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CLAUDIA MARTÍNEZ GARAY: EVERY SEED IS AWAKENED

Dundee Contemporary Arts (DCA) presenta Every seed is awakened, la primera exposición individual en Escocia de Claudia Martínez Garay (Perú, 1983), cuya obra está profundamente enraizada en su herencia andina. Las piezas de esta muestra establecen un diálogo entre imágenes históricas, propaganda y los paisajes sonoros de su país natal, mientras interrogan las narrativas oficiales y la construcción de las colecciones en los museos europeos. En estos trabajos, cargados de referencias a sistemas de conocimiento precolombinos, los elementos simbólicos, derivados de una meticulosa investigación, se entrelazan para cuestionar las formas de representación y el peso de las historias que hemos heredado.

Every seed is awakened reúne una serie de obras anteriores junto con tres nuevos encargos, dos de los cuales fueron creados durante una residencia de producción en el DCA Print Studio. El tercero es un gran mural con impresiones sublimadas sobre aluminio, inspirado en la Yunza, una tradición ancestral del Perú que simboliza la importancia de la colaboración y el vínculo entre generaciones, además de ser un referente de resistencia cultural y expresión de identidad.

Claudia Martínez Garay, Ayataki, 2022-2023. Videoanimación e instalación de sonido cuadrafónico. Co-comisionado y co-producido por Artpace San Antonio, TX y el Denver Art Museum, CO (US), 14 min. 40 seg. Cortesía: Grimm Gallery
Claudia Martínez Garay, Ayataki, 2022-2023. Videoanimación e instalación de sonido cuadrafónico. Co-comisionado y co-producido por Artpace San Antonio, TX y el Denver Art Museum, CO (US), 14 min. 40 seg. Cortesía: Grimm Gallery

En la Galería 1 se presenta la videoanimación Ayataki, que aborda la historia sociopolítica del conflicto interno peruano de los años 80 entre la guerrilla de Sendero Luminoso y el ejército. Esta lucha resultó en desapariciones forzadas, desplazamientos masivos y la migración de familias rurales a entornos urbanos. «Son cosas imposibles de olvidar y borrar de la mente de los peruanos de aquella época», afirma Martínez Garay.

El escenario del filme, un paisaje reconstruido, hace referencia tanto a las repercusiones de la lucha civil como a la realidad de las vastas migraciones humanas. Elementos como la torre de radio, símbolo de esa era debido a su uso como objetivo estratégico durante la guerra para restringir las comunicaciones, los coches bomba y las casas rurales quemadas —a menudo atacadas por el grupo terrorista Sendero Luminoso durante el conflicto interno en Perú— se convierten en poderosos símbolos de terror, pérdida y desesperación.

El paisaje sonoro de Ayataki fusiona una composición original de la artista con una variedad de materiales sonoros, que incluyen canciones tradicionales de los Andes peruanos, extractos del documental de 1970 El terremoto de Áncash, y diálogos en español y quechua. A través de una partitura caleidoscópica, reinterpretada con sintetizador, la música folclórica andina se funde con melodías eclesiásticas quechuas, transmisiones de radio, voces afligidas, flautas de pan, guitarras enérgicas y fragmentos de propaganda comercial, creando un relato sonoro que transmite la historia de desplazamiento forzoso, una consecuencia de la violencia y la guerra.

«Empecé a investigar sobre viejas canciones tradicionales de Perú. Pensaba en algunas de las canciones populares y la música tradicional, y se me ocurrió intentar practicarlas con el sintetizador. Es una especie de interpretación en la que no reconoces del todo las canciones, pero tienes la sensación de que es algo que has oído antes», relata la artista.

Claudia Martínez Garay, Chunka Tawayuq Pacha, 2022. Tufting, 250 x 156 cm. Edición de 3 + 1 AP

La Galería 2 presenta, junto con las nuevas obras encargadas, una serie de textiles titulada Pacha, elaborada con la técnica de tufting, un proceso textil habitualmente utilizado para la confección de alfombras. En estas piezas, se entrelazan simbólicamente elementos de la cosmología andina y las culturas nativas de Perú, diarios etnográficos, crónicas occidentales de la tierra, antiguas ilustraciones de arqueólogos y botánicos europeos que llegaron a Perú, y libros escolares que han influido profundamente en la generación de Martínez Garay en la manera de comprender la historia.

Esta serie en curso reflexiona sobre el paso del tiempo y cuestiona nuestra comprensión de lo que constituye un documento histórico, desafiando la noción de tiempo lineal. Su título, Pacha, hace referencia al concepto quechua que integra el tiempo y el espacio dentro de la cosmovisión andina, y remite a la naturaleza cíclica del tiempo, dividida en tres planos: el mundo superior (hanan pacha), el mundo presente (kay pacha) y el inframundo o mundo inferior (hurin pacha). Estos encuentros visuales multitemporales —algunos profundamente introspectivos, otros de carácter antropológico— están impregnados de simbolismo. Cada pieza reúne una constelación de motivos naturales y míticos, como cuevas, montañas, luz y arcoíris.

“Cada una de estas obras constituye un universo propio, capaz de ofrecer una visión única sobre la forma en que los pueblos andinos pensaban y siguen pensando”, dice la artista.

Claudia Martínez Garay, One by one, 2024. Risografías sobre papel Fedrigoni Arena Natural de 200 g/m², madera. Foto cortesía de DCA
Claudia Martínez Garay, Intrusos en sus tierras, 2024. Risografías sobre papel Fedrigoni Arena Natural de 140 g/m², madera. Foto cortesía de DCA

La exposición también incluye tres obras en risografía creadas en colaboración con el DCA Print Studio, tituladas Intrusos en sus tierras, Dueños de sus sombras y One by one. Esta última surge de una investigación de archivo sobre materiales de propaganda almacenados en el International Institute of Social History en Ámsterdam. Las imágenes propagandísticas, provenientes de diversas partes del mundo, han sido intervenidas por la artista mediante el uso de Inteligencia Artificial.

Las ocho risografías de Intrusos en sus tierras se disponen siguiendo la forma de la Cruz Chakana, un símbolo geométrico andino con más de 4000 años de antigüedad. La temática se relaciona con el saqueo de artefactos culturales para las colecciones de museos occidentales, la colonización española de Perú, la extracción de recursos naturales mediante el comercio y el trabajo indígena, y la riqueza acumulada por unos pocos durante este período. “Las imágenes representan el encuentro entre los cuerpos morenos y blancos, lo que ocurrió durante la colonización y lo que sucedió cuando estas dos culturas tan diferentes se encontraron”, agrega Martínez Garay.

Entre las figuras representadas se encuentran el «Patrón», el propietario blanco de la plantación, y Túpac Amaru II, líder indígena del Imperio Inca, ejecutado por los españoles en 1781 tras liderar la mayor rebelión en la historia colonial hispanoamericana (1780-1783). En una de las imágenes, un elegante zapato negro pisa una flauta andina, simbolizando las relaciones de poder y la opresión. Martínez Garay explica que esta imagen proviene de su lectura de Los ríos profundos (1958) de José María Arguedas, donde se narra un momento en que los indígenas, viviendo en estado de esclavitud, celebraban por la noche en la parte trasera de una hacienda. El dueño de las tierras, incapaz de soportar la música, llegó, rompió la flauta y, a partir de ese momento, se hizo el silencio.

Claudia Martínez Garay, Hold Everything Dear, 2024. Impresiones por sublimación sobre aluminio y mural pintado. Foto cortesía de DCA
Claudia Martínez Garay, Hold Everything Dear, 2024. Impresiones por sublimación sobre aluminio y mural pintado. Foto cortesía de DCA

El mural encargado por DCA, Hold Everything Dear (2024), parte de un dibujo que retrata a una figura femenina colgando boca abajo, con los pies atados por sogas como castigo por cometer adulterio. La imagen proviene de las crónicas del siglo XVI escritas por el noble indígena peruano Felipe Guaman Poma de Ayala, quien, a través de sus ilustraciones y textos, denunció los abusos sufridos por los pueblos andinos a manos de los colonizadores.

En el mural, cada figura está impresa sobre aluminio, incluida una serie de cuerdas de las que cuelgan, evocando las decoraciones del ritual de la Yunza, una festividad típica de los carnavales peruanos. Durante esta celebración, los participantes bailan alrededor de un árbol adornado con regalos y objetos cotidianos, como frutas, mantas y lavadores de plástico. El objetivo es derribar el árbol con hachazos, y la pareja que da el último golpe, hasta hacerlo caer, será la encargada de organizar la fiesta al año siguiente.

La figura femenina central da cuenta del interés continuo de la artista en las relaciones de poder y género en un sistema patriarcal. En medio de las tensiones que la rodean y mientras la amenaza de la violencia acecha a su alrededor, ella mantiene un delicado equilibrio. La obra de Martínez Garay fusiona diferentes períodos históricos y fuentes visuales. En el mural se pueden observar, por ejemplo, el símbolo andino del cóndor, junto con las populares bebidas gaseosas peruanas Inca Kola y Kola Escocesa, elementos que simbolizan la intersección entre la cultura ancestral, la influencia colonial y los consumos contemporáneos.

Claudia Martínez Garay, ¡Kachkaniraqkun! / ¡Somos aún!, 2018. Arcilla cocida, ladrillos, metal, hierro, pintura con acrílico y arcilla sobre panel. Foto cortesía de DCA
Claudia Martínez Garay, ¡Kachkaniraqkun! / ¡Somos aún!, 2018. Arcilla cocida, ladrillos, metal, hierro, pintura con acrílico y arcilla sobre panel. Foto cortesía de DCA

Completando esta sala, se presenta la instalación ¡Kachkaniraqkun! / ¡Somos aún! / ¡We are, still! (2018), que incluye pinturas y cerámicas instaladas a modo de señaléticas de diversos tamaños. Esta obra forma parte de una investigación más amplia de la artista, que comenzó con un estudio sobre la cultura mochica de la costa norte de Perú y que ha derivado en el análisis de la vida de los artefactos culturales, cuestionando cómo se crean, preservan y circulan.

La disposición de los componentes de la instalación, así como su configuración en el espacio, remite a las exposiciones etnológicas típicas de los museos. Según la artista, “a veces, estas presentaciones incluyen objetos que no son significativos o que están desconectados y separados de su contexto”.

Con esta obra, la artista busca comprender las diversas influencias e ideologías que se han impuesto sobre Perú como territorio geográfico, abarcando desde lo preincaico hasta las múltiples religiones. “No quería centrarme en una sola cultura”, comenta. “Para mí, era importante pensar en cómo seguimos siendo (we are, still) todas estas cosas que nos han sucedido: la religión, Sendero Luminoso durante los años 80 y otros eventos que han marcado mi vida y la de muchos peruanos”.

Vista de la exposición Every seed is awakened, de Claudia Martínez Garay, en Dundee Contemporary Arts (DCA), Dundee, Escocia, 2024. Foto cortesía de DCA

El título de la exposición, Every Seed is Awakened, proviene de una frase que Martínez Garay encontró en una recopilación de testimonios de líderes nativos americanos de diversas tribus de Norteamérica. Estos relatos reflexionan sobre las experiencias de los pueblos originarios al encontrarse con los colonizadores. “Una frase que me llamó particularmente la atención fue: ‘Cada semilla despierta’. Habla de la importancia de la resistencia, de la necesidad de preservar nuestra cultura y de la idea de que nada está realmente perdido, sino que está encontrando su camino hacia el presente”, explica la artista.

Para Martínez Garay, el concepto de “toda semilla despierta” también resuena en la nueva generación de peruanos. “Cada vez estamos más orgullosos de nuestra morenidad, nuestra ascendencia y nuestra cultura. Creo que es un cambio refrescante que transformará el futuro de Perú. Es un movimiento que no solo ocurre en el país, sino en muchos lugares, donde las culturas nativas se están fortaleciendo y volviéndose más visibles que nunca”.


CLAUDIA MARTÍNEZ GARAY: EVERY SEED IS AWAKENED

Dundee Contemporary Arts (DCA),152 Nethergate, Dundee, Escocia

Del 24 de agosto al 17 de noviembre de 2024

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