NEYRA PÉREZ: RETORNO A ROEBIRI
Bufeo: Amazonía + Arte | Curaduría
El arte de Neyra Pérez contiene un diseño visible y otro invisible: uno que se revela y otro que se oculta como fondo. Los trazos oscuros definen su forma y su curso en relación con su contrario, que es la tela cruda. Esta dualidad no es únicamente formal; remite a la que se manifiesta entre la realidad y el sueño, la historia y el mito, el presente y la memoria. Ese encuentro produce una vibración que abre una nueva dimensión sobre la superficie pictórica a través del encuentro de complementarios simétricos, así como el uso de líneas zigzagueantes. Este fenómeno óptico activa un estado de alteración de la consciencia -mareación-, y es Neyra quien logra este efecto con particular maestría en el arte Iskonawa.
El Cono, o Roebiri en iskonawa, es un cerro o montaña ubicado cerca de la cordillera amazónica Sierra del Divisor. Roebiri fue el territorio de los antepasados iskonawas, cuya prominente topografía inspiró los antiguos diseños. Hacia fines de la década de 1950, luego de asentarse alrededor de Roebiri, fueron desplazados por los misioneros y el ejército, siendo aproximados al territorio shipibo-konibo. El contacto entre ambos grupos dio lugar a un proceso de asimilación cultural que implicó la pérdida parcial de prácticas y saberes propios iskonawas.
No fue sino hasta 2018 que estos diseños comenzaron a recuperarse, desde el trabajo liderado por la antropóloga Carolina Rodríguez junto a un grupo de mujeres iskonawa —entre ellas Neyra Pérez—, en paralelo a otras iniciativas de revitalización cultural, especialmente desde la lengua iskonawa.






El diseño roebiri puede considerarse parte de la tradición de los pueblos pano, conocida como kené. Neyra lo transforma mediante la expansión de sus formatos y la diversificación de sus composiciones.
El kené roebiri de Neyra emerge del encuentro entre su destreza y los elementos de la naturaleza. La artista extrae la yakuchapana, una resina vegetal que utiliza como pigmento sobre la tela cruda. Al concluir los diseños, cubre la superficie con barro virgen tomado de las profundidades de la cocha (laguna), y luego se expone al sol. La acción de los rayos UV activa la fotofijación que opera de manera selectiva, ennegreciendo únicamente las zonas pintadas con la resina. Finalmente, la tela es lavada con la fuerza del río.
Esta exposición se presenta como un manifiesto de identidad recuperada y, al mismo tiempo, como una búsqueda simbólica de pertenencia a un territorio del que fueron desplazados. Neyra Pérez nos invita a acompañarla en este retorno a Roebiri.
La exposición se presenta en el Centro Cultural Ricardo Palma (Av. José Larco 770, Lima) de la Municipalidad de Miraflores hasta el 9 de mayo de 2026.
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