias en las que hemos participado, como ARCO, Pulse Miami, Art Chicago o Art Cologne”, dice Nerea Fernández, directora de la galería madrileña Nieves Fernández, que decidió participar en Ch.ACO para salir un poco del alicaído mercado de Europa.

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Bendana| Pinel Art Contemporain. Foto: Sebastián Valenzuela

 

Gustavo Arróniz, dueño de la mexicana Arróniz Arte Contemporáneo, señala que “esta edición de Ch.ACO fue similar a la anterior: se vende poco en relación con lo que uno gasta para venir acá”.

“No recuperé mi inversión. La distancia geográfica determina mucho el comportamiento del sistema del arte en Chile. Las galerías locales venden y están cómodas y no ven la necesidad de salir, y para las internacionales esto queda muy lejos en comparación con otros países donde hay ferias”, dice Arróniz.

Irene Abujatum, a quien muchos galeristas le han reconocido el empuje y la perseverancia por convertir a Ch.ACO en una feria verdaderamente internacional y activa en cuanto a ventas, es optimista. “Por fin creo que llegamos a un estándar de feria internacional, con buenas galerías, representación editorial y negocio. Es decir, una plataforma real para generar la industria de las artes visuales de Chile. Por supuesto, comprar arte pasa por un tema de cultura y valorización de patrimonio, como también de alianzas con museos y empresas. Es un tema de ventas. Si tenemos buenas alianzas con empresas e instituciones internacionales se puede tener una bolsa de dinero para comprar, y obviamente que eso entusiasma a cualquier galería que desee vender y promover su marca”.

¿Qué comentarios recibiste de los galeristas nacionales y de los extranjeros en términos de ventas y recepción de los artistas que llevaron a la feria?

“De las nacionales muy buena recepción; vendieron muy bien y conocieron nuevos clientes. Para las galerias internacionales siempre es mas complejo; en cualquier lugar del mundo es una gestión que requiere mucho esfuerzo y concentración. Muchas vendieron, algunas mejor que otras, pero no todas cubrieron sus gastos generales, lo que complica a la organización”.

Para Bernardita Mandiola, asesora independiente de coleccionistas de arte y quien participó en Ch.ACO como moderadora de una conversación sobre mercado secundario, “la feria fue buena en términos generales: hubo bastantes ventas y las galerías extranjeras vendieron más que en otros años, demostrando que Ch.ACO ha ayudado a que los coleccionistas chilenos se abran a comprar arte internacional. En comparación al año pasado, puedo decir que hubo mucho más público e interés general en la feria”.

Sin embargo, esta experta -que tiene un Certificado en Tasaciones de Arte y Antigüedades de la New York University-, reconoce que “algunas galerías internacionales no vendieron”, y que “se hace difícil que quieran volver por el problema de la inversión que significa para ellas vender”.

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Sebastián Errázuriz, Accesibilidad, 2012, consistió en una acción escultórica en la que un discapacitado se ubica debajo de una aplanadora. Parte de una serie sobre la responsabilidad social de brindarle acceso a los discapacitados, a pesar de su diferencia, y una metáfora sobre el peso de la sociedad en los desvalidos. Curado por Christian Viveros-Fauné. Foto: Sebastián Valenzuela

EDUCAR Y EDUCAR

Ante la pregunta de qué hizo falta en esta edición Ch.ACO, Abujatum afirma: “Siempre más coleccionistas”. ¿Pero cómo formar esa base de coleccionistas en un país con poca cultura y tradición en este campo? La respuesta de muchos es inequívoca: con formación.

“El coleccionismo está ligado a la educación y si sólo viajamos a Orlando y no tenemos la inquietud de aprender y saber algo más sobre nuestra vida, o como diría Paul Gauguin, ¿de donde vinimos?, ¿quienes somos?, ¿a dónde vamos?, si no nos interesan las preguntas básicas de la vida, entonces no formaremos coleccionistas, ya que el arte nos ayuda a comprender y a cuestionar nuestras vidas, y esa es la razón de ser coleccionista, no para especular”, dice Mandiola.

Aninat coincide en que “el público en Chile necesita una formación previa, y esto tomará tiempo”. A pesar de eso, agrega, “hemos tenido buenas ventas en esta edición”.

Jorquiera es más tajante. Para ella, hablar de coleccionismo en Chile “es aún un poco precoz”. “No es todavía una prioridad de los chilenos. Existen casos aislados y esfuerzos particulares que han ido agarrando consistencia, muchos aún de una forma convencional, pero los países vecinos nos llevan la delantera, a pesar del buen momento económico que atraviesa el país”. En esto concuerda Pablo León de la Barra, curador mexicano radicado en Londres y uno de los invitados VIP de Ch.ACO: “Contrario a otros países de América, Chile tiene una economía muy próspera, pero parece no haber un interés real de quienes tienen el capital económico para apoyar el arte y la escena cultural del país”.

Para Jorquiera, el coleccionismo en Chile también es un asunto de tiempo y educación. “Para allá vamos, indiscutiblemente. Es un trabajo que tiene muchas ramas: una importante es la constante labor que realizan las galerias, instituciones y otras plataformas de exhibición de arte en promover el interés y ser intermediarios entre los artistas y el público, así como tambien el de regular y profesionalizar la actividad”.

¿Para ti qué hizo falta en esta edición de Ch.ACO?

“Creo que hay que replantear el tema de la convocatoria, porque a pesar de estar en un lugar bastante central, el público que llega y se interesa aún es del nicho artístico, y no se convoca al resto de los santiaguinos, por alguna razón que desconozco. Creo que habría que poner énfasis en incorporar y hacer parte de este gran evento cultural al resto de los chilenos. Pero, por otro lado, es interesante cómo poco a poco una feria de arte contemporáneo se integra al inconsciente colectivo, especialmente a la cultura juvenil. En esta cuarta versión, Ch.ACO se posiciona como una feria de arte al nivel de las internacionales. Fue un evento que produjo contenidos, apoyados de buenos invitados y mesas de conversación bastante contingentes. La infraestructura es idónea y funciona perfectamente. La organización y coordinación también alcanzan una estabilidad. Ahora el desafio de un evento así es mantenerse y empezar a agarrar el reconocimiento internacional para que más galerías e instituciones de otro países se incluyan. De otra forma, es obsoleto si nos quedamos sólo a nivel local”.

En cualquier caso, y sea del tipo que fuere, el coleccionismo en Chile “está aumentando”, según Abujatum, en el sentido de que “ya se reconoce quiénes son los coleccionistas, ya no se intimidan y dicen que coleccionan”. El coleccionismo, agrega, “ya se ha convertido en un tema y pronto no sólo serán seis nombres, sino 12 y más”.

Para Aninat, “hay una energía en Ch.ACO que es super importante para todos los actores del arte”. Sin embargo, recomienda incluir arte moderno a la feria, porque Chile es un país nuevo. “Los artistas modernos nos dan a los galeristas una seguridad, porque el coleccionista los conoce más. También habría que convocar a galerías extranjeras, pero, en definitiva, es una feria que hay que apoyar”, concluye.

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En la Sala de las Artes (subterráneo Centro Cultural Estación Mapocho), escondida, se encontraba la obra Verás, de Raúl Zurita y Fernando Prats. Foto: Sebastián Valenzuela

 

LOS EVENTOS CONEXOS

Una de las actividades fuera de feria que sin duda contribuye en este proceso de formación de coleccionistas fueron las visitas privadas a colecciones y galerías santiaguinas. La organización de Ch.ACO dispuso de una van en la que trasladaban a los invitados VIP a espacios a los que, de otro modo, no habrían llegado por sus propios medios.

Eugenia Bertelè, coordinadora del Programa VIP de esta edición, destacó la visita al taller de Paz Errázuriz, el recorrido del Barrio Italia y sus espacios (Die Ecke, Bloc, Local) y las visitas al Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos y Matucana 100.

El Programa VIP contó con algunos invitados internacionales importantes, como Massimiliano Gioni, director de la Bienal de Venecia 2013, el curador y crítico cubano Gerardo Mosquera, Apsara Diquinzio, curadora del Berkeley Art Museum, y el curador y crítico de arte chileno, Christian Viveros-Fauné.

Hubo, además, algunas visitas inesperadas, como la del fotógrafo Spencer Tunick, a quien los medios de comunicación que acudieron a la feria se acercaron como moscas a la miel, sin duda por su popularidad ganada con tomas de desnudos masivos en diversas ciudades del mundo.

“Lo bueno fue que entre los invitados se crearon muchas relaciones que seguramente se van a desarrollar en nuevos proyectos. Los curadores entre ellos, los artistas locales con las galerías internacionales, los coleccionistas…”, añade Bertelè.

De hecho, estos recorridos VIP son diseñados como “instancias de negocios paralelos, tanto de galeristas como también de los artistas y los mismos curadores y coleccionistas invitados. Son espacios también para una relación que se va alimentando en el tiempo, ya que el mercado del arte y sus participantes son pocos en el mundo”, según Abujatum.

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Alejandra Prieto en Die Ecke. Cortesía: Die Ecke

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Benjamín Ossa en Artespacio. Cortesía del artista

 

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Juan Dávila en Taller Bloc. Foto: Sebastián Valenzuela

LO MEJOR DE Ch.ACO

Si bien algunas galerías mostraron artistas muy buenos, como Gabriel Valansi (Gachi Prieto), Felipe Mujica, Alejandra Prieto y Francisca Benítez (Die Ecke); Pablo Jansana y Benjamín Ossa (Artespacio); Liliana Porter y Erwin Olaf (Espacio Mínimo); Alvaro Oyarzún y Martin Parr (AFA); Livia Marín, Claudio Correa y Nicolás Grum (Patricia Ready); Catalina Bauer, Rodrigo Canala, Rodrigo Galecio, Gerardo Pulido y Tomás Rivas (Bloc), fue lo menos esperado para el ámbito de una feria y como proyecto en si mismo lo que más llamó mi atención: la acción participativa que se sucedió, durante todo Ch.ACO, en el stand de Local Arte Contemporáneo.

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“No se si es Casa & Ideas o Ch.ACO”, dice el cartel escrito por uno de los participantes en la acción de arte propuesta por Local Arte Contemporáneo para la feria. Casa & Ideas es una cadena de tiendas de decoración en Chile. Foto cortesía de Local

El público era invitado a escribir consignas (del orden que fuese, desde lo muy político a lo muy doméstico), para luego mostrárselas a la feria desde una tarima dispuesta para esto, que situaba a quien subiera a una altura muy visible. Una especie de “Twitter análogo”, como la definió uno de los artistas que lleva Local, Ignacio Murúa, esta acción constituyó “un experimento planteado como un ejercicio de arte con una vocación sociable y democrática, un espacio en donde cualquiera con el valor de pararse en una tarima frente un grupo de desconocidos se convertía en vocero de sus ideas”.

Local no funciona desde una lógica comercial, por lo que planteó su participación en la feria como una instancia para rentabilizar de otras maneras, menos vinculadas a lo económico, más cercanas a lo estratégico, a lo vinculante, a lo afectivo.

“La idea era hacer de nuestra participación una excusa para propiciar instancias de sociabilidad (algunas veces desde lo estratégico, otras sólo desde lo espontáneo). Nuestra labor dentro de la propuesta que diseñamos para nuestro stand es sólo una porción de nuestro proyecto. Nosotros propiciamos las condiciones para un acontecimiento determinado, al que nos adelantamos a imaginar sin ser muy buenos visionarios. La participación de la gente se dio en una manera muy poco pronosticable: a ratos hubo aplausos, a algunos los pifiaron, algún personaje se animó a cantar, otro recitó un poema, alguien sacó la voz por los calígrafos, una señora lloró en la tarima por extrañar a sus hijas… En fin, nosotros sólo propiciamos algo, que terminó por desarrollarse por fuera de nuestro control y más allá de nuestras expectativas”, dicen Pamela Ipinza y Javier González Pesce, los otros dos artistas a cargo de Local.

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Foto cortesía de Local

 

Local aprovechó además para lanzar un nuevo proyecto: un programa de radio online, esta vez emitido en vivo desde la feria, con invitados como el artista Francisco Papas Fritas, la coordinadora de Artes Visuales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Maite Zubizarreta, y esta servidora. Allí planteamos varios temas, partiendo por Ch.ACO como espacio para la comercialización del arte, pero también para el debate y la opinión, tan necesarios en las artes visuales en Chile. Se habló de política cultural, un tema pocas veces analizado en los medios y mucho menos en el contexto de una feria de arte.

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Editoriales independientes y su rol en el campo del arte y la cultura, conversatorio con Christian Viveros-Fauné, Rodrigo Salinas y Pablo Brugnoli, moderado por Alejandra Villasmil. Foto: Valentina Valladares Rosales

Si iniciativas como la de Local -y otras a destacar en Ch.ACO, como el Auditorio curado por Isabel García Pérez de Arce- se extendieran en el tiempo, más allá del momentum de la feria, la contribución con esa educación de la que tanto hablamos -sea para formar criterios para un comprador de arte o para asumir el arte como experiencia de vida- sería continua, ampliamente aprovechada y mucho más estable en el tiempo.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.