GIRARNOS HACIA EL CARIBE
SOBRE “TRÓPICO ES POLÍTICO” EN EL MAC PR
La exposición Trópico es político: Arte caribeño bajo el régimen de la economía del visitante, curada por Marina Reyes Franco para el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, nos permite establecer relaciones políticas e histórico artísticas entre la obra de arte que se hace en Puerto Rico y la que se hace en el resto del Caribe.
A partir de las obras de Carolina Caycedo y Ricardo Cabret que se presentan en la exposición, la historiadora y curadora puertorriqueña Emilia Quiñones Otal argumenta en este texto que el arte que analiza situaciones políticas que se viven en Puerto Rico puede arrojar luz sobre situaciones similares en otros territorios vecinos. Con ello, la autora aporta a la discusión sobre un retorno de la mirada de la historia del arte puertorriqueña hacia el Caribe como punto de partida.
En la exposición, abierta hasta el 30 de julio, participan Allora & Calzadilla, Dionne Benjamin-Smith, Ricardo Cabret, Carolina Caycedo, Donna Conlon, Jonathan Harker, Blue Curry, Gwladys Gambie, Sofía Gallisá Muriente, Dalton Gata, Abigail Hadeed, Joiri Minaya, Darién Montañez, José Morbán, nibia pastrana santiago, Oneika Russell, Dave Smith, Yiyo Tirado, Viveca Vázquez y Averia Wright.

En Puerto Rico le hemos dado la espalda al Caribe y nos hemos desasociado de nuestra región, con el efecto de que nos comprendemos mucho peor porque no tenemos el referente de lo que se produce culturalmente en las islas aledañas que tiene mucho en común con nuestras propias creaciones humanistas.
La exposición Trópico es político: Arte caribeño bajo el régimen de la economía del visitante es un paso hacia adelante en la búsqueda de lo que nos une al resto del Caribe, ya sea desde un ángulo creativo como desde una perspectiva de control, colonialidad y acumulación de capital.
La muestra abrió sus puertas el 17 de febrero de 2023 en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico[1] con la curaduría de Marina Reyes Franco. A través de la exposición podemos ver una selección de piezas que nos presentan una narrativa curatorial de explotación y extractivismo del territorio del Caribe a través de la industria del turismo.
Tal como menciona el título, la curadora está interesada en ir más allá de explorar la situación de los bienes y servicios ofrecidos a turistas y cómo estos afectan la economía de Puerto Rico, ya que intenta indagar en lo que ha sido nombrado como la “economía del visitante”. Según narra Reyes Franco en los múltiples recorridos guiados a los que asistió la autora de este ensayo, ella escuchó el término “la economía del visitante” cuando regresó a Puerto Rico luego de vivir en Argentina como estudiante y profesional. Entonces entendió que, con dicha frase, se referían al desarrollo capital y el ofrecimiento de servicios a partir de los gastos incurridos por personas que visitaban Puerto Rico por otras razones que no eran las vacaciones, el placer o el descanso.
La “economía del visitante” germina a partir del turismo, pero también de las personas que visitan nuestras islas para hacer negocios, realizarse operaciones y visitar familiares, entre otros. Con el título, Marina Reyes también hace un comentario acerca de la economía del visitante como imposición desventajosa al incluir la palabra “régimen”, de esa manera invitando al público a cuestionar sobre la democracia que existe en este tipo de modelo económico.

Más allá de lo que plantea Reyes Franco en su recorrido y, según lo que se desprende de las obras en la exposición y de la situación que vivimos en mayor o menor medida muchas -si no todas- las islas del Caribe, la economía del visitante se ha establecido como un modelo económico que pone el placer y los caprichos de las personas que vienen a visitar las islas por encima del bien y las necesidades básicas humanas de quienes vivimos aquí.
En el catálogo de la exposición la curadora abunda sobre la idea de la economía del visitante diciendo que este modelo crea “una sociedad que está organizada para servir a sus visitantes” (22). Ejemplos de esto pueden ser la destrucción de espacios naturales protegidos para el establecimiento de hoteles, un código de orden público laxo en las zonas hoteleras –permitiendo que las personas que residen en el área tengan que vivir con el ruido constante y afectando su descanso– y la falta de legislación para el control de alquileres de corto plazo porque quienes están en el poder prefieren un desarrollo turístico, tanto interno como externo, que el acceso de les residentes de Puerto Rico a una vivienda estable. En la mayoría de las naciones y territorios del Caribe sucede algo similar y, en ocasiones, la situación es peor que la que vivimos en Puerto Rico.
Citando a otros teóricos, como Lloyd Best, en el catálogo de la exposición Reyes Franco explica el vínculo entre el tipo de economía imperialista y de dependencia de la “economía del visitante” y el sistema de plantación de los siglos XVI al XX en el que el capital era extranjero y también las ganancias.
Este tipo de sistema que prioriza a quien visita el país se refuerza con las ideas coloniales en las que se imaginan los sujetos caribeños como racializados y, por lo tanto, menos que humanos, y nuestro territorio como uno salvaje y disponible para ser tomado y utilizado como si aquí no viviese nadie. El único rol imaginable para la población local es el del servicio, tal como lo fue con la construcción de los imperios en América en los siglos XV y XVI.
Las obras de arte en la exposición Trópico es político: Arte caribeño bajo el régimen de la economía del visitante comentan sobre la falsedad del imaginario tropical y lo que hay detrás de ello, apuntando principalmente a la crisis de derechos humanos que vivimos en el Caribe en relación con la idea de paraíso. Se puede observar, a través del recorrido en sala, que las piezas que se acercan a la problemática económica de Puerto Rico postulan ideas que se pueden aplicar a otras naciones del Caribe.

Las obras The People of Puerto Rico is Justly Indebted y Let Us Tell You About the Bonds of Puerto Rico, de la serie Distressed Debt (2020) de la artista Carolina Caycedo (1978), son universales para la población del Caribe, incluyendo los territorios que bordean nuestro mar, como Panamá, Colombia, Venezuela y las Guayanas, entre otros. La artista, proveniente de Colombia, y que también ha vivido en Puerto Rico, creó unas telas de seda que cuelgan del techo a modo de banderines en las que observamos un fotomontaje digital de bonos y certificados de inversión junto a otras imágenes relacionadas al ejercicio de la compra-venta de deuda.
El fotomontaje está lleno de simbolismo, pues el propio diseño de los certificados de bono contiene imágenes de imperio y construcción de una economía en el Caribe en la que se benefician las personas blancas europeas y estadounidenses en deprecio de la calidad de vida de las personas colonizadas del Caribe. Podemos observar, por ejemplo, una especie de boleto de bono con un grabado en el que un capataz, que podemos imaginar como criollo, vigila a pie a un grupo de personas africanas o afrodescendientes que cortan caña de azúcar. A su lado izquierdo vemos un burro montado por un hombre que asumimos supervisor también.


Carolina Caycedo, The People of Puerto Rico is Justly Indebted y Let Us Tell You About the Bonds of Puerto Rico, de la serie Distressed Debt (2020), impresión digital sobre seda, 250,2 x 134,7 cm c/u. Cortesía de la artista y Commonwealth and Council, Los Ángeles
Encima de dicho boleto, en otro tipo de certificado, se distingue claramente un águila calva, ave nacional de Estados Unidos que ha sido utilizada por numerosos artistas y otras sociedades como símbolo de imperio. En ambos banderines se superponen textos que ofrecen doble excepción contributiva a quienes compren los bonos o que asocian los bonos a los “encantos de Puerto Rico” —utilizando las campañas históricas que buscaban la inversión en la economía local—, relacionando directamente la idea de paraíso natural con la de paraíso fiscal o la inversión en los bonos como otro de nuestros “encantos”.
Esta obra es universal para la región del Caribe porque ha sido una estrategia estadounidense en toda la zona, especialmente desde finales de la década de 1960, la imposición de una deuda a las naciones caribeñas que desean controlar para, más adelante, implementar medidas que son convenientes para la acumulación de capital de sus grandes corporaciones con la excusa de que dicho país debe pagar su deuda.
Como ejemplo podemos hablar de la situación de República Dominicana, donde la deuda externa aumentó de 400 millones de dólares estadounidenses en 1970 a 2.000 millones de dólares en 1980 (Encarnación 72). Desde mediados de la década de 1960, la exportación disminuyó y las importaciones aumentaron (Encarnación 70-72), lo que demuestra que pasó a constituirse una economía de dependencia. Esto sucedió poco después de una invasión estadounidense al territorio dominicano en 1965 con el afán de controlar el territorio y con la excusa de querer devolver la democracia.

La obra del artista Ricardo Cabret (1985) también nos invita a dialogar sobre una situación que vivimos en Puerto Rico y que provoca situaciones de violencia y empobrecimiento profundo en otras islas del Caribe. En Optimista remoto (2022) observamos un paisaje de árboles y palmas que aparenta estar en llamas y, sobre este, una imagen transparente creada en gel, de una computadora portátil que aparenta derretirse. La superposición de paisaje tropical y una computadora portátil ya apunta a una realidad que conozco bien porque, como residente del municipio de Rincón, la observo a diario: la de les nómadas digitales.
Desde hace poco menos de una década les profesionales de la industria digital comenzaron a trabajar desde sus hogares. Entre los trabajos que se hacía de esta manera regularmente se encuentran diseñadore, maquetadore, administradore de página web, programadore y manejadore de redes sociales, entre otros. Esto provocó un movimiento de personas que vivían y trabajaban en grandes ciudades hacia pueblos pequeños o ciudades más baratas, lejos del lugar físico de la empresa que les había contratado.
A partir del encierro por la pandemia del COVID-19 se normalizó que un sinnúmero de labores relacionadas a la ingeniería y el contenido digital se realicen de manera remota, aumentando drásticamente la cantidad de personas que podían mudarse de las ciudades a lugares menos densamente poblados. A este tipo de persona se le llamó “nómada digital”.
El problema de los nómadas digitales es que cambian el panorama del nuevo lugar al que llegan por dos razones principales: en primer lugar, cobran salarios de ciudad metropolitana, que normalmente pueden llegar a ser cientos de miles de dólares más altos -anualmente- que los salarios de territorios con menos habitantes o de países empobrecidos. Esto provoca un aumento en el costo de la vivienda en el territorio al que llega el nómada digital, porque los nómadas digitales se pueden permitir precios más altos. De esa manera, una persona que ha vivido en el lugar toda su vida no se podrá permitir una vivienda tras esta inflación y tendrá que irse a vivir a otro lugar. La población original es desplazada y el espacio gentrificado.
En segundo lugar, los nómadas digitales se creen moralmente superiores a las personas que no provienen de la ciudad o de un territorio imperialista (Yang 127) e intentan cambiar las costumbres y el ambiente del lugar que les ha acogido, lo que provoca situaciones de violencia y pérdida de tradición o herencia cultural intangible. En Puerto Rico, los nómadas digitales han llegado desde 2017 (Bonilla), pero ha aumentado el flujo a partir de 2020. Tanto la revista Forbes (Delgado) como la revista de la cadena de hoteles Best Western publicaron artículos entre 2018 y 2019 que promocionaban los atributos de Puerto Rico para les nómadas digitales.

Como mencionamos arriba, el paisaje natural en la obra Optimista remoto de Ricardo Cabret está en llamas. Por lo tanto, podemos interpretar de esta que, aunque el nómada digital quiere venir a Puerto Rico y a otras islas del Caribe, como Saint Thomas, Saint John y Saint Croix, porque, entre otras cosas, le ofrece un espacio tropical, apartado del frío de los inviernos estadounidenses y rodeado de playas cristalinas, elles mismes aportan a la destrucción de dicho espacio de maneras diversas y complejas.
Una de las razones para mudarse a Puerto Rico es que la vivienda es más barata que en las ciudades metropolitanas de Estados Unidos. Sin embargo, al comprar vivienda aquí aumentan el precio de los bienes raíces. El nomadismo digital también es parte de la ideología mencionada anteriormente en la que se ve el espacio del Caribe como uno deshabitado porque se imagina el sujeto que vive aquí como salvaje. Por lo tanto, el nomadismo digital es parte del movimiento de especulación inmobiliaria que establece nuevas construcciones y destruye los paisajes naturales.
Ese paraíso tropical, que para quienes habitamos Puerto Rico nunca existió, porque nos hemos dedicado a sobrevivir en un territorio extraído y explotado constantemente, es destruido por la idea misma de paraíso tropical. Al igual que la obra de Carolina Caycedo, la de Ricardo Cabret plantea una problemática universal no solamente para el Caribe, sino también para otros países tropicales de América Latina en los que tropicalidad se equipara a empobrecimiento y un costo de vida inferior al de las metrópolis estadounidenses.
Países como Costa Rica (Hermann y Paris 329), Guatemala (Thompson 109) y México (Shortell) han reportado un aumento en la llegada de nómadas digitales, no solamente desde Estados Unidos, también desde Europa, y hay llamados de la población local a la regulación de los precios de vivienda de alquiler (Shortell).

Esta exposición plantea muchos otros temas que deben explorarse, como el derecho del turista sobre un territorio que habita una persona local, la economía de las manualidades y artesanías en mercados turísticos que pueden ayudar al sostén de artistas locales, la construcción de hoteles subvencionados en parte por el gobierno local que pagan por debajo del mínimo a sus empleades y disfrutan exenciones contributivas y en el pago de electricidad y acueductos, además de la problemática que enfrenta todo el Caribe con la industria de los cruceros, que son también explotadores de sus empleades.
Yo he realizado un análisis que parte desde Puerto Rico y que nos ayuda a entender la necesidad de este tipo de exposiciones para comenzar a vincular, finalmente, el arte de Puerto Rico al del resto del Caribe, ya que nos ayuda a aclarar las raíces de los problemas a los que nos enfrentamos diariamente. De esta manera, podemos establecer el Caribe como punto de partida para la construcción de nuestra historia del arte en lugar de mirar a los movimientos europeos y estadounidenses como originarios de tendencias artísticas y políticas.
Como hemos podido observar, tanto la obra de Carolina Caycedo como la de Ricardo Cabret exploran problemáticas que se centran en Puerto Rico, pero sus imágenes y comentarios se pueden aplicar a República Dominicana, Haití, Saint Thomas, Saint John, Saint Croix, México, Costa Rica y Guatemala entre muchos otros territorios del Caribe y América Latina.
[1] Estuvo expuesta en la Americas Society en la Ciudad de Nueva York entre septiembre y diciembre de 2022.
Obras citadas
Best Western. “Nomadas Digitales: Trabajando remotamente en Puerto Rico.” Best Western, 2019, https://travelzone.bestwestern.com/nomadas-digitales-trabajando-remotamente-en-puerto-rico/.
Bonilla, Yarimar. “For Investors, Puerto Rico Is a Fantasy Blank Slate.” The Nation, 28 de febrero de 2018, https://www.thenation.com/article/archive/for-investors-puerto-rico-is-a-fantasy-blank-slate/.
Delgado, Anthony. “Why Puerto Rico Is Perfect for Digital Nomads.” Forbes, 21 de agosto de 2018, https://www.forbes.com/sites/forbestechcouncil/2018/08/21/why-puerto-rico-is-perfect-for-digital-nomads/?sh=26d1e5f12f59.
Encarnación, Tomás Enrique. Global Capitalism: The Case of the Dominican Republic From 1960 Through 2002. 2004. Howard University, tesis doctoral.
Hermann, Inge y Cody Morris Paris. “Digital Nomadism: the nexus of remote working and travel mobility.” Information Technology & Tourism, vol. 22, 2020, pp. 329–334.
Shortell, David. “As Remote Workers Flock to Mexico City, Airbnb and Housing Prices Soar.” New York Times, 28 de diciembre de 2022, https://www.nytimes.com/2022/12/28/world/americas/mexico-city-airbnb-remote-workers.html.
Thompson, Beverly Yuen. Digital Nomads Living on the Margins: Remote-Working Laptop Entrepreneurs in the Gig Economy. Emerald Publishing, 2021.
Yang, Qinran. Gentrification in Chinese Cities: State Institutions, Space and Society. Springer, 2022.
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