Skip to content

“EL EJERCICIO DE RESISTENCIA COMIENZA POR UNO”. EL CLUB DEL SIDA DE MILKO DELGADO

Milko Delgado, artista transdisciplinar panameño, forma parte de El Rojo me Recuerda en el Día sin Arte [Day With(out) Art 2024 – DWA] de Visual AIDS, con su cortometraje El Club del Sida. J Triangular (elle), coordinadore de DWA para Latinoamérica, Asia y África, nos invita a una conversación íntima y reflexiva con Milko.

Tomando su título de un episodio sensacionalista de una telenovela, Delgado nos presenta una propuesta visual altamente innovadora que fusiona arte, activismo y memoria. En 2024, el Día sin Arte se presentó por primera vez en Cambodia y en múltiples países de África. En esta entrevista, exploraremos el proceso creativo de Milko, sus influencias y cómo El Club del Sida se convierte en una reflexión crítica frente al estigma y la narrativa dominante sobre el VIH/SIDA.


Milko Delgado, El Club del SIDA, 2024. Still de video. Cortesía de lx artista

JT: Tu cortometraje comienza contigo hablándonos a la cámara. Me gustaría que nos hablaras sobre ti, desde qué lugar te posicionas y enuncias, de tu arte, de tu vida, y de cómo nació la idea para El Club del Sida. ¿Cómo se conecta tu experiencia personal y tu visión artística con la creación de este proyecto tan relevante en tiempos de tanto estigma?

MD: Mariquita overachiever en rehabilitación, 29 años, leo, no binarie y seropositiva, chiricana, panameño, centroamericane, mestizx, latinx. Artista y activador cultural con particular interés en las intersecciones entre cuerpo y naturaleza, y la experiencia queer/disidente en el territorio panameño y la galaxia. Nací en Puerto Armuelles, una zona rural de la costa occidental del Pacífico de la provincia panameña de Chiriquí, pero crecí moviéndome entre comunidades de bajos ingresos o completamente marginadas de los suburbios de la «Dubai de Centroamérica»: Ciudad de Panamá.

Llevo cuatro años construyendo una práctica «formal», dos de los cuales los he dedicado por completo a mi trabajo creativo, resistiendo a través del arte y la narración. Mi práctica es muy referencial, quizá autoetnográfica. Me interesan la performance, el video y las artes visuales, así como la mediación y gestión cultural/comunitaria como espacios para crear experiencias, aprendizaje, cooperación y colectividad.

Cuando inicialmente postulé a la convocatoria de Visual AIDS no claras las imágenes del proyecto; lo único que tenía claro es que, así como la mayoría de mis obras, este iba a ser un acto de honestidad y transformación para mí. Sabía que el proceso de creación de la obra iba a ser un lugar para confrontarme, asumir y transmutar mi experiencia como sidosa. También me serviría para entender que ahora estoy en otro lugar, saludable, guape, lleno de vida, lleno de amor y ternura, para mí y pal mundo, así como para construirme una mejor relación conmigo misme y los aspectos externos e internos que componen mi universo.

He hecho algunas performances donde leo textos que escribo para hablarme, escucharme y traspasar algunas heridas que han atravesado mi cuerpo/territorio vinculadas a la enfermedad, la violencia o el colonialismo. Estos performances han sido un mecanismo para confrontar y compartir(me) honestamente, y decidí entender este proyecto como otro de esos espacios, solo que esta vez en video. Partí escribiendo un texto medio “monólogo” que tomé como base para encontrar intuitivamente las imágenes; estas imágenes fueron apareciendo poco a poco en medio de crisis creativas, conversaciones con amigues, o momentos de conciencia.

Al inicio, solo podía imaginar narrativas crípticas o densas, y me trabé por meses en el proceso. Pero, en algún punto, comencé a ver el proyecto como lo que realmente era: un ejercicio justamente para reconfigurar mi narrativa y comenzar a leerme de forma distinta. Desde ese lugar fue más fácil tomar decisiones para construir el proyecto con humor y ligereza: crear una ficción autorreferencial, reírme un poco de la situación, y tener un espacio para celebrar(me) desde la “sátira”. Y así nació El Club del SIDA😊 y mi alter ego drag María Helena, mejor conocida como la Tía Cuqui.

Milko Delgado, El Club del SIDA, 2024. Still de video. Cortesía de lx artista

JT: En tu proyecto, mezclas diferentes géneros, que abarcan desde el melodrama y lo camp, hasta la comedia, el terror, y una divertida intervención en El séptimo sello, de Ingmar Bergman, en la que aparecen la muerte y los poppers. ¿Cómo decides combinar estos géneros? ¿Crees que estás creando y compartiendo una nueva estética para hablar del VIH/SIDA, una estética que podría desbordar las fronteras de lo convencional y lo político?

MD:  Mezclar diferentes géneros me hizo sentido para enmarcar momentos de mi vida en estéticas que de alguna forma se relacionaran conmigo, y que volviesen irónicas las formas en las que leía el virus; por ejemplo, el miedo a lo monstruoso -y a convertirme en ese monstruo-, o el melodrama de las telenovelas. Utilizar diferentes géneros y la ironía en los elementos visuales fue también una forma de balancear ese texto de naturaleza “densa” que inicialmente había escrito, y que sería la voz en off de todo el video. Me gusta el ejercicio de honestidad pública a través del arte como una forma de deconstruir y soltar lo que no le pertenece a mi esencia.

No tener expectativas más allá del proceso me permitió ver el sentido en lo absurdo y reírme de eso. Fue hermoso salir a la calle a filmar al estilo guerrillero con mis compas, con su creatividad y sus cuerpos plenamente implicados. Fue liberador crear un espacio para el juego, la performance, el drag, el clown e incluso la vergüenza, un acto que me liberó de mi compulsión a presentarme como perfecta (una compensación por la falta de afirmación durante mi infancia).

Pienso que desbordar las fronteras de lo convencional y lo político suena como algo bastante grande, pero ojalá y sea la lectura que tengan algunas de las personas que vean el video. Particularmente, no creo que esté creando nada nuevo; solo saqué -suertudo yo- la capacidad narrativa de alguien que hizo tres años de escuela de cine (de ahí lo de Ingmar Bergman). Quizá lo que resulta novedoso en toda esta situación es que alguien de un contexto como el mío se pueda narrar a si misme y su relación con el VIH.

Milko Delgado, El Club del SIDA, 2024. Still de video. Cortesía de lx artista
Milko Delgado, El Club del SIDA, 2024. Still de video. Cortesía de lx artista

JT: ¿Qué otros referentes fueron clave en tu proceso creativo? ¿Hay algún momento histórico o figura del arte/activista que haya marcado un punto de inflexión en la forma en que decidiste abordar este proyecto?

MD: Creo que volver el cuerpo el canal para la obra siempre ha estado presente en mi práctica artística por la influencia del performance desde las artes visuales. Algo que me ayudó mucho en mi proceso creativo fue hablar constantemente sobre el proyecto mientras lo hacía, y tener conversaciones con mis amigues, contarles mis ideas y ver lo que resonaba en elles, qué les causaba gracia, ver qué conversaciones se abrían y, sobre todo, estar atentx a las conexiones o simbolismos que aparecían en el proceso. La mayoría de las decisiones del video fueron de naturaleza intuitiva, resultado de un proceso de creación que implica crear escuchando(se) y poniendo el cuerpo, como dice mi amigo L. A Yero.

JT: ¿De qué manera las historias personales de artistas viviendo con VIH pueden contrarrestar las imágenes altamente estigmatizantes que abundan hoy en día y que contribuyen a la programación social de la que hablas en El Club del Sida? ¿Puede el arte ser una herramienta para descolonizar la representación del cuerpo y las experiencias relacionadas con el VIH?

MD: Definitivamente, el arte ha sido para mí la principal herramienta para investigarme y desenmarañar mi vida, no solo desde mi práctica sino también desde de las miradas y formas de pensar(nos) a través del arte que proponen otros artistas. En ese sentido, estoy full convencide de que puede ser también una herramienta para muchas otras personas.

JT: Al final del corto, compones un esperanzador collage de imágenes. ¿Cómo se convierte tu proyecto en un ejercicio de resistencia para desmantelar el estigma y la discriminación asociados al VIH, que aún persisten en la narrativa sobre el VIH/SIDA?

MD: Pienso que, en momentos como estos, donde podría parecer que no pero todavía vivimos mucho ocultamiento y estigma en territorios donde los diálogos sobre VIH son escasos, “el compromiso con ser uno mismo y expresarse desde el autoreconocimiento y búsqueda resulta un gran acto de valentía; sobre todo en espacios que parecen un tanto inhóspitos para la diversidad (Panamá me dio esa impresión)”, citando el comentario que hizo un trabajador cultural al respecto de mi obra.

El ejercicio de resistencia comienza por nosotres mismxs. En ese sentido, creo que a la primera persona a la que se le movieron cosas con este proyecto fue a mí, y siento que el video está impregnado de eso. “Eso” es lo que conmueve de la obra y conecta con otros cuerpos. 

Milko Delgado, El Club del SIDA, 2024. Still de video. Cortesía de lx artista

JT: ¿Cuál es la importancia para ti de ser parte de DWA y de crear un nuevo vocabulario visual para hablar sobre la experiencia actual del VIH? ¿Cómo crees que el arte contemporáneo y el activismo visual pueden colaborar para transformar la percepción pública del VIH/SIDA en la sociedad?

MD: El activismo y el arte son dos espacios impulsados por un espíritu en común y que tienen la capacidad de potenciarse el uno al otro para convertirse en una red de traspaso de experiencias, emociones y formas de entender la vida que, definitivamente, colabora en el proceso de transformar la percepción de distintas circunstancias sociales.

Creo que parte de crear ese nuevo vocabulario, o más bien, el deseo de expandirlo/desbordarlo, implica que existan los diálogos desde los contextos donde menos se habla sobre las experiencias de VIH/SIDA. En el sur global tenemos otros matices que pueden encajar en mayor o menor medida dentro de las narrativas globales y del norte, que son las más representadas. Por eso me gusta el término “sidosa”, una palabra muy de este territorio, y que da una connotación única al VIH/SIDA y su lectura desde Latinoamérica. En ese sentido, creo que Visual AIDS y la programación del DWA brindan un espacio para incluir esas narrativas, al ser un llamado para personas de todas partes del mundo.

JT: Por último, me gustaría darte el espacio para ti, para que puedas expresar a los lectores qué mensaje te gustaría que se llevaran cuando vean El Club del Sida. ¿Qué mensaje esperas que trascienda más allá de las imágenes, las emociones y las temáticas que tocas en tu cortometraje?

MD: Ni siquiera el arte y su trascendencia es tan importante como la relación que podamos cultivar cada uno de nosotres con nuestros cuerpos. Quizás, me gustaría que El Club del SIDA sea una invitación a tomar el control de las narrativas que operan en nuestras vidas, que sea un impulso para encontrar las herramientas para discernir lo que nos ha sido entregado y no nos pertenece, y encontrar eso que se alinea con el sentido/propósito de nuestras vidas.

También te puede interesar

Still de video de "Zonas crepusculares", de Catalina González, 2021. Cortesía de la artista y Suero

CATALINA GONZÁLEZ: ZONAS CREPUSCULARES

“Zonas crepusculares” comprende nueve videos que –a manera de collage– se presentan como portales a una realidad otra en donde la naturaleza domesticada se halla en cautiverio. El paisaje contemporáneo se exhibe desde la...

Ripple, 2017, de Daniel Canogar. Vista de la instalación en el stand del diario El País de España en la feria ARCOmadrid 2017. Programación: Diego Mellado. Foto cortesía del artista

Canogar o la Belleza Sublime

Con las obras expuestas en la galería Max Estrella y la feria ARCO, este notable artista español demostró hasta qué punto conceptos como los de belleza natural y belleza adherente, sublime matemático y sublime...