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LYGIA CLARK: OLVIDAR EL CUERPO

El 21 de septiembre, Baró Galería anunció la representación legal de la obra de Lygia Clark, y para celebrarlo, presenta una exposición individual dedicada a la artista en la sala principal de su sede en Mallorca. El proyecto ha sido concebido como una exposición-laboratorio de carácter intimista, que recorre diversos periodos de la trayectoria de Clark a través de una selección de obras representativas. Entre ellas se incluyen collages preparatorios de la serie Espacio modulado, trabajos sobre papel de los años 50, ejemplares de la serie Bichos y prototipos relacionados con su conceptualización, así como una selección de registros y réplicas de las experiencias relacionales en las que el público tiene la oportunidad de interactuar con el pensamiento de la artista.

La curaduría se enfrentó al reto de exponer la obra de una de las artistas más influyentes del siglo XX, cuya trayectoria está ampliamente documentada, lo que dificulta la posibilidad de ofrecer una lectura novedosa. La única aproximación relativamente fresca consistió en enfatizar la idea de la disolución del cuerpo y proponer una nueva dinámica de circulación para las experiencias relacionales, siguiendo protocolos comunes en torno al arte conceptual.

Esta propuesta, que aún está en estudio por parte de todos los miembros de la Asociación Cultural O Mundo de Lygia Clark, permitirá que las experiencias más experimentales de la artista sean activadas e incluidas como ediciones en las colecciones institucionales de arte contemporáneo. Desde esta perspectiva, la pieza central de la muestra, Rede de Elásticos, se exhibe acompañada de registros fotográficos de época y nuevos elásticos que permiten extender el tejido a lo largo de toda la sala, a 1,30 m de altura, invitando al visitante a interactuar con la obra.

Compartimos el texto del curador Rolando J. Carmona

Lygia Clark, Baba Antropofágica, 1973. Foto: autor desconocido. Cortesía de la Asociación Cultural O Mundo de Lygia Clark
Lygia Clark, Baba Antropofágica, 1973. Foto: autor desconocido. Cortesía de la Asociación Cultural O Mundo de Lygia Clark

“Quantos seres sou eu para buscar sempre no outro ser que me habita a realidade das contradições? Quantas afirmações fui capaz de criar e quantas negações brotaram do que afirmei? Quantas alegrias a dores meu corpo se abrindo como uma couve-flor ofereceu ao outro ser que secreta dentro do meu eu? Cada pessoa é essa coisa secreta, densa, impermeável, contraditória, um gigantesco Ovo, mortalha da própria existência, vida e morte nela mesma. Dentro da minha barriga mora um pássaro, dentro do meu peito, um leão. Este passeia pra lá e pra cá incessantemente numa procura de diálogo consigo mesmo. A ave grasna, esperneia, é sacrificada, degolada todos os dias para dar pasto a esta fera. Ela nasce todos os dias e morre ao entardecer. O Ovo continua a envolvê-la como mortalha mas já é o começo do outro pássaro que nasce imediatamente após a morte. Nem chega a haver intervalo. E o festim da vida e da morte entrelaçados”.


¿Alguna vez has reflexionado sobre el tiempo vital que dedicamos al malestar de nuestros cuerpos, luchando por liberarnos de esas capas psicológicas o biológicas que ocultan o distorsionan nuestra existencia? Lygia Clark (Belo Horizonte, 1920 – Río de Janeiro, 1988) lo hizo. La artista, luego de ganar un lugar protagónico en la vanguardia neoconcreta de Brasil, dedicó la última etapa de su carrera a desarrollar un tipo de arte a medio camino entre la escultura experimental y la terapia psicoanalítica. En 1957, al firmar el Manifiesto Neoconcreto[1], rompió oficialmente con la racionalidad cartesiana y modificó su práctica para considerar la obra de arte como una experiencia o un cuerpo que interactúa con el espectador.

Esta intención superaba cualquier concepto de arte conocido hasta entonces. Con Clark, el dibujo de una línea en el espacio se convierte en camino hacia la terapia y en excusa para trascender el cuerpo tradicional, incluido el del propio artista. Una estrategia creativa, aún difícil de asimilar, que anuncia la posibilidad de un cuerpo colectivo o, incluso, de una experiencia nacida de los fantasmas del cuerpo, donde el inconsciente del espectador se activa y se libera en contacto con un dispositivo estético.

Experiencias profundamente transgresoras, en las que el objeto artístico se desplaza de su condición de «fin» a la de «medio». Ella misma lo definía como «un trabajo fronterizo, porque no se trata ni de psicoanálisis ni de arte. Yo me quedo en la frontera, completamente sola». Clark se aventuró en una profunda y mística incursión hacia el inconsciente que trascendía lo material y propuso un proceso que en este proyecto llamaremos Oublier le corps [Olvidar el cuerpo]. En la cúspide de su experimentación, nos invita a pensar en el cuerpo o en su fantasmática, es decir, en las percepciones sensoriales que lo «derraman en pedazos».

Vista de la exposición Lygia Clark: Oublier le corps..., en Baró Galería, Mallorca, España, 2024. Foto: ©Grimalt de Blanch
Vista de la exposición Lygia Clark: Oublier le corps…, en Baró Galería, Mallorca, España, 2024. Foto: ©Grimalt de Blanch
Vista de la exposición Lygia Clark: Oublier le corps…, en Baró Galería, Mallorca, España, 2024. Foto: ©Grimalt de Blanch
Lygia Clark, Diálogo de Óculos, 1968. Foto: autor desconocido. Cortesía de la Asociación Cultural O Mundo de Lygia Clark

El título de la muestra hace referencia a un proceso iniciado con sus estudiantes en París en 1974, periodo durante el cual Clark creó una serie de propuestas tituladas Corpo coletivo, en las que involucró a diversos grupos de participantes para propiciar intercambios psicológicos. “Este intercambio no es nada agradable: la idea es que un miembro del grupo vomite su experiencia al participar en una proposición, vómito que será tragado por otros, quienes inmediatamente vomitarán también su contenido interno”.   

Este enunciado también hace referencia a los Objetos Relacionais (Objetos Relacionales) como prácticas terapéuticas dentro de un sistema que Clark denominó Estruturação do Self (La estructuración del yo), desarrollado entre 1979 y 1988.

Estos trabajos dejan atrás la pintura abstracta para configurarse como dispositivos escultóricos blandos, hechos con materiales sin valor alguno, que al ser tocados activan lo que ella llama un “trauma estimulante”. En esta dinámica, los roles tradicionales de artista, espectador e individuo se diluyen, liberando capas psicológicas y biológicas que permiten trascender el yo y vincularse a una sinergia conformada por experiencias dinámicas que operan fuera de la razón.

Vista de la exposición Lygia Clark: Oublier le corps…, en Baró Galería, Mallorca, España, 2024. Foto: ©Grimalt de Blanch
Vista de la exposición Lygia Clark: Oublier le corps…, en Baró Galería, Mallorca, España, 2024. Foto: ©Grimalt de Blanch
Vista de la exposición Lygia Clark: Oublier le corps…, en Baró Galería, Mallorca, España, 2024. Foto: ©Grimalt de Blanch

Lygia Clark, Estudios para Bichos, 1960. Foto: ©Grimalt de Blanch

Esta práctica dinámica se evidencia en el proyecto Rede de Elásticos presentado en esta muestra, donde la retícula moderna se derrite como un magma informe sobre los cuerpos de un colectivo que intenta escapar o “nadar” en una atmósfera viscosa generada por la liga, colocada intencionalmente a 1,30 m de altura para obligar a los espectadores a sumergirse en el volumen antes de pasar a la siguiente sala.

Esta muestra es solo un suspiro dentro del huracán que conforma el mundo de Lygia; un gesto que consolida una amistad con la familia Clark, que comenzó hace 20 años. Es también el inicio de un reto ambicioso: aportar nuevas lecturas y estrategias de mercado para una obra medular, ampliamente documentada en la historia del arte universal.

La meta es simple: hacer que las investigaciones más radicales de la artista sean accesibles al público masivo a través de las colecciones institucionales.


[1] La expresión neoconcreto indica una toma de posición frente al arte no-figurativo “geométrico” (neoplasticismo, constructivismo, suprematismo, escuela de Ulm) y, particularmente, frente al arte concreto llevado a una peligrosa exacerbación racionalista.


La muestra estará abierta hasta el 15 de noviembre de 2024 en Baró Galería.

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