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CIEN FOTOS POR PALESTINA

Por Catalina Córdova Cobos | Pasante de la Escuela de Periodismo PUC

¿Qué hacer por Palestina?, se preguntaba Andrea Aguad mientras veía el sinfín de imágenes que circulaban por los medios y RRSS sobre el genocidio contra palestinos en Oriente Próximo. Nieta de migrantes palestinos, Aguad se unió con Mila Belén e Inti Gajardo para realizar una venta de fotografías a beneficio de Palestina, la cual superó en más del doble sus expectativas.

El proyecto Cien fotos por Palestina comenzó como una adaptación de “Prints for Palestine”, una subasta de arte que recauda fondos para trabajadores de la salud en la zona. Aguad, subdirectora de CenFoto UDP, el Centro de Fotografía de la Universidad Diego Portales, en Santiago, cuenta que mientras conversaba con Gajardo, fotógrafa radicada en Barcelona, recordaron esa venta de impresiones y decidieron seguir sus pasos.

“No teníamos idea ni cómo, ni cuánto costaban, ni cuánto tiempo iba a durar la campaña. La verdad es que solo sabíamos que era una venta fotográfica, y a partir de ahí empezamos a desarrollar una idea”, cuenta.

Paz Errázuriz
Álvaro Hoppe
Anna Da Sacco

En un par de días armaron el proyecto. Andrea, especialista en manejar archivos y grandes volúmenes de fotos, dio una clase rápida a Inti Gajardo y Mila Belén, fotógrafa de ascendencia palestina, sobre cómo ordenar y catalogar las imágenes. Luego comenzaron a contactar fotógrafos/as en busca de donaciones para la venta. Sorprendidas por la buena recepción, la voz comenzó a correr y recibieron casi 400 fotografías, algunas de renombrados artistas como Paz Errázuriz (Santiago, 1944), Marcelo Montecino (Santiago,1943), Federico Estol (Uruguay, 1981) y Xavier Ribas (Barcelona, 1960).

Para la selección de fotos no siguieron un criterio curatorial estricto. El objetivo aquí no era una exhibición o llevar un tema. Simplemente se privilegiaron aquellas imágenes que resultaran más atractivas para la venta. Algunas fueron elegidas por el equipo y otras por los propios artistas. Fueron catalogadas y ordenadas en carpetas de Google Drive, listas para venderse en impresiones de 20 x 30 a $35.000 pesos chilenos la pieza, como parte de un deseo de democratizar el acceso y potenciar el sentido colaborativo de la campaña.

Para la venta, descartaron la opción de un catálogo y optaron por crear una cuenta en Instagram (@cienfotosxpalestina) para ofrecer las obras diariamente desde el 30 de noviembre al 30 de diciembre del año pasado. “Lo pensé estratégicamente para sostener una campaña de 30 días, porque igual es mucho tiempo. Yo sé que si ponemos un catálogo en línea, al quinto día ya nadie va a estar comprando fotos”, explica Andrea.

Federico Estol
Marcos Zegers

La idea vino de un vendedor de libros usados en Facebook a quien Aguad le compraba hace años: él anunciaba un día y hora para la publicación, y quien primero escribiera “yo” en los comentarios se llevaba el libro. Siguiendo este modelo, el equipo de 100 fotos por Palestina publicaba diariamente e iba gestionando las respuestas de los compradores. En un comienzo proyectaban vender tres impresiones por jornada, pero la demanda se cuadruplicó rápidamente, lo que resultó en una recaudación de más de 7 millones y medio de pesos chilenos. Estos fondos serán donados a Medical Aids for Palestine, una organización que brinda ayuda médica a la comunidad palestina tanto en refugios como en áreas ocupadas.

“Por un lado, la recepción de los fotógrafos/as que nos apoyaron colaborando con sus fotos fue increíble y, por otro lado, la cantidad de gente que compró. Nunca lo imaginamos”, comenta Andrea Aguad sobre las más de 250 fotos vendidas. Debido al éxito, agregaron un último día de venta el pasado 12 de enero.

Cien fotos por Palestina surgió de la frustración de Andrea, Mila e Inti al presenciar la escalada de ataques contra el pueblo palestino. Conversando con los artistas y compradores, se dieron cuenta de que este sentimiento era compartido. Recibían agradecimientos por la oportunidad de colaborar y comentarios sobre cómo la gente veía las imágenes del genocidio sin saber qué hacer. Aguad atribuye parte del éxito de la campaña a esto: “sintieron que podían aportar, aunque sea con un granito de arena”.

Mila y Andrea supervisando la entrega de las fotografías en Gronefot G&N.

Actualmente el equipo se encuentra gestionando la impresión y entrega de las obras, un proceso que ha experimentado retrasos debido al éxito de la campaña, que superó las expectativas iniciales con Gronefot G&N, con quienes están colaborando en la edición e impresión.

Si bien la venta fue todo un fenómeno, Andrea destaca el alcance real de la campaña. «La plata es algo que sí ayuda en algún sentido, pero que no va a reparar, no va a reparar el horror de esto; es irreparable para mí», señala.

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