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EL FUTURO ES EL RETORNO DE LO QUE SIEMPRE FUE NUESTRO

Sobre el Humboldt Forum y el porvenir de los patrimonios del Sur Global


El Humboldt Forum fue concebido como un lugar para contar la historia universal de la raza humana desde múltiples perspectivas. Esta es una idea loable, pero es incompleta, porque nuevamente debemos enfrentar la cuestión del poder: ¿Quién cuenta la historia? ¿Quién es el narrador y a quién se le cuenta?
Chimamanda Ngozi Adichie

Unaymi upalla llapa llaqtapa qayllanqaq opatukurqaniku
Por tanto tiempo permanecimos callados a la mirada de
todos los pueblos

Nora Alarcón


El mismo día que volaba hacia Berlín una nueva guerra se encendía en Medio Oriente. Ese viernes 13 de junio, Israel operaba un “ataque preventivo” contra Irán; al día siguiente, mientras me dirigía a mi hotel, el sol deslumbraba a pesar de las sombrías imágenes de los noticieros. El domingo fue más radiante aún, y el verano despertaba sus ascuas y arrojaba a los berlineses a las calles: familias enteras salían pasear en ropas ligeras, muchachos y muchachas tomaban sol y cervezas al lado del Spree, niños y niñas reían en las piscinas públicas y, en los parques, jóvenes y adultos se reunían para disfrutar la nueva y breve temporada de luz y calor. Ninguna guerra en sus pieles, sino una ceguera causada por el sol que llamaba a la vida. Aunque en este Jardín del Edén europeo también encienden sus fuegos la serpiente armada y las crueldades imperiales.

Había llegado a la capital alemana invitado por el Humboldt Forum para participar en la Global Cultural Assembly, proyecto de museología experimental y praxis colectiva, que reunía a alrededor de 70 delegados del Sur Global con la misión de discutir el futuro de nuestros patrimonios en el Norte. “Vamos a cambiar el mundo”, me dice un entusiasta delegado en la lingua franca del evento: el inglés. No puedo evitar contestarle, con cierto desencanto y en el mismo idioma: “pero el mundo está de cabeza”. Obviamente, la delegada de Irán nunca pudo llegar por el tema de la guerra, y los delegados de Colombia por una inundación de nuestro inestable Antropoceno.

El ambiente es animado y a la lengua dominante se alternan las conversaciones en francés, español y portugués; algunas delegadas sacan a relucir, además de sus maravillosos vestidos locales, alguna hermosa palabra en su lengua nativa. Y en esta torre de babel e identidades nos juntamos para dar forma, a pesar de las pesadillas, al sueño de un Norte más justo con nuestros patrimonios culturales, con las herencias que nos fueron arrebatadas por el capital imperial, y que fueron vendidas, coleccionadas y estudiadas por el conocimiento colonial.

El coach que animaba el encuentro nos muestra la célebre imagen del Angelus Novus de Klee, repensada por Walter Benjamin para recordarnos las barbaries del progreso y el despertar de los muertos y vencidos. Qué paradoja que esta bella y frágil acuarela pertenezca al museo de los vencedores en Tel Aviv. Qué inquietante que en esos momentos se encontraba en exhibición en Berlín, en el Bode Museum, junto a los manuscritos de Benjamin, en una exposición dedicada a los ángeles.

Ese primer día llevo sobre el pecho un pin de Art Not Genocide, regalo de mi amiga, la artista y activista Daniela Ortiz. Algunos delegados me preguntan dónde lo conseguí y aunque todos quisiéramos hablar al respecto, se convierte en un tema oblicuo pero omnipresente en esta reunión; y es que, a pesar de la indignación que nos provocan las noticias día a día, debemos actuar dentro de una institución oficial de un Estado que es parte de una UE que nos decepciona por su posición política de indiferencia y/o complicidad con los conflictos del presente. Pero también hay labores concretas que hacer dentro de este Leviathan: como Jonases, que sabemos que, para recuperar nuestros tesoros coloniales, debemos habitar su vientre y así llegar al corazón del Imperio y negociar.

Global Cultural Assembly, Berlín, 2025. Foto: Johannes Berger/Humboldt Forum
Global Cultural Assembly, Berlín, 2025. Foto: Rodrigo Duarte

El Humboldt Forum es de por si una institución polémica, sobre todo por los casi 20 años que tomó la construcción del actual edificio y lo que esto implicó: la destrucción del Palacio de la República de la RDA y la restitución de la fachada barroca del palacio imperial, como si fuera la metáfora arquitectónica de la reunificación nostálgica de un pasado donde la post guerra y cualquier traza de comunismo o socialismo debía desvanecerse.

La intervención de lo contemporáneo por Franco Stella buscaba un punto neutro donde lo imperial ya no fuera el único centro, pero esto hizo que la sola construcción del espacio se convirtiera en el proyecto museográfico más costoso realizado en este milenio, no solamente en Alemania, sino en Europa. Este dispendio de gasto público y privado en medio de un Berlín cada vez más gentrificado y con nuevos muros de clase y exclusión ocasionó el rechazo de varios sectores de la ciudad. Para decirlo de manera sencilla y directa, la mayor parte de la movida independiente y alternativa berlinesa no se siente a gusto con la monumentalidad ni la oficialidad del proyecto.

Sobre todo, porque el Humboldt Forum no solo es el Palacio de Berlín creado por el Parlamento Federal, sino también la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano, el Museo Etnológico y el Museo de Arte Asiático, más la Universidad Humboldt. Tanta “institucionalidad” ha sido fuente de muchas discusiones y tensiones entre las partes representadas que hasta hace muy poco discutían cuan “poscoloniales” podían ser.

Bénédicte Savoy, la más vehemente defensora de la decolonización de los museos, fue parte del comité asesor del Humboldt Forum hasta que renunció en 2017, motivada por las indecisiones y lentitudes en los procesos. Poco antes de la inauguración oficial del espacio, a mediados del 2021, Savoy publicó en Alemania su esperado “La lucha de África por su arte. Historia de una derrota poscolonial”[1].

En la edición norteamericana sostiene que, al momento de su primera publicación, la administración de los Museos Estatales de Berlín no se pronunciaba sobre la restitución de los Bronces de Benín, mientras alegaba que no había existido un pedido histórico y que las proveniencias de las colecciones etnológicas eran un tema nuevo. La investigación de Savoy demostraba que todo esto era incorrecto, que en Alemania ya existía un tema de discusión desde la década de los setenta, y que había reclamos de restitución registrados desde entonces.

La respuesta de los Museos Estatales fue casi inmediata: a los cuatro días de publicado el libro, en una rueda de prensa, la misma administración declaró que “Alemania estaba comprometida en retornar los famosos bronces de Benín”. Cabe anotar que los primeros veinte bronces recién serían devueltos oficialmente por el Estado alemán en diciembre del 2022.

Inauguración del ala este. © Fundación Humboldt Forum en el Palacio de Berlín / Foto: David von Becker

Pero a pesar de las polémicas, las contradicciones y las tensiones (“la ambigüedad es parte de nuestro ADN”, ha dicho el director Hartmut Dorgerloh) el Humboldt Forum es también una posibilidad abierta. Ahora que lo “decolonial” viene siendo un tema de agenda en varios museos europeos (y algunos norteamericanos), el HF busca plantearse como la vanguardia en este tipo de propuestas. ¿Lo logrará? ¿O es la decolonización dentro de un museo de este tipo una «posibilidad imposible”[2]? ¿una lucha contra estructuras y jerarquías que no puede ir más allá de la propia institución sin desaparecerla?

A pesar de estas complejidades, ya hay procesos de restitución en marcha y también se encuentra funcionando, desde el 2023, el CoMuse o The Collaborative Museum, con acciones de colaboración en Kenia, Guatemala, México, Nepal, Camerún, Senegal, Papúa Nueva Guinea y comunidades nativas en algunos países más. Pero esto es solo el inicio, aún pequeño, considerando la enorme dimensión de las colecciones y la cantidad de procesos que podrían y deberían empezarse.

La Global Cultural Assembly tiene la misión de ser una red global más allá de la institución que continúe, critique y mejore estos largos, contradictorios y complejos procesos de decolonización. Así que bajo el lema de “From declaration to action” nos reunimos del 16 al 21 de junio para pensar y discutir un poco sobre las heterogéneas, múltiples y probables acciones por venir.

Fueron días intensos, en los que aprendimos sobre todo de las dinámicas y los trabajos comunitarios de cada uno de los miembros, y donde también nos percatamos que la dimensión de la labor que teníamos por delante nos despertaba el entusiasmo, pero también más preguntas que respuestas. Al final, firmamos un acuerdo de colaboración con las instituciones representadas en el Humboldt Forum: la idea a futuro es consolidar la red para que sea independiente, pero que a la vez tenga la suficiente organización como para convertirse en una Embajada, con sus propios presupuestos y líneas de acción, dentro y más allá del Humboldt Forum y la propia Alemania.

Pero el camino es largo y, en ese andar, las comunidades de África ya se encuentran mucho más avanzadas con el museo. En el caso de América Latina, este camino recién comienza: a diferencia de la museografía del área africana, donde se contextualiza el origen colonial de las colecciones y el despojo sufrido, la de nuestro continente es sumamente conservadora. La mayor parte de las piezas etnológicas se encuentran en un despliegue acumulativo similar a un “gabinete de curiosidades” totalmente acrítico y sin contexto de las colonialidades de las piezas exhibidas.

Pero lo más grave es que hay errores de clasificación que son herencia de una mala data en el museo etnológico. A las dos semanas de inaugurada el ala Este, tuve la oportunidad de estar en Berlín y ver la museografía, encontrándome con la desagradable sorpresa de que cerámicas shipibas se encontraban entremezcladas con piezas ashuar, y que en la vitrina correspondiente se decía “Shipibo Ecuador”[3].

Casi tres años después de haber hecho un reclamo oficial que involucró a la Cancillería Peruana, lo único que se ha corregido es el cartel que dice, ahora si, “Shipibo Perú”, pero las piezas ashuar y shipibas siguen entremezcladas en las vitrinas y en la base de datos. Así que la primera acción básica, pero necesaria, tendrá que ser esta: visitar las colecciones y ver que está bien o mal clasificado y corregir lo que haya que corregirse. También hay que revisar el tema de las proveniencias de las piezas, muchas con origen en dudosas arqueologías que en realidad fueron expolios y saqueos imperiales a nombre del conocimiento y la ciencia. Esto va a causar una conmoción en mi país, donde muchas figuras de la arqueología peruana fueron alemanas, aunque muy pocos se han cuestionado sus razones coloniales.

Pero quizás la pieza más problemática, en el caso de Perú, sea la momia de Chuquitanta, que es un fardo funerario que contiene no uno sino dos restos humanos (un adulto y un niño). Contradiciendo los criterios éticos del ICOM, la antigua curadora del área, Manuela Fischer, no tuvo mayores cuestionamientos y la puso en exhibición. Este proceso será complicado a nivel político y presupuestario, sobre todo porque habrá que continuarlo, pero garantizando que el retorno sea a un espacio digno y no a un oscuro depósito burocrático.

La tela de algodón Coixtlahuaca II (México), de 383 cm x 442 cm (16 m²), en la zona de exposición «Mesoamérica. Lengua, escritura, calendario» del Museo Etnológico del Foro Humboldt. © Staatliche Museen zu Berlin, Museo Etnológico / Fundación Foro Humboldt en el Palacio de Berlín. Foto: Alexander Schippel
La exposición «América» del Museo Etnológico en el Foro Humboldt. © Museos Estatales de Berlín, Museo Etnológico / Fundación Foro Humboldt en el Palacio de Berlín. Foto: Alexander Schippel
Vista de la zona de exposición «Mesoamérica. Juego de pelota, pirámides, dioses» de las Colecciones Etnológicas del Foro Humboldt. © Museos Estatales de Berlín, Museo Etnológico / Fundación Foro Humboldt en el Palacio de Berlín. Foto: Alexander Schippel

Soy consciente que los retos globales son mayores y van más allá de lo “decolonial”. En realidad, una verdadera decolonización debería ir más allá de los museos y la cultura. Debería ser política y económica, porque con guerras imperiales, barreras migratorias y neocolonizaciones en marcha, “la decolonización” es una hermosa pero solamente simbólica manera de afrentar las injusticias y desigualdades globales. Hay que estar también alertas del blanqueamiento “decolonial”, porque desde que se convirtió en un área académica del Norte (gracias a Mignolo, Quijano y Cía.), la “teoría” ya es parte de esa “colonialidad del poder” tan criticada por los propios “decoloniales”[4] (“Temo que el debate de la restitución está siendo ‘recolonizado’ por las personas blancas”, ha advertido la directora del Museo Culturas del Mundo de Köln, Nanette Snoep). Y, sobre todo, no hay que olvidar que en el fondo estamos ante una “cuestión de poder”, como bien decía Chimamanda en esa conferencia de inauguración del Humboldt Forum,

Contra la colonialidad del saber y el poder, pero también contra el imperialismo, contra las guerras y los genocidios, contra la xenofobia y el racismo, son varias las luchas por venir. Desde nuestra trinchera en el Sur nos tocará además luchar por crear y desarrollar las museografías y las acciones compartidas que buscarán revertir el colonialismo museal y cultural del Norte.

La Global Cultural Assembly se encuentra en ese lado de la batalla cultural, aunque negociar sea cada vez más difícil en un momento donde las prioridades de los gobiernos occidentales se están orientando hacia la “defensa” y el militarismo. Luchar en estos momentos por la cultura y el diálogo es también luchar contra las armas y la violencia. Y aunque el imperialismo, la guerra y la barbarie sigan siendo el signo de estos infames tiempos, lucharemos por que el ángel de la historia no solo deje una estela de ruinas y muerte, sino que también sus alas se abran para construir un mundo sin dominados ni dominadores. 

Rebeldes del dios neón seremos entonces.

Humboldt Forum, fachada este y norte. Fundación Humboldt Forum en el Palacio de Berlín / Foto: Alexander Schippel

[1] Afrikas Kampf um seine Kunst Geschichte. Einer postkolonialen Niederlage. Verlag. Munich, 2021. Al año siguiente Princeton editó la versión en inglés que es la que uso como referencia.

[2] Aquí retomo una reflexión de Ana Sara Días Portugal Guimarães en su tesis “Decolonial (im)posibilities at the Humboldt Forum (2022-2024) https://refubium.fu-berlin.de/handle/fub188/47090 . Debo señalar que Anna Sara fue elegida como representante del grupo de diáspora en Alemania en la Global Cultural Assembly este 2025.

[3] Creo que este “error” es un síntoma de lo relegada que está el área y el conocimiento de América Latina, no solo en el Humboldt Forum, sino en Alemania. A pesar de la existencia de un Instituto Iberoamericano, la ausencia de especialistas latinoamericanos en las instituciones y la academia germana es preocupante. Si hablamos del tema amazónico, la ausencia de especialistas es casi total. En el Humboldt Forum se han realizado investigaciones con el área amazónica de Brasil y Venezuela, pero no hay un especialista en Amazonía peruana. Esto no debería justificar este “error” en la exhibición permanente, que no solo desprestigia a la institución, sino que es una muestra de desidia y falta de respeto al no haber “consultado” con algún especialista o miembro de la comunidad shipiba previamente. Esto demuestra que el origen de esa parte de la colección no tiene la mínima calidad como etnografía, y que es muy probable que su procedencia sea más comercial que profesional.

[4] ¿El lenguaje de la teoría es solo otra treta de la elite occidental culturalmente privilegiada para producir un discurso del Otro que refuerce su propia ecuación poder-conocimiento? Ya se preguntaba hace varios años Homi Bhaba.

Alfredo Villar

Lima, Perú, 1971. Estudió Lingüística y Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú e Historia del Arte en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha sido becario de la fundación Rockefeller para investigar el conflicto armado interno y realizar el guión de la novela gráfica Rupay. Ha publicado distintos libros y realizado diversas exposiciones de arte amazónico como “El milagro verde” (junto a Christian Bendayán) y “Usko Ayar: la escuela de las visiones”. Asimismo, como investigador del arte popular chicha, ha presentado las muestras “A mí qué chicha”, “Neón Chicha”, “Chicha Land” (Berlín) y “El pueblo es una nostalgia que algún día vencerá” del fotógrafo vernacular Nicolás Torres. Además, ha curado muestras de historieta, humor gráfico y dibujo como “Bumm! historieta y humor gráfico en el Perú: 1978-1992” y “La niña no mirada” (junto a Jorge Villacorta) de la pionera del arte feminista en el Perú Marisa Godínez. El 2022 realizó la muestra “Yuyay Lima” donde reunió artistas populares amazónicos, andinos y urbanos, como Olinda Silvano con quien actualmente trabaja el proyecto “Koshi Kené”. Es también escritor y DJ.

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