Plaza Baquedano

El Estado no Nos Protege

¿Cuál es la demanda de nosotros, la disidencia sexual, en este contexto?¿Es posible imaginar un nuevo país sin tener en cuenta la justa y necesaria reivindicación de nuestra diferencia?¿Es posible que participemos de este estallido social sin tener como demanda más urgente la protección de las garantías sociales y sanitarias para que quienes hoy viven con VIH tengan una vida digna y la educación sexual para reducir su estigmatización y posibles nuevas transmisiones? Urge interrogarnos sobre cómo nos haremos parte del nuevo Chile que juntos queremos escribir cada vez que nuestros cuerpos se aglomeran en la Plaza de la Dignidad, ya que no es posible una revolución social sin una revolución sexual.

Estatua del Monumento a Baquedano en la Plaza Italia, en Santiago de Chile, renombrada por manifestantes como Plaza de la Dignidad tras el estallido social de octubre de 2019. Autor desconocido (se agradece contactarnos para dar el respectivo crédito)

La Marcha de las Estatuas

En el origen de la crisis actual hay un fracaso en la posibilidad de compartir esa autoridad y ese poder delegado por todos en unos pocos. Y aquí nos damos cuenta de que, en tanto bien común, es el patrimonio –queridos estúpidos– el que ofrece la posibilidad de repartir sentido, ya que se reproduce a través de relaciones sociales, prácticas colectivas y afecciones entre sujetos. Luego, el problema no es la política, es la desigualdad. Y por eso hasta las estatuas marchan.

Chile despertó, intervención de Delight Lab en la Torre Telefónica, Providencia, Santiago de Chile, octubre de 2019. Foto: Gonzalo Donoso
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CHILE DESPERTÓ. EL ACTIVISMO LUMÍNICO DE DELIGHT LAB

Durante la semana del 19 al 25 de octubre, en medio del estallido social y la represión militar y policial que han mantenido en vilo a Chile, los santiaguinos eran sorprendidos cada atardecer con una serie de contundentes mensajes proyectados monumentalmente en la fachada de la Torre Telefónica*, ubicada a pocas cuadras de la Plaza Italia –o Plaza Baquedano-, el punto neurálgico de las manifestaciones.