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EXTRACTIVISMOS: 13° BIENAL DE ARTE LEANDRE CRISTÒFOL

«Lo que ocurre está muy por encima del trabajo de los gigantes. Las montañas se horadan con pasillos y galerías hechos a la luz de una lámpara con una duración que sirve para medir los turnos. Durante meses, los mineros no pueden ver la luz del sol y muchos de ellos mueren dentro de los túneles. A este tipo de mina se le ha dado el nombre de ruina montium -montaña que se derrumba. Las grietas hechas en las entrañas de la piedra son tan peligrosas que sería más fácil encontrar purpurina o perlas en el fondo del mar que hacer cicatrices en la roca. ¡Qué peligrosa hemos hecho la Tierra!»

Plinio el Viejo, comandante militar romano y escritor que supervisó la minería en Hispania y describió el proceso [i]


Por primera vez en su historia, la Bienal de Arte Leandre Cristòfol del Centre d’Art la Panera de Lleida (Cataluña, España) adopta una propuesta temática. En su 13ª edición, los curadores María Iñigo Clavo y Christian Alonso han elegido el extractivismo como eje articulador, proponiendo una reflexión crítica sobre los procesos de extracción de recursos propios de la tradición capitalista global. Para ello, han reunido una constelación de artistas cuyas obras visibilizan las economías industriales y las políticas que sostienen el extractivismo, así como los contextos y territorios desde los que se le resiste, promoviendo acciones de reparación y posibles alternativas frente a sus dinámicas necropolíticas.

En este contexto, los proyectos artísticos trascienden su dimensión formal para “alertarnos de las implicaciones de un desarrollo basado en la extracción intensiva y en la mercantilización de recursos al servicio de un crecimiento ilimitado y de un consumo desmedido”, según los curadores. En efecto, sus contenidos apelan a nuestras conciencias al “poner de manifiesto el vínculo entre el extractivismo, el colonialismo y la degradación medioambiental”, al tiempo que “nos advierten de las trampas del marketing verde”, y abordan críticamente “la función extractiva del turismo de masas, la gentrificación urbana y las tecnologías de la información y la comunicación”. Tal como lo expresan Iñigo Clavo y Alonso, “la muestra responde a las crisis ecosociales con trabajos que ofrecen un antídoto a la visión utilitarista de la naturaleza”.

En su dimensión poliédrica, los curadores organizan a los artistas en torno a cinco ejes temáticos: historia y genealogía; luchas indígenas y ecofeministas; zonas de sacrificio; extractivismos urbanos y turísticos; y tecnologías digitales. Desde estos marcos, una serie de obras nos invita a comprender las genealogías del presente a partir de prácticas que se inician en el pasado y que perduran hasta hoy, muchas veces atravesadas por saberes ancestrales y tradiciones populares.

Ignacio Costa, Archaeology of Sacrifice, 2020. Videoproyección. Dos canales sincronizados. Vista general de Extractivismos: 13° Bienal de Arte Leandre Cristòfol Centre d’Art La Panera, Lleida, Cataluña, España, 2025. Foto: Jordi Rulló

ESPAI 1

La exposición inicia en el ESPAI 1 de La Panera con dos facsímiles de De re Metallica, uno en latín y otro en español, préstamo de la Biblioteca de la Facultad de Letras de la Universidad de Lleida. Este tratado del alquimista y mineralogista alemán Georgius Agricola, publicado en 1556, es un referente fundamental para la propuesta curatorial de Iñigo Clavo y Alonso, que establecen en él una piedra angular para su investigación y relato curatorial.

De re Metallica fue la primera sistematización del conocimiento minero del siglo XVI, ilustrada con xilografías que detallan la extracción, el refinamiento y la fundición de metales. Su influencia perduró durante dos siglos, posicionando la minería alemana como la más avanzada de su tiempo. Sin embargo, más allá de su valor técnico, el tratado ya advertía sobre los graves impactos en la salud de los mineros, expuestos a polvos tóxicos y accidentes frecuentes, así como sobre la precariedad laboral. También evidencia que la esclavitud fue parte integral del trabajo minero a lo largo de la historia.

Además, De re Metallica testimonia una temprana conciencia ambiental, reflejada en normativas como las Ordenanzas de Zalamea la Real (1535) en España, que regulaban el uso del agua y la gestión forestal, marcando un antecedente de las políticas ecológicas vinculadas a la minería.

Sandra Gamarra, Cuando las papas queman, 2021. Óleo sobre papel, 21 cm × 14,5 cm c/u. Extractivismos: 13° Bienal de Arte Leandre Cristòfol Centre d’Art La Panera, Lleida, Cataluña, España, 2025. Foto: Jordi Rulló
Sandra Gamarra, Cuando las papas queman, 2021. Óleo sobre papel, 21 cm × 14,5 cm c/u. Foto: Jordi Rulló
Raúl Silva, Rayos del sol de Sudamérica, 2023-2024. Instalación. Libros en primera plano: Georgius Agricola, Nicolaus Episcopius, Hieronymus Froben, Officina Frobeniana, Georgii Agricolae de re metallica libri XII: Madrid, Patrimonio Nacional, 2004. Foto: Jordi Rulló
Raúl Silva, Rayos del sol de Sudamérica, 2023-2024. Instalación. Foto: Jordi Rulló
Gabriela Bettini, A View in the Island of Jamaica II, 2021. Carboncillo prensado y acrílico sobre papel, 122 × 180 cm / Virgin Forest in the province of Salta, Argentina, 2022. Carboncillo prensado y acrílico sobre papel, 180 × 122 cm / Virgin Forest of Brazil, 2021. Carboncillo prensado y acrílico sobre papel (der: Óleo sobre lino), 150 × 288 cm]. Foto: Jordi Rulló

HISTORIA Y GENEALOGÍA

La inclusión del territorio europeo como sujeto de extracción revela una paradoja significativa: si bien Europa ha sido históricamente el agente dominante en los procesos extractivos globales, también ha sido —y continúa siendo— escenario de prácticas de saqueo y sacrificio. Esto se manifiesta, por ejemplo, en el trabajo de Ignacio Costa, que investiga zonas denominadas “de sacrificio”, espacios que ya en tiempos antiguos fueron dotados de un aura mágico-religiosa por poblaciones primitivas.

Costa expone la doble significación del sacrificio: por un lado, como ritual sagrado del pasado; por otro, como expresión del expolio industrial contemporáneo, activado por las infraestructuras de empresas extractivas transnacionales.

El hecho de que Europa siga siendo repositorio de recursos naturales desmonta la narrativa de una potencia que explota exclusivamente más allá de sus confines. Muy por el contrario, nos recuerda que todos los motivos que impulsan la explotación están inscritos en una compleja red de correlaciones de fuerza dentro del capitalismo global, con intereses y reparticiones que atraviesan lo nacional y lo transnacional.

En esta línea, el proyecto de Rosell Meseguer sobre las «tierras raras» —centrado en los recursos estratégicos que provee China— dialoga con las tensiones geopolíticas actuales, como las recientes negociaciones entre Ucrania y Estados Unidos para garantizar el suministro de estos materiales. La ambición por las «tierras raras» resuena también en episodios como el intento del presidente Trump de adquirir Groenlandia, una isla en proceso de deshielo casi total, con fines extractivos: otro capítulo del expansionismo imperial disfrazado de estrategia ambiental o económica.

Sandra Gamarra, Paisaje brasileño sobre falso pan de oro, 2019. Óleo sobre tela, 190 cm × 165 cm. Foto: Jordi Rulló

Por su parte, las obras de Gabriela Bettini, Sandra Gamarra y Raúl Silva abordan fenómenos de explotación y autoexplotación en América Latina —específicamente en América Central, Brasil y Perú— desde una perspectiva crítica y dialéctica. El tema del oro y de su extracción en el llamado Nuevo Mundo ha llenado ríos de tinta. Los viajeros y ‘descubridores’ Europeos con sus famosos dibujos ilustrando los cientos de especímenes de su ‘exótica’ naturaleza, se prestan de manera muy plástica a re-formulaciones y de-construcciones críticas a su razón colonial. Estas obras se apoyan en textos teóricos, como los de Yayo Herrero, para trazar conexiones entre los orígenes históricos del extractivismo y su persistencia en el presente.

La patata, por ejemplo, se convierte en símbolo de esa colonización que, más allá del saqueo, implicó una transformación cultural profunda, de ‘ida y vuelta’, marcando trayectorias culinarias, migraciones botánicas y formas de intercambio simbólico. El guano, en el caso peruano, revela otra faceta: la explotación intensiva de recursos naturales por parte de un Estado recién independizado, que recurrió a prácticas neoesclavistas como la importación masiva de trabajadores chinos («coolies») para satisfacer la demanda internacional. La implicación de sectores aristocráticos y burgueses locales, en alianza con clientes extranjeros, ilustra las alianzas internas y externas que sostuvieron esta economía extractiva.

El paralelismo entre las redes ferroviarias construidas para movilizar el guano y las actuales rutas digitales permite entender cómo la infraestructura del capital ha cambiado de forma, pero no de lógica. La extracción continúa operando a través de líneas sinuosas que atraviesan territorios físicos y virtuales, siempre con la misma vocación de captura y control.

Como contrapunto poético y sonoro, la obra de Paula Bruna ofrece una traducción vibrante de esta violencia silenciosa: solapando el sonido agónico de los embolismos vegetales (la rotura de los vasos que conducen la savia en los árboles) convertidos en soniquete flamenco por soleá y cerrando por bulería, acelerando así su lamento. Esta operación —que combina tecnología, botánica y arte sonoro— permite una lectura cuasi animista del sufrimiento vegetal, abriendo una vía empática para imaginar otras formas de relación con lo no humano.

Paula Bruna, Embolismo por soleá, 2023. Archivo de audio [Cara A, Embolismo por soleá. 12 pistas. 7 min 35; Cara B, Seguiriya y muerte. 1 pista. Silencio en buble]. Foto: Jordi Rulló

ESPAI 0

Si bien el Espai 1 está atravesado por la imagen pictórica del paisaje y una mirada histórica, en la planta 0 las obras se vuelcan hacia el presente, proponiendo y reconociendo diversas formas de resistencia y confrontación frente al extractivismo contemporáneo. Estas estrategias se manifiestan tanto desde acciones directas como desde saberes ancestrales. Esta gran sala de columnas se organiza en tres núcleos temáticos: extractivismo vinculado al turismo, ecofeminismos y feminismos territoriales, y las consecuencias del extractivismo digital, así como nuestra complicidad cotidiana con él.

Como punto de articulación entre ambos pisos —el superior, de carácter marcadamente pictórico, y el inferior, de formatos híbridos—, y también como bisagra entre una perspectiva latinoamericana y una mirada situada en lo local, la obra de Bárbara Fluxá aborda la colonización y el expolio del territorio rural español como resultado de políticas extractivas. Sus trabajos sobre la extracción de recursos durante el franquismo son clave para ilustrar el grado de devastación que el capitalismo, mediado por regímenes autoritarios y sus sistemas de transacción, pudo generar.

Bárbara Fluxá, Paisaje minado. Dibujando la destrucción de otro tiempo, 2013. Siete paneles de madera grabados con láser, 80 cm x 122 cm x 3 cm c/u., video. Foto: Jordi Rulló

En este sentido, puede entenderse que el caso español funcionó como un laboratorio de las políticas neoliberales promovidas más tarde por Estados Unidos —el “imperio que dice no ser un imperio”—, cuya política exterior tuvo consecuencias trágicas en países como Chile, Nicaragua o Argentina, aunque el fenómeno puede extenderse a todo Abya Yala en mayor o menor medida. La configuración de España como laboratorio de autoexplotación y colonización interna, bajo la influencia de potencias extranjeras, se remonta al final de los años treinta y pone en evidencia una compleja red de correlaciones de poder geopolítico e imperialismo.

La presencia de estas obras permite visibilizar las múltiples interacciones entre los regímenes autodenominados democráticos y liberales del siglo XX y los fascismos contemporáneos, así como su relación de dependencia, utilidad táctica y conveniencia mutua, cuyas consecuencias persisten hasta nuestros días.

Marilyn Boror Bor, Reescribir, releer, 2018. Ocho huipiles bordados. Medidas variables. Foto: Jordi Rulló
Marilyn Boror, Monumento vivo, 2022. Impresión fotográfica, 58,42 cm x 76,2 cm c/u. Registro de sala: Jordi Rulló
Seba Calfuqueo, TRAY TRAY KO, 2022 Proyección de video, 6 min, 4K. Registro: Sebastián Melo. Foto: Jordi Rulló
Gabriela Bettini, Paisajes de excepción [Estudio, 2016. Óleo sobre tela, 200 cm × 300 cm / La memoria de los intentos 5, 2017. Óleo sobre tela, 55 cm × 65 cm / La memoria de los intentos 3, 2017. Óleo sobre tela, 55 cm × 65 cm / La memoria de los intentos 6, 2017. Óleo sobre tela, 55 cm × 65 cm]. Foto: Jordi Rulló

FEMINISMOS TERRITORIALES

Varias de las obras incluidas en este apartado activan procesos rituales y acciones precisas de reparación que buscan sanar territorios expoliados, convocando su potencia simbólica a través del arte. Esta línea está representada por las artistas Gabriela Bettini, Carolina Caycedo, Seba Calfuqueo y Marilyn Boror Bor, quienes activan una perspectiva ecofeminista, entendida no solo como una defensa de la naturaleza sino también como una práctica vital y política que sostiene los cuidados, preserva la vida y propone alternativas al modelo extractivista dominante.

El ecofeminismo territorial —distinto del feminismo hegemónico que centró sus luchas en la inclusión de las mujeres en las esferas del poder político tradicional— se configura aquí como una práctica situada, conectada con los territorios, los cuerpos y los saberes ancestrales.

Las artistas reunidas en este eje revelan frentes críticos concretos a través de situaciones localizadas, y proponen acciones de reparación que se inscriben en una dimensión simbólica, ritual y política. En los últimos años, se ha evidenciado el papel central de las mujeres en las luchas por el territorio y por la defensa de los ecosistemas, muchas veces al frente de comunidades que enfrentan directamente las consecuencias del extractivismo. Aún hoy, ellas continúan desempeñando este papel, al tiempo que son víctimas de múltiples formas de violencia, entre ellas el eco-feminicidio.

Entre las dos plantas de la exposición se sitúa una pieza que funciona como nexo simbólico: una intervención de Sandra Gamarra que incluye una cita de Yayo Herrero —una de las voces más influyentes del ecofeminismo contemporáneo— escrita sobre un paisaje tropical brasileño. Este gesto subraya la importancia que esta corriente otorga a la espiritualidad, no desde una visión esencialista de la naturaleza sino como forma de relación ecodependiente e interdependiente con la Tierra y los seres que la habitan.

Detalle de la instalación de FRAUD (Audrey Samson i Françîcco Gayardo), Jable Pardo, 2020. Flotadores, postales y recipiente de vidrio hecho a través de la fosa de arena del Sáhara. Al fondo: Carolina Caycedo, Fuel to Fire, 2023. Proyección de video monocanal, 7 min 34 s. Foto: Jordi Rulló

TURISMO EXTRACTIVO

El tercer eje reúne obras que abordan extractivismos situados, es decir, vinculados a las formas, materias y tecnologías específicas de la extracción en distintos puntos del planeta, incluido el propio territorio nacional. Estas obras nos muestran que el centro también habita en la periferia, y que la periferia puede encontrarse en el centro. En este sentido, se problematiza también el turismo como una forma de autoapropiación y colonización interior que reproduce a escala doméstica las lógicas del extractivismo global.

Las obras del Colectivo Cambalache, FRAUD (Audrey Samson y Francisco Gayardo), Marina Planas y el colectivo Left Hand Rotation exploran las materialidades, infraestructuras y narrativas específicas que sustentan estos procesos.

Estas propuestas revelan que la autoextracción y la colonización interior son componentes esenciales del modelo capitalista contemporáneo. Este modelo requiere no solo la subordinación de territorios y cuerpos lejanos, sino también la sujeción de sus propios ciudadanos, clases trabajadoras, migrantes o disidencias, mediante formas de pacificación, disciplinamiento y control. Así, se tornan visibles las alianzas entre agentes locales y poderes transnacionales que perpetúan estas dinámicas de sometimiento.

Un aporte clave de esta exposición es visibilizar el extractivismo como fenómeno interno: no solo como una violencia exportada del “centro” hacia sus colonias, sino también como un mecanismo aplicado sobre los propios territorios nacionales. En este sentido, el fascismo puede entenderse como la expresión del colonialismo vuelto hacia adentro, una forma de dominación interna con raíces en el siglo XX y efectos persistentes en la actualidad.

Detalle de la instalación de Marina Planas, Enfoques bélicos del turismo. Todo incluido, 2020. Impresión digital en gran formato, 2,45 m × 9 m. Foto: Jordi Rulló

España, por ejemplo, carga con una doble historia: la del pasado imperial en América Latina y la de su condición de país subordinado a los intereses británicos y estadounidenses durante y después del franquismo. Como trata la obra de Marina Planas, la turistificación del país, impulsada por el régimen franquista con apoyo internacional, constituye uno de los ejemplos más evidentes de esta forma de colonización interior donde, como muestra la obra de FRAUD, incluso la arena del Sáhara es exportada como recurso estético y simbólico para la construcción de playas artificiales al servicio del consumo turístico.

Obras incluidas en este eje remiten a estos procesos de vaciamiento, apropiación y reconfiguración del territorio bajo el signo de la industria del ocio. La anécdota del intento parlamentario de imponer un “impuesto al sol” por parte del Partido Popular —una metáfora del grado de apropiación absoluta de lo común— ilustra hasta qué punto las formas extractivas alcanzan lo intangible, como la luz, el clima o el deseo de descanso.

Las técnicas franquistas asociadas a formas y empresas turísticas y de ingeniería y planificación de la llamada ‘touristification’ descubiertas por Inglaterra y Estados Unidos (quienes apoyaron al fascismo para proteger sus intereses financieros a la vez que implantar un estratégico subdesarrollo) se encargaron de asegurar una reestructuración de la función social local “pacificada” mano a mano con el gobierno fascista. Ello corrió en paralelo a la explotación de fosfatos del Sahara como fertilizante industrial para la agricultura masiva con las graves consecuencias para la sociedad saharaui como muestra el Colectivo Cambalache.

Colectivo Cambalache (Carolina Caycedo, Alonso Gil y Federico Guzmán), Fos Bucraa Gdeim Izik, 2023. Lápices y pasteles de colores sobre papel, 306 cm × 152 cm. Foto: Jordi Rulló

EXTRACTIVISMO DIGITAL

Las nuevas tecnologías entran en escena acompañadas de conceptos como el trabajo afectivo y la transformación de las sociedades postfordistas. A la vez, su materialidad—marcada por la caducidad programada—ha generado fenómenos como la obsolescencia planificada, que continúa produciendo ingentes cantidades de desechos electrónicos y otros efectos colaterales.

Los trabajos de Estampa (Roc Albalat, Pau Artigas, Marcel Pié, Marc Padró y Daniel Pitarch) y Joana Moll reflexionan sobre las nuevas formas de extracción propias del capitalismo digital: obsolescencia programada, dispositivos de vigilancia, acumulación de datos y tecnologías que, bajo apariencia inmaterial, implican una intensa explotación de recursos y cuerpos.

El auge de la inteligencia artificial ha intensificado problemas ya presentes en los dispositivos digitales: desde la extracción de minerales raros necesarios para sus micropiezas hasta formas extremas de explotación laboral, como ya advertía la cita de Yayo Herrero sobre paisaje tropical en falso oro, convocada por Sandra Gamarra en su obra. Un caso paradigmático es el de Apple y los suicidios ocurridos en el complejo de Foxconn, en Longhua (Shenzhen, China), donde trabajadoras y trabajadores, sometidos a condiciones alienantes, encarnan una suerte de “coolies” modernos, empleados por corporaciones transnacionales en su propio territorio.

Estas obras abordan críticamente el papel de la ciencia y la tecnología al servicio de un capitalismo expansivo y desregulado. A través de ellas, se revelan los múltiples entrelazamientos entre intereses empresariales, circuitos globales de capital y la degradación acelerada de los ecosistemas. El extractivismo digital no es solo una cuestión de datos o software: es una práctica profundamente material, sustentada en cuerpos, territorios y recursos que, una vez más, quedan al margen de las promesas del progreso.

La extracción de recursos naturales, practicada desde la antigüedad occidental, ha llegado hasta nuestros días como un proceso naturalizado y perfeccionado, modificado únicamente por mediaciones legales. Estas mediaciones se manifiestan, por ejemplo, en el desarrollo histórico-legal de estructuras como los gremios o cofradías, que han evolucionado para conferir a las empresas o corporaciones un estatus de “persona legal” mediante contratos. Precisamente sobre las implicancias de la explotación transnacional, liderada por grandes corporaciones, y sus efectos mortíferos, se centran las obras presentadas en la muestra. Para María Iñigo Clavo y Christian Alonso, este es el aspecto más grave y urgente:

“Hoy el extractivismo es la lógica operativa del capitalismo neoliberal, practicada por empresas y gobiernos en todas partes. El argumento que legitima esta lógica es que genera empleo y contribuye al crecimiento económico. Sin embargo, provoca impactos profundos sobre las personas y los ecosistemas: genera desigualdades sociales y conflictos territoriales; contribuye al agotamiento de los recursos, a la pérdida de biodiversidad y a la contaminación ambiental; produce grandes cantidades de residuos y despoja a las comunidades locales de sus bienes y territorios”.

De este modo, la muestra nos interpela a reflexionar, nos aporta datos valiosos y nos inspira a través de afirmaciones estéticas y formales que, en sí mismas, implican giros y revisiones críticas de las tradiciones artísticas y los lenguajes heredados del canon y paradigma occidental.


Jens Weidenbach, The History of Precious Metals in Spain, accedido 4 de Mayo 2025, https://www.lbma.org.uk/alchemist/issue-87/the-history-of-precious-metals-in-spain

Esther Planas Balduz

Artista e investigadora independiente. Máster de Investigación en Arte, Teoría Crítica y Filosofía en la UAL (University of the Arts London, 2017) y Máster en Filosofía Contemporánea y Teoría Crítica en CRMEP (Centre for Research in Modern European Philosophy, Kingston University, Londres, 2022) con la beca de la Generalitat Catalana para estudios en el extranjero OSIC 2022. Actualmente trabaja con el grupo de investigación Critical Theory Working Group. Es miembro fundador de la cooperativa de artistas y espacio de práctica Five Years (Londres).

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