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GERARDO ROSALES: SHAPE SHIFTING LANDSCAPE

La obra de Gerardo Rosales (Venezuela, 1967) se centra en las injusticias sociales relacionadas con cuestiones de género, clase y raza, así como en las dinámicas de poder, la violencia, la inmigración y el poscolonialismo. A lo largo de su carrera, Rosales ha utilizado su arte como herramienta para reflexionar sobre y denunciar estas problemáticas, muchas de las cuales ha experimentado personalmente o ha observado en su entorno.

Una característica clave de su trabajo es el contraste entre lo visualmente atractivo y lo ideológicamente perturbador. Fascinado por los patrones y ornamentos propios de objetos cotidianos, Rosales los emplea para crear narrativas que mezclan lo mágico, lo trágico y lo inquietante. Utiliza referentes decorativos aparentemente inocentes, como papel tapiz, libros infantiles, dibujos animados y piñatas, yuxtaponiéndolos con temas brutales para evidenciar las injusticias sociales que suelen pasar desapercibidas, exagerando la realidad mediante la ironía.

NADA House, Nolan Park House, Governors Island, NY, 2024. Foto: Cary Whittier.
NADA House, Nolan Park House, Governors Island, NY, 2024. Foto: Cary Whittier.
Vista de la exposición Shape Shifting Landscape, de Gerardo Rosales, presentada por Bill Arning Exhibitions (Kinderhook, NY) en NADA House, Nolan Park House, Governors Island, NY, 2024. Foto: Cary Whittier.
Gerardo Rosales, Llantén, 2024, acrílico sobre tela, 121.9 x 121.9 cm. Cortesía: Bill Arning Exhibitions

Gerardo Rosales ha vivido y trabajado en Houston, Texas, durante 21 años. Su incursión en el arte comenzó de manera autodidacta, antes de asistir al Instituto de Arte Armando Reverón en Caracas, donde obtuvo una licenciatura en Bellas Artes. Posteriormente, se trasladó a Londres para estudiar en el Chelsea College of Art and Design, donde completó una maestría en Bellas Artes. Tanto su formación académica como su experiencia personal han moldeado profundamente su práctica artística.

Su obra ha sido influenciada de manera significativa por su crianza en San Cristóbal, Venezuela, una ciudad con una rica tradición en la producción de artesanías y arte popular, caracterizada por diseños intrincados y coloridos. Durante su educación formal, Rosales aprendió a trabajar con medios mixtos y comenzó a producir obras con un enfoque más orientado hacia lo social.

Vista de la exposición Shape Shifting Landscape, de Gerardo Rosales, presentada por Bill Arning Exhibitions (Kinderhook, NY) en NADA House, Nolan Park House, Governors Island, NY, 2024. Foto: Cary Whittier.
Gerardo Rosales, Zancudo 6, 2024. Acrílico sobre material compuesto de aluminio (ACM), 50.8 x 50.8 cm. Cortesía: Bill Arning Exhibitions
Gerardo Rosales, SMD 2 (Razors), 2024. Acrílico sobre material compuesto de aluminio (ACM), 33 x 40.6 cm. Cortesía: Bill Arning Exhibitions

Rosales amplía los aspectos de su obra relacionados con la inmigración y las mitologías indígenas de las selvas venezolanas en la sexta edición de NADA House, un evento que reúne a 21 artistas representados por 17 galerías y espacios de arte. La muestra se celebra del 3 de septiembre al 27 de octubre en la histórica Nolan Park House en Governors Island, una pequeña isla de la bahía de Nueva York que anteriormente fue utilizada con fines militares. Los artistas participantes interactúan con el carácter único de esta residencia militar del siglo XIX, un espacio doméstico no convencional que ofrece nuevas oportunidades para la exhibición artística.

La exposición de Rosales, presentada por Bill Arning Exhibitions, está compuesta por una profusión de figuras recortadas en aluminio instaladas en las paredes, junto con pinturas sobre lienzo con representaciones de formas simples y colores planos, siguiendo un estilo figurativo neo-primitivista característico del arte popular.

En Shape Shifting Landscape, el artista construye capas intrincadas de simbolismo personal, utilizando un lenguaje inspirado en el arte folclórico para generar un espacio visual dinámico que manifiesta realidades políticas, sociales y ambientales, al mismo tiempo que explora su experiencia como inmigrante queer en Estados Unidos.

Gerardo Rosales, Farewell, 2024. Acrílico sobre material compuesto de aluminio (ACM). 91.4 x 43.2 cm. Cortesía: Bill Arning Exhibitions
Gerardo Rosales, Campanita 12, 2024. Acrílico sobre material compuesto de aluminio (ACM), 17.7 x 17.7 cm. Cortesía: Bill Arning Exhibitions

A raíz de la convulsión política y económica en su país natal, Rosales ha buscado estimular la curiosidad y la empatía del público estadounidense sobre la grave situación que enfrentan los venezolanos, ofreciendo una visión más tangible y emocional que contrasta con los relatos sesgados y la indiferencia presentados en los medios de comunicación de Estados Unidos. El artista visualiza las promesas mágicas y curativas ocultas en las profundidades de los bosques venezolanos, ahora amenazadas por la avaricia económica y la falta de liderazgo.

Un lugar recurrente en su obra es el Tapón del Darién, una selva peligrosa que separa América del Norte de América del Sur. Este territorio se ha convertido en un emblema de desesperación para aquellos que intentan cruzarlo en busca de una vida mejor, y para Rosales es una metáfora de la crueldad inherente a la naturaleza y de los peligros que enfrentan quienes huyen de la opresión. En su obra, el Darién se transforma en una representación poscolonial, una manifestación de la violencia estructural y las jerarquías económicas y políticas que condicionan la vida de las personas.

El relato visual de Rosales se teje a partir de figuraciones fantásticas que generan cuestionamientos poscoloniales sobre una sociedad con una identidad propia, pero aún sujeta a los códigos económicos, políticos y culturales impuestos por la colonización y la modernidad. Los símbolos recurrentes en su obra —figuras de personas en huida, insectos, animales, criaturas mitológicas y policéfalas— forman parte de un repertorio icónico de larga data en su práctica artística. Estos elementos dialogan con las ideas de poder, vulnerabilidad y resistencia, y construyen un espacio visual que es tanto una proyección personal como una crítica a los sistemas que perpetúan la desigualdad en las sociedades contemporáneas de América Latina.

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