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SOFÍA ACOSTA VAREA: DESLUMBRANTE OSCURIDAD

Por Tatiana Avendaño | Curadora

Una piedra del río Bobonaza está temblando en el cajón de la mesa de noche. Hacer de cuenta que esto no ocurre es tan absurdo como creer que existen seres inertes. Nuestra percepción no alcanza a registrar sus ciclos de respiración, pulso, crecimiento o reproducción, pero las piedras tienen una inverosímil relación con el Sol que es millones de años anterior a la nuestra.

Todo está siendo atravesado por la radiación. El petróleo es un comprimido de energía solar; restos orgánicos y cuerpos minerales que se integran a la corteza terrestre almacenando cantidades exorbitantes de fuerza radiante.

Sofía Acosta Varea (Quito, 1988) ha surcado esta secuencia caleidoscópica sin que su investigación sobre extractivismo y minería sea esta vez el motor. Ha llegado hasta acá tratando de atender el vacío que se produce de la desconexión con su hijo Sol. Durante más de un año, cada uno vivió en un punto telúrico distante y, conforme pasaba el tiempo, la distancia entre los dos se hacía cada vez más grande.

Vista de la exposición “Deslumbrante oscuridad”, de Sofía Acosta Varea, en N24 Galería de Arte, Quito, Ecuador, 2023. Foto cortesía de N24
Sofía Acosta Varea, Telepatía, libro con escritos telepáticos entre la artista y su hijo, 2022. Foto cortesía de N24
Vista de la exposición “Deslumbrante oscuridad”, de Sofía Acosta Varea, en N24 Galería de Arte, Quito, Ecuador, 2023. Foto cortesía de N24
Vista de la exposición “Deslumbrante oscuridad”, de Sofía Acosta Varea, en N24 Galería de Arte, Quito, Ecuador, 2023. Foto cortesía de N24

Sol tomó dos obsidianas de su colección de piedras intentando establecer a través de ellas una comunicación telepática con su madre, pero el vacío sólo se hacía cada vez más grande. Sofía soñó que cada miligramo de mineral extraído de la Tierra era un milímetro más de distancia entre ellos. Construyó una antena HF buscando en la escucha del Sol Astro una forma de establecer de nuevo alguna conexión con su hijo.

Pero los fantasmas del petróleo continuaban atormentándola. Se entregó a la escucha atenta y cuando creyó que estaba sintiendo algo de nuevo, lo único que se manifestó fue otra vez ese vacío. Solo volvía una y otra vez a esa deslumbrante oscuridad de no sentir.


SOFÍA ACOSTA VAREA: DESLUMBRANTE OSCURIDAD

N24 Galería de Arte, Isabel La Católica N24-274 y Francisco Galavis, Quito – Ecuador

Del 21 de junio al 7 de julio de 2023

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