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LENORA DE BARROS: VER EN VOZ ALTA

El lenguaje no se limita a lo que dice. A veces se lame, se mastica, se empuja, se escupe, se traga. En el universo poético y performático de Lenora de Barros (São Paulo, 1953), el cuerpo no es donde termina el signo, sino donde empieza. Desde hace más de cinco décadas, la artista ha expandido los límites del lenguaje a través de una práctica en la que se entrecruzan poesía, artes visuales y performance.

Marcada por el concretismo y por la obra de su padre, Geraldo de Barros —uno de los pioneros del arte concreto en Brasil—, Lenora se ha consolidado como una figura clave de la poesía visual y el arte conceptual en América Latina. Su práctica comenzó en los años setenta, en diálogo con los experimentos radicales de la vanguardia brasileña, como el movimiento Noigandres, y se consolidó con Poema (1979), una serie fotográfica en la que la artista interactúa con una máquina de escribir usando la lengua.

Ese gesto, tan sensual como subversivo y absurdo, encierra múltiples capas de sentido: erotiza la máquina, subvierte la autoridad del instrumento tipográfico, introduce el deseo —el goce, incluso el asco— en el corazón mismo del dispositivo racional de la escritura. Mediante el desafío de la página en blanco, Poema marca el origen de un poema «sin palabras» nacido de la relación entre la lengua y la máquina de escribir, creando tensión entre estas dos entidades para señalar la repetición y mecanización del trabajo de género tanto en el ámbito doméstico como en el profesional. En esta acción performativa ya se encuentra el germen de la poética posterior de De Barros: el cuerpo como superficie de inscripción y agente de significación.

Lenora ha realizado varias obras en las que la lengua —como órgano y como signo— ocupa un lugar central. Entre ellas destacan Lengua vertebral y En el país de la lengua grande, den carne a los que quieren carne. Las motivaciones detrás de esta última, una videoperformance en la que la artista se come su propia lengua, no provienen únicamente de su interés por el binomio lengua/lenguas, sino también de una conversación que tuvo, siendo adolescente, con el poeta Décio Pignatari. En ese intercambio, Lenora le preguntó: “¿Qué es el metalenguaje?”, a lo que Pignatari respondió: “El metalenguaje es la boca que come la boca que muerde la lengua”.

Vista de la exposición Lenora de Barros: To See Aloud, Badischer Kunstverein, Karlsruhe, Alemania, 2025. Foto: Felix Gruenschloss
Lenora de Barros, No país da língua grande, dai carne a quem quer carne, 1998/2006. Impresión inkjet sobre papel de algodón, 107 x 85,8 cm. Foto: Carolina Godefroid

VER EN VOZ ALTA

A lo largo de su carrera, Lenora de Barros ha conjugado texto, imagen y cuerpo desde una perspectiva crítica, incorporando elementos del arte pop, Fluxus y el conceptualismo, resignificando las premisas del concretismo desde una sensibilidad feminista. En 1975 colaboró con Haroldo y Augusto de Campos, Julio Plaza y Regina Silveira en la edición de la revista Poesia em Greve, y en 1983 presentó poemas visuales en la sección Arte em Videotexto de la 17ª Bienal de São Paulo, además de publicar su primer libro, Onde se vê.

Durante los años ochenta trabajó como editora de arte en el periódico Folha de São Paulo, y en los noventa vivió en Milán, donde realizó su primera exposición individual y desarrolló los ping-poemas: bolas de ping-pong con palabras inscritas que activan el espacio mediante sonido y movimiento. Entre 1993 y 1996 escribió la columna Umas para el Jornal da Tarde, un laboratorio textual y visual que derivó en nuevas obras.

Su primera gran exposición individual en Alemania, To See Aloud—presentada por Badischer Kunstverein—, traza un recorrido desde sus emblemáticos poemas visuales de los años setenta hasta sus instalaciones y acciones colectivas más recientes. La muestra insiste en una pregunta tan poética como política: ¿cómo se pronuncia hoy un poema con el cuerpo entero?

Lenora de Barros se desplaza entre disciplinas, formatos y registros, cruzando la poesía concreta con la fotografía, el videoarte con la instalación sonora, la performance con la acción colectiva. Leída en conjunto, su obra es una exploración radical del lenguaje despojado de su función representacional y devuelto a su materialidad primera: aliento, vibración, carne y ritmo.

Vista de la exposición Lenora de Barros: To See Aloud, Badischer Kunstverein, Karlsruhe, Alemania, 2025. Foto: Felix Gruenschloss
Vista de la exposición Lenora de Barros: To See Aloud, Badischer Kunstverein, Karlsruhe, Alemania, 2025. Foto: Felix Gruenschloss
Vista de la exposición Lenora de Barros: To See Aloud, Badischer Kunstverein, Karlsruhe, Alemania, 2025. Foto: Felix Gruenschloss

LO VERBIVOCOVISUAL EN LA OBRA LENORA DE BARROS

El término verbivocovisual, acuñado por James Joyce y adoptado por los poetas concretos brasileños, describe una poesía que combina palabra (verbi), sonido (voco) e imagen (visual). Esta poesía no solo se lee, también se ve y se escucha. En su manifiesto, el grupo Noigandres (formado por Augusto y Haroldo de Campos y Décio Pignatari) afirmaba que su objetivo era una comunicación más directa y simultánea, como la de los anuncios publicitarios. La poesía concreta se inspiraba en los medios modernos —televisión, cine, radio, publicidad—, que transmiten mensajes de forma rápida, visual y no lineal. Por eso, sus poemas funcionan más como afiches o eslóganes que como versos tradicionales.

En el Brasil inmerso en un proceso de industrialización tras la Segunda Guerra Mundial, estos poetas proponían un arte que respondiera a ese ritmo moderno. Veían al poeta como un arquitecto del lenguaje, capaz de construir una nueva cultura visual y política. Mezclaban poesía y diseño gráfico, incorporando recursos de la vanguardia artística y la publicidad para interrogar temas como el consumo, la identidad y el lenguaje.

Lenora de Barros retoma y actualiza esa tradición. Su obra parte del enfoque verbivocovisual, pero lo trasciende: desjerarquiza lo textual, lo sonoro y lo visual, desplazando el lenguaje hacia el espacio, el cuerpo y la acción. Como ella misma afirma, su decisión fue “salir de la página” y llevar el lenguaje al espacio libre. Así, traslada los principios del concretismo al presente performativo.

El título de la exposición, To See Aloud (Ver en voz alta), plantea desde el inicio esa inversión poética que atraviesa toda su obra: ver lo que se pronuncia, oír lo que se toca, tocar lo que se escribe. Esa sinestesia se convierte en estrategia estética y política: una forma de impugnar las percepciones normativas. De Barros no propone una poética para ser decodificada, sino una experiencia que desestabiliza los límites entre lo dicho y lo hecho, entre el lenguaje como código y el lenguaje como acto.

Vista de la exposición Lenora de Barros: To See Aloud, Badischer Kunstverein, Karlsruhe, Alemania, 2025. Foto: Felix Gruenschloss
Lenora de Barros, Cosa de nada, 1990, fotografía analógica en blanco y negro sobre papel baritado, montada sobre aluminio, 60 x 40 cm. Fotografía: Bettina Mussatti
Lenora de Barros, Thing in itself, 1990. Fotografía analógica en blanco y negro sobre papel baritado, montada sobre aluminio; 9 partes, 40 x 60 cm c/u. Fotografías: Bettina Mussatti

PING-POEMA

Otra línea que recorre la muestra es el trabajo con la voz y el sonido. En obras como Mínimo Som Mínimo (1983) o Ping-Poema (desde 1990), el lenguaje se fragmenta hasta volverse partícula sonora, ritmo o modulación abstracta. De Barros recurre a la repetición, la disonancia, el tartamudeo y la interrupción para romper con la linealidad del discurso y abrir espacios para una escucha activa, corporal, muchas veces incómoda. No hay aquí nostalgia por lo oral como origen, sino una afirmación de lo sonoro como dimensión inestable y material de la significación.

Ping-poema, una serie que incluye poemas-objeto, instalaciones sonoras y performances fotográficas, introduce un elemento lúdico que remite tanto al dadaísmo como al arte concreto brasileño. Las pelotas de ping-pong, dispersas, contenidas o activadas, son unidades móviles de sentido. Su rebote genera ritmo y coreografía, oponiéndose a la fijación del poema en la página. Como partículas fonéticas, estos objetos aluden al azar y al juego, pero también a una política de la dispersión: no hay centro, no hay sintaxis, no hay clausura.

En trabajos posteriores, Lenora de Barros incorpora raquetas y platos, estableciendo un diálogo con el constructivismo ruso. La artista se interesa por el entrelazamiento de lenguajes verbales, visuales y acústicos, que se potencian mutuamente e inauguran reflexiones tan lúdicas como críticas sobre el cuerpo, el género y lo social.

Vista de la exposición Lenora de Barros: To See Aloud, Badischer Kunstverein, Karlsruhe, Alemania, 2025. Foto: Felix Gruenschloss
Vista de la exposición Lenora de Barros: To See Aloud, Badischer Kunstverein, Karlsruhe, Alemania, 2025. Foto: Felix Gruenschloss

EL LENGUAJE COMO CAMPO DE BATALLA

La exposición incluye también una sección de biblioteca con publicaciones de la artista, materiales impresos raros y catálogos que contextualizan la poesía concreta brasileña y la influencia del grupo Noigandres en la obra temprana de De Barros.

La dimensión colaborativa y pedagógica de su práctica se manifiesta en registros de acciones participativas, talleres, proyectos radiofónicos y archivos sonoros. La voz deviene aquí tecnología relacional: circula, rebota y se multiplica. En acciones recientes como Voz/vóz o Poesia é risco, convoca a comunidades a intervenir el espacio público o museal, desplazando la autoría hacia una enunciación colectiva. En ese espacio compartido, su propuesta alcanza una de sus aristas más potentes: una poesía expandida como forma de presencia y afecto.

To See Aloud sitúa a Lenora de Barros como figura clave del arte brasileño y latinoamericano contemporáneo, pero también la proyecta en un mapa más amplio donde convergen estéticas experimentales, genealogías feministas y prácticas intermediales. Su obra dialoga con el legado de Mira Schendel y Lygia Clark, con la poesía sonora europea, el body art de los años setenta y las desobediencias lingüísticas del feminismo. No es casual que esta exposición tenga lugar en Alemania, donde las tradiciones de arte conceptual y poesía visual encuentran nuevas resonancias en el trabajo de De Barros, desbordando toda categoría fija.

La obra de Lenora de Barros nos recuerda que el lenguaje sigue siendo un campo de batalla, pero también un espacio de juego, de escucha y de imaginación. Ver en voz alta, como sugiere el título de esta exposición, va más allá de una metáfora: activa una sinestesia donde la palabra se vuelve imagen y el gesto vocal, visión. En la obra de Lenora de Barros, los sentidos se contaminan, se interceptan y superponen.


Curada por Alex Balgiu y Anja Casser, Lenora de Barros: To See Aloud se presenta del 28 de febrero al 15 de junio de 2025 en Badischer Kunstverein, Waldstraße 3, Karlsruhe, Alemania.

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