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GRAN BASAMENTO, DE DEBORAH CASTILLO: UN DEMONIO DE PIEDRA PARA DESAFIAR LA VIOLENCIA DE LA HISTORIA

deborah castillo (Venezuela/México) ha hecho resurgir el Gran Basamento de Cuicuilco en la capilla del Laboratorio Arte Alameda en la Ciudad de México, un proyecto de sitio específico que incluye escultura, obra gráfica y textil, música contemporánea, performance y un ambicioso programa público. Con una trayectoria de más de veinte años dedicada al cuerpo como dimensión política del poder, la muestra de deborah castillo —con curaduría del escritor Torrivilla— explora el legado de la conquista y la escritura de la historia, actualizándola desde debates contemporáneos.


Hace unos dos mil años, el volcán Xitle emitió una erupción de magma basáltico a lo largo de los valles del Ajusco. La lava descendió como un manantial de fuego, en una lenta cadencia que permitió salvar las vidas humanas de la calcinación, no así el desarrollo urbano de más de un milenio. La erupción cubrió diez metros de los veinte de altura de la pirámide circular de Cuicuilco. Con el pasar de los siglos, el llamado Gran Basamento siempre estuvo presente en la memoria colectiva. Objeto de viajes y peregrinaciones, nunca fue descubierto porque nunca fue olvidado; su estructura es un recordatorio de que los monumentos al poder están invariablemente destinados a ser ruinas.

Todo monumento al poder es un monumento a la ruina del poder.

deborah castillo, Gran Basamento, en Laboratorio Arte Alameda, CDMX, 2025. Foto: Mara Arteaga

La artista venezolana nacionalizada mexicana, deborah castillo, ha hecho resurgir en sala el Gran Basamento de Cuicuilco como una obra sobre la dimensión política de la memoria. El semblante circular de la estructura, la primera en su dimensión en Mesoamérica, se eleva en esta sala de nuevo. Si los conquistadores españoles se tomaron la tarea de fundar iglesias sobre los demonios de piedra, deborah castillo ha hecho aquí la operación inversa: ha invocado dentro de una iglesia el espectro antiguo del barro.

El basamento circular ha sido esculpido por castillo en la capilla de Arte Alameda como una estructura de adobe cenizo que asemeja a la piedra cubierta por la lava, en un acabado ruinoso que abraza las grietas y el polvo como parte de su constitución. castillo afirma: “El Gran Basamento no resurge restaurado porque no nos interesa la nostalgia: lo reconstruimos como ruina”, operación que está dirigida a cuestionar los mecanismos de monumentalización del poder.

Esta instalación de sitio específico —comisionada por Fabiola Talavera, curadora del Laboratorio de Arte Alameda— es a la vez un escenario performático, hecho en diálogo con el mural Los informantes de Sahagún (1948) del muralista mexicano Federico Cantú. El mural aborda el encuentro entre el fraile Bernardino de Sahagún y los informantes indígenas para la escritura de la Historia General de la Nueva España. La escena recuerda el entramado de “dos lealtades” que funda la historiografía mexicana posterior a la conquista. No fue un intercambio igualitario: los monjes obtienen las historias del pasado indígena mediante técnicas interrogativas de la inquisición, siempre con la tarea evangelizadora a la cabeza. El relato resultante, por supuesto, estuvo lejos de ser neutral: fue un entramado de despojo y reconocimiento, dominación y astucia. Las siguientes generaciones, al auge del espíritu novohispano, escriben la historia como estrategia de sobrevivencia.

deborah castillo, Gran Basamento, en Laboratorio Arte Alameda, CDMX, 2025. Foto: Mara Arteaga

Con más de veinte años de carrera dedicados a la reflexión sobre el poder, este proyecto de deborah castillo abraza las diferentes voces y fuentes que constituyen la historia. Además de la escultura central, el proyecto muestra dos partituras trabajadas por la artista a partir de discursos políticos de izquierda y derecha contemporáneas: las partituras se elevan sobre la sala y la escritura se superpone entre ellas, a la manera de un palimpsesto, revelando cómo entran en conflicto las diferentes versiones de la historia. En las partituras, deborah ha tachado por un lado las vocales y por el otro las consonantes, un llamado de atención que pretende desnaturalizar el lenguaje del poder para convertirlo en ruido. Esta es una forma de desplazar la lectura política del discurso de su supuesto contenido ideológico a una interpelación de la carga del lenguaje como brazo retórico del poder.

En el escenario circular se presenta una obra que articula el concepto de la instalación: la ópera performance titulada Discurso para las masas, con música original de la compositora Lanza, quien interpreta la pieza junto a deborah castillo. Compuesta en formato de oratorio dramático, Lanza —artista de voz expandida—, grabó un coro de más de sesenta variaciones vocales que acompaña a la presentación en vivo, una lectura lírica y recitativa de las partituras que están exhibidas junto al monumento. La composición es una escultura sonora que quiere sumar a la discusión sobre la memoria política. Los discursos de polos opuesto se disuelven y recomponen en un espacio sonoro que los funde entre el llanto, el grito y el ruido.

El vestuario del performance, hecho a mano por castillo, reinterpreta las vestiduras de los frailes desde un lente contemporáneo y extiende el diálogo gráfico con los discursos políticos convertidos en partituras que se encuentran en la sala. Con dos ciclos de funciones durante la apertura y clausura del Gran Basamento, en la sala se escuchan de manera permanente los ecos de estas voces.

deborah castillo, Gran Basamento, en Laboratorio Arte Alameda, CDMX, 2025. Foto: Mara Arteaga

El Laboratorio de Arte Alameda, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, explora revisiones sobre el patrimonio histórico de la capital. Gran Basamento comparte espacio de exhibición con la muestra Inscripciones, del artista residenciado en la Ciudad de México Said Donkins, y Náa’ Reza [Mano rota] de la artista oaxaqueña Ana Hernández. En conjunto, las tres exposiciones dialogan sobre las relaciones entre la historia, la herencia indígena, el pasado colonial, el presente urbano de la ciudad y diversos entendimientos de la tecnología.

Gran Basamento no es un monumento a la gloria del pasado, es una ruina que se conjuga en presente. Ubicada al sur de la Ciudad de México, la pirámide de Cuicuilco habría funcionado como una forma de monumentalizar el poder, articulando un espacio de reunión comunitaria que organiza espacial y simbólicamente la vida. Gran Basamento en el Laboratorio de Arte Alameda se pensó como espacio articulador de actividades públicas, un eje de reunión y de intercambio comunitario para trascender las polaridades del discurso político y los extremos ideológicos en favor de profundizar sobre la violencia del poder en la historia de América Latina.

deborah castillo, Gran Basamento, en Laboratorio Arte Alameda, CDMX, 2025. Foto: Mara Arteaga

El programa público incluyó presentaciones del trabajo editorial que desarrolla castillo desde el sello Profoundation y en colaboración con Casa Roga, un estudio y taller de impresión con el que trabajó en el libro Partitura somática, publicación que reúne una serie inédita de obras gráficas, así como un diálogo entre la artista y autoras como Karen Cordero, Gala Garrido y Miroslava Salcido.

Como producto de su residencia en Casa Roga, castillo experimentó con diversos soportes gráficos como el linóleo, la serigrafía, tampografía y grabado sobre metal, con la intención de producir un libro como dispositivo de performance, donde la obra gráfica se transforma en un punto de partida para la acción, en la búsqueda de un tipo de escritura que produce consecuencias en el cuerpo que lee.

Sobre el escenario del Gran Basamento también se organizó una noche de micrófono abierto para performance y poesía, donde se reunieron artistas y el público del Laboratorio de Arte Alameda para compartir palabras en torno a la migración, el poder y la relación entre el pasado prehispánico y la fibra cultural del presente en México. Entre visitas guiadas de público estudiantil y general, el escenario también presentó un concierto en solitario de Lanza, acompañada de un armonio hindú —también conocido como samvadini— para interpretar un repertorio devocional que abarcó desde las canciones del misal católico hasta la canción política latinoamericana y el bolero, una sacra vulgata que resonó entre las antiguas paredes de la capilla

Gran Basamento es un proyecto que invoca la pérdida desde la presencia de una ruina de más de dos mil años, jamás descubierta, jamás olvidada. La voz, la música, el gesto, la partitura, el papel y el barro quieren recordarnos aquello que la historia no registra y devolver nuestra atención hacia ese lugar incierto que es la memoria, ese espacio de conflictos y tensiones que nos constituye, esa arcilla maleable, ese pergamino de tinta y lava atemporal, ese lugar del alma al que también pertenece la imaginación.


Gran Basamento de deborah castillo se presenta del 25 de julio al 26 de octubre 2025 en Laboratorio Arte Alameda, Ciudad de México.

Torrivilla

Es escritor multidisciplinario especializado en arte contemporáneo y estudios críticos de la cultura en América Latina. Es director académico de Profoundation, plataforma de proyectos artísticos en torno al performance, cuerpo y escritura. Fue curador de Callar la protesta en La Fortaleza en la Ciudad de México en 2018, entre otros proyectos. Tiene más de diez años de experiencia en medios como editor, cronista y ensayista en publicaciones internacionales y es coautor de El bravo tuky (2015), libro sobre la escena de música electrónica en los barrios de Caracas. Es profesor en la Maestría en Estudios Curatoriales de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde estudia el doctorado en Historia del Arte.

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