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RESONANCIAS DESDE EL ABISMO: ARTISTAS URUGUAYOS EXPLORAN LAS PROFUNDIDADES DE LO INDESCIFRABLE

En un momento histórico marcado por la obsesión por medir, clasificar y traducir el mundo a datos legibles, Resonancias desde el abismo. Prácticas artísticas entre presiones y frecuencias extrañas propone detenerse ante aquello que resiste la interpretación inmediata. Curada por Fabiana Puentes y presentada en el Centro Cultural de España en Montevideo, la exposición toma como punto de partida las condiciones extremas de las profundidades oceánicas para imaginar otras formas de relación entre materia, percepción y conocimiento.

El mundo abisal adopta en esta muestra sus propias lógicas: presiones extremas, oscuridad casi total, temporalidades desplazadas y formas de vida que se sostienen a través de mecanismos radicalmente distintos a los de la superficie. En esos territorios situados a más de cuatro mil metros bajo el nivel del mar —donde la luz no llega y la fotosíntesis deja de ser posible— las especies sobreviven mediante la quimiosíntesis o alimentándose de detritos que descienden desde arriba. Ese ecosistema, en apariencia remoto, se convierte aquí en una metáfora productiva para pensar el arte contemporáneo como un espacio donde proliferan formas de existencia y comunicación que escapan a los sistemas habituales de referencia.

La exposición reúne obras de Guadalupe Ayala, Karina Flores, Leticia Almeida (Tanky), Mathías Chumino (C03RA), Liliana Farber, Pol Villasuso, Sofía Córdoba y Vera Garat, artistas uruguayos cuyas prácticas transitan entre la escultura, el video, la instalación, el sonido y la performance. En conjunto, estos artistas conforman una constelación de intensidades heterogéneas donde cada obra establece su propio régimen perceptivo.

Sofía Córdoba en Resonancias desde el abismo. Prácticas artísticas entre presiones y frecuencias extrañas, Centro Cultural de España en Montevideo, 2026. Foto cortesía del CCE Montevideo
Karina Flores en Resonancias desde el abismo. Prácticas artísticas entre presiones y frecuencias extrañas, Centro Cultural de España en Montevideo, 2026. Foto cortesía del CCE Montevideo
Karina Flores en Resonancias desde el abismo. Prácticas artísticas entre presiones y frecuencias extrañas, Centro Cultural de España en Montevideo, 2026. Foto cortesía del CCE Montevideo
Karina Flores en Resonancias desde el abismo. Prácticas artísticas entre presiones y frecuencias extrañas, Centro Cultural de España en Montevideo, 2026. Foto cortesía del CCE Montevideo

En ese contexto, el montaje expositivo configura un ambiente donde la escala humana pierde estabilidad y la percepción se desplaza hacia otras sensibilidades. Las obras no buscan ser completamente descifradas. Más bien, son dispositivos que introducen interferencias en los sistemas de lectura habituales. Materiales descartados se transforman en mutaciones generativas, sonidos y frecuencias configuran atmósferas perceptivas, y las temporalidades se superponen de maneras no lineales.

La práctica de Sofía Córdoba, por ejemplo, se sitúa en el cruce entre arte contemporáneo y cine expandido, generando entornos híbridos que exploran sistemas de creencia, tecnologías del deseo y cosmogonías contemporáneas. En su trabajo, lo afectivo y lo material se unen desde una perspectiva ecológica que resuena con la crisis ambiental y espiritual de nuestro tiempo. En otra dirección, las investigaciones sonoras de Pol Villasuso examinan la escucha como una forma de conocimiento espacial, integrando arquitectura, sonido y percepción. Ambas aproximaciones sugieren que habitar el mundo implica también aprender a percibirlo desde registros menos evidentes.

De hecho, varias de las obras presentes en la exposición giran en torno a la escucha. No necesariamente en un sentido estrictamente acústico, sino como una disposición relacional: una manera de aproximarse a aquello que no se deja captar de inmediato. Bajo esta lógica, lo abisal deja de ser únicamente una metáfora geográfica para convertirse en un método de pensamiento. En lugar de buscar claridad, estas prácticas exploran zonas de opacidad, ambigüedad y extrañeza.

En el trabajo de Karina Flores la investigación transdisciplinaria entre arte, ciencia y tecnología se orienta hacia nuevas formas de relación con la Tierra, cuestionando la centralidad del punto de vista humano. Mientras tanto, las exploraciones tecnopoéticas de Leticia Almeida (Tanky) y Mathías Chumino (C03RA) indagan en las fricciones entre cuerpos, máquinas e información, expandiendo la sensibilidad hacia territorios donde se entrecruzan lo humano, lo no humano y lo digital.

Leticia Almeida (Tanky) y Mathias Chumino (C03RA), Anomalía X3M, 2025. Cortesía de los artistas
Liliana Farber en Resonancias desde el abismo. Prácticas artísticas entre presiones y frecuencias extrañas, Centro Cultural de España en Montevideo, 2026. Foto cortesía del CCE Montevideo

Si el océano profundo constituye uno de los territorios menos explorados del planeta —se estima que abarca cerca del 60% de su superficie— su condición de espacio desconocido también abre una dimensión especulativa. Ese carácter parcialmente inexplorado habilita la fabulación, la imaginación y la creación de narrativas alternativas sobre cómo podrían organizarse los vínculos entre organismos, materiales y tecnologías.

Desde esa perspectiva, Resonancias desde el abismo no pretende representar el fondo del océano, sino adoptar su lógica para cuestionar los modos en que el mundo es habitualmente organizado y narrado. En un planeta saturado coordenadas, la exposición propone desplazarse hacia zonas donde la orientación deja de ser evidente.

Quizás por eso la experiencia de recorrer la muestra se asemeja menos a una lectura lineal que a una inmersión. Como ocurre en las profundidades oceánicas, lo que emerge no es una imagen clara sino una serie de destellos: señales fragmentarias que invitan a reconsiderar las formas en que percibimos, interpretamos y habitamos lo que nos rodea.

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