Son artistas que trabajan con la estética de la precariedad en tiempos de crisis: los chilenos Patrick Hamilton y Jorge Tacla, el venezolano Javier Téllez, los peruanos Jota Castro, Ishmael Randall Weeks, Alberto Borea y Fernando Bryce, los mexicanos Teresa Margolles y Alejandro Almanza Pereda, y los cubanos Wilfredo Prieto, Tania Bruguera, Carlos Garaicoa y Alexandre Arrechea. Estos latinoamericanos, de amplia trayectoria internacional y que bien pueden llamarse “artistas neo povera”, estarán presentes en la venidera exposición Dublín Contemporary 2011, curada por el crítico y comisario chileno Christian Viveros-Fauné y el artista peruano Jota Castro.

El evento de arte contemporáneo, que tendrá lugar del 6 de septiembre al 31 de octubre, reunirá en diversas exposiciones a más de 90 artistas irlandeses e internacionales de los cinco continentes. De la selección de participantes, Tania Bruguera, Fernando Bryce, Goldiechiari, Patrick Hamilton y el mismo Jota Castro son artistas de la galería chilena González y González.

El tema de la muestra es Terrible Beauty – Art, Crisis, Change & The Office of Non-Compliance (Belleza Terrible – Arte, Crisis, Cambio y la Oficina de Incumplimiento), y es tomado del famoso poema de William Butler Yeats Easter, 1916. Los comisarios se inspiraron en la respuesta de este poeta a los eventos políticos de Irlanda y pretenden resaltar el potencial del arte para comentar no sólo sobre los acontecimientos actuales de la sociedad irlandesa, sino también mundiales.

“Dublín Contemporary es una bienal de un país pobre, que se hace cada cinco años en lugar de dos, pero que se rige por el modelo bienal: es una muestra de corte global. Habrá mucho contenido político en las obras expuestas, que son en su mayoría instalaciones y videos. Queremos rescatar a algunos artistas povera y neo-povera, es decir, que hacen obras utilizando materiales baratos. Por ejemplo, Teresa Margolles es una especie de artista neo-povera”, cuenta Viveros-Fauné.

Esta inclinación por el “arte neo-povera” viene a propósito de lo cada vez más oneroso que es para los artistas producir su obra y trasladarla a otro país, según el co-curador. “Son obras fácilmente transportables y asequibles, pero que tienen una importante carga comunicacional. Se trata de la precariedad como estética”.

Dublin Contemporary 2011 se extenderá por toda la ciudad y contará con exposiciones en cuatro importantes espacios: The Douglas Hyde Gallery, Dublin City Gallery The Hugh Lane, The National Gallery of Ireland y The Royal Hibernian Academy.

El centro principal de exposiciones es el Earlsfort Terrace, antigua sede del University College de Dublín, que contiene una serie de espacios singulares para albergar mini exposiciones individuales que van desde instalaciones a gran escala hasta obras de formato más íntimo. Aquí se mostrará, por ejemplo, una escultura titánica del artista suizo Thomas Hirschhorn.

Hay otros dos espacios interesantes dentro del complejo Earlsfort Terrace: Iveagh Gardens, un jardín de esculturas al aire libre, y Annex, que reunirá una multiplicidad de obras sonoras bajo el título de All Together Now.

Ampliando su alcance a toda la ciudad, Dublín Contemporary 2011 se asociará con cuatro importantes galerías: The Douglas Hyde Gallery, Dublín City Gallery The Hugh Lane, The National Gallery of Ireland y The Royal Hibernian Academy.

Tania Bruguera, Tatlin Whisper # 6 (versión para La Habana), 2009, arte del comportamiento, escenario, podio, micrófonos, dos parlantes (uno dentro y otro fuera del edificio), dos personas, uniformes militares, paloma blanca, un minuto libre de censura por orador, 200 cámaras desechables con flash. Cortesía Tania Bruguera.

Tania Bruguera, Tatlin Whisper # 6 (versión para La Habana), 2009, arte del comportamiento, escenario, podio, micrófonos, dos parlantes (uno dentro y otro fuera del edificio), dos personas, uniformes militares, paloma blanca, un minuto libre de censura por orador, 200 cámaras desechables con flash. Cortesía Tania Bruguera.

¿Hay alguna implicación o es pura coincidencia que los dos curadores de Dublín Contemporary sean latinoamericanos?

La única coincidencia es que somos los primeros latinoamericanos en montar una bienal en Europa. Victoria Noorthoon lo hará próximamente en (la Bienal de) Lyon y a Cuauhtémoc Medina le toca ahora en Manifesta 9, en el 2012 (en Limburg, Bélgica).

Es interesante este fenómeno de latinoamericanos curando bienales europeas…

No se si se refleja de forma directa esta conexión que voy a nombrar, pero por ejemplo los museos MoMA (Museum of Modern Art, Nueva York) y la Tate (de Londres) tienen departamentos de Arte Latinoamericano, y no otros departamentos con interés geográfico. Además hay este cierto poderío de conglomerados de coleccionistas latinoamericanos. La región está en un buen momento, cuando el resto del mundo se está cayendo a pedazos. Las economías emergentes, como la chilena, la peruana o la brasileña están moviendo coleccionistas, artistas e infraestructura, es decir, están desarrollando las artes visuales. Esto ayuda a globalizar no sólo el producto nacional, sino una visión de lo que ha sido la historia del arte latinoamericano.

Sin embargo, tú, Jota Castro, Medina y Noorthon son curadores latinoamericanos que han vivido fuera de Latinoamérica por muchos años, o que recorren el mundo constantemente. Hay que tener cierto “historial” para llegar ahi…

Exactamente. Hay que viajar, escribir y organizar exposiciones.

Wilfredo Prieto, LeftRight, 2011, pilas de heno paralelas en salas simétricas. Cortesía de Nogueras Blanchard.

ENFOQUE CURATORIAL

Dublín Contemporary incluye un buen número de artistas de América Latina, una selección lógica siendo los mismos curadores de esa región.

Viveros-Fauné explica que “las curadurías se hacen de varias formas. Una de las fuentes principales son los artistas que uno ya conoce y con los quiere seguir trabajando. Luego hay artistas con los que uno quiere trabajar y uno espera organizar un proyecto como éste para trabajar con ellos. Después están los artistas que uno va descubriendo, que son encuentros tremendamente gratos para un curador”.

Algunos de los artistas latinoamericanos que participan en Dublin Contemporary los maneja González y González, un espacio joven en Santiago propiedad de Daniella Gonzalez Maldini, la señora de Patrick Hamilton, quien es artista de la galería. “Se da el caso de que esta galería tiene varios artistas que yo y Jota hemos venido siguiendo desde hace tiempo. Con Jota nos conocemos hace siete años y hemos trabajado juntos antes, pero en cosas chicas, en dos muestras en galerías de Inglaterra, y llevamos tiempo hablando de hacer algo de esta magnitud”.

Jota Castro participa en la muestra y es además co-curador. Siempre hay como un tabú con estas cosas, ¿no te parece? Por ejemplo, yo soy artista y editora de esta revista. Y a ti te pasó algo similar en el 2008 cuando te asignaron como crítico de arte del Village Voice (un semanario neoyorquino alternativo, de prestigio y distribución gratuita). Cuando te nombran columnista, justo te nombran director de dos ferias de arte: Volta, en Nueva York, y Next, en Chicago. Te despidieron del Voice por “conflicto de intereses” ¿Qué opinas de este tipo de circunstancias?

Hay que celebrar la diversidad de prácticas. Yo sigo pensando que es importante no cuadrarse con las carreras. Para mi es importante poder curar, escribir, dirigir una galería o una feria del arte, porque para mi es importante participar del mundo del arte. Históricamente, es la forma como se hacen las cosas. Lo que pasa es que la gente decide que no va a mirar más allá de 1970, cuando se empezaron a implantar ciertos dogmas de cómo hacer las cosas. Es en estos intersticios desde donde a veces salen las chispas y las cosas realmente novedosas, no en el profesionalismo donde ha caído gran parte de la práctica curatorial. Lo que yo y Jota estamos haciendo, en cierta medida, va en contra de eso, de ser un curador profesional.

¿Para tí qué debe ser un curador?

En mi concepto de curador no cabe la idea de una autoría curatorial como se viene entendiendo desde hace varias décadas. Para mi las obras de arte no son piezas de ajedrez que se manipulan para contar una narrativa o ilustrar, o quitarle una autoridad propia y otrogársela a una meta-narrativa. Eso lo aborrezco. Lo que me interesa como curador es poder crear conexiones entre obras, que vayan contando sus propias historias, y a partir de ahi, encauzar diálogos.

Patrick Hamilton, Construcción con machetes, 2010, 40 machetes de fierro doblados, 2 metros de diámetro. Cortesía de Galería González y González y Baró Gallery.

ARTE HISTÓRICO Y ARTE VIVIENTE

Otro de los enfoques curatoriales de Dublín Contemporary es mezclar en un mismo evento a artistas emergentes y figuras establecidas, creando así un diálogo entre el pasado y el arte contemporáneo, lo que se perfilará notoriamente en el tratamiento arquitectónico de los espacios de exposición. Esto permite “dialogar al arte histórico con el arte viviente”.

“El formato bienal tiende a mostrar solo obra comisionada, pero para nosotros es importante poder hacer dialogar obra de 1978 con obra del 2011, por ejemplo. La idea de que todo lo que se exhibe en una bienal tiene que ser absolutamente nuevo me parece bastante corto de vista”, explica el curador.

Javier Téllez, One Flew Over the Void (Bala Perdida), 2005, acción, proyección de video monocanal. Courtesía del artista y Arratia, Beer

LA OFICINA DEL INCUMPLIMIENTO

Otro de los componentes distintivos de Dublín Contemporary es la Oficina de Incumplimiento, que dentro del Earlsfort Terrace funcionará como un promotor de ideas en torno a una larga lista de propuestas de arte inconformistas. Este elemento de la exposición busca resaltar modelos de discurso, producción y presentación del arte menos convencionales, principalmente de aquellos liderados por artistas. La Oficina incluye un Banco de Problemas, un Banco de Posibilidades y Un Problema a la Semana, un foro comisariado para explorar un problema de actualidad cada semana.

“Queríamos crear un espacio que albergara cosas que nosotros no programamos para la bienal. Un espacio de pensamiento, donde puedan debartise problemáticas del día a día, que sean tanto del ámbito de las artes visuales como del político o social. Esto se instalará en un auditorio. Las actividades son coordinadas tanto por nosotros los curadores como por el área educativa de la bienal. La idea es que el público vaya, se comunique con nosotros, y nos plentee un proyecto o una inquietud. Por ejemplo, una charla que termine en una demostración frente al palacio de Gobierno, o una gran performance que incluya a 90 artistas”, explica Viveros-Fauné.

¿Cómo es la escena del arte en Dublín?

Es una respuesta larga y compleja. Es como decir Chile: está al margen de otro imperio, de otro centro. Chile está al final del mundo, Dublín está en una isla. El desarrollo cultural, sobre todo de las artes visuales, se ha dado en el aislamiento. Muchos artistas se van, pero Irlanda sigue teniendo una gran tradición musical y de letras. Como en Chile, son las artes visuales las que están a la retarguardia. Hay poco mercado en Dublín y las cosas se mueven con varios fondos tipo Fondart. Irlanda tiene un poco más de dinero que Chile, pero la economía ahora mismo está muy mal. Es la cuna de la Eurocrisis. Le hicieron el primer rescate financiero de Europa. Entonces, para nosotros como curadores era importante aprovechar esa ventana cultural. Las artes visuales necesitan tener un mayor compromiso con lo que está pasando fuera del mundo del arte. Esto está desaprovechado, y mucho más en Nueva York que en Irlanda o Chile, por ejemplo. En Nueva York se manejan actualmente pocos valores que no sean de mercado. La confusión entre precio y calidad es total.

Tu lo conoces de primera mano, porque fuiste director-fundador de una galería en Nueva York, Roebling Hall. Partió en Brooklyn y luego se mudó a Chelsea, la exclusiva zona de galerías de Manhattan, que ahora por cierto está siendo desplazada por el Lower East Side…

Roebling Hall era un chiste. Una sala de exposiciones sin fines de lucro. No teníamos ni un peso. Yo me retiré porque hacer un negocio-negocio es otra cosa.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.