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Luis Manuel Otero Alcántara

Nace en La Habana, en 1987. Es Artista Visual. En su haber cuenta con distintos proyectos personales como “Materialización del objeto soñado III”, realizado en la I Bienal de Asunción, Paraguay, y “Welcome to Yumas”, presentado como parte de Hors-Pistes: La Primavera del amor durante la 12° Bienal de La Habana. También ha participado en diversas exposiciones colectivas tanto dentro como fuera del país, entre las que destacan “No sabemos volver solos”, en El Ranchito-Matadero, España; “La madre de todas las artes”, Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, Cuba; y “Otro Tratado de París”, junto a Yanelys Núñez Leyva, en el festival Hors Pistes #13 [La Nación y sus ficciones], en el Centro Pompidou, París, Francia. Fue el coordinador principal de la #00Bienal de La Habana, evento independiente que utilizó los estudios de artistas, los espacios domésticos y públicos, y las redes sociales como plataforma de exhibición y de diálogo inclusivo. La idea de la #00Bienal surge ante la errónea decisión del Ministerio de Cultura de posponer la 13° Bienal de La Habana. Luego de la firma del Decreto 349, una ley que criminaliza toda producción cultural en la isla, inició juntos a otrxs creadorxs, curadorxs, productorxs, periodistas, nacionales e internacionales, la Campaña Artistas Cubanxs en contra del Decreto 349, que impulsaba la derogación del decreto a través de reclamaciones legales, acciones artísticas y protestas públicas pacíficas no autorizadas. Comentarios críticos sobre su trabajo se pueden encontrar en Le Monde, El Correo de Andalucía, New York Times, Artishock Revista, Hyperallergic, Noticias de Artecubano, Havana Times, Cubanet, Art on Cuba, PUBLIC Magazine, Revolución y Cultura, Oncuba Magazine, Vie des arts, etc.

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00 Bienal de La Habana. Cortesía: Luis Manuel Otero Alcántara

LA INSTITUCIÓN: UN MAL NECESARIO

El 12 de abril se inauguró la XIII Bienal de La Habana, marcada a priori por el desentendimiento de los intelectuales para dirigir el evento, la represión del régimen sobre el arte y los artistas (con mayor presencia ante la existencia del Decreto 349) y la toma del poder de la institución arte por militares encargados de controlar el pensamiento, comprometidos con el alto mando del Partido Comunista y no con el arte y la cultura cubana.