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Guillermo Machuca

Nace en Chile en 1961. Es Licenciado en Arte con mención en Teoría e Historia del Arte por la Universidad de Chile. Se desempeña como docente en la Universidad de Chile, la Universidad Diego Portales y la Universidad Arcis. Es investigador y coordinador del área de Teoría e Historia del Arte de la Escuela de Arte de la Universidad Diego Portales. Ha publicado más de cien textos críticos, tanto en catálogos como en revistas especializadas de arte. Simultáneamente, ha realizado diversas curadurías de arte tanto en Chile como a nivel internacional. Ha escrito los libros “Después de Duchamp” (Editorial Blanca Montaña, Magíster, Universidad de Chile, 2004), “Remeciendo al Papa” (Editorial Rabo del Ojo, Universidad Arcis, 2006), “Alas de Plomo” (Editorial Metales Pesados, 2008) y “El traje del emperador” (Editorial Metales Pesados, 2011).

Más publicaciones

Natalia Babarovic, El viudo.
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Abrigo Siberiano

Siempre he pensado en la necesidad que las artes visuales se comuniquen con la literatura (cuestión que en estos días va en retirada). En el presente libro de Natalia («Nadie se conoce», Ed. Saposcat, 2018) destaca gente del campo literario: Matías Rivas, Roberto Merino y Marcela Fuentealba. Creo que los textos de Natalia se equiparan a la pluma desarrollada por sus pares escritores. Son textos que yo, que me considero un escritor amateur, con algunos ripios idiomáticos pero de ideas brillantes (otra broma), me costaría harto producir. Este libro constituye una poética en el sentido esencial del término. Remite a los comienzos del arte moderno cuando los artistas debían recurrir a gente del campo literario para poder tener una lectura actualizada de sus obras. Muchos escritores han hecho piezas visuales, y muchos artistas han escrito desde ensayos hasta ficciones.

De la tierra al cielo: arte, cultura japonesa y escenas locales, publicación del artista visual Wladymir Bernechea
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Sobre “de la Tierra al Cielo”, de Wladymir Bernechea

Últimamente, esta relación entre arte y literatura ha ido, en la actualidad, desapareciendo en la escenas de las artes visuales. Ahora los artistas visuales ya no se juntan con la gente del campo literario. Los artistas en el presente son profesionales del arte: estudian en universidades y son específicos en términos disciplinarios. La gran mayoría no lee, no ven cine y tampoco se ensucian las manos en la trama cultural de la ciudad. Tampoco los teóricos del arte se ensucian las manos a nivel citadino. Tienen las manos limpias porque nunca han circulado por lo urbano. A ambos les falta cuerpo. La visualidad y la palabra ahora son impolutas.