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LA INTERNACIONAL ARGENTINA

Pese a los intentos desaforados de purificar la tradición, la República Argentina es el sutil producto de la coexistencia inarmónica de dos bandos: civilización y barbarie. No sabemos (nunca sabremos) cuál llegó primero; lo que sí sabemos es que la historia de la República jamás tuvo una Edad de Oro donde entes privilegiados organizaban el mundo según medida. Si todo paraíso –como rezaba Borges– es un paraíso perdido, la Argentina, al carecer de uno, lo perdió definitivamente, porque desde el inicio de los tiempos, en aquel magma inmotivado y ancestral, todo fue conflicto.

Resuena en este sentido la voz del oscuro Heráclito, cuando afirma que la guerra es la madre de todas las cosas. Pero no nos vayamos tan lejos; basta convocar el inicio del gran libro argentino, que varias generaciones conocieron de memoria: “¡SOMBRA terrible de Facundo, voy a evocarte, para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Tú posees el secreto: ¡revélanoslo!”.

La Internacional Argentina, en The Slip, Nueva York, 2025. Foto cortesía de la galería
Fabián Marcaccio, Grupo 12 Pasos, 2022. Silicona y pintura al óleo sobre 3D impreso.
Fabián Marcaccio, Grupo 12 Pasos, 2022. Silicona y pintura al óleo sobre 3D impreso.

En 1845, fecha de publicación del Facundo, faltaban aún veintitrés años para que Sarmiento asumiera la presidencia e intentara –¿con o sin éxito?– plasmar las ideas de su generación, la del 37. Lo que Sarmiento buscaba desesperadamente con el ensayo era detectar la causa de los padecimientos de su clase –que homologa al país– y la fórmula consagrada se resumió en la antinomia “Civilización y Barbarie”, chivo expiatorio que anuncia al caudillo Facundo Quiroga como poseedor del secreto.

Sin embargo, más adelante encuentra el verdadero motivo de nuestra deplorable condición de argentinos: “He necesitado andar todo el camino que dejo recorrido, para llegar al punto en que nuestro drama comienza”. Y nuestro drama comienza el 25 de Mayo de 1810, con la Revolución, es decir, con nuestro nacimiento. Nacimos marcados por un drama, nuestro drama es el corazón de nuestro ser, con nuestro ser comienza el drama.

La Internacional Argentina, en The Slip, Nueva York, 2025. Foto cortesía de la galería
Syd Krochmalny, El Sur Invade el Norte, 2008-presente. La Internacional Argentina, en The Slip, Nueva York, 2025. Foto cortesía de la galería

La Internacional Argentina es una de las grandes novelas de la literatura nacional y cuenta la historia de un millonario de ascendencia africana (esclavo y aristócrata a la vez) que pretende reunir a los artistas argentinos dispersos por el mundo para fundar una comunidad donde prime la imaginación. Las peripecias son variadas y Copi, su autor, revela una sensibilidad inigualable (irónica, mordaz, lúcida: “Sólo en Argentina se puede estar a salvo de los argentinos”) respecto de la argentinidad.

La novela transcurre en París, pero la ex esposa del protagonista, recién llegada de Nueva York, cuenta que allí también se intenta organizar la cofradía. En este punto de la ficción nos detenemos para dar un salto hacia la realidad. Son las magias misteriosas del arte que irrumpen con la exposición cuyo nombre es idéntico a la novela.

La Internacional Argentina, en The Slip, Nueva York, 2025. Foto cortesía de la galería
La Internacional Argentina, en The Slip, Nueva York, 2025. Foto cortesía de la galería
Ivana Brenner, Sin título, 2023. Porcelana azul, brillo dorado.

La Internacional Argentina reúne obra de 17 artistas argentinos instalados (con variantes temporales) en Nueva York: Cecilia Biagini, Ivana Brenner, Rafael Bueno, Bibi Calderaro, Beto De Volder, Dolores Furtado, Julio Grinblatt, Nicolás Guagnini, Claudia Kaatziza Cortínez, Syd Krochmalny, Fabián Marcaccio, Sabrina Merayo Núñez, Luciana Pinchiero, Liliana Porter, Sofía Quirno, Analia Segal y Pedro Wainer. Está curada por The Bureau of The Unknown Curator, con texto firmado por Syd Krochmalny.

Con estas trazas previas (la novela del país, la novela de Copi), La Internacional Argentina se zambulle en el conflicto de la tradición, en las disonantes canciones de la patria, pero también planta bandera, cerca un territorio: la galería The Slip, del 5 de febrero al 29 de marzo. ¿Es este territorio estadounidense o argentino?, ¿o ambos? Y, si hay un territorio, ¿quiénes lo ocupan? ¿Migrantes, exiliados, expatriados, nómades? Estas preguntas, cuyas respuestas no vamos a dar, se engarzan con uno de los conceptos curatoriales que sostiene la exposición: el censo.

La Internacional Argentina, en The Slip, Nueva York, 2025. Foto cortesía de la galería
Sabrina Merayo Nuñez, The Worm, 2024. Receta de bioplástico de la artista, fibras de cáñamo, raíces naturales, sensor digital, tiras de luces LED. La Internacional Argentina, en The Slip, Nueva York, 2025. Foto cortesía de la galería
Pedro Wainer, Grabador de cinta magnética Telefunken, 2014. Fotografía.
Pedro Wainer, Grabador de cinta magnética Telefunken, 2019. Fotografía.

El primer Censo de Población del país se realizó entre el 15 y el 17 de septiembre de 1869, durante, ¡claro!, la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento. La introducción declara sin tapujos las necesidades del Estado:

Constituyen los censos el primer inventario de elementos vivos de que se integran las naciones. Enumerando, clasificando, descomponiendo al hombre, su materia prima, llegan las sociedad a tener plena conciencia de su debilidad o de su fuerza, sustituyendo en orden a sus fundamentos administrativos, en vez  de lo incierto e hipotético, la realidad incontestable de los hechos. Son así, para las naciones, como la verificación útil y fecunda del conócete a ti mismo, que la sabiduría griega había escrito en la entrada del templo de Délfos.

El censo le sirve a los gobernantes para saber cuáles son los verdaderos problemas a los que se enfrentan y aplicar políticas al respecto. En aquel año, para tomar dimensión del conflicto social en ciernes, el porcentaje de población extranjera llegaba al 12%; 25 años después se había duplicado; en 1914, punto culmine, alcanzaba casi el 30%. Justamente en ese contexto de dispersión foránea (mezcla incontrolable de costumbres, hábitos, lenguas), fue cuando Leopoldo Lugones operó para erigir al pobre gaucho en emblema nacional.

La Internacional Argentina, en The Slip, Nueva York, 2025. Foto cortesía de la galería
La Internacional Argentina, en The Slip, Nueva York, 2025. Foto cortesía de la galería

Son las tensiones propias de un país en vías de construcción, pero también las que habitan cualquiera país en cualquier momento de su historia. Eso mismo sucede en La Internacional Argentina (la muestra, la novela), que incluye artistas disímiles, contradictorios, que trabajan con múltiples materialidades y formatos. Encontramos esculturas, pinturas, fotografías, videos, collages. Artistas consagrados, otros de mediana carrera, quienes forman una comunidad sin comunidad. Para ellos cabe la misma pregunta que para los participantes de una nación: ¿qué los aúna? ¿Un sentimiento? ¿Una pasión?

Queda algo por decir. Si al recorrer la muestra nos dejamos llevar un poco por la imaginación, otro poco por la percepción y otro poco por el sentimiento (no sabemos hasta dónde cada uno) se logra divisar, gracias al montaje de las obras (predominio del celeste sobre cualquier otro color, o mejor dicho, de lo celeste y blanco, con algunos fulgores amarrillos), la bandera nacional, nuestra insignia patria.

Hasta el 29 de marzo funcionará en The Slip un enclave argentino, una comunidad (des)organizada a partir de tensiones, intensidades, heterodoxias que la vuelven inclasificable.

¡Viva la Internacional!

Manuel Quaranta

Licenciado en Filosofía y Magister en Literatura Argentina. Profesor Titular en la carrera de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Tiene publicados cinco libros, Ensayo sobre todo (2024), Diario del archivo (2023), Diario de Islandia (2021), La fuga del tiempo (2021) y La muerte de Manuel Quaranta (2015). Es editor de Revista Otra Parte y colabora con frecuencia en el suplemento Ñ (Clarín), Be Cult, y otros medios especializados de la Argentina. Ha dictado conferencias en el exterior y en 2019 fue invitado como profesor visitante a la Universidad de Islandia. Ha realizado instalaciones y perfomances, tanto en muestras colectivas como individuales.

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