Magdalena Contreras

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FUEGO DEL CIELO

Las pinturas, esculturas, dibujos y elementos instalativos presentados en Fuego del cielo revitalizan símbolos paganos, toman relatos bíblicos, aluden a un estado de ensueño y ensoñación, transforman materialidades en leyendas, convocan un imaginario popular, abren la mirada a un nuevo mundo, son auténticos conjuros del tiempo.

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El proyecto, de las artistas chilenas Magdalena Contreras y Aranzazu Moena, desbarata sardónica y pertinazmente los emblemas culturales ligados a la pintura: bucólica, iluminada, solitaria, trascendental, existencialista, comprometida. En su lugar, rentabiliza todas estas cualidades a través de una dimensión utilitaria y especulativa: el oficio de pintar como cualquier otro oficio puede ser un servicio de alta demanda dentro de la ferviente actividad capitalista contemporánea.