AMAZONIAS: EL FUTURO ANCESTRAL. IMÁGENES MILITANTES
Amazonias: el futuro ancestral es una muestra militante. A pesar de haber sido hecha para el Norte Global, trata de evitar los lugares comunes y las exotizaciones que se pueden encontrar en algunas exposiciones que han tomado como “tema” lo amazónico y/o lo indígena. Y esto sucede porque su curador, Claudi Carreras, es un también un militante, alguien que ha dedicado su vida a explorar y tejer redes visuales (sobre todo desde la fotografía documental) en y con el sur latinoamericano.
Amazonias… es quizás la muestra más importante que se haya dado en el Norte sobre el mundo amazónico, porque siendo una exhibición de arte va más allá de este. Su propuesta está basada en una gran cantidad de documentación e información que dialoga con numerosas piezas artísticas en un montaje extenso y complejo, monumental y a la vez minucioso. Esto quizás puede atosigar a algunos espectadores, porque Amazonias… no es una muestra fácil: requiere tiempo (a mí me tomó una tarde entera recorrerla), reflexión y compromiso por parte del visitante. Ni experiencias excitantes ni extravagantes, la selva que se nos presenta es hermosa y dura a la vez, llena de bellezas e injusticias. Amazonias… es una muestra que plantea lo amazónico desde sus promesas, sus posibilidades, sus utopías, pero también desde sus problemáticas.
Esto es resultado de un trabajo de años, de equipo e infraestructura; Carreras ha aprovechado al máximo los recursos y presupuestos que puede brindar una institución como el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) para traer desde la Amazonía centenares obras de arte y objetos, realizar videos y proyecciones, trasladar olores y sonidos, trabajar instalaciones con los propios artistas y hasta reconstruir una maloca con materiales oriundos.
La ambición del curador por abordar distintas temáticas y numerosas experiencias artísticas puede tener momentos de exceso (pienso que hay obras y temas que requerían más espacio y silencio visual a su alrededor), pero igual es de admirar esa voluntad de querer agregar cada vez más y más capas y elementos al discurso curatorial.
Aunque “no estén todos los que son”, sí tenemos en Amazonias… un amplio y admirable panorama del arte amazónico y amazonista. Imposible abarcar la diversidad creadora de la región en una sola expo, pero el abanico que abre es quizás el más heterogéneo y abarcador que se haya mostrado. Para ordenar toda esta sobreabundancia de información, Claudi Carreras divide su exposición en distintos bloques.





En el primero, El mensaje de las raíces, el curador parte de la organización del mundo tukano y articula para ello un gabinete de objetos de distintas etnias amazónicas, desde pinturas sobre llanchama y máscaras, hasta lanzas y flechas, cuencos y objetos utilitarios que reflejan que, aunque la noción de arte no sea originaria de los pueblos amazónicos, sí hay un impulso estético y de búsqueda de la belleza que no está separado de lo cotidiano.
En esta sección además se recuperan las investigaciones de Eduardo Neves que, desde la arqueología, nos revelan que la selva amazónica tiene una historia y una cultura más antigua y compleja de la que pensábamos. Asimismo, nos encontramos con las fabulosas tintas en gran formato de Daiara Tukano, un delicado trabajo que demuestra que el arte indígena puede crear un lenguaje que no dependa de la figuración occidental, sino de una nueva forma de representación.
El colectivo Mahku también ha renovado la figuración y el muralismo creando una estética peculiar e inconfundible; lo mismo se puede decir de Olinda Silvano, quien ha pintado un gran mural kené en el CCCB. Aunque hubiera sido interesante que se planteara una colaboración entre los Mahku y Olinda (los Huni Kuin y los shipibos son etnias con lenguas similares y elementos culturales compartidos), ya que ambos son capaces de realizar proyectos en colectivo y en formato monumental.
La obra de Cordelia Sánchez, hecha in situ, a diferencia de la de Daiara, es todavía muy dependiente de la figuración occidental. En ese sentido, creo que no hay que incurrir en el paternalismo de aceptar como “genuino” todo lo que un artista indígena realiza ya que, cuando quiere dominar códigos occidentales, muchas veces el resultado es un lenguaje más “ingenuo” que personal. Creo que Cordelia tiene el talento suficiente para lograrlo, aunque todavía se encuentre en proceso.
Hallamos además en esta sección la reconstrucción de una maloca, que en el CCCB se convierte en una gran instalación donde podemos ingresar, y a través de pantallas ver y dialogar con los saberes y sabios indígenas. Esta sabiduría ancestral está ligada a plantas maestras y medicinales como la coca, el tabaco, la ayahuasca y el toé.
En la exposición encontramos algunos utensilios empleados por los chamanes, pero también las témperas del notable artista awajún Gerardo Petsaín y las instalaciones fotográficas de Jorge Panchoaga (Colombia), Márcio Vasconcelos (Brasil), el colectivo Versus y Musuk Nolte (Perú).




En el segundo bloque, Un árbol hecho de agua (frase tomada de un hermoso texto de Joseph Zárate) se nos presentan las hibrideces de lo amazónico, que no sólo incluye el mundo indígena sino también el ribereño y el urbano. Se abre con la colaboración del fotógrafo Paulo Desana y la artista popular Gilda da Silva Barreto, continúa con los excelentes fotomontajes de Gê Viana y una selección del maestro de la fotografía amazónica Luiz Braga. Continúa un video de Daiara Tukano sobre la resistencia indígena, al que se suman las pinturas de Sheroanawe Hakihiiwe y los collages fotográficos de Laíza Ferrera.
Una sección dentro del bloque, acerca de las representaciones del cuerpo y la sensualidad amazónica, nos lleva a la obra de Christian Bendayán, Rafa Bqueer y el colectivo LGTBQ+ Themônias.
El arte popular urbano está representado por el arte nocturno iquiteño de Ashuco, para lo cual se ha reconstruido un interior que hace homenaje a El Refugio, bar popular totalmente decorado a punta de flúor y luces negras brillando sobre sus obras (aunque para la reconstrucción se han utilizado impresiones, en vez de pintura real, que no logran el mismo efecto visual fosforescente).

Envolviendo la instalación del video pub amazónico se encuentra una serie de carteles chicha que aluden a la música amazónica, hechos por Cea Publicidad (Edinson Urcuhuaranga), y otros más juguetones del rebelde del cartel Pedro Rojas “Monky” (ambos encargos de último momento agregados a la exposición, y los cuales tuve el placer de coordinar). Se complementan estos carteles con otras serigrafías chicha del colectivo Chicha Ads y de Yefferson Huamán, más unos posters impresos de Zecarrillo.
Como contraste con esta explosión de color, podemos encontrar una hermosa xilografía en blanco y negro de Turenko Beça. El recorrido continúa con una serie fotográfica de Alessandro Falco, la instalación de una pequeña sala de cine indígena, mapas y cartografías nativas, dibujos de árboles y arbustos de la selva colombiana hechos por el recién fallecido Abel Rodríguez, y hermosas acuarelas de un artista indígena que desconocía: Confucio Makuritofe.
Una instalación sonora e inmersiva del bosque tropical sirve de preámbulo al siguiente bloque, junto a una gran pintura hecha en tintes naturales de otro artista originario que fue una revelación para mí: Elías Mamallacta. También, una instalación de las esculturas de dioses y espíritu de la nación huitoto hechas por Nereyda López y Santiago Yahuarcani.







Bonanzas voraces es el momento más político de la muestra. La conforma básicamente un archivo de foto documental y de denuncia del extractivismo. Problemáticas históricas como la explotación cauchera pero también contemporáneas como el tráfico de pieles, la minería, las instalaciones hidroeléctricas, la contaminación petrolera, la coca y el narcotráfico, la agricultura extensiva, la ganadería, la emisión de bonos de carbono y la deforestación.
El material mostrado es desolador y, a pesar de eso, el ojo artístico de los documentalistas transfigura esa atroz realidad. Encontramos la fabulosa obra de Wara Vargas Lara (sobre las mujeres mineras en Bolivia), las hermosas fotografías intervenidas del colectivo Água y las sorprendentes solarigrafías sobre hoja de coca de Gena Steffens. El bloque culmina con una instalación de video de Andrés Cardona que resume estas inquietantes situaciones que ponen en peligro y amenazan la vida de la Amazonía y del planeta.
El último bloque de la muestra, Somos un tejido, es una vuelta a la esperanza y a las potencias vitales de la Amazonía. Una región que absorbe casi la cuarta parte de las emisiones de carbono mundiales, que alivia el calentamiento global, que alimenta de agua a bosques y océanos, que contiene una de las mayores diversidades de especies animales y vegetales del planeta.
Una instalación fotográfica nos recuerda la belleza y la riqueza de las especies naturales, hongos y microorganismos, que hacen de la selva tropical una explosión de vida; una mesa con una gran pantalla nos muestra los rumbos de las nubes y ríos aéreos generados desde la región; unos videos nos ofrecen los testimonios de Rember Yahuarcani[1] y de Yanda Montahuano. Y el audiovisual final, To make you dream, realizado por Montahuano en colaboración con Alice Lepetit y proyectado de forma circular, es envolvente y onírico. Es un momento sublime y de ensueño, que hace que el espectador encuentre una luz en medio de tantas sombras.
Amazonias: el futuro ancestral es una exposición que conmueve y moviliza. El espíritu de la utopía y la militancia se nos presenta como una urgencia y no como una lección, como una praxis y no como un discurso. Para el pueblo guaraní-kaiowa la palabra es siempre “palabra que actúa”. Claudi Carreras ha logrado unir arte, lenguaje, política y ciencia en una experiencia de imágenes que actúan, de imágenes militantes. Pocas veces sucede esto en el arte contemporáneo. Por eso elogio y agradezco esta muestra, porque es sobre todo una invitación a la acción. Porque si la humanidad aún puede salvarse y sanarse será solamente si actúa, si actuamos, para sanar y salvar a la Amazonía.



[1] De Rember Yahuarcani también encontramos una pintura en la exposición; pero lo que me llamó más la atención, tanto en el video como en el texto que se encuentra en el catálogo, es como Rember de alguna manera “esencializa” lo indígena,e convirtiéndolo en un otro en total oposición a lo occidental. Como posición de “esencialismo estratégico” para denunciar el colonialismo y el extractivismo sus palabras son necesarias. Pero ¿no es la misma noción misma de “arte” un préstamo de occidente? ¿Y no lo es, inclusive más aún, el uso de lienzos y pinturas industriales para hacer “cuadros para la venta”? El término, tomado de Jaider Esbell, de “Arte indígena contemporáneo”, parece ser usado por Yahuarcani como una censura y no como un diálogo con otras formas de arte en la Amazonía. Es raro escuchar a Rember denunciar un supuesto “amazonismo” foráneo que se apropia de los saberes y las artes indígenas, que se hicieron originalmente para la vida en comunidad y no para adornar los salones occidentales, cuando él mismo es invitado a colaborar con artistas, curadores, galerías, bienales y ferias fascinadas por ese mismo “amazonismo”. No veo claridad aquí, y es importante que todos seamos autocríticos, incluyendo los artistas indígenas, porque si vamos a criticar al colonialismo y al mercado de arte que sea frontalmente, y si vamos a negociar con este pues no disfracemos de rebeldía o rechazo nuestra anuencia.
Amazonias: El futuro ancestral
CCCB, Montalegre, 5, Barcelona
13 noviembre 2024 — 4 mayo 2025
Colectivo MAHKU, Rember Yahuarcani, Elías Mamallacta, Olinda Silvano, Cordelia Sánchez, Andrés Cardona, Santiago Yahuarcani, Nereyda López, Lalo de Almeida, Alberto César Aráujo, Ashuco, Christian Bendayán, Rafa Bqueer, Luiz Braga, Sérgio Carvalho, CEA, Chicha ads, Colectivo Água (Pablo Albarenga, Soll Sousa, Mariana Greif), Rosalba Cuelo, Paulo Desana, Estúdio Bijari, Alessandro Falco, Laíza Ferreira, Emilio Fiagama, Nicola Ókin Frioli, Diego Guerrero, Sheroanawe Hakihiiwe, Enrique Hernández, Yefferson Huamán, Karl Joseph, Emi Kondo, Alice Lepetit, Confucio Makuritofe Hernández, Pedro Martinelli, Leydy Martínez Panduro, Monky, Yanda Montahuano, Victor Moriyama, Musuk Nolte, Jorge Panchoaga, Gerardo Petsain, Berna Reale, Abel Rodríguez, Lili Sandoval Panduro, Leslie Searles, Alexandre Sequeira, Gena Steffens, Marc Alexandre Tareu, Tawna (Nixon Andy, Tatiana López, Enoc Merino Santi, Boloh Miranda, Sani Montahuano, Mukutsawa Montahuano, Lucía Villaruel), Turenko Beça, Iván Valencia, Wara Vargas, Márcio Vasconcelos, Versus Photo (Gihan Tubbeh, Musuk Nolte, Renzo Giraldo), Gê Viana, Fernando Vílchez, Marcela Yucuna, William Yukuna, Zecarrillo, artesanos de las comunidades Bora, Kukama y Urarina de Perú.
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