Mon Laferte

Mon Laferte pinturas

MON LAFERTE, EL GUSTO Y LA DISTINCIÓN

Usar la exposición de Mon Laferte para reclamar por la precarización del sistema simplemente es deshonesto. La exposición no les gustó porque una “foránea” está usando dos lugares consagratorios, epítomes de la distinción; se metió una “intrusa” que el gremio no reconoce como un par, lo que desarma toda la estructura simbólica del trabajo del artista, toda la aflicción mística en la que se cimenta el sistema, la del sufrimiento por ser visto.

Mon Laferte se convirtió en la primera embajadora del Parque Cultural de Valparaíso, su ciudad natal, en una ceremonia celebrada el pasado 14 de enero en el PCdV. En la foto: el Presidente de Chile, Gabriel Boric, la artista y la ministra de Cultura Carolina Arredondo. Foto: Pablo Ovalle

¿Y SI NO FUERA MON? CUANDO LA FAMA SALTA LA FILA

El salto de Mon Laferte a las artes visuales pone en evidencia las diferencias estructurales entre el mundo del arte y la música pop, especialmente en términos de acceso y legitimación. Laferte ha irrumpido directamente en circuitos codiciados del arte gracias al trampolín de su fama musical. Esto abre preguntas incómodas: ¿Qué rol juegan los espacios culturales en estas dinámicas? ¿El acceso privilegiado de figuras mediáticas desplaza a artistas que han dedicado su vida a construir una carrera?