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MANUELA MORALES DÉLANO Y CHARLES BENJAMIN: CUESTA

Debo confesar que me frustra un poco escribir sobre exhibiciones que en su simpleza son más astutas e inteligentes que cualquier cosa que yo tenga la capacidad de escribir. Por lo tanto, este texto, como acompañante de la exhibición Cuesta de Manuela Morales Délano y Charles Benjamin, se debe leer presumiendo la timidez de quien escribe. Me permito sugerir (estimado-a espectador-a) que vean primero sin la influencia de lo que yo pueda escribir. Principalmente, porque creo que la poética material roñosa y sensible desplegada en esta exhibición se percibe mejor cuando hay pocas ideas en la cabeza y una simple disposición a mirar con una incredulidad de baja resistencia.

Las ruedas no solo sirven para mover carrocerías y que los pisos no necesariamente pueden ser horizontales. Estas posibilidades no resuelven algún problema práctico, no atienden ningún tipo de necesidad. ¿Absurdo? Sí. ¿Inútil? También. ¿Poético? Por supuesto.

Esta exposición se entiende fácil porque su astucia es directa y transparente; por lo tanto, quien la explica no puede evitar sentirse un poco tonto. Mi sugerencia es que la observen. En este acto tan pasivo, será muy difícil no reconocerla como una situación poderosamente simple, llena de un humor poético, un humor de las cosas. Este es un tipo de chiste que parece pre-intelectual, por lo tanto obvio y misterioso al mismo tiempo. Esto lo sé porque se le entiende sin ideas y se le interpreta sin que ninguna palabra aparezca en la cabeza. Este es un tipo de humor que tampoco produce carcajadas, pero que sentimos cálido en el cuerpo cuando lo reconocemos: parecemos sonreír silenciosamente y por todas partes. Tal vez, si hubiese un número del Condorito en el que solo actuan objetos (y no sujetos), esta exposición podría ser una viñeta.

Vista de la exposición Cuesta de Manuela Morales Délano y Charles Benjamin, Instituto Tele Arte, Santiago, 2026. Foto: Paulina Mellado
Vista de la exposición Cuesta de Manuela Morales Délano y Charles Benjamin, Instituto Tele Arte, Santiago, 2026. Foto: Paulina Mellado
Vista de la exposición Cuesta de Manuela Morales Délano y Charles Benjamin, Instituto Tele Arte, Santiago, 2026. Foto: Charles Benjamin

Partiré por describir (astucias evidentes) la exhibición. El suelo se eleva, como si fuese una pendiente plana. Debajo de este se ven los palos que levantan las planchas de madera, generando un piso desbalanceado. Sobre este, ruedas posan quietas. Detenidas como están, hacen que la instalación tenga un ánimo fotográfico, ya que lo que estamos viendo nos obliga a pensar en movimientos que no sucederán. En el mundo en donde lo voluminoso pesa, las esferas ruedan, el agua escurre y los vapores suben estas ruedas son imposibles, se debiesen acumular en la parte más baja de la pendiente luego de caer hasta encontrarse con el muro.

Podemos imaginar también que algún motor invisible quiere hacer que las ruedas trepen, como en el supuesto campo magnético camino al Lago Chungará. Toda señal nos sugiere movimiento; sin embargo, todo está quieto. Me hace recordar a esos jeeps que instalan a la entrada de las compraventas de autos, encaramados en unas especies de rieles ascendentes, usualmente con una gigantografía de unas montañas de fondo. Como si el vehículo fuese una especie de objeto con cualidades actorales, dramáticas. Un auto que sabe modelar, se lo hace posar de manera seductora (hacia quienes estén interesados en adquirir un 4×4), un poco en diagonal, como si estuviese en un territorio complicado, cuando realmente está sobre la vereda de cualquier barrio. Así como el Cepillo de Dientes Colgate 360, que, por alguna razón, es popularmente considerado como un objeto virilmente atractivo.

Algunos objetos se vuelven performáticos; sin perder su condición objetual, se nos humanizan. Las cosas parecen no calcular, pero a veces las vemos como con alguna intención. Pero ¿qué son estas ruedas que no caen ni trepan? Lo que vemos tiene el ánimo del movimiento, pero la manera de la quietud. Como el vaso con café que misteriosamente no se derrama sobre la bandeja del avión durante la turbulencia, como una botella que resiste al terremoto rodeada de desastre.

Este es un suelo que algo comparte con el de un barco en una marejada y los neumáticos algo tienen de equilibristas. Acá la pendiente no se convierte en tobogán, probablemente por los tornillos que sujetan a las ruedas. Pero no importan los procedimientos, que de seguro son simples y predecibles: importa lo que construyen. Estos elementos no tienen ningún glamour, pero los miramos como si algo mágico los animase. Es posible que, de dejarlos apoyados contra la fachada de Instituto Tele Arte, los materiales que construyen esta exhibición puedan convertirse en parte de un ruco en el barrio 10 de Julio. Sin embargo, así como los encontramos en Cuesta, saben hacer lo mismo que el Jeep de exhibición: posar fingiendo que pueden desafiar la gravedad. La humildad desplegando todo su encanto.

Vista de la exposición Cuesta de Manuela Morales Délano y Charles Benjamin, Instituto Tele Arte, Santiago, 2026. Foto: Charles Benjamin
Vista de la exposición Cuesta de Manuela Morales Délano y Charles Benjamin, Instituto Tele Arte, Santiago, 2026. Foto: Charles Benjamin
Concierto durante Cuesta de Manuela Morales Délano y Charles Benjamin, Instituto Tele Arte, Santiago, 2026.

Cuesta se presentó del 17 de enero al 14 de febrero de 2026 en Instituto Tele Arte, Santiago.

Manuela Morales Délano (Chile) y Charles Benjamin (Suecia) viven y trabajan en Basilea, Suiza. Son directores del proyecto Mario Kreuzberg, fundado en 2016 por Manuela en el barrio Kreuzberg, en Berlín. En el 2020, el proyecto da un giro con su traslado a Basilea, donde continua con la incorporación de Charles en el equipo. En este contexto, han colaborado con artistas internacionales y chilenos, facilitando un espacio de experimentación y amistad y trabajando in situ con materiales disponibles desde la facilidad y el gesto. Su muestra en Instituto Tele Arte es la continuación de la residencia realizada por Manuela y Charles en Oficinas Meteoro (Santiago, 2024). 

Javier González Pesce

Artista visual. Es licenciado por la Universidad ARCIS (Chile, 2008) y Máster en Arte en la Esfera Pública por ECAV (Suiza, 2017). Ha participado en exposiciones colectivas en Chile, Uruguay, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Canadá, España, Suiza, Grecia y China. Entre sus exposiciones individuales destacan "Esta Tierra es tal, que para vivir en ella y perpetuarse no hay mejor", en la Galería Gabriela Mistral (Chile, 2017), "Ciels", en el Musée de Art de Sion (Suiza, 2017), y "El ser tan bella no te da derecho a destruir", en el Museo de Artes Visuales (Chile, 2014). Ha ganado el premio de arte joven del MAVI (Chile, 2012), el premio para curadores del Consejo de la Cultura (Chile, 2013), y la Residencia de las Américas del Consejo de las Artes de Montreal (Canadá, 2014).
Desde 2011 co-dirige el espacio de arte Local Arte Contemporáneo (Santiago, Chile), en el que han exhibido artistas como Gonzalo Díaz o Tris Vonna-Michell, y ha generado proyectos curatoriales, organizado exposiciones y escrito numerosos textos. Local ha participado de ferias de arte internacional en Chile, Estados Unidos y España.

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