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OLINDA SILVANO: CUANDO EL KENÉ SE EXPANDE

Tiempo de lectura: 7 minutos


Vista de la exposición Olinda Silvano: Nokon kenera jatibian biribirishamanai (Mi kené brilla al mundo), Museo de Arte de Lima, 2026. Foto: Leslie Tucno

Hacer kené es mi profesión ancestral
Olinda Silvano

Olinda Silvano es originaria del pueblo indígena Shipibo-Konibo, de la Amazonía peruana. Ella, como muchas mujeres de su comunidad, fue iniciada desde temprana edad en el aprendizaje del kené. Se trata de un conocimiento que se transmite a través de la experiencia y de la práctica compartida entre mujeres. Como relatan los mitos de origen de este arte, los diseños del kené no son concebidos como invenciones individuales, sino como revelaciones vinculadas a una memoria espiritual y ancestral1.

Este conocimiento se activa en el cuerpo —en el trance, en el pulso de la mano, en la energía que guía el trazo— y se cultiva en comunidad. Es, en ese sentido, un saber que no se “inventa”, sino que se recibe, se encarna y se transmite de generación en generación.

Es desde esa continuidad ancestral —sin desligarse de la dimensión espiritual y comunitaria del kené— que Olinda ha desarrollado una propuesta singular dentro del arte contemporáneo. Su obra no parte de una ruptura con la tradición, sino de su transformación constante. Se trata de una práctica artística que dialoga con la herencia milenaria mientras proyecta el kené hacia nuevas escalas, materiales y espacios de circulación dentro del arte contemporáneo amazónico. Allí radica uno de los aspectos más relevantes de su trabajo: ampliar las posibilidades formales y espaciales del lenguaje shipibo-konibo sin perder la memoria visual y simbólica que lo sostiene.

Izq: Olinda Silvano y su hijo, el artista Ronin Koshi | Der: Cosmos y Energía Amazónica, 2022. Mural de 40 m de altura y 394 m² realizado por Olinda Silvano para CURA Amazônia, Manaus, Brasil.

La exposición recibe al visitante con un díptico monumental de casi cinco metros de altura. Estas piezas remiten inmediatamente a la dimensión muralista que Olinda Silvano ha desarrollado con fuerza en los últimos años y que ha sido fundamental para la internacionalización de su trabajo. No resulta exagerado afirmar que Olinda se ha convertido en una de las artistas muralistas más importantes del arte contemporáneo peruano.

Sin embargo, estos lienzos no solo trasladan la escala del mural hacia el espacio expositivo; también anuncian una nueva etapa dentro de su práctica artística. A diferencia de muchas artistas que mantuvieron el kené dentro del ámbito textil y doméstico, Olinda asumió el riesgo de llevarlo al espacio público. Esta expansión del lenguaje shipibo-konibo hacia el muralismo ha llevado su obra a distintos circuitos internacionales, desde universidades y museos hasta bienales y ferias de arte contemporáneo en más de quince países, consolidando progresivamente su presencia dentro de la escena artística contemporánea.

Esa lógica de expansión no desaparece en esta nueva producción sobre lienzo; por el contrario, se mantiene como uno de los elementos centrales de su lenguaje visual. El paso del kené hacia el mural transformó también su estructura formal: las líneas delicadas y minuciosas del diseño tradicional dieron paso a trazos más amplios, gruesos y monumentales, realizados con brochas, rodillos y pintura industrial. Las telas fueron reemplazadas por grandes muros y los tintes naturales por el acrílico.

Vista de la exposición Olinda Silvano: Nokon kenera jatibian biribirishamanai (Mi kené brilla al mundo), Museo de Arte de Lima, 2026. Foto: Leslie Tucno
Vista de la exposición Olinda Silvano: Nokon kenera jatibian biribirishamanai (Mi kené brilla al mundo), Museo de Arte de Lima, 2026.

Olinda Silvano, De la serie biribirishamanai, 2025. Acrílico y pan de plata sobre lienzo, 54.5 x 40.5cm

Esta transformación material también dialoga con los procesos de migración y urbanización que atravesó la comunidad shipibo-konibo tras su asentamiento en Cantagallo, considerado uno de los principales espacios indígenas urbanos de Lima. La trayectoria de Olinda se encuentra profundamente atravesada por esta experiencia de desplazamiento, adaptación urbana y permanencia cultural.

Sin embargo, esta nueva etapa no solo profundiza la expansión material del kené, sino también su dimensión perceptiva. Desde pequeña, Olinda ha relatado cómo los diseños aparecían ante ella como estructuras luminosas: líneas que brillaban sobre el mosquitero durante la noche o al despertar. Más que una imagen fija, el Kené surgía como una presencia vibrante y cambiante, asociada a la luz y la percepción. Esa memoria visual —repetida constantemente en el relato de la artista— recorre ahora esta nueva producción, donde el brillo deja de pertenecer únicamente al recuerdo para comenzar a ocupar el espacio físico de la obra.

El uso de pan de oro, plata, cobre y bronce convierte esa experiencia lumínica en una presencia material dentro del lienzo. Olinda ya no se limita a interpretar el brillo del kené, ahora lo produce físicamente, haciendo que la superficie refleje, vibre y cambieante la mirada del espectador. La obra deja entonces de operar solo como composición geométrica para convertirse también en una experiencia perceptiva, donde la luz activa el diseño y transforma continuamente la relación entre el cuerpo, el espacio y la imagen.

La obra de Olinda Silvano demuestra que la contemporaneidad del arte indígena no surge de abandonar la tradición, sino de su capacidad para transformarse, expandirse y seguir produciendo nuevas formas de percepción. El brillo y la monumentalidad del Kené presentes en sus lienzos y murales parecen condensar también un proceso más amplio: la creciente expansión del lenguaje visual shipibo-konibo dentro de los circuitos contemporáneos internacionales.

Olinda Silvano, Koros Biribiri shamanai #5, 2026. Cortesía de la artista y MALI

[1] Diversos relatos sobre el origen del kené señalan que los diseños fueron revelados a las mujeres shipibo-konibo a través de visiones inducidas por el piri piri, planta asociada al conocimiento y la percepción espiritual. En estos relatos, el kené aparece como una cartografía vinculada al mundo espiritual y a la memoria ancestral.


La muestra, que estará abierta al público hasta el 20 de septiembre de 2026, es coorganizada por el MALI y el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP).

Leslie Tucno Matos

Historiadora del arte y educadora. Cuenta con más de ocho años de experiencia en el desarrollo de programas públicos en espacios culturales. Actualmente investiga y trabaja temas relacionados con la Amazonía. Es co-fundadora de BUFEO.Amazonía + Arte.

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