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GABRIEL CHAILE: CONTEMPLANDO ES COMO FUIMOS CAMBIANDO

Contemplando es como fuimos cambiando, en Tabakalera, País Vasco, es la primera exposición institucional dedicada al artista argentino Gabriel Chaile (San Miguel de Tucumán, 1985). La muestra traza un recorrido desde sus primeros trabajos hasta su práctica actual en Lisboa, ciudad donde estableció su estudio tras la pandemia.

La exposición también destaca el espíritu colaborativo que anima su estudio mediante la participación de Tomás Bargão Henriques, uno de sus colaboradores, amplificando así las narrativas de comunidad presentes en su obra.

La obra de Gabriel Chaile se nutre tanto de la religión como de las culturas indígenas del nordeste argentino. Definiéndose como un «comunicador de imágenes», desarrolla lo que denomina «la genealogía de la forma», una práctica que también describe como «antropología visual». En ella, elementos como el horno de barro o la olla popular trascienden el tiempo para erigirse en símbolos de resistencia cultural.

Trabajando con materiales naturales como adobe, barro y metal, Chaile construye relatos que reivindican y resignifican las historias de sus antepasados y su comunidad, al tiempo que sitúa el significado ritual y colectivo de la comida y los espacios públicos como pilares fundamentales de su obra.


Gabriel Chaile, Aguas Calientes, 2019. En Contemplando es como fuimos cambiando en Tabakalera, Donostia-San Sebastián, País Vasco, 2024-2025. Foto cortesía de Tabakalera

La exhibición se compone de cinco grandes secciones en la sala principal de Tabakalera y abarca la obra de Gabriel Chaile desde 2012 hasta la actualidad. Este recorrido permite adentrarse en la trayectoria del artista tucumano, quien ha construido una carrera sólida y coherente, centrada en la investigación antropológica y visual de sus orígenes.

Chaile ha trabajado en los campos de las ciencias sociales, la religión y el arte originario de la cultura indígena del noreste de Argentina, en diálogo con las prácticas artísticas contemporáneas. Utiliza materiales austeros y tradicionales, como el adobe, barro, cerámica, ladrillos y objetos reciclados, elementos que resultan fundamentales para entender su discurso visual.

La exposición se presenta como un vasto recorrido escénico y simbólico, una “genealogía de la forma” que deja entrever momentos de una historia humana rezagada, una historia no oficial que pertenece a un tiempo alterno, intuitivo y calmo. Este relato se rige por tiempos orgánicos, no lineales, no científicos, basados en el reconocimiento de la fuerza primordial de la tierra, cuando nos desprendemos del androcentrismo de nuestros corazones.

Gabriel Chaile, Aguas Calientes (Los llorones), 2019. En Contemplando es como fuimos cambiando en Tabakalera, Donostia-San Sebastián, País Vasco, 2024-2025. Foto cortesía de Tabakalera
Vista de la exposición Gabriel Chaile: Contemplando es como fuimos cambiando en Tabakalera, Donostia-San Sebastián, País Vasco, 2024-2025. Foto cortesía de la autora

La exhibición se caracteriza por su sencillez material y visual, con formas limpias, claras y delineadas, construcciones de lo precario con lo complejo en su historia. Al ingresar, nos recibe una instalación que remite a una ofrenda en un altar: un semicírculo de metal que guía la mirada a través del espacio, hasta reposar sobre un ladrillo. Este ladrillo sostiene tanto el círculo como un huevo, un signo cargado de significado para Gabriel Chaile. La panza que nos recibe es una silueta envolvente que parece abrazar el espacio.

Hacia la izquierda se encuentra uno de los espacios más amplios, donde se emplazan grandes piezas de barro, esculturas-hornos que combinan figuras antropomorfas con iconografías precoloniales. Cada pieza parece cumplir un rol social y tener una personalidad propia.

Los hornos no son meros elementos anecdóticos: están también diseñados para cocinar en comunidad, evocando una tradición indígena profundamente arraigada en la Latinoamérica precolombina y rural, que para Chaile simboliza el vínculo entre lo colectivo y lo ancestral. Estas piezas en forma de ánforas y cántaros de gran escala funcionan así como recipientes colectivos que, además de transformar materia en alimento, resguardan y protegen. Funcionales y simbólicas, estas sculturas imponentes tienen aplomo y proyectan una energía arcaica y segura.

Vista de la exposición Gabriel Chaile: Contemplando es como fuimos cambiando en Tabakalera, Donostia-San Sebastián, País Vasco, 2024-2025. Foto cortesía de Tabakalera

Junto a estas grandes piezas-hornos, se encuentran otras obras que reflejan el tránsito artístico de Chaile con un marcado enfoque social. Se trata de las ollas populares, utilizadas originalmente en protestas y cocinerías callejeras, parte del proyecto Centro Cultural Ambulante, una iniciativa que fomentó la cooperación durante las crisis económicas en Argentina. Hoy, estas ollas se presentan como objetos de memoria, resignificados por el artista para rememorar la cohesión social y las tradiciones comunitarias de América Latina.

A otro lado de la sala, se emplaza Ingeniería de la necesidad, una obra cuyo título, sugerente e irónico, alude a la creación surgida de la urgencia doméstica, a lo que se inventa para sostener nuestros rituales culinarios en contextos de precariedad. Este pequeño aparato utópico es, en sí mismo, un gesto político: arde y quema, provoca risa e incomodidad, y reivindica la dignidad del ingenio como herramienta de resistencia. El círculo negro que lo rodea lo consagra y dignifica, simboliza la familia, la unión, el alimento y el calor.


Gabriel Chaile, Salir del surco al labrar la tierra, 2014. En Contemplando es como fuimos cambiando en Tabakalera, Donostia-San Sebastián, País Vasco, 2024-2025. Foto cortesía de Tabakalera

Hacia el final de la sala, un perímetro cuadrado enmarca la instalación Salir del surco al labrar la tierra (2014), donde hileras de ladrillos de adobe, elevados sobre una delgada base de hierro, sostienen cuidadosamente un huevo marrón cada uno. Cada huevo es amenazado por una vara de cobre que baja del techo, generando una sensación de tensión latente, un peligro silencioso. Bombillas estratégicamente dispuestas bañan la escena con una luz cálida que intensifica su atmósfera inquietante y ceremonial.

Barro, huevos, metal, luz reaparecen en diversas formas a lo largo de la exposición. En esta instalación, la disposición de estos elementos alude a una geometría y un equilibrio sagrados. La obra se manifiesta como un enigma que ralentiza nuestro andar, agudiza nuestra mirada y nos llena de preguntas sin respuesta. Este cambio de códigos en cada pieza del artista es parte de una línea de tiempo con cruces culturales, alegorías latinoamericanas y resonancias religiosas. Las materialidades que emplea Chaile, humildes en su origen, se transforman aquí en ofrendas ancestrales.

En otra sala, un imponente horno de adobe de aspecto zoomórfico -una suerte de ave decapitada con patas de mamífero- parece haber quedado atrapada en ese lugar. Con el tiempo, la sala comenzó a hacérsele más y más pequeña. Obras de esta escala son creadas in situ por el artista. Para que esta criatura pueda escapar, sería necesario destruirla. La pieza lleva por título ¿Por qué has corrido tan lejos?, una pregunta que, tal vez, el propio Chaile se hace mientras reflexiona sobre nuestro paso por el mundo.

Gabriel Chaile, ¿Por qué has corrido tan lejos?, 2024. Obra creada en Tabakalera para la exposición Contemplando es como fuimos cambiando, 2024-2025. Foto cortesía de Tabakalera

Al transitar nuevamente por las obras, me detuve a escudriñar sus construcciones y significados: el modelado del barro como materia y ritual; las narices aguileñas como rasgos de identidad; el huevo como ofrenda y como origen, símbolo del acto creador; la tierra y la luz cálida del sol quemando. Estas sutilezas corren por nuestros sistemas; nos reconocemos en ellas, vuelvo a hablar con ellas. En una ocasión, Chaile mencionó que su aproximación al plano político surge desde un lugar metafísico, una reflexión que parece resonar en cada una de las piezas.

En el ala opuesta del espacio expositivo se encuentran tres grandes instalaciones site-specific, en las que Chaile nos relata una historia que entrecruza la vida animal y humana. Una antropología visual marcada por especies en peligro de extinción, que luchan y se resisten a un destino ominoso. Aquí, un par de paredes está cubierta por un fresco de barro, tallado con dibujos de líneas toscas que delinean los contornos de la selva tucumana.

Entre el follaje de esta cueva rupestre, como en una escena fílmica detenida en el tiempo, emergen tapires, animales autóctonos de Argentina amenazados por la extinción debido a la acelerada tala extractiva de los bosques tropicales. Frente al mural, suspendido en el espacio como un trazo en tres dimensiones, un tapir es esbozado con una vara de metal, como un garabato que flota y amplifica la fragilidad de su existencia.

Gabriel Chaile, Selva Tucumana, 2024. En Contemplando es como fuimos cambiando en Tabakalera, Donostia-San Sebastián, País Vasco, 2024-2025. Foto cortesía de Tabakalera

El recorrido da un giro cardinal con una instalación que nos traslada del paisaje ancestral al entorno urbano. Si antes estábamos inmersos en las comunidades indígenas Diaguitas y Calchaquíes, ahora nos encontramos con el brillo opaco de planchas de zinc, material típico de las construcciones improvisadas en las zonas pobres y marginadas, iluminado por los colores vibrantes del grafiti.

Esta obra surge de la invitación que hace Chaile al artista portugués Tomás Bargão Henriques, asistente en su estudio de Lisboa. Para Chaile, la colaboración es esencial, especialmente en los intercambios que se generan a través de la comida y la cocina, conectando su práctica artística con colectivos de inmigrantes y poblaciones periféricas. Su estudio en Lisboa no es solo un espacio de creación individual, sino también un punto de encuentro: ha funcionado como galería, residencia artística y centro de cohabitación comunitaria, reflejando un espíritu colectivo y horizontal.

Tomás Bargão Henriques, Sin título, 2024. Obra creada en Tabakalera para la exposición Contemplando es como fuimos cambiando, 2024-2025. Foto cortesía de Tabakalera

En el último espacio de la muestra, una serie de retratos de perfil en pequeño formato se disponen en fila, cada uno iluminado por una bombilla. Los rostros marrones, que parecen ser del propio Chaile, recuerdan las animitas de la religiosidad popular, pequeños altares cargados de significados íntimos y comunitarios. Cada lámpara representaría una vela, y esa vela un deseo o un favor, concedido o por conceder. En la cosmología indígena, lo que está imbuido de calor o de luz es sinónimo de vida, fertilidad, crecimiento y fuerza positiva.

En un contexto vasco, donde la escultura es un estandarte artístico local, la presencia de Gabriel Chaile, un artista que celebra la cosmovisión indígena del Noroeste argentino, las identidades mixtas latinoamericanas y la vida rural y de los marginados, no solo enriquece el diálogo intercultural, sino que también nos desafía a repensar las jerarquías históricas del arte, reivindicando la cultura popular, la colaboración y la memoria ancestral como motores de futuros más justos e inclusivos.

Gabriel Chaile, El principio de la belleza está en el fin de la misma, 2024. En Contemplando es como fuimos cambiando en Tabakalera, Donostia-San Sebastián, País Vasco, 2024-2025. Foto cortesía de Tabakalera
Gabriel Chaile, El principio de la belleza está en el fin de la misma, 2024. En Contemplando es como fuimos cambiando en Tabakalera, Donostia-San Sebastián, País Vasco, 2024-2025. Foto cortesía de Tabakalera

Gabriel Chaile: Contemplando es como fuimos cambiando se podrá ver en Tabakalera, Donostia-San Sebastián, País Vasco, del 25 de octubre de 2024 al 2 de febrero de 2025.

Magdalena Contreras Mekis

Gestora cultural y artista visual con formación en Artes Visuales, Magíster en Conservación y Restauración de Objetos y Entorno Patrimonial, y Máster en Exhibición y Conservación de Arte Contemporáneo por la Universidad del País Vasco. Ha trabajado en la producción de más de 60 exposiciones en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Santiago de Chile y espacios independientes, colaborando con artistas nacionales e internacionales como Zimoun, Michelangelo Pistoletto y Martha Rosler. Actualmente, es encargada de comunicaciones en el espacio independiente 550 y miembro del colectivo artístico PLEG en el País Vasco, donde gestiona proyectos y financiamientos. Su práctica artística combina la experimentación material y el trabajo comunitario, mientras que en restauración ha contribuido en el MAC, el Museo Nacional de Bellas Artes y colecciones privadas.

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